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El polvorín

¡Ahí viene el Mundial! anuncian las balas en Río de Janeiro

21 Enero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Acciones policiacas y militares, despojo, muerte y violaciones en las favelas de Río de Janeiro, con el transfondo de las grandes gestas deportivas que se avecinan. En el siguiente texto presentamos las opinones de los colectivos “Desentorpecendo a Razão” (DAR) y “Lutarmada”.

Reflexiones de "Desentorpecendo a Razão" (DAR) y "Lutarmada"
Fotografia: ABr

 

 

Brasil. Poco después de un mes de que se celebraron las elecciones generales en Brasil y después de una sucesión rápida de eventos, se vivió en Río de Janeiro uno de los mayores conflictos entre policías y narcotraficantes de los últimos años. Entre los días 25 y 28 de novienbre, casi 3 mil hombres de las polícias civil y militar, bomberos y ejército, equipados con blindados de la Marina y tácticas de guerra entrenadas por los soldados brasileños durante la ocupación de Haití, realizaron la “toma” de dos barrios pobres de la ciudad: Vila Cruzeiro y el llamado Complexo do Alenão, uno de los mayores conjuntos de favelas de Río, donde viven más de 100 mil personas – algunos refieren más de 300 mil-, en lo que se presentó al mundo como una reacción del poder público a una serie de carros y autobuses incendiados.

Tratándose de favelas no es una novedad la dificuldad para contar con números precisos. Al día hoy el gobierno de Río no ha divulgado las cifras exactas de muertos y heridos durante la ocupación, lo que es recurrente en lo que se refiere a operaciones policiacas en la ciudad. Incluso aún se desconoce el número exacto de armas decomisadas en función de la intensa negociación de los policías con los grupos criminales, a quienes después les revenderán el armamento. Asimismo, hubo decenas de denuncias sobre abusos cometidos por las fuerzas públicas durante el opertativo, saqueos a las viviendas, sobretodo.

El gobierno de Río ha realizado sistemáticas ocupaciones en los barrios pobres, instalando las llamadas UPPs (Unidades Pacificadoras de Policía), que están ya presentes en 13 favelas. El número es poco considerable tomado en cuenta que la ciudad tiene casi mil de esos barrios, pero la repercusión de la acción ha sido enorme porque las favelas elegidas se ubican cerca de la región más rica de la ciudad lo que, aunado a la intensa divulgación promovida por el gobierno, atrajo la atención de los medios de comunicación. Aparentemente, según el gobierno, la intención no era realizar esa ocupación, considerada importante pero muy difícil de llevarse a cabo.

La acción policíaca estuvo embalada por el suceso extraordinario del largometraje “Tropa de Elite 2”, del cineasta brasileño José Padilha. Estrenada en octubre, la película es ya la más vista en la historia del cine brasileño, con más de 10 millones de espectadores. La historia del capitán Nascimento, líder del Batalhão de Operações Especiais (Bope) de la policía de Río, que lucha contra políticos y policías corruptos, pero sin dejar de usar nunca la fuerza contra los traficantes (y los universitarios que consumen marihuana sosteniendo así el tráfico, desde la mirada de la película), fue tan fuertemente asociada a los hechos en Alenão que muchos comentaristas de la prensa brasileña nombraron “Tropa de Elite 3” a la intensa cobertura que los medios dieron al caso – con transmisiones de las operaciones policiacas en vivo durante muchas horas y sin cortes, incluso en un canal internacional de la red de televisión más grande del país, la Globo, que se transmite en 130 países.

La enorme repercusión del suceso lo colocó como el mayor tema nacional durante al menos una semana, en cual los más diversos pensadores, artistas, grupos políticos y colectivos se manifestaron sobre lo ocurrido.

