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El polvorín

DETERIORO ECOLÓGICO- IMPUESTO AMBIENTAL

24 Agosto 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Bien dicen que lo urgente relega a lo esencial.

La gente, entre la que nos incluimos,  atosigada por problemas, subsistir, aprender, realizar, desear , poseer, amar y reproducirse; tiende a olvidar, o relegar, el gran drama de la humanidad en este tiempo: El CAMBIO CLIMÁTICO y sus efectos.

Que corra  peligro el delicado equilibrio de la vida como la conocemos, la mayoría de las especies desaparecerían y con ellas la nuestra, no preocupa a las mayorías.

Pareciera que lo único importante son los billetes, PRODUCIR cualquier cosa que se pueda vender sin considerar la necesidad real del comprador.

La publicidad se especializa  en crear ansiedades que generan ventas y con ellas los dividen dos de las grandes empresas  quienes  les pagan por una avalancha de dudosos argumentos. 

¡Milagros de la desinformación! Lo fútil y hasta lo perjudicial es publicitado como objeto de placer, categoría, belleza, poder, indispensables a una moderna forma de vida.

Los Financistas internacionales, poderosos reyes de nuestro tiempo, en defensa de esos dividendos, obtenidos por derecha o por izquierda, no vacilan en guerrear y destrozar lo que se les oponga. El costo en vidas humanas no altera sus balances.

 Y los medios se avienen, dependen de la publicidad para subsistir y deben informar según los intereses de quienes les dan de vivir, en caso de resistencia y escrúpulos, son absorbidos,  asociados, o  integrados a sus negocios.

Es simbólico que esté en boga un dicho:“Billetera mata galán” .

A la billetera le importan los billetes aunque desaparezcan los bosques, se contamine el agua, del efecto invernadero de los gases de combustión(vehículos, generación de energía) resultan   desastres naturales que perjudican inicialmente a los más  desposeídos, pero con el avance el deterioro ambiental, sus efectos perniciosos recaerán cualquiera sea la posición social.

Como sucede en el libro y en la película, cuando los creadores del  Frankestein de oro adviertan que también serán afectados la  billetera no alcanzará a protegerlos.

Ya lo decía Discepolo: “…lo mismo un chorro que un gran profesor”.

Se dirá eso siempre sucedió y aquí estamos, pero nunca el ámbito natural indispensable a la vida corrió un peligro tan grande, ni la humanidad avanzó con tanta sofisticación hacia el suicidio.

Acabamos de asistir a una campaña electoral en la que el tema se relegó como piantavotos.

Las circunstancias de la demanda internacional nos permiten  atraer una avalancha de divisas capaces de satisfacer mínimas necesidades de los pobres y el consumismo exhibicionista de las clases del medio pelo o de las nuevas o viejas oligarquías, a costa del futuro.

El Ministro de Agricultura anuncia planes para elevar la producción de cereales de 100 a 146 millones de toneladas anuales, básicamente soja-Monsanto, a pesar de la desertización que eso significa (tala+herbicidas y abonos químicos) y el daño a la salud de la población cercana a los cultivos.

Sólo casualmente dimos haciendo zapping , con  uno de los Cafiero, a quien no conocemos y cuya candidatura no propugnamos, quien se refirió a la necesidad de anteponer la producción para mercado interno, a la de exportación, rodeando las pequeñas y medianas poblaciones de chacras, huertas y granjas, así como de manufacturas zonales que ocupen a la mano de obra. Lo que permitiría desconcentrar a las problemáticas megaciudades y la reactivación de pueblos que languidecen a la vera de vías ferroviarias abandonadas.

Este  medio de transporte de pasajeros y cargas, menos contaminante, debería ser proyectado hacia el futuro,  mediante su modernización y puesta en funcionamiento de casi todos los ramales, con una administración como la de Mosconi en YPF.

A la par se reducirán los accidentes de tránsito y se ahorrarán enormes recursos malgastados en el transporte vial, parte de los cuales van a parar a las arcas de empresas extangeras.

El candidato que expuso esas propuestas, obtuvo menos del 1% de los votos

Creemos que las mayorías nacionales están en condiciones de coordinar con las provincias estímulos a la producción pequeña y mediana para consumo interno.

Relegando la siembra de cereales, agricultura sin campesinos, a la necesidad de obtener  divisas, con las que comprar lo que no producimos, en áreas acotadas distantes de las poblaciones.

Sería justo establecer impuestos diferenciales para las producciones contaminantes y/o desertizantes, de la tierra, el aire y el agua, en algunos casos superarían el monto de las  actuales retenciones.

Debieran pagarlas entre otros:

Los que desmontan.

Los que usan productos tóxicos que alteran el equilibrio entre los seres vivos, y los que los fabrican, importan o comercializan.

Los que produzcan vehículos, máquinas, o artefactos que liberen óxido de carbono u otros gases de efecto invernadero.

La que generan energía con emisión o fuga de contaminantes, o los que provocan la alteración del nivel de los mares, los glaciares o las reservas de agua.

Los usuarios de vehículos en la proporción de sus potenciales emisiones de gases invernadero .(¿Para cuando los automóviles a hidrógeno?)

Los que viertan líquidos, o sólidos, que degraden a los mares ríos y reservas de agua potable.

La minería, en especial la que opera a cielo abierto, a la que además habría que limitar la exportación de recursos no renovables.

Parte de los fondos obtenidos deberían ser destinados a estimular las pequeñas y medianas producciones de alimentos y manufacturas, en la proporción adecuada para que desaparezcan las desigualdades entre zonas ricas y pobres, y a la generación de energía limpia (eólica, solar).

De tal modo los pobladores se mantendrían en las diversas regiones, se reducirían las villas miserias, y la riqueza dejaría de concentrarse en los grandes centros urbanos.

Los beneficiados con planes de subsistencia, se transformarían en productores, o elevarían su calidad de vida y su interés por el trabajo recibiendo un salario digno  de los pequeñas y medianos productores, ya que los subsidios se condicionarían al trabajo en blanco y bien remunerado y al cumplimiento de las obligaciones impositivas.

Productores asociados en forma circunstancial, para la compra de insumos, uso de maquinarias, aplicación de progresos tecnológicos y comercialización, o en forma permanente en cooperativas, sindicatos, etc. cuyos dirigentes, contrariamente a lo que estamos acostumbrados, se renueven continuamente para evitar los liderazgos deformantes y aprovechar las jóvenes capacidades que una educación vinculada a la practica productiva pequeña y mediana irá acrecentando.

El desarrollo de los medios de comunicación permite el desarrollo de una educación pública zonal de calidad, universidad y posgrado incluidos, en la que primen los conocimientos adquiridos por sobre la obtención de títulos.

Se podrá temer una opresiva dependencia del Estado, lo que se evitará atendiendo el bien común con participación de todos.

El Estado mal llamado  liberal siempre favoreció a los poderosos.

