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El polvorín

660 INDIVIDUOS Y 147 CORPORACIONES CONTROLAN LA ECONOMÍA MUNDIAL

18 Septiembre 2013 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

UN ESTUDIO DE LA UNIVERSIDAD DE ZURICH REVELÓ QUE UN PEQUEÑO GRUPO DE 147 GRANDES CORPORACIONES TRASNACIONALES, PRINCIPALMENTE FINANCIERAS Y MINERO-EXTRACTIVAS, EN LA PRÁCTICA CONTROLAN LA ECONOMÍA GLOBAL. EL ESTUDIO FUE EL PRIMERO EN ANALIZAR 43.060 CORPORACIONES TRANSNACIONALES Y DESENTRAÑAR LA TELA DE ARAÑA DE LA PROPIEDAD ENTRE ELLAS, LOGRANDO IDENTIFICAR A 147 COMPAÑÍAS QUE FORMAN UNA “SÚPER ENTIDAD”

El pequeño grupo está estrechamente interconectado a través de las juntas directivas corporativas y constituye una red de poder que podría ser vulnerable al colapso y propensa al “riesgo sistémico”, según diversas opiniones. El Proyecto Censurado de la Universidad Sonoma State de California desclasificó esta noticia sepultada por los medios y su ex director Peter Phillips, profesor de sociología en esa universidad, ex director del Proyecto Censurado y actual presidente de la Fundación Media Freedom /Project Censored, la citó en su trabajo “The Global 1%: Exposing the Transnational Ruling Class” (El 1%: Exposición de la Clase Dominante Transnacional), firmado con Kimberly Soeiro y publicado en ProjectCensored.org. 

Los autores del estudio son Stefania Vitali, James B. Glattfelder y Stefano Battiston, investigadores de la Universidad de Zurich (Suiza), quienes publicaron su trabajo el 26 de octubre 2011, bajo el título “La Red de Control Corporativo Global” (The Network of Global Corporate Control) en la revista científica PlosOne.org.

En la presentación del estudio publicado en PlosOne, los autores escribieron: “La estructura de la red de control de las empresas transnacionales afecta a la competencia del mercado mundial y la estabilidad financiera. Hasta ahora, fueron estudiadas sólo pequeñas muestras nacionales y no existía una metodología adecuada para evaluar el control a nivel mundial. Se presenta la primera investigación de la arquitectura de la red de propiedad internacional, junto con el cálculo de la función mantenida por cada jugador global”.

“Encontramos que las corporaciones transnacionales forman una gigantesca estructura como corbata de lazo y que una gran parte de los flujos de control conducen a un pequeño núcleo muy unido de instituciones financieras. Este núcleo puede ser visto como un bien económico, una “súper-entidad” que plantea nuevas cuestiones importantes, tanto para los investigadores y responsables políticos”.

El diario conservador británico Daily Mail fue quizás el único del mundo que recogió esta noticia, el 20 de octubre 2011, presentada por Rob Waugh bajo el llamativo titular “¿Existe una “súper-corporación que dirige la economía global? El estudio clama que podría ser terriblemente inestable. La investigación encontró que 147 empresas crearon una “súper entidad” dentro el grupo, controlando el 40 por ciento de la riqueza”.

Waugh explica que el estudio de la Universidad de Zurich “prueba” que un pequeño grupo de compañías -principalmente bancos- ejerce un poder enorme sobre la economía global. El trabajo fue el primero en examinar un total de 43.060 corporaciones transnacionales, la telaraña de la propiedad entre ellas y estableció un “mapa” de 1.318 empresas como corazón de la economía global.

“El estudio encontró que 147 empresas desarrollaron en su interior una “súper entidad”, controladora del 40 por ciento de su riqueza. Todos poseen parte o la totalidad de uno y otro. La mayoría son bancos –los 20 top, incluidos Barclays y Goldman Sachs. Pero la estrecha relación significa que la red podría ser vulnerable al colapso”, escribió Waugh.

