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El polvorín

Accidente nuclear del Japón es clarinada de alerta / Brahma Chellaney

26 Marzo 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

During the record-breaking 2003 heatwave in France, operations at 17 commercial nuclear reactors had to be scaled back or stopped because of rapidly rising temperatures in rivers and lakes. Spain, and France to take some nuclear power plants offline and reduce operations …

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Muchas centrales nucleares están situadas a lo largo de las costas, porque en ellas se utiliza una gran cantidad de agua. Sin embargo, desastres naturales como las tormentas, los huracanes y los maremotos están resultando más frecuentes a causa del cambio climático, que también causará una elevación del nivel de los océanos, con lo que los reactores costeros resultarán aún más vulnerables.

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La Moraleja Nuclear del Japón: ¿Cómo están los países Desarrollados?

por Brahma Chellaney (*)
Fukushima nos recuerda las debilidades y amenazas de las centrales nucleares en el mundo. 
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Los problemas de la central nuclear de Fukushima –y de otros reactores– en el noroeste del Japón han asestado un duro golpe a la industria nuclear mundial, poderoso cártel de menos de una docena de importantes empresas de propiedad u orientación estatal que han estado pregonando un renacimiento de la energía nuclear.
Pero ya se conocen perfectamente los riesgos que corren los reactores costeros, como el de Fukushima, a consecuencia de desastres naturales. De hecho, resultaron evidentes hace seis años, cuando el maremoto habido en el océano Índico en diciembre de 2004 inundó el segundo complejo nuclear en importancia de la India, con lo que quedó desconectada la central eléctrica de Madrás.
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Muchas centrales nucleares están situadas a lo largo de las costas, porque en ellas se utiliza una gran cantidad de agua. Sin embargo, desastres naturales como las tormentas, los huracanes y los maremotos están resultando más frecuentes a causa del cambio climático, que también causará una elevación del nivel de los océanos, con lo que los reactores costeros resultarán aún más vulnerables.

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www.dailymail.co.uk/news/article-1366308/Japa…

Por ejemplo, muchas centrales nucleares situadas a lo largo de la costa británica están a tan sólo unos metros por encima del nivel del mar.

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En 1992, el huracán Andrew causó importantes daños en la central nuclear de Turkey Point, en la bahía de Biscayne (Florida), pero no así, por fortuna, a ninguno de los sistemas decisivos para su funcionamiento.

Todos los generadores de energía, incluidas las centrales alimentadas con carbón o gas, requieren grandes cantidades de recursos hídricos, pero la energía nuclear más aún. Los reactores de agua ligera, como los de Fukushima, que utilizan el agua como refrigerante primordial, son los que producen la mayor parte de la energía nuclear. Las enormes cantidades de agua local que dichos reactores consumen para sus operaciones pasan a ser corrientes de agua caliente, que se bombean a los ríos, los lagos y los océanos.

Como los reactores situados en zonas del interior ejercen una grave presión sobre los recursos de agua dulce, incluidos daños mayores a la vida vegetal y a los peces, los países que tienen litoral y padecen escasez de agua procuran buscar emplazamientos costeros adecuados, pero, ya tengan o no litoral, la energía nuclear es vulnerable a los probables efectos del cambio climático.

A medida que el calentamiento planetario provoque un aumento de las temperaturas medias y del nivel de los océanos, los reactores situados en el interior contribuirán cada vez mas a la escasez de agua y resultarán afectados por ella.

Durante la ola de calor sin precedentes de 2003 en Francia, hubo que reducir o detener las operaciones en 17 reactores nucleares comerciales a causa del rápido aumento de las temperaturas de los ríos y los lagos.

En julio de 2006, hubo que desconectar el reactor de Santa María de Garoña (España) durante una semana, después de que se registraran altas temperaturas en el río Ebro.