Recordemos la conquista del desierto, no tan desierto, y el genocidio de centenares de miles de aborígenes y sus culturas,  que beneficiaron a los Anchorena con 4.000.000 de hectáreas de los mejores campos, parte en la provincia de Buenos Aires. En aquel entonces,estaba en boga el verbo “atalivar” por coimear. (Ataliva Roca, hermano del General que presidía la Nación). Más recientemente, durante la última dictadura militar, la sociedad Martínez de Hoz,Alzogaray, Cavallo, promovió una economía dependiente de préstamos externos, cuyos beneficiarios rápidamente los evadían del país, por lo que fueron recompensados  con la estatización de sus enormes deudas.

Por no hablar del menemato culminado en el delarruismo que nos dejó en pelotas, como se decía durante las guerras de la Independencia, e instauró el “corralito” condenando a quienes no habían practicado la evasión de divisas .

Deudas privadas externas que seguimos pagando, aún con quitas.

Pero todos esos males son insignificantes en relación a las desgracias que aquejarán al planeta si no se detiene el efecto invernadero y el CAMBIO CLIMÁTICO.

 

Ediciones Agua Clara – www.edicionesaguaclara.com.aredicionesaguaclara@gmail.com-> Facebook: edicionesaguaclara@gmail.com

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UN GRANO DE MAIZ - BREBAJES TEÓRICOS

24 Agosto 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

23.8.11

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BREBAJES TEÓRICOS (Martes 23-08-2011)

El malestar que se venía gestando desde años anteriores estalla con la caída de la Unión Soviética. Entonces la perplejidad tomó cuenta de los revolucionarios, y el imperio, con saña, pateó al perro muerto. En el universo intelectual rápidamente se compusieron las fuerzas capitalistas y comenzaron su ofensiva.

El ataque intelectual presenta dos fases:

Una, que podríamos llamar de enfrentamiento directo: los intelectuales contrarrevolucionarios, llevados por la embriaguez del triunfo, decretaron "el fin de la historia", más allá del capitalismo no habría nada, lo más que se podía hacer era perfeccionarlo.

Esta primera etapa de choque frontal fue desmentida por la realidad: la miseria, el desencanto de las grandes masas, produce revueltas, explosiones sociales que necesitan ser interpretadas y, sobre todo, encausarlas. Ya el ataque intelectual directo no era efectivo para mantener la paz de la dominación.

Sabía el imperio que si el malestar social escalaba hacia metas políticas, sería una alternativa al capitalismo, lo pondría en peligro. Eso no se podía permitir, había que atacarlo allí donde se le hace daño irreparable: en la ideología, en la teoría.

Surgen así una serie de "brebajes teóricos" con gustillo revolucionario, destinados a diluir el combustible de las protestas, a convertirlas en manifestaciones inocuas para el sistema.

Los intelectuales llamados a postular estas teorías fueron impulsados al estrellato por los medios, empezaron a sonar nombres: tony negri, martha hacnecker, dussel, dieterich, mészáros… ganaron premios, fueron galardonados y editados abundantemente. Constituyeron el batallón intelectual contrarrevolucionario. Con ellos el capitalismo debía tomar otro rostro y preservarse.

Las tesis de este batallón tienen una estructura común, obedecen a una sola intención. Veamos.

Ignoran la lucha de clases, la sustituyen por nombres que suenan bien, que dan una aire de erudición, usan: multitud, potentia, potesta, poder constituyente, comunidad, pueblo, pero nunca clase social.

Esos términos, esas categorías son inoperantes, no sirven para explicar los movimientos de la realidad, sólo sirven para distraer y aparentar que se hace revolución, cuando sólo evitan la escalada de la protesta a su nivel político.

Cuando las clases sociales desposeídas se creen esta tesis se privan de la lucha política, del enfrentamiento de clases, son lanzadas inermes a las fauces babosas del capitalismo. En contraste, las clases dominantes siguen profundizando su conciencia de clase: con su Estado, su ideología y organizaciones siguen en condiciones de hegemonizar.

Este batallón desprestigia la toma del poder, inventan diez mil cosas para evitarlo. Según ellos, todo poder revolucionario puede devenir en totalitarismo soviético. Proponen una suerte de poder etéreo que sólo existe en sus mentes, incapaces de tomar al poder que desprecian. A lo sumo forman conglomerados inocuos, que sirven para el turismo social, nunca ponen en peligro la hegemonía del capitalismo.

Con la llegada de Chávez al poder, el batallón intelectual contrarrevolucionario se activó. Tenían un obligatorio escenario para aplicar sus teorías, el reto era impedir que aquel hermoso aluvión popular escalara formas políticas que pusieran en peligro el sistema. Para acá volaron.

¡Sin Chávez no hay Socialismo, sin Socialismo no hay Chávez!
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Guerra colonial contra Libia

24 Agosto 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

escrito por Stella Calloni   

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Sin los bombardeos permanentes de la OTAN, los "rebeldes" jamás hubieran llegado a Trípoli. 


La perversión de agencias estadounidenses y europeas y sus subordinados en el mundo  al llamar “guerra civil” a lo que está sucediendo en Libia,  demuestra cómo  se convirtió  una intervención  colonial contra un país, del que Estados Unidos y sus socios quieren apoderarse por diversas razones de intereses, en una “rebelión” interna que “humanitariamente” debía ser ayudada.

La realidad es que el pueblo libio soporta desde mediados de marzo los bombardeos salvajes de la Organización del Atlántico Norte (OTAN), contra un país de  casi seis millones de habitantes, considerando que una buena parte de ese territorio es desierto.
Muerte y destrucción han producido los bombardeos en todo el país, para abrir camino a los mercenarios  que fueron desde el principio el motor de la supuesta “rebelión” del pueblo contra Muammar El Khadafi.

No existe ninguna imagen de aquella rebelión “popular”, ni de la “excusa” : los supuestos “bombardeos de Khadafi contra la población civil”- con que ampararon una intervención brutal en pleno siglo XXI.
En tanto esa población civil está siendo masacrada por sus “protectores” de la OTAN y sus hogares, escuelas, centros de alimentación, laboratorios medicinales, universidades, hospitales,  destruidos.

Nadie puede desconocer los  avances producidos en Libia después que Khadafi  encabezara la rebelión que terminó con una monarquía colonial y con el status de colonia que tenía ese país en 1969.
Todo ese esfuerzo está siendo demolido, mientras siembran ese territorio  con uranio empobrecido, lo que significa un desastre  humano y ecológico para el futuro.    
La resolución 1973 adoptada por Naciones Unidas el 17 de marzo de este año,  para establecer un supuesto bloqueo aéreo en Libia, tenía como única finalidad impedir al gobierno de ese país soberano defenderse. Esa resolución se tomó sin escuchar lo que los observadores directos tenían que decir.
Se aseguraban así de que Libia no tuviera defensa aérea.  Y se puede anotar como una derrota moral que ese país haya resistido durante casi seis meses los bombardeos, dejando en evidencia que los tales “rebeldes” sin la OTAN no existen.