Mapa-mundi de la riqueza (ver imagen)

El tamaño de los círculos representa los ingresos. Los círculos rojos son “corporaciones súper-conectadas” mientras los amarillos son “corporaciones muy conectadas”. Las 1.318 empresas transnacionales que forman el núcleo de la economía globalizada, muestran sus conexiones de propiedad parcial entre unos y otros, y el tamaño de los círculos corresponde a los ingresos. A través de las empresas sus propietarios controlan la mayor parte de la economía “real” (Ilustración de los autores, PlosOne, 26/10/2012).

“En efecto, menos del 1% de las empresas fue capaz de controlar el 40 por ciento de toda la red”, le dijo al Daily Mail James Glattfelder, teórico de sistemas complejos del Instituto Federal Suizo de Zurich, uno de los tres autores de la investigación.

Algunos de los supuestos que subyacen en el estudio han sido criticados, como la idea de que propiedad equivale a control. “Sin embargo, los investigadores suizos no tienen ningún interés personal: se limitaron a aplicar a la economía mundial modelos matemáticos utilizados habitualmente para modelar sistemas naturales, usando Orbis 2007, una base de datos que contiene 37 millones las compañías e inversionistas”, informó Waugh.

Economistas como John Driffil, de la Universidad de Londres, experto en macroeconomía, dijo a la revista New Scientist que el valor del estudio no radicaba en ver quién controla la economía global, pero muestra las estrechas conexiones entre las corporaciones más grandes del mundo. El colapso financiero de 2008 mostró que este tipo de redes estrechamente unidas puede ser inestable. “Si una empresa sufre angustia, ésta se propaga”, dijo Glattfelder.

Para Rob Waugh y el Daily Mail hay un “pero”: “Parece poco probable que las 147 corporaciones en el corazón de la economía mundial pudieran ejercer un poder político real, pues representan demasiados intereses”, aseguró el diario conservador británico.

La riqueza global del mundo se estima que ronda los 200 billones de dólares, o sea, dos centenas de millones de millones. Según Peter Phillips y Kimberly Soeiro, el 1 por ciento más rico de la población del planeta agrupa, aproximadamente, a 40 millones de adultos. Estas personas constituyen el segmento más rico de las primeras gradas de la población de los países más desarrollados e, intermitentemente, en otras regiones.

Según el libro de David Rothkopf “Súper-clase: la Elite de Poder Mundial y el Mundo que Está Creando”, la súper elite abarcaría aproximadamente al 0,0001 por ciento (1 millonésima) de la población del mundo y comprendería a unas 6.000 a 7.000 personas, aunque otros señalan 6.660. Entre ese grupo habría que buscar a los dueños de las 147 corporaciones que cita el estudio de los investigadores de Zurich.


Ernesto Carmona, periodista y escritor chileno
Fuentes y referencias:
Stefania Vitali, James B. Glattfelder, and Stefano Battiston, “The Network of Global Corporate Control,” Public Library of Science, October 26, 2011,http://www.plosone.org/article/info%3Adoi%2F10.1371%2Fjournal.pone.0025995
Rob Waugh, “Does One ‘Super Corporation’ Run the Global Economy? Study Claims it Could be Terrifyingly Unstable,” Daily Mail, October 20, 2011, http://www.dailymail.co.uk/sciencetech/article-2051008/Does-super-corporation-run-global-economy.html.
Stefania Vitali, James B. Glattfelder, Stefano Battiston, Revista PlosOne, 26 de octure 2011

http://www.mediafreedominternational.org/2012/04/04/small-network-of-corporations-run-the-global-economy/

Peter Phillips y Kimberly Soeiro, “The Global 1%: Exposing the Transnational Ruling Class”

EL 1% GLOBAL: 660 INDIVIDUOS Y 147 CORPORACIONES CONTROLAN LA ECONOMÍA MUNDIAL

DESENMASCARAMIENTO DE LA SÚPER CLASE DOMINANTE TRANSNACIONAL

Peter Phillips y Kimberly Soeiro *

Este estudio pregunta ¿quiénes son el 1% de la elite del poder del mundo? Y ¿cómo operan al unísono sobre el 99% restante para incrementar sus propias ganancias privadas? Examinamos una muestra del 1%: el sector minero, cuyas corporaciones extraen material de sectores comunes globales de la Tierra y utilizan mano de obra barata para acumular riqueza. El valor del material removido por estas grandes compañías petrolíferas, gasíferas y variadas organizaciones de extracción de minerales, excede lejos el costo real de extracción. También examinamos el sector inversión del 1% global: corporaciones cuya actividad primaria consiste en acumular y reinvertir capital.