 

En este artículo presentamos en Desinformémonos algunas reflexiones sobre los hechos en Río por parte de dos colectivos que ya han colaborado con nosotros: “Desentorpecendo a Razão” (DAR), colectivo antiprohibicionista formado por jóvenes universitarios de Sao Paulo y Río, que promove el debate sobre la reglamentación de las drogas ilícitas en sus múltiples aspectos, y “Lutarmada”, de Río, compuesto por militantes del Hip Hop que actúan en las favelas de la ciudad, y vinculan la formación política a la enseñanza de los saberes artísticos ligados al movimiento.

No presentamos un debate sobre la legalización o no de las drogas, sino sobre lo que está detrás de las recientes operaciones policiacas y militares en las favelas de Río.

***

Lutarmada: El Mundial y Las Olimpíadas están llegando

Sin siquiera imaginar lo que sucedía en ese justo momento en Vila Cruzeiro, durante unos 30 minutos de la tarde del 25 de noviembre, una compañera de África del Sur relataba cómo la proximidad del Mundial de Futbol en su país, realizado en 2010, hizo crecer la violencia del Estado y de su aparato represivo. Allá estuvieron 55 mil agentes reforzando el contingente policíaco.

Los que estuvieron atentos a lo ocurrido en en términos de seguridad en Río de Janeiro en el 2007, año de los Juegos Panamericanos en el que la policía fluminense mato más de mil 300 personas, saben lo que está por venir aquí (¿o será que ya vino?).

Lo que se dice es que la ola de ataques contra autobuses y algunos carros particulares que succedió en noviembre – y que fue lo que disparó la mega-ultra-super-espetacular-operación militar en los complexos de la Penha y del Alemão – es una respuesta de los bandidos a la pérdida territorial por las UPPs. Pero, siguiendo con el paralelo de todo el clima de terror con los grandes eventos deportivos que están por venir, el diputado estatal Marcelo Freixo (PSOL), advierte que las UPPs son “un proyecto de ciudad y no de seguridad pública”. Freixo alerta sobre el criterio de distribuición de esas unidades policíacas y revela: “El corredor de la Región Sur, en los alrededores del Maracanã, la región portuaria y Jacarepaguá, región de gran inversión inmobiliaria son de mucho interés para los inversionistas privados. El Estado, por lo tanto, retoma militarmente este territorio para permitir un proyecto de ciudad: la Ciudad Olímpica del 2016”.

Pero para la opinión pública nacional e internacional las cosas no pueden aparecer de este modo. Tienen cuidado de transmitir una situación de control, y de que cuando ese control se encuentra en riesgo, el Estado de inmediato responde: se trata de una lucha del bien contra el mal. Así, para utilizar tanta fuerza del Estado, como se hizo, es necesario hacer que la sociedad crea que es algo legítima y necesaria.

DAR – El Momento Político

Mientras los nadies de las favelas siguen llorando la pérdida de los suyos, los medios de comunicación brasileños aplauden una pacificación hecha con tanques y sangre. Después de las recientes elecciones para la presidencia de Brasil, los medios se quitaron la máscara y el conservadurismo brasileño parece no tener la menor verguenza de mostrarse. Con razón, él es mayoría en ese “consenso forjado” a diario por las antenas y palabras de los de arriba.

Una encuesta reciente de la Fundación Perseu Abramo apunta que ateos y usuarios de drogas son los estereotipos más rechazados por los brasileños. El 35 por ciento de las personas dijeron que los consumidores de drogas son el tipo de gente que menos le gusta encontrar. De estos, el 17 por ciento afirma tener “repulsión u odio” y el 24 por ciento “antipatía” por ese tipo tan peligroso de ser humano. En esta década de la fracasada “guerra contra las drogas”, nuevamente consumidores y sustancias sin vida son elegidos como los responsables de la violencia que asola Brasil, una de las ciudades más maravillosas del país.