Basta ver una fotografía que circuló en las últimas horas y publicaron algunos medios, mostrando supuestos “opositores libios” cuyo físico, vestimenta y armamento los asimila a los típicos mercenarios que las potencias llevaron a esa región, para tener una dimensión de la verdad que ocultan los medios.
Para poder comenzar y sostener la intervención, Estados Unidos y sus asociados  utilizaron los medios masivos de comunicación en el mundo, que en realidad están bajo su control militar y de seguridad.
En este caso contaron también con la colaboración interesada o desinteresada, pero cumpliendo el mismo objetivo,  de algunos  periodistas e intelectuales considerados “progresistas” que fueron cómplices de esta intervención y de la red de mentiras que se utilizó para justificarla.
Ahora éstos esperan para justificarse ellos mismos, que gane la OTAN y cuente la historia de los vencedores sobre “la horribles violaciones de los derechos humanos cometidas” por el gobierno libio para encubrir lo que hacen los mercenarios y las tropas invasoras. como lo hicieron en Afganistán, Irak  o mucho antes.
¿Olvidaron tan prontamente a los “contra”  nicaragüenses cuando atacaban desde las bases de Estados Unidos en Honduras a Nicaragua sandinista, destruyendo aldeas, matando, torturando, violando a mujeres y niñas? Ronald Reagan les llamaba entonces “los combatientes de la libertad”.
Llamar “rebeldes” a grupos  de mercenarios manejados por la CIA  y sus asociados, es faltar el respeto a los rebeldes reales que luchan en el mundo por su liberación.
El pueblo y el gobierno libio no sólo tenían el derecho, sino la obligación de defenderse. Cualquier país del mundo bajo ataque extranjero tiene  el deber de hacerlo.
Si logran quedarse con Libia para transformar el país en “una nueva Somalia” como denunció el pasado 19 de agosto el portavoz del Gobierno libio, Mussa Ibrahim, ante el incremento de los bombardeos de la OTAN, todos los países del mundo quedan en la desprotección total.

Con el añadido de que un fiscal argentino de la Corte Penal Internacional (CPI) condenara a Khadafi, mientras ampara las criminales intervenciones y el genocidio de Afganistán e Irak.  
Somalia es una nación sin gobierno, con una crisis alimentaria,  y es lo que    pretenden hacer de Libia las potencias occidentales al continuar los ataques mientras nosotros trabajamos planes de paz recordó también el vocero libio. (Telesur 19 - 8 -11).
La capital  de ese país está sufriendo en los últimos días  una nueva oleada de ataques de la alianza imperial que causaron decenas de muertos y heridos.
Las autoridades advirtieron el 19 de agosto pasado que los bombardeos se incrementarían  en días previos al aniversario 42  de la llamada  Revolución Verde, que encabezó Khadafi el 1 de septiembre de 1969,
A esta altura de los acontecimientos, cuando las potencias se han apropiado de los dineros del Estado libio, incluso han instalado en Washington una embajada del llamado Consejo de Transición, lo que nunca antes había sucedido,  nadie puede dudar de que estos  “rebeldes” jamás representaron al pueblo libio.  De hecho antes de controlar territorio alguno, los “rebeldes” crearon el Banco Central de Benghazi. ¿Existe algo similar en la historia?
Nunca pudieron avanzar un tramo sin que la OTAN, mediante bombardeos feroces, les abriera el camino. No es posible ignorar de qué se trata la guerra en Libia, les guste o no les guste Khadafi.

Si leemos los cables de las agencias y la mayoría de los periódicos del mundo, no hay referencias a las víctimas, no existen. El relato único es sobre los  “rebeldes”.
Bajo control de los mercenarios, todo tipo de historias se contarán sobre el “terror” gubernamental y los “horrores”  de la guerra serán atribuidos al vencido. En un país invadido y ocupado sólo habla el ocupante. El resto queda atrapado en el terror y en la necesidad de la sobrevivencia.
Revisando toda la información desde que comenzó el conflicto, podemos escribir una manual de lo que es realmente el terrorismo mediático, y sus consecuencias. Cada palabra matará como los misiles  y las bombas que caen sobre la población. .
“Libia: un silencio ensordecedor” tituló Jody McIntyre una nota en el periódico británico The Independent/ ICH.
“Así que ahora estamos enviando helicópteros Apache a bombardear civiles libios. Una escalada de otra sangrienta guerra de la OTAN. O, en boca del coronel Jason Etherington, “sólo agrega algo más a la fiesta”.
“Todos los medios se alinearon. Es una guerra para proteger civiles. Es una guerra para obligar a que Gadafi (Khadafi) se vaya. Como si los gobiernos occidentales, con sus orgullosas historias de abusos contra los derechos humanos en todo el mundo, tuvieran algún derecho moral a juzgar al gobierno de Libia. La retórica de Etherington revela una verdad infame, esta guerra es un juego para nosotros, una ‘fiesta’ que vale la pena agrandar” dice en una parte del texto McIntyre.
Y cita que “hasta Al Jazeera publicó la historia aceptada de los ‘rebeldes’ que tomaban una ciudad tras la otra” y también reclama que “nunca muestran imágenes de los crímenes de la llamada brigada ‘rebelde’, que atacó violentamente a libios negros y a ciudadanos africanos negros en el este del país, calificándolos de ‘mercenarios africanos’ contratados por Gadafi, a pesar del hecho de que todos los libios son africanos. No se informa de nada de todo esto porque no se ajustaría a la narrativa aceptada”
En otro párrafo se pregunta “¿A qué se debe tanto silencio? A diferencia de Afganistán e Irak, que provocaron inmensas protestas en todo el mundo, la reacción a Libia ha sido relativamente sosegada. Nos han hecho creer una premisa falsa y, como diría Noam Chomsky, hemos permitido que fabriquen nuestro consenso”
Razona que “el imperialismo no conoce límites cuando ha iniciado una guerra. Siempre me ha impresionado que la gente sea casi histérica en sus reacciones cuando tiene que ver con una guerra en la que participa nuestro país. Si uno observa la realidad de la situación, le acusan de no interesarse por los civiles libios, o de apoyar a un dictador. En realidad, es a nuestro gobierno al que le gusta apoyar dictaduras, y nuestro gobierno es el que está bombardeando civiles libios”
También cita en su nota a Frank Natter  quien escribió en su blog, ‘Straight Talk’:“Todos los que pagamos impuestos consentimos tácitamente y financiamos indirectamente las bombas que se usan para matar a la gente en Afganistán y Libia. Para citar a Sartre: ‘no sois maravillosos, sois asesinos’.”
Con claridad meridiana advierte McIntyre  que “esto no tiene nada que ver con la protección de civiles y todo con el restablecimiento de una debilitada dominación militar y económica en la región”.

Por eso  este silencio es “ensordecedor” como lo titula en su nota y también aterrador.  (Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens)http://www.informationclearinghouse.info/article28282.htm
En julio pasado los periodistas libios enviaron una conmovedora carta después de un bombardeo de la OTAN sobre la televisión libia. “Ya se ha colmado el ‘vaso’ de la intervención
 extranjera colonialista y genocida sobre Libia, con este ataque contra las instalaciones de la TV, con la muerte de tres compañeros periodistas claramente pertenecientes a la población civil”.
Añaden que en realidad  “se tenía que haber colmado con el primer civil que hubiese muerto, pero cuando el dolor es  ajeno la mayoría permanece aséptica y acostumbrada a este tipo de noticias y más cuando se justifican con la excusa que es necesario perseguir, expulsar o asesinar a un ‘dictador’. Y advierten que es un   límite del que no se puede regresar cuando aumentan los objetivos de ataque  que afectan a  escuelas, hospitales, universidades y otros organismos o directamente medios de comunicación En nombre de sus muertos piden una reflexión al mundo.