Este sector incluye los bancos centrales, las mayores empresas de gestión de dinero para la inversión y a otras corporaciones cuyos esfuerzos primarios son la concentración y la reproducción del dinero, como compañías de seguros. Finalmente, analizamos cómo las redes globales de la elite centralizada del poder –el 1%, sus compañías, y los diversos gobiernos a su servicio– planifican, manipulan y hacen cumplir políticas que benefician su concentración continua de riqueza y poder. Demostramos cómo el imperio militar-industrial-mediático EEUU/OTAN actúa al servicio de la clase corporativa transnacional en la protección del capital internacional en el mundo.

El “Movimiento Ocupa” desarrolló una consigna“el otro 99%”, que resume la gran desigualdad de riqueza y poder entre el 1% más rico del mundo y el resto de nosotros. Mientras el mantra del 99%, indudablemente, sirve como herramienta de motivación para involucrar abiertamente a más gente, explica muy poco sobre quiénes integran el 1% y cómo mantienen su poder en el mundo. Aunque una buena porción de la investigación académica se ha ocupado de la elite del poder en Estados Unidos, sólo en la mitad de la última década se ha investigado la emergencia de una clase corporativa transnacional. [1]

La más destacada entre las primeras obras sobre la idea de un 1% interconectado dentro del capitalismo global fue el libro La Clase Capitalista Transnacional, de Leslie Sklair, 2001 [2]. Sklair creyó que la globalización movería a las corporaciones transnacionales (CTN) a roles internacionales más amplios, que conducirían a los estados de origen de las corporaciones a papeles menos importantes que los acuerdos internacionales desarrollados a través de la Organización Mundial de Comercio (OMC) y de otros organismos. Lo que emergía de estas corporaciones era una clase capitalista transnacional, cuyos miembros e intereses incrementarían cada vez más sus alcances internacionales, mientras todavía estaban arraigados en sus sociedades. Sklair escribió:

“La clase capitalista transnacional se puede dividir analíticamente en cuatro fracciones principales: (i) dueños y reguladores de CTNs y sus afiliados locales; (ii) burócratas y políticos de la globalización; (iii) profesionales de la globalización; (iv) elites del consumismo (comerciantes y medios)… Por supuesto, también es importante observar que la clase corporativa transnacional (CCT) y cada una de sus fracciones, no siempre están unidas totalmente ante cada problema. Sin embargo, en su conjunto, las personas principales de estos grupos constituyen una elite de poder mundial, una clase dominante o un círculo íntimo, en el sentido en que estos términos se han utilizado para caracterizar las estructuras de clases dominantes de países específicos”. [3]

Se estima que la riqueza del mundo total ronda los 200 billones de dólares, con EEUU y Europa reteniendo, aproximadamente, el 63%. Para estar entre la mitad más rica del mundo, un adulto necesita solamente 4.000 dólares en activos una vez restadas las deudas. Un adulto requiere más de 72.000 mil dólares para pertenecer al 10% superior de propietarios globales de riqueza y más de 588.000 dólares para ser miembro del 1% top. En 2010, el 1% superior de la gente más rica del mundo había ocultado lejos de 21 a 32 billones de dólares en cuentas bancarias secretas exentas de impuestos desplegadas por todo el mundo [4].

Mientras tanto, la mitad más pobre de la población global conjunta posee menos de 2% de la riqueza global [5]. El Banco Mundial divulgó en 2008 que 1.290 millones de personas vivían en extrema pobreza, con menos de 1,25 dólar por día, y otros 1.200 millones más vivían con menos de 2 dólares al día [6]. Starvation.net reportó que 35.000 personas, principalmente niños pequeños, mueren de hambre cada día en el mundo [7].