Así, pues, las propias condiciones que en 2003 y 2006 impidieron a la industria nuclear suministrar toda la energía necesaria en Europa fueron, paradójicamente, las que crearon una demanda máxima de electricidad a causa de un aumento de la utilización del aire acondicionado.
De hecho, durante la ola de calor de 2003, Électricité de France, que tiene 58 reactores en funcionamiento –la mayoría de ellos en ríos ecológicamente delicados, como el Loira– se vio obligada a comprar electricidad a los países vecinos en el mercado europeo al contado. EDF, empresa de propiedad estatal que normalmente exporta electricidad, acabó pagándola a un precio diez veces mayor, con un costo financiero de 300 millones de euros.
Asimismo, aunque la ola de calor europea de 2006 fue menos intensa, los problemas de agua y calor obligaron a España, Alemania y Francia a desconectar algunas centrales nucleares y reducir las operaciones de otras. En 2006 las empresas propietarias de centrales nucleares de Europa occidental consiguieron también exenciones para incumplir la reglamentación que les habría impedido descargar agua recalentada en los ecosistemas naturales, lo que afectó a la pesca.
Francia gusta de exhibir su industria de energía nuclear, que suministra el 78 por ciento de la electricidad del país, pero la intensidad del consumo de agua de dicha industria es tal, que EDF retira todos los años 19.000 millones de metros cúbicos de agua de los ríos y lagos, es decir, la mitad, aproximadamente, del consumo total de agua dulce de Francia. La escasez de agua dulce es una amenaza internacional cada vez mayor y la inmensa mayoría de los países no están en condiciones de aprobar el emplazamiento en el interior de semejantes sistemas energéticos que hacen un consumo tan elevado de agua.
Las centrales nucleares situadas junto al mar no afrontan problemas similares en situaciones de calor, porque el agua de los océanos no se calienta ni mucho menos con la misma rapidez que la de los ríos o los lagos y, al contar con el agua del mar, no provocan escasez de agua dulce, pero, como han demostrado los reactores del Japón, las centrales nucleares costeras afrontan peligros más graves.
Cuando el núcleo del reactor de Madrás resultó afectado por el maremoto del océano Índico, se pudo mantenerlo a salvo desconectado, porque se había tenido la previsión de instalar los sistemas eléctricos en un terreno más alto que la propia central y, a diferencia de lo ocurrido en Fukushima, que recibió un impacto directo, la central de Madrás estaba alejada del epicentro del terremoto que desencadenó el maremoto.
El dilema fundamental de la energía nuclear en un mundo cada vez más afectado por la escasez de agua es el de que necesita enormes cantidades de agua y, sin embargo, es vulnerable ante el agua y, decenios después de que Lewis L. Strauss, el Presidente del Organismo de Energía Atómica de los Estados Unidos, afirmara que la energía nuclear llegaría a ser “demasiado barata para medirla con contador”, la industria nuclear sigue subsistiendo en todas partes gracias a muníficas subvenciones estatales.
Aunque el atractivo de la energía nuclear ha disminuido considerablemente en Occidente, ha aumentado entre los llamados “recién llegados nucleares”, con el acompañamiento de nuevas amenazas, incluida la preocupación por la proliferación de armas nucleares. Además, cuando casi dos quintas partes de la población mundial viven a menos de 100 kilómetros de una costa, ya no resulta fácil encontrar emplazamientos costeros adecuados para iniciar o ampliar un programa de energía nuclear.
Es probable que lo sucedido en Fukushima afecte irremisiblemente a la energía nuclear de forma similar al accidente en la central de Three Mile Island en Pensilvania en 1979, por no hablar de la fusión, mucho más grave, del reactor de Chernóbil en 1986. Sin embargo, a juzgar por lo sucedido después de aquellos accidentes, los defensores de la energía nuclear acabarán volviendo a la carga.
(*) Brahma Chellaney, profesor de Estudios Estratégicos en el Centro de Investigaciones Políticas de Nueva Delhi, es autor, entre otros libros, de Asian Juggernaut: The Rise of China, India and Japon (“El coloso asiático. El ascenso de China, la India y el Japón”), publicado por Harpers Paperbacks en 2010, y Water: Asia’s New Battlefield (“El agua, nuevo campo de batalla de Asia”), publicado por la Georgetown University Press en 2011.
Extraido de ProDaVinci 
Título Original: Moraleja nuclear del Japón, por Brahma Chellaney
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Destroyed: this before and after shot shows the Fukushima nuclear plant before the tsunami, left, and the location of and and damage to the four reactors, right, after the explosions

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Intact: the four reactor buildings at the Fukushima Dai-ichi plant before the blast. Three of the buildings have blown up and there was a fire at the otherIntact: the four reactor buildings at the Fukushima Dai-ichi plant before the blast. Three of the buildings have blown up and there was a fire at the other
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NUCLEAR-EVENTSCALE/ - Graphic showing the International Nuclear and Radiological Event Scale with examples from each level of the alert. RNGS. (TOR01) 10cm wide
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Serious: the graphic right shows the International Atomic Agency’s system of rating nuclear accidents. Fukushima is officially a level four but French nuclear scientists today said it was definitely a level six

Read more: http://www.dailymail.co.uk/news/article-1366308/Japan-earthquake-tsunami-Meltdown-3rd-reactor-blast-hits-nuclear-plant.html#ixzz1Hf3hAbe5

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Fukushima blast shows nuclear is not the answer

Inherently risky, water-intensive and unreliable – we must admit we cannot depend on nuclear power 

  • Brahma Chellaney
  • guardian.co.uk, Tuesday 15 March 2011 12.06 GMT
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  • A centre to scan residents for radiation levels in Koriyama, Japan
  • A centre to scan residents who have been within 20km of the Fukushima Dai-ichi nuclear plant in Koriyama, Japan. Photograph: Gregory Bull/AP
  • The troubles of the Fukushima nuclear-power plant – and other reactors – in earthquake-hit Japan have dealt a severe blow to the global nuclear industry, a powerful cartel of less than a dozen major state-owned or state-guided firms that have been trumpeting a nuclear-power renaissance.

    But the risks that seaside reactors like Fukushima face from natural disasters are well-known. Indeed, they became evident six years ago, when the Indian Ocean tsunami in December 2004 inundated India’s second-largest nuclear complex, shutting down the Madras power station.