Por supuesto que nadie recogió estas palabras y no hubo “periodistas solidarios”  y ese silencio no sólo es aterrador, sino cómplice.  
Si Libia cae en las mismas manos que han cometido el primer genocidio del siglo XXI en Afganistán, Irak y otros lugares,  habrá caído definitivamente la máscara de la ONU y de la legalidad internacional.
Habrá caído la posibilidad de utilizar negociaciones para la paz, porque nunca aceptó Estados Unidos- ni sus asociados o subordinados-escuchar las voces múltiples que se levantaron, entre ellos de la Unión Africana, de Venezuela y de otros países para evitar otra tragedia en el mundo. Y como sucede con Siria, el “modelo” de crear un foco en un país para arrasarlo luego en nombre del humanitarismo imperialista, será aplicado en cualquier lugar del mundo  y ningún país quedará a salvo.
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Transgénicos sufren nuevos golpes en Europa, mientras en el Cono Sur siguen siendo propagandeados como una “solución”

23 Agosto 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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En Noruega negaron el ingreso de soja transgénica de la multinacional Monsanto en tanto que en Hungría y otros países fueron destruidos cultivos de maíz genéticamente modificado.

Aunque a nivel del Cono Sur americano la tecnología transgénica sigue siendo propagandeada como una “solución” al efecto de la crisis climática sobre la agricultura, en Europa la realidad es otra muy diferente. La multinacional Monsanto, principal desarrolladora y vendedora de semillas transgénicas y sus venenos asociados, ha sufrido varias derrotas en las últimas semanas.

Tal es el caso de Noruega, que a comienzos de agosto negó la aprobación para el ingreso de la soja Mon 87708. En el país nórdico, los proponentes de transgénicos deben solicitar la aprobación a GENOK, el único centro interdisciplinario en el mundo de carácter independiente que realiza investigación y evaluación de impacto integral de los OGM.

GENOK informó que los datos aportados por Monsanto no respaldan su solicitud pues la ley local requiere que demuestre que ese cultivo es útil y que es ambiental y socialmente sustentable.

La evaluación destaca que los datos no cumplen con varios requisitos solicitados por la Ley Noruega de Transgénicos. “Sobre la base de nuestra evaluación detallada, encontramos que las deficiencias de carácter empírico y deductivo identificadas en el dossier MON 87708 no cumplen con los requisitos de uso seguro, utilidad social y ayuda al desarrollo sustentable”, dijo la entidad evaluadora en su veredicto.

“Lo más crítico", agrega, "es que el postulante [Monsanto] no ha incluido nada de la información requerida para evaluar la utilidad social y la sustentabilidad, según estipula el apéndice 4 de la Ley noruega sobre Transgénicos, lo cual sería necesario para considerar su aprobación”.

En tanto, en un esfuerzo por liberar al país de los cultivos transgénicos, Hungría ha dado un paso adelante el pasado julio, significando un nuevo traspié para la transnacional de origen estadounidense. El nuevo reglamento aprobado el pasado mes de marzo en Hungría establece que se deben analizar las semillas antes de su introducción en el mercado para comprobar, o no, la presencia de semillas transgénicas, cuyo uso está prohibido en el país europeo.

Sin embargo, algunos agricultores las cultivaron y en dichos plantíos fueron encontradas semillas transgénicas de las desarrolladas por Monsanto y Pioneer.

Así, casi 1000 hectáreas de cultivo de maíz transgénico han sido destruidas en toda Hungría por orden del gobierno de Budapest, según dijo el ministro de Desarrollo Rural, Lajos Bognar, citado en portales informativos. El maíz transgénico ha sido arado, impidiendo que el polen del maíz se diseminara y por ende polinizara a variedades no transgénicas.

No se trata de un simple “error”: la transnacional ha empleado esa táctica en varios países para introducir a la fuerza sus variedades dado que tiene derecho a reclamar regalías sobre el uso de toda semilla de maíz que, por cruzamiento, mantenga el gen de resistencia al herbicida Round Up o glifosato, que también desarrolló Monsanto.

Los controles continuarán a pesar de que los vendedores de semillas están obligados a asegurarse de que sus productos están libres de transgénicos, dijo Bognar. www.ecoportal.net

Radio Mundo Real
www.radiomundoreal.fm

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Menos tierra, más hambre

23 Agosto 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

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El drama del hambre toma de nuevo actualidad a raíz de la emergencia alimentaria en el Cuerno de África, pero las hambrunas son una realidad cotidiana silenciada. En todo el mundo, más de mil millones de personas, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), tienen dificultades para acceder a los alimentos. Una hambruna que tiene causas y responsabilidad políticas.

África es una tierra expoliada. Sus recursos naturales han sido arrebatados a sus comunidades a lo largo de siglos de dominio y colonización. Aunque no sólo se trata del expolio de oro, petróleo, coltán, caucho, diamantes... sino, también, de agua, tierras, semillas que dan de comer a sus habitantes. Si el 80% de la población en el Cuerno de África, como indica la FAO, depende de la agricultura como principal fuente de alimentos e ingresos, ¿qué hacer cuando no hay tierra que cultivar?

En los últimos años, la oleada creciente de privatizaciones de tierras en África (su compra por parte de gobiernos extranjeros, multinacionales agroalimentarias o fondos de inversión) ha hecho aún más vulnerable su precario sistema agrícola y alimentario. Con campesinos y campesinas expulsados de sus tierras, ¿dónde cultivar aquello que comer? Muchos países, consecuentemente, han visto reducir drásticamente su ya limitada capacidad de auto-abastecimiento, después de décadas de políticas de liberalización comercial que han menguado su capacidad productiva.

La crisis alimentaria y financiera, que estalló en 2008, dio lugar, como ha documentado ampliamente la organización internacional GRAIN, a un nuevo ciclo de apropiación de tierras a escala global. Gobiernos de países dependientes de la importación de alimentos, con el objetivo de asegurar la producción de comida para su población más allá de sus fronteras, y agroindustria e inversionistas, ávidos de nuevas y rentables inversiones, vienen adquiriendo desde entonces fértiles tierras en países del Sur. Una dinámica que amenaza la agricultura campesina y la seguridad alimentaria de estos países.

Se calcula que desde el año 2008, se han adquirido por esta vía alrededor de 56 millones de hectáreas de tierra a escala global, según datos del Banco Mundial, la mayor parte, más de 30 millones, en África, donde la tierra es barata y su propiedad comunal la hace más vulnerable. Otras fuentes, como el Global Land Project, hablan de entre 51 y 63 millones de hectáreas sólo en África, una extensión similar a la de Francia. Se trata de arrendamientos, concesiones o compra de tierras, las formas de transacción pueden ser múltiples y a menudo opacas, en una dinámica que algunos autores han calificado de “nuevo colonialismo” o “colonialismo agrario”, al tratarse de una recolonización indirecta de los recursos africanos.