El número de muertes innecesarias ha excedido los 300 millones durante los últimos 40 años. Los granjeros de todo el planeta producen más que suficiente comida para alimentar adecuadamente al mundo entero. La producción global de granos de 2007 ascendió a 2,3 mil millones toneladas, 4% más que en el año precedente, pero cada día mil millones de personas pasan hambre. Grain.org describe las razones básicas del hambre actual en el artículo “Las corporaciones todavía están haciendo una matanza por hambre”: mientras los granjeros producen bastante comida para alimentar al mundo, los especuladores de esos commodities y los grandes comerciantes de grano como Cargill controlan los precios y la distribución global de alimentos [8].

También es importante examinar cómo se crea riqueza y cómo se concentra. Históricamente, la riqueza ha sido capturada y concentrada por conquista por diversos grupos poderosos. Para un ejemplo histórico basta sólo una mirada a la apropiación por España de la riqueza de los imperios Azteca e Inca a comienzos del siglo XVI. La historia de los imperios romano y británico también esta llena de ejemplos.

Una vez adquirida, entonces la riqueza se puede utilizar para establecer medios de producción, tales como las tempranas fábricas británicas de algodón, que explotan la mano de obra para producir mercancías cuyo valor de intercambio es superior al costo del trabajo, un proceso analizado por Karl Marx en El Capital [9].

El negocio organizado contrata trabajadores que son pagados por debajo del valor de su fuerza de trabajo. El resultado es la creación de lo que Marx llamó plusvalía, un valor superior al costo del trabajo. La creación de plusvalía permite, a quienes poseen los medios de producción, concentrar todavía más capital.

Además, la concentración del capital acelera la explotación de recursos naturales por empresarios privados, aunque realmente estos recursos naturales son la herencia común de todos los seres vivos [10]. En este artículo, preguntamos: ¿Quiénes son el 1% de la elite del poder del mundo? ¿Y en qué medida actúan al unísono para sus propias ganancias privadas y beneficios a costa del 99%?

Examinaremos una muestra del 1%: el sector minero-extractivo, cuyas corporaciones obtienen material sacado de campos comunes de la tierra y usan mano de obra barata para acumular riqueza. Se trata de la corporaciones dedicadas a extraer petróleo, gas y otras compañías que extraen minerales. El valor del material retirado excede lejos el costo real de extracción.

También examinaremos el sector de inversión del 1% global: corporaciones cuya actividad primaria es amasar y reinvertir capital. Este sector incluye los bancos centrales, las mayores firmas de gestión de inversión monetaria y otras corporaciones como las compañías de seguros que apuntan a la concentración y ampliación del dinero.

Finalmente, analizamos cómo las redes globales del poder centralizado –la elite del 1%, sus compañías y variados gobiernos a su servicio– planean, manipulan y hacen cumplir políticas que benefician su concentración continua de riqueza y poder.

El sector extractor: El caso de Freeport-McMoRan (FCX)

Freeport-McMoRan (FCX) es el extractor mundial más grande de cobre y oro. La compañía controla depósitos enormes en Papua, Indonesia; también opera en Norte y Suramérica y África. En 2010 vendió 3,9 mil millones de libras de cobre, 1,9 millones de onzas de oro y 67 millones de libras de molibdeno. En 2010 reportó ingresos de 18,9 mil millones de dólares y una renta neta de 4,2 mil millones [11].

La mina Grasberg de Papua Indonesia emplea 23.000 trabajadores con salarios por debajo de 3 dólares la hora. En septiembre de 2011 los trabajadores fueron a la huelga por salarios más altos y mejores condiciones de trabajo. Freeport había ofrecido un aumento salarial de 22% y los huelguistas dijeron que no era suficiente, exigiendo un estándar internacional de 17 a 43 dólares por hora. El conflicto salarial atrajo a los miembros de una tribu local, que tenían sus propios agravios respecto a derechos de tierra y contaminación. Armados con lanzas y flechas, se unieron a los trabajadores que bloqueaban los caminos de acceso a la mina [12]. Durante la tentativa de los huelguistas de bloquear autobuses repletos de trabajadores de reemplazo, las fuerzas de seguridad del Estado mataron e hirieron a varios huelguistas.