    Many nuclear-power plants are located along coastlines, because they are highly water-intensive. Yet natural disasters such as storms, hurricanes, and tsunamis are becoming more common, owing to climate change, which will also cause a rise in ocean levels, making seaside reactors even more vulnerable.

    For example, many nuclear-power plants located along the British coast are just a few metres above sea level. In 1992, Hurricane Andrew caused significant damage at the Turkey Point nuclear-power plant on Biscayne Bay, Florida, but, fortunately, not to any critical systems.

    All energy generators, including coal- and gas-fired plants, make major demands on water resources. But nuclear power requires even more. Light-water reactors (LWRs) like those at Fukushima, which use water as a primary coolant, produce most of the world’s nuclear power. The huge quantities of local water that LWRs consume for their operations become hot-water outflows, which are pumped back into rivers, lakes, and oceans.

    Because reactors located inland put serious strain on local freshwater resources – including greater damage to plant life and fish – water-stressed countries that are not landlocked try to find suitable seashore sites. But, whether located inland or on a coast, nuclear power is vulnerable to the likely effects of climate change.

    As global warming brings about a rise in average temperatures and ocean levels, inland reactors will increasingly contribute to, and be affected by, water shortages. During the record-breaking 2003 heatwave in France, operations at 17 commercial nuclear reactors had to be scaled back or stopped because of rapidly rising temperatures in rivers and lakes. Spain’s reactor at Santa María de Garoña was shut for a week in July 2006 after high temperatures were recorded in the Ebro river.

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    Paradoxically, then, the very conditions that made it impossible for the nuclear industry to deliver full power in Europe in 2003 and 2006 created peak demand for electricity, as use of air-conditioning increased.

    During the 2003 heat wave, Électricité de France, which operates 58 reactors – the majority on ecologically sensitive rivers such as the Loire – was compelled to buy power from neighboring countries on the European spot market. The state-owned EDF, which normally exports power, ended up paying 10 times the price of domestic power, incurring a financial cost of €300m.

    Similarly, although the 2006 European heatwave was less intense, water and heat problems forced Germany, Spain, and France to take some nuclear power plants offline and reduce operations at others. Highlighting the vulnerability of nuclear power to environmental change or extreme-weather patterns, in 2006 plant operators in western Europe also secured exemptions from regulations that would have prevented them from discharging overheated water into natural ecosystems, affecting fisheries.

    France likes to showcase its nuclear power industry, which supplies 78% of the country’s electricity. But such is the nuclear industry’s water intensity that EDF withdraws up to 19bn cubic metres of water per year from rivers and lakes, or roughly half of France’s total freshwater consumption. Freshwater scarcity is a growing international challenge, and the vast majority of countries are in no position to approve of such highly water-intensive inland-based energy systems.

    Nuclear plants located by the sea do not face similar problems in hot conditions, because ocean waters do not heat up anywhere near as rapidly as rivers or lakes. And, because they rely on seawater, they cause no freshwater scarcity. But as Japan’s reactors have shown, coastal nuclear-power plants confront more serious dangers.

    When the Indian Ocean tsunami struck, the Madras reactor’s core could be kept in safe shutdown condition because the electrical systems had been ingeniously installed on higher ground than the plant itself. And, unlike Fukushima, which bore a direct impact, Madras was far away from the epicenter of the earthquake that unleashed the tsunami.

    The central dilemma of nuclear power in an increasingly water-stressed world is that it is a water-guzzler, yet vulnerable to water. And, decades after Lewis L Strauss, chairman of the United States Atomic Energy Agency, claimed that nuclear power would become “too cheap to meter”, the nuclear industry everywhere still subsists on government subsidies.

    While the appeal of nuclear power has declined considerably in the west, it has grown among the so-called “nuclear newcomers”, which brings with it new challenges, including concerns about proliferation of nuclear weapons. Moreover, with nearly two-fifths of the world’s population living within 100km of a coastline, finding suitable seaside sites for initiation or expansion of a nuclear-power programme is no longer easy.

    Fukushima is likely to stunt the appeal of nuclear power in a way similar to the accident at the Three Mile Island plant in Pennsylvania in 1979 did, not to mention the far more severe meltdown of the Chernobyl reactor in 1986. If the fallout from those incidents is a reliable guide, however, nuclear power’s advocates will eventually be back.

    Brahma Chellaney is Professor of Strategic Studies at the Center for Policy Research in New Delhi

    Copyright: Project Syndicate, 2011.

    www.project-syndicate.org

Fukushima blast shows nuclear is not the answer | Brahma Chellaney 15 Mar 2011 During the record-breaking 2003 heatwave in France, operations at 17 commercial nuclear reactors had to be scaled back or stopped because of rapidly rising temperatures in rivers and lakes. Spain, and France to take some nuclear power plants offline and reduce operations at others.
www.guardian.co.uk/…/nuclear-earthquake-tsunami-energy-industry En caché

 

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