El Banco Mundial ha sido uno de sus principales promotores desarrollando, junto a otras instituciones internacionales como la FAO, la Agencia para el Comercio y el Desarrollo de Naciones Unidas (UNCTAD) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), lo que se ha venido a llamar “Principios para una Inversión Agrícola Responsable”, que legitiman la apropiación de tierras por parte de inversores extranjeros. A través de la International Finance Corporation (IFC), la institución afiliada al Banco Mundial que se ocupa del sector privado, éste ha promovido programas para eliminar barreras administrativas, cambiar leyes y regímenes fiscales en países del Sur e incentivar así las inversiones.

Etiopía, uno de los países afectados por la actual hambruna, ha ofrecido tres millones de hectáreas de tierra cultivable a inversores extranjeros de India, China, Pakistán, Arabia Saudita, entre otros. El negocio no podría ser mejor: 2.500 km2 de tierra virgen productiva a 700 euros al mes, con un contrato a cincuenta años. Éste es, por ejemplo, el acuerdo alcanzado entre el gobierno etíope y la empresa india Karuturi Global, una de las 25 mayores agroindustrias mundiales, que dedicará estas tierras al cultivo de aceite de palma, arroz, azúcar de caña, maíz y algodón para la exportación. Las consecuencias: miles de campesinos y pueblos indígenas expulsados de sus tierras, precisamente aquellos que más padecen el hambre y la falta de alimentos, así como vastas extensiones de bosques talados y quemados.

Otros países de África como Mozambique, Ghana, Sudán, Malí, Tanzania, Kenia han arrendado millones de hectáreas de su territorio. En Tanzania, el gobierno de Arabia Saudita ha adquirido 500.000 hectáreas de tierra para producir arroz y trigo para la exportación. En el Congo, un 48% de su territorio agrícola está en manos de inversionistas extranjeros. En Mozambique, más de diez millones de tierras arrendadas.

La conferencia académica Global Land Grabbing, que tuvo lugar en Gran Bretaña en abril de 2011, señaló el impacto negativo de dichas adquisiciones. Más de un centenar de estudios de casos documentados mostraban como estas inversiones no tenían ningún efecto positivo para las comunidades locales, al contrario generaban desplazamientos y mayor pobreza.

Desde hace años, el movimiento internacional de La Vía Campesina viene denunciando el impacto dramático que esta oleada masiva de acaparamiento de tierras tiene en las poblaciones de los países del Sur. Si queremos acabar con el hambre en el mundo es fundamental garantizar el acceso universal a la tierra, así como al agua y a las semillas, y prohibir especular y hacer negocio con aquello que nos alimenta y nos da de comer. www.ecoportal.net

Artículo publicado en el periódico ARA, 04/08/2011.

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Guerra contra el mar

23 Agosto 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

La especie humana, prevalida de su fuerza, obnubilada por su tecnología, enloquecida por la lógica del capital, le ha declarado una guerra de exterminio al mar y a sus pobladores. La humanidad extrae de los mares y océanos más de cien millones de toneladas de seres vivos al año, de los cuales más del 20% son descartados y desechados, 20 millones de toneladas de peces a los que se les quita la vida sólo para ser arrojados como basura al mar. Pero no sólo hemos desencadenado una limpieza étnica en contra de sus moradores, también lo hemos atacado con todos los venenos y tóxicos que nuestra locura tecnológica ha producido.

La vida es un milagro que está más allá de nuestra comprensión, y deberíamos reverenciarla hasta cuando tenemos que luchar contra ella. - C.J. Briejer

La estupidez es la principal característica humana. El estúpido, a diferencia del imbécil patológico, es consciente de sus actos aunque le sean nocivos, sin embargo persiste en ellos. Manfred Max-Neef

Desde niño detesté a los abusadores, a aquellos matones que en la escuela, prevalidos de su fuerza o tamaño, agredían y humillaban a los más pequeños de grados inferiores. Ojos morados y castigos escolares fueron el precio que pagué por no tolerar este tipo de vejámenes. Esta actitud también me llevó a que, sin comprender muy bien las causas que producían la guerra de Vietnam, yo simpatizara fervorosamente por los vietnamitas en su lucha por defenderse del ataque del coloso estadounidense. El niño que yo era no sabía de luchas ideológicas o intereses geopolíticos, pero entendía que en aquella bárbara agresión que un país enorme, muy rico y poderoso, perpetraba en contra de un pequeño pueblo de campesinos pobres, la justicia y la razón estaban del lado de estos últimos.

Hoy, en mi mente y en mi espíritu, están instalados los mismos sentimientos; la especie humana, prevalida de su fuerza, obnubilada por su tecnología, enloquecida por la lógica del capital, le ha declarado una guerra de exterminio al mar y a sus pobladores.

La humanidad extrae de los mares y océanos más de cien millones de toneladas de seres vivos al año, de los cuales más del 20% son descartados y desechados, 20 millones de toneladas de peces a los que se les quita la vida sólo para ser arrojados como basura al mar. Cada hora se vierten unos 675.000 kilos de basura al mar, de los cuales un 50% son plásticos que no se degradan y que matan al año más de 100.000 mamíferos y tortugas marinas. Este problema es tan serio que en el medio del océano Pacífico ya existe una isla de desechos plásticos de tres veces el tamaño de Venezuela. Los vertidos “normales” de hidrocarburos al mar se contabilizan por decenas de miles de barriles al año, esto sin contar con accidentes como el producido el pasado año en una plataforma de la empresa BP en el golfo de México, que derramó millones de barriles durante más de cuatro meses.

La agresión por parte de la especie humana en contra de los mares ya ha producido bajas entre estos. El mar de Aral, situado entre Kazajistán y Uzbekistán, era el cuarto lago más grande del mundo; un típico megaproyecto desarrollista de riego de los años cincuenta, llevado adelante por el antiguo régimen soviético, llevó a que este ecosistema de casi 70 mil kilómetros cuadrados, al serle retirado los caudales de los dos principales ríos que en él desembocaban, hoy casi haya desaparecido.

En la guerra de agresión y exterminio que la humanidad pareciera haberle declarado al mar no sólo hemos desencadenado una limpieza étnica en contra de sus moradores, también lo hemos atacado con todos los venenos y tóxicos que nuestra locura tecnológica ha producido: Venenos químicos como los que derramamos en la bahía de Minamata en Japón, o como los que producen nuestra plantas petroquímicas como las del Tablazo y Morón acá en Venezuela; desechos nucleares como los arrojados este año en Fukushima o los que produjeron los ensayos nucleares franceses y estadounidenses en el Pacífico o vertidos petroleros como los que el año pasado vertió en el Golfo de México la torre petrolera Deepwater Horizont de la petrolera British Petroleum (BP).