Freeport ha sido críticada por pagar a las autoridades por seguridad. Desde 1991, ha pagado casi 13.000 millones dólares al gobierno indonesio con una tarifa de 1,5% de royalty sobre el oro y el cobre extraído y, en consecuencia, tiene en sus bolsillos a la policía militar y regional indonesa. En octubre de 2011, el diarioJakarta Globe divulgó que las fuerzas de seguridad indonesias de Papua Oeste, notoriamente la policía, reciben generosos pagos directos y al contado de Freeport-McMoRan. El Jefe Nacional de Policía Timur Pradopo admitió que los oficiales reciben cerca de 10 millones de dólares anuales, que Pradopo describió como “dinero para el almuerzo”. La prominente organización no gubernamental indonesia Imparsial situó los pagos anuales directos en 14 millones de dólares [13].

Estos pagos recuerdan incluso los más grandes desembolsos hechos por Freeport a las fuerzas militares indonesias a lo largo de los años, que cuando fueron revelados motivaron una investigación de la Comisión de Seguridad e Intercambio de EEUU sobre la responsabilidad de Freeport bajo la Ley sobre Prácticas Extranjeras Corruptas de Estados Unidos.

Adicionalmente, la policía del Estado y el ejército han sido criticados muchas veces por las violaciones de derechos humanos en la región montañosa remota, donde un movimiento separatista hierve a fuego lento por décadas. Amnistía Internacional ha documentado numerosos casos en que la policía indonesa utilizó fuerza innecesaria contra huelguistas. Por ejemplo, las fuerzas de seguridad atacaron una concentración de masas en Jayapura, la capital de Papua, y trabajadores en huelga en la mina de Freeport. Por lo menos mataron a 5 personas y muchas más fueron heridas en asaltos que muestran un patrón continuo de violencia pública contra disidentes pacíficos. Otro ataque brutal e injustificado, ocurrido el 19 de octubre de 2011, contra miles de papuenses que ejercían su derecho a reunión y libertad de expresión, causó la muerte de por lo menos 3 civiles de Papua, apaleo de muchos, detención de centenares y el arresto de 6 procesados por cargos de traición [14].

El Jakarta Globe divulgó el 7 de noviembre de 2011 que “los trabajadores en huelga empleados por Copper & Gold, filial de Freepost-McMoRan en Papua, bajaron sus demandas mínimas de aumento salarial desde 7,50 a 4,00 dólares por hora, dijo el Sindicato de Trabajadores Todo-Indonesia (SPSI, por su sigla en inglés)” [15]. Virgo Solosa, funcionario del sindicato, dijo a Jakarta Globe que consideraron “la mejor solución para todos” aceptar un salario por encima del mínimo de 1,5 dólares por hora.

Los trabajadores de la mina de cobre Cerro Verde, de Freeport en Perú, también fueron a la huelga en ese mismo tiempo, poniendo de relieve la dimensión global de la confrontación con Freeport. Los trabajadores exigieron aumentos salariales de 11%, mientras la compañía ofreció apenas 3%.

La huelga peruana terminó el 28 de noviembre de 2011 [16] y el 14 de diciembre Freeport-McMoRan anunció un acuerdo en la mina indonesia que extendía el contrato con el sindicato por dos años. Los trabajadores de Freeport continúan con salarios bajos, que actualmente ascienden a tan poco como 2 dólares por hora y subirán en 24% en el primer año del convenio colectivo y el 13% en el segundo año. El acuerdo también incluye mejoras en beneficios y una bonificación por una sola vez equivalente a tres meses de salarios [17].

En ambas huelgas en Freeport los gobiernos ejercieron presión sobre los huelguistas para una solución que implicaron muy altos niveles nacionales e internacionales. Durante la huelga de Freeport-McMoRan la administración Obama ignoró la notoria violación de derechos humanos y, en su lugar, fortaleció los lazos militares EEUU-Indonesia. El secretario de Defensa de EEUU Leon Panetta que llegó a Indonesia en la estela inmediata del ataque de Jayapura, no formuló ninguna crítica al asalto y reafirmó el apoyo de EEUU a la integridad territorial indonesia. Panetta también elogió el manejo de Indonesia de la huelga en Freeport-McMoRan [18].