El país crece y hay ciertas mejoras visibles en la vida de los sectores más pobres. Al mismo tienpo en que crecen la economía y las ganacias de los de arriba, crece la represión contra los que insisten en reclamar su estar abajo. Para garantizar sus ganancias en el Mundial de Futbol y en las Olimpiadas, los de arriba envían a sus asesinos uniformados entrenados en Haiti para que suban al cerro y “pacifiquen” la ciudad. La paz puede costar las vidas que sean necesarias. La pelea es por el territorio y por el control social, y el tiempo corre.

Lutarmada – Los media como fuerza auxiliar del Estado

Los grandes medios de comunicación fueron muy eficicaces. Los noticieros marcaron con mucho énfasis la acción de los delincuentes que principalmente incendiaban autobuses, aunque también vehículos particulares a lo largo de Río y de su región metropolitana. El pánico se apoderó de una población que ni cuenta se dio de que el blanco de la violencia de los delincuentes fue siempre el patrimonio y nunca las personas. Aún los que no tenían ni carro ni autobús se quedaron desesperados. Después se concretó la invasión con el robo de pertenencias y dinero en efectivo de los pobladores, muertes y detenciones arbitrarias. El siguiente paso fue lograr que la gente creyera que la operación significó un marco histórico que colocaría a la violencia urbana de Río como algo del pasado. Con el poder de las imagenes bien elegidas y las narrativas tendenciosas, muchos cayeron en la trampa y creyeron en la farsa.

Río de Janeiro tiene hoy más de mil favelas y en casi todas ellas existe la influencia de algún grupo criminal. No es sensato creer que operaciones de esa envergadura ocurrirán en todas esas comunidades. Y aunque ocurrieran y el combate a lo narcotráfico fuera tomado en serio hasta su extinción, aun así se no se están combatiendo las medidas socioeconómicas que provocan la delincuencia. Lo máximo que se consigue es la migración de los delincuentes a otros sectores del crimen.

DAR – Las contradicciones

La fuerza del crimen organizado se sobreestima para mantener la escalada de la represión selectiva. Los comandos criminales – los cuales habrían ordenado que los carros y autobuses fueron incendiados – son producto del Estado brasileño. Nacieron de las indignantes condiciones de las prisiones brasileñas y se difuminaron por fuera de sus muros por la igualmente humillante condición de vida de la población pobre y por las constantes agresiones de una polícia asesina y racista.

Sorprende que un gobierno federal de un partido que todavía se dice de izquierda soporte y promueva este tipo de estrategias. Sorprende después de 40 años de guerra a las drogas made in USA, cuando todo el mundo busca alternativas al fracaso del prohibicionismo, la guerra se promueva nuevamente como instrumento de paz.

Lutarmada – Sólo los pobres mueren

Pueden instalar UPPs en los centenares de favelas que existen hoy en Río, pero si no atacan las raíces económicas y sociales de la criminalidad, ella siempre existirá. Con caras y direcciones nuevas, pero siempre existirá. Como en el pasado, se cerrará un ciclo para iniciar otro. Todo el espectáculo de los medios construido y transmitido casi 24 horas diarias por algunas emisoras de televisión, sólo tenían como tarea, además de la disputa por audiencia y de la glamorización de la violencia del Estado, distraer las mentes para que no pusieran atención a un hecho ya cantado en los versos de la música de los Racionais MCs: “Asustador es cuando se descubre/ que todo dió en nada y que sólo los pobres mueren.”

DAR – ¿Salida?

Si el combate fuera de hecho en contra “la droga” – ese “ente maligno” que corrompe la sociedades – obviamente no podría centrarse en la parte de abajo de la cadena, el comercio al menudeo. La inmensa mayoría de las ganacias del tráfico está en el sistema financiero internacional, está en la industria de armas, está en los políticos y jueces corruptos. A los comerciantes al menudeo y a los policías corruptos toca arriesgar la vida para disputar las migajas que en un país tan desigual e injusto, no son poco. Pero el tráfico es más violento exactamente donde la sociedad es más desigual, y en ese quesito nos podemos enorgullecer: Brasil-il-il, en el top del ranking.

 

Tomado de Desinformémonos

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