Nuestro Mar Caribe, del que tan orgullosos nos sentimos quienes vivimos a sus orillas, con sus imágenes de blancas arenas y aguas cristalinas, es conocido entre los navegantes contemporáneos como el mar de “plástico”; tal es la cantidad de elementos de este material que flotan en sus aguas.

Greenpeace estima que cada 4 segundos un área marina equivalente a cuatro campos de futbol es arrasada por rastropescas (Venezuela es uno de los pocos países del mundo que ha eliminado esa criminal forma de pesca).

Hoy se utilizan satélites para localizar cardúmenes y concentraciones de peces, y las flotas pesqueras están armadas con navegadores satelitales y sistemas de sonares ultrasofisticados; los peces no tienen así, oportunidad alguna de escapatoria.

En los últimos 100 años el volumen total de vida marina ha disminuido en más de un 90%. Un estudio realizado por un grupo internacional de científicos, publicado en la revista Science en octubre del 2006, sostiene que con los actuales niveles de pesca y destrucción de los ecosistemas marinos, no habrá peces en los océanos para el año 2050. Hay que recordar que dentro del capitalismo todo se convierte en mercancía. No hay oportunidad alguna de salvación para la vida marina en tanto ella, dentro de este sistema, constituye una mercancía traducible en capital, que se rige única y exclusivamente por las fuerzas del mercado, mercado (de alimentos en este caso) que se encuentra ferozmente condicionado al alza de precios en los últimos años.

Siendo yo un niño de 8 o 9 años, en la noche, sentado frente al mar con mi padre, recuerdo haber visto a dos mantarrayas que nadaban muy cerca de la orilla; mi padre me hizo una larga explicación sobre las características de estos enormes animales, explicación a la que por cierto presté poca atención, fascinado como estaba por el hecho de que desde dentro, desde el interior de esa inconmensurable masa de agua pudiera emerger seres tan majestuosos y casi mágicos. Hoy, esa misma playa y ese mismo mar me infunden un sentimiento de desolación. Los pescadores artesanales tienen que salir cada día más temprano y regresar más tarde, cada vez con menos peces. La basura inunda cada rincón de las playas. Desarrollos turísticos y habitacionales parecidos a cartones de huevos, ofenden el sentido estético de quienes se acercan al mar para fundirse con la naturaleza.

La indignación y rabia que hoy siento por este miserable y estúpido ecocidio, perpetrado por una especie que actúa y se comporta en el mundo como un abusador y matón de escuela es la misma que ayer sentía como niño; pero el niño que ayer fui podía pelear y defenderse ¿Cómo podrán hoy defenderse los mares y sus pobladores?

 

www.ecoportal.net

 

Joel Sangronis Padrón - Profesor UNERMB

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HONDURAS-Asesinan a dirigentes campesinos

23 Agosto 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 
Dos dirigentes campesinos de Bajo Aguán, noroeste de Honduras, fueron asesinados este fin de semana. Se trata de Secundino Ruiz Vallecillo y Pedro Salgado quien fue asesinado junto a su esposa, Reina Mejía.


  Bajo Aguán. Fuente: (teleSur)  
Bajo Aguán. (teleSur)

Pedro Salgado y su esposa fueron asesinados este domingo en su vivienda de la aldea La Concepción, en Tocoa, Departamento de Colón. Salgado era el vicepresidente del Movimiento Unificado Campesino del Aguán (MUCA).

En el mismo lugar fue asesinado este sábado el presidente del Movimiento Reivindicador Campesino del Aguán (MARCA), Secundino Ruiz Vallecillo. El asesinato se produjo a la salida de un banco. Según la policía se trató de un delito común.

El pasado martes, el presidente de Honduras, Porfirio Lobo, decretó la militarización del Bajo Aguán tras enfrentamientos en esa zona. El mandatario envió al lugar unos 600 solados y policías.

El conflicto comenzó cuando 200 campesinos arrendatarios intentaron ocupar la finca Paso Aguán, propiedad de la empresa "Exportadora del Atlántico". Durante el intento de ocupación, seis personas fueron asesinadas y 14 resultaron heridas.

En la región, 4o mil familias representadas por 9 organizaciones campesinas luchan por recuperar las tierras que habían adquirido a través de la reforma agraria. Actualmente, las tierras se encuentran en poder de tres latifundistas.

Se trata de Miguel Facussé, René Morales y Reynaldo Canales. Estos terratenientes poseen más de 25 mil hectáreas de tierra en la zona del Bajo Aguán.

Vale recordar que en los últimos meses, un total de 11 personas fueron asesinadas por este conflicto territorial.

Tras estos asesinatos, las organizaciones sociales de Honduras solicitarán el envío a la zona de una comisión internacional.

Desde 2009, medio centenar de personas han muerto en enfrentamientos armados entre campesinos y guardias de seguridad privada de los terratenientes Facussé, Morales y Canales.

 

(PÚLSAR)
23/08/2011

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Economía de la minería

23 Agosto 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

 

Un claro En estos días se abre para Uruguay la oportunidad de discutir con calma cuál debería ser su estrategia minera. Un ingrediente ineludible en esa reflexión es aprender de los errores y éxitos de otros países que se dedican a la minería.

Eduardo Gudynas (en Economía & Mercado, El País 22/8/11)

A nuestra disposición están los vecinos tradicionalmente mineros, como Chile, Perú y Bolivia, a los que se han sumado, por ejemplo, Argentina y Colombia. Sin olvidar que Brasil es ahora un gigante minero, con una producción acumulada que supera a esos otros. Las comparaciones deben ser rigurosas, ya que lo que más interesa no es la clásica explotación subterránea, sino la llamada gran minería a cielo abierto, basada en enormes canteras.

Dimensión ambiental

Comencemos por indicar que en casi todos los casos, la fase inicial de las inversiones mineras es recibida con voracidad por los gobiernos centrales y locales. Pero a los pocos años se hacen evidentes los impactos sociales y ambientales.

Por un lado se encuentran efectos directos. La mega minería a cielo abierto desemboca en una transformación radical de los ecosistemas originales, de gran extensión y larga permanencia. Es una remoción total del suelo, con todo su perfil orgánico, y la flora y fauna que allí se sostiene, junto con su subsuelo y el basamento rocoso. Por esto, la mejor analogía es entenderla como una “amputación ecológica”.

Un claro ejemplo son las enormes canteras de hierro de Carajás, en el nordeste de Brasil, donde todos los ambientes originales desaparecieron.

Hay otros impactos directos, que van desde la acumulación de descartes de rocas, que ocupan superficies aún más grandes que las propias canteras, a los llamados embalses de “relave” para acumular las aguas contaminadas (un problema crónico en Perú, Bolivia y Chile). Es fundamental no olvidar los impactos generados después del cese de la producción en las canteras, y entre ellos el más temible es el drenaje ácido que compromete al agua.

Paralelamente, están las consecuencias que podrían llamarse indirectas, originadas en las obras asociadas como los mineraloductos (por ejemplo, en Argentina el que posee la minera Alumbrera, ha sufrido roturas y derrames que devienen en contaminación), o la construcción de puertos (afectando ambientes costeros).