El Presidente Barack Obama visitó Indonesia en noviembre de 2011 para consolidar relaciones con Jakarta como parte de la escalada de esfuerzos de Washington orientada a combatir la influencia china en la región Asia-Pacífico. Obama acababa de anunciar que EEUU y Australia comenzarían un despliegue rotatorio de 2.500 infantes de marina de EEUU en una base en Darwin, un movimiento ostensible de modernizar la presencia de EEUU en la región y de permitir participación en el “entrenamiento común” a la contraparte militar australiana. Pero algunos especulan que EEUU tiene una agenda oculta. El periódico tailandés The Nation sugirió que una de las razones sería ofrecer garantías remotas de seguridad, de lejos y a dos horas de vuelo, al oro de propiedad de la estadounidense Freeport-McMoRan‘s y a la mina de cobre en Papua Oeste [19].

El hecho de que los trabajadores de la mina de cobre de la Sociedad Minera Cerro Verde, de Freeport en Perú, también estuvieran en huelga al mismo tiempo destaca la dimensión global de la confrontación de Freeport. Los trabajadores peruanos exigían aumentos salariales de 11%, mientras Freeport ofrecía apenas 3%. La huelga fue levantada el 28 de noviembre de 2011 [20]. En ambas huelgas, los gobiernos ejercieron presión para someter a los huelguistas, no sólo con la presencia de fuerza militar y de policía, sino también involucrando a altos niveles internacionales. El hecho de que el Secretario de Defensa de EEUU mencionara una huelga nacional en Indonesa muestra que los problemas que afectan los beneficios del 1% corporativo internacional están en juego al más alto nivel del poder.

La opinión pública de Indonesia está fuertemente en contra de Freeport. El 8 de agosto de 2011, Karishma Vaswani, de la BBC, reportó que “la corporación minera de EEUU Freeport-McMoRan ha sido acusada de todo, desde contaminar el ambiente al financiamiento de la represión, en sus cuatro décadas de operaciones en la provincia indonesia de Papua. … Pregúntele en la calle a cualquier papuano qué piensa de Freeport y le dirá que la corporación es una ladrona, dijo Nelels Tebay, un pastor de Papua y coordinador de la red de la paz de Papua” [21].

Los huelguistas de Freeport ganaron el apoyo del Movimiento Ocupa de EEUU. Activistas de Ocuppy Phoenix y de la Red de Acción por Timor Oriental marcharon a las jefaturas de Freeport en Phoenix, el 28 de octubre de 2011, para manifestarse contra las matanzas de la policía indonesias en la mina Grasberg de Freeport-McMoRan‘s [22].

James R. Moffett, presidente de la junta directiva de Freeport-McMoRan Copper & Gold, Inc. (FCX), posee más de cuatro millones de acciones de un valor cercano a los 42,00 dólares cada una (total, 168 millones de dólares). Según el informe a la reunión anual de FCX lanzado en junio de 2011, la remuneración anual de Moffett en 2010 fue de 30,57 millones de dólares.

Richard C. Adkerson, presidente del consejo de FCX, posee sobre 5,3 millones de acciones (222,6 millones de dólares). Su remuneración total también fue de 30,57 millones de dólares en 2010. Las rentas de Moffett y Adkerson los colocan en los niveles superiores del 1% top del mundo. Su interconexión con los niveles más altos del poder en la Casa Blanca y el Pentágono se expresa en la atención específica que les presta a ambos el secretario de Defensa de EEUU y, como sugieren sus circunstancias, la conciencia del presidente de EEUU. No cabe duda que los ejecutivos y el directorio de Freepot-MacMoRan están firmemente posicionados en los niveles más altos de la clase corporativa transnacional.

Junta directiva de Freeport-McMoRan

● James R. Moffett, afiliaciones políticas y corporativas: copresidente, presidente y jefe ejecutivo (CEO, Chief Executive Officer) de McMoRan Exploration Co.; PT Freeport Indonesia; Madison Minerals Inc.; Horatio Alger Association of Distinguished Americans; Agrico, Inc.; Petro-Lewis Funds, Inc.; Bright Real Estate Services, LLC; PLC-ALPC, Inc.; FM Services Co.

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