No faltará quien sostenga que estos impactos son propios de países mucho más pobres que Uruguay, con inadecuada institucionalidad y malos controles ambientales, y que eso no sucederá aquí. Pero en Estados Unidos o Canadá también hay serios problemas ambientales, que no siempre se resuelven satisfactoriamente y, por lo tanto, terminan en duros conflictos ciudadanos.

Toda esta problemática desemboca en que varios países estén comenzando a subir el umbral del deterioro que están dispuestos a aceptar a cambio de los beneficios económicos de exportar minerales. La novedad es que algunos entienden que esos impactos pasan a ser intolerables y deciden prohibir la minería a gran escala a cielo abierto (por ejemplo, Costa Rica acaba de hacerlo). Es más común que sean las autoridades subnacionales las que están imponiendo moratorias a la minería, como sucede con varios departamentos en Perú o provincias en Argentina. En esos casos el factor clave es que, después de la bonanza de la inversión inicial, son los gobernadores, alcaldes o intendentes los que terminan sufriendo los impactos y el descontento social y, por ello, optan por rechazar nuevos emprendimientos.

Economía ecológica

Paralelamente, se debaten los aspectos económicos, los que también tienen una cara ambiental. En Uruguay parece estar dándose la curiosa confusión donde se trata el pago por la apropiación del mineral (canon o regalía), como si fuera un impuesto más. Esa es una posición equivocada. El canon minero responde a otra perspectiva conceptual, ya que es un pago que recibe una nación por un desprendimiento neto de un tipo de patrimonio que no es recuperable. Además, el enfoque de la economía convencional que acepta la sustitución entre distintos tipos de capitales no se puede aplicar aquí, ya que el dinero recibido no puede ser transformado en capital natural. Recordemos que es una “amputación ecológica” donde los recursos naturales perdidos no se regeneran o resucitan.

Actualmente, se apunta a aplicar tres tipos de instrumentos económicos sobre la mega-minería. Además del canon, se encuentran los impuestos convencionales de la actividad empresarial, a los que se les suman los llamados impuestos a las ganancias extraordinarias. Estos últimos se imponen cuando se disparan los precios internacionales, y tienen finalidades como estabilizar la producción o aumentar la coparticipación en las ganancias en momentos de bonanza. Tengamos presente que el margen de rentabilidad promedio global para las industrias fue de 11,2% (2008/09), pero los sectores extractivos treparon a un 37,1%. Esto se debe a que las mineras tienen bajos costos de operación, recuperan la inversión rápidamente (por ejemplo, de 2 a 3 años en Perú), y navegan sobre los altos precios de las materias primas.

Esos bajos costos de operación también se deben a que muchas veces no absorben los costos económicos de los impactos sociales y ambientales, al externalizarlos hacia la sociedad. Los problemas de la contaminación los deben pagar, por ejemplo, los gobiernos centrales o los municipios; algunos de esos costos, como los de combatir la acidificación del agua, son elevados. Lo mismo sucede con las minas abandonadas por años. Por ejemplo, en Perú ya se contabilizan más de 5 mil minas fuera de operación, donde casi el 85% ya no cuentan con propietarios conocidos, y su costo de remediación ambiental puede ser estimado en casi 200 millones de dólares.

Extractivismos

El debate actual sobre el extractivismo no apunta a prohibir cualquier tipo de minería. Su objetivo es llevar adelante aquellos proyectos realmente necesarios, y aceptar únicamente los que cumplan con adecuadas exigencias sociales y ambientales. Por este tipo de razones, es útil distinguir tres tipos de emprendimientos:

El llamado extractivismo depredador, posee impactos ambientales inaceptables, se externalizan los costos sociales y ambientales, las condiciones laborales son malas, y se expresa en una típica economía de enclave proveedora de materias primas, que no genera encadenamientos en las economías nacionales.

El llamado extractivismo sensato tiene una escala menor, está bajo un control ambiental y social más efectivo, internaliza los costos sociales y ambientales dentro de la empresa que los genera, el canon es alto y se aplican impuestos a las sobre ganancias. Finalmente, un paso más adelante está el extractivismo indispensable, que cumple todas las condiciones del anterior pero, además, está directamente articulado con las economías nacionales y orientado a un genuino desarrollo.

Uruguay, por lo tanto, deberá escoger si se seguirá la senda de un extractivismo depredador o uno sensato.

 

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Siguen las protestas contra las corridas de toros

23 Agosto 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica


Un grupo antitaurino se han tumbado ayer semidesnudos sobre la arena de La Concha de San Sebastián, con banderillas ensangrentadas pegadas en la espalda, para protestar por las corridas de toros que han tenido lugar en la ciudad durante las pasadas fiestas de Semana Grande.

La portavoz de la agrupación AnimaNaturalis, Leire Elosegi, ha explicado a los periodistas que el objetivo de esta "performance" era reivindicar los derechos de los animales y denunciar "la crueldad" de un espectáculo que, según ha asegurado, "se lleva muchos fondos públicos" en un momento de "recortes sociales".
Elosegi ha anunciado que miembros del colectivo antitaurino se reunieron el pasado viernes con el alcalde de San Sebastián, Juan Karlos Izagirre, y otros miembros de su gabinete, para pedirle que declare la capital donostiarra "ciudad antitaurina".


Ha valorado el resultado de la reunión, en la que encontraron políticos "cercanos" que, según ha dicho, "les escucharon" y fueron receptivos a sus reivindicaciones y con los que esperan mantener nuevos encuentros en los próximos meses.


Los participantes en la protesta, desarrollada a mediodía, han permanecido unos cuarenta minutos tumbados boca abajo con bañadores negros y unas banderillas pegadas sobre sus espaldas, que han sido untadas previamente con un ungüento rojo para imitar la sangre de los astados.

elcorreo

 

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Esa presencia insidiosa llamada publicidad

23 Agosto 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Los expertos no se ponen de acuerdo. Recibimos a diario mil, mil quinientos, tres mil mensajes o (dicho con mayor precisión) presencias publicitarias. Más allá de las disquisiciones cuantitativas que, en la práctica, no conducen a ninguna parte, lo que está fuera de cualquier duda es que nuestra vida, la de cada uno de nosotros y nosotras, transcurre de la mañana a la noche, en cualquier ambiente donde nos encontremos y cualquiera que sea nuestra actividad, sumergida en una especie de líquido espeso y envolvente al que llamamos publicidad.


Para tener idea de qué significa la presencia de la publicidad, hay que partir de precisar qué se entiende por publicidad. Publicidad son, evidentemente, esos bloques de anuncios interminables que nos amargan el visionado de cualquier película televisada en las cadenas que viven de la publicidad (y para las cuales lo realmente importante es precisamente eso: la publicidad). Pero publicidad son también los luminosos paneles comerciales que decoran las marquesinas de las paradas de los autobuses urbanos, los inmensos anuncios que cubren cada vez con mayor frecuencia edificios enteros en el centro de nuestras ciudades, los parasoles patrocinados que nos protegen del sol en cualquier terraza o, mucho más allá de todo ello, las botellas de refresco estampadas con el logotipo y las características visuales de la marca exhibidas sobre la mesa de uno de sus veladores, las cajetillas de tabaco que sus ocupantes han dejado tal vez al lado de su consumición o, incluso, el logotipo de las marcas de moda que esos mismos consumidores ostentan bien visibles sobre su indumentaria.

Dicho con otras palabras: vivimos inmersos en publicidad. Como ya lo expresara hace ahora medio siglo un publicitario francés en una frase que ha hecho fortuna: “El aire que respiramos es un compuesto de oxígeno, nitrógeno y publicidad”.

Hartazgo... y rebelión contra la publicidad

No es por ello de extrañar que todas las personas nos rebelemos con más o menos acritud, e incluso sin ser conscientes de ello, contra esa presencia apabullante de la publicidad. ¿Por qué la publicidad (a pesar de estar sumergidos en ella o precisamente por ello) nos irrita, nos incomoda, huimos de ella como gatos escaldados siempre que podemos y, como dicen reiteradamente las encuestas, todos estamos en nuestro fuero interno hartos de ella?

En primer lugar, porque la publicidad exhibe continuamente ante nuestros ojos (y, en definitiva, ante nuestro deseo) una catarata ilimitada y siempre renovada de nuevos productos, maravillas tecnológicas, viajes ensoñados a cualquier rincón del planeta, servicios bancarios que cuidan como un ángel de la guarda de la rentabilidad de nuestro dinero... Una catarata que choca necesariamente con el carácter limitado (cualquiera que este sea) de nuestro nivel de rentas.

No hay economía privada capaz de traducir a un comportamiento económico efectivo esa prodigalidad publicitaria que continuamente condena al desuso teléfonos móviles que eran el último grito hace apenas seis meses o que tapiza nuestra existencia de deseos por definición insatisfechos, impregnando nuestras pertenencias de un poso de obsolescencia que deja la puerta continuamente abierta a nuevas adquisiciones. Es el exceso publicitario, que choca de manera inevitable con nuestras limitaciones, tanto económicas como vitales, lo primero que tal vez nos irrita y nos incomoda de la publicidad.

Sin embargo, hay que andarse con ojo con este sentimiento: el exceso publicitario, en la medida que nos abruma y nos desazona, a la vez nos seduce. Fingimos que estamos hartos, pero al tiempo nos amamos a nosotros mismos sintiéndonos reflejados en (o más bien abducidos por) ese cuerpo perfecto que luce el atuendo de moda. Y aunque proclamemos ante nuestro círculo íntimo que “a nosotros la publicidad no nos afecta”, que tire la primera piedra la lectora o el lector que no se ha sentido a sí misma/o vistiendo ese vaquero de marca que tan bien se ajusta a los perfiles del modelo. Al margen de esta capacidad de seducción difícilmente confesable, lo cierto es que el exceso publicitario nos produce malestar por poco que seamos conscientes de nuestras limitaciones.

Dictadura impalpable

Hay, tal vez, una segunda razón más profunda. Cuando nos sentimos inmersos en publicidad, cuando experimentamos nuestra existencia diaria orquestaba por esa presencia insidiosa de los anuncios que nos acompañan a dondequiera que vayamos, sentimos en nuestro foro interno que alguien nos ha expropiado, a través de la publicidad, de nuestra facultad para decidir libremente qué es aquello que deseamos, que necesitamos y que, en definitiva, consumimos. Es como si una dictadura impalpable estuviera poniendo a nuestro alcance, a la altura de nuestra mano, cuando paseamos por el supermercado o cuando ojeamos una revista, esas marcas que nos atraen sencillamente porque la publicidad nos las ha hecho familiares.

No existe, tal vez, ninguna razón para que un slip de Calvin Klein sea objetivamente preferible a otro adquirido en un mercadillo a un precio diez o quince veces menor (y porque algunos espabilados han descubierto hace tiempo esta obviedad, es bastante probable que el de mercadillo ostente de manera fraudulenta idéntica “marca” adherida a una prenda que, a veces, ni siquiera la firma es capaz de distinguir de la “original”). Tampoco existe ninguna razón para que una determinada marca de leche sea cualitativamente mejor que otra de marca blanca, quizás elaborada por la misma empresa. Es la constancia de la publicidad, el hecho de que los fabricantes de determinados productos dediquen tal vez el cincuenta por ciento de su presupuesto a actividades de publicidad y de marketing, la única razón para que, en la gran mayoría de las ocasiones, los productos así distinguidos nos parezcan más fiables, mejores que los llamados genéricos. Estos, productos no publicitados, que tradicionalmente amparaban su calidad en razones objetivas (lugar de procedencia, calidad intrínseca), han ido desapareciendo uno tras otro de los anaqueles de losCuando nos experimentamos hartos de publicidad, cuando huimos sin tan siquiera ser conscientes de esta marea que nos anega a diario, estamos de alguna manera reclamando esta libertad de decisión perdida acerca de lo que consumimos, de lo que necesitamos, de lo que deseamos, de aquello en lo que invertimos o nos gustaría invertir nuestro dinero.

La atracc ión del sistema

La presencia insidiosa de la publicidad ha cavado un foso entre nosotros y la realidad de los productos. Funciona como un cristal reflectante a través del cual lo no publicitado no vale, no está a la moda, no es cool. Por eso, cuando preferimos un producto de marca blanca a otro de marca publicitada (“blanca” quizás porque precisamente su colorido publicitario es sensiblemente menor) estamos de alguna forma ganando una pequeña batalla frente a esa dictadura insensible. Cuando exhibimos ante nuestros colegas una cazadora Giorgio Armani sin confesar que la hemos comprado en un mercadillo (y que se trata, claro está, de una imitación), nos estamos beneficiando de la imagen construida por la publicidad con relación a la marca… sin pagar esa especie de impuesto añadido al producto que implica el gasto en publicidad.

Pero el hecho de que el objetivo de la publicidad sea construir marcas y, más todavía, que constituya el instrumento imprescindible para que la marca haya desplazado al producto como referente de nuestro consumo, nos pone en la pista de la razón más profunda por la que probablemente nos sentimos hartos de publicidad (aunque, no lo olvidemos, seducidos a la vez por ella). A través de esta inmersión publicitaria experimentamos en lo más recóndito de nosotros mismos el porqué de esta sustitución (que es a la vez una expropiación) del producto por la marca. Dicho de la manera más simple: conforme la marca desplaza al producto, es el sistema capitalista que nos gobierna el que está convirtiendo en instrumento de extracción de plusvalía el más humilde de nuestros actos de consumo. La seducción que nos producen las marcas es hoy la medida exacta de la atracción que el sistema ejerce sobre nuestras conciencias.

Tal es la razón de la presencia asfixiante de la publicidad. Tal es la razón de que sea ese cristal reflectante según el cual lo no publicitado sencillamente no vale. Y tal es la razón de que luchar contra la presencia apabullante de la publicidad, preferir los productos no publicitados, resistirnos frente a los cantos de sirena de las marcas, sean maneras de liberarnos a nosotros mismos del sistema que nos aplasta a diario.

 

Antonio Caro*

Lunes 22 de agosto de 2011

Revista Pueblos


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