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El polvorín

Alan García y Menem, intimaban con el mayor lavador del narcotráfico colombiano

12 Julio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 


 
                                     
 
Alan García recibió asilo del gobierno colombiano durante la presidencia de Ernesto Samper. En la foto aparece en la casa en Bogotá de Óscar Fernando Cuevas Cepeda, quien lavaba US$50 millones semanales para el cártel de Cali y fue condenado a 9 años de prisión en Colombia. Alan García aparece en la fotografía sonriente al lado de Cuevas, mientras dobla en sus manos un curioso papel que acaba de recibir de su anfitrión.
 
Óscar Fernando Cuevas Cepeda, se regodeaban que entre sus mejores amigos se encontraban el ex presidente de Perú, Alan García, el presidente de Argentina, Carlos Saúl Menem y su ministro de Hacienda, Domingo Cavallo
 
La deferencia que siempre tuvo el presidente Menem hacia los Cuevas, hacía suponer que no se trataba de un simple gesto del mandatario argentino, sino que de verdad existía una amistad de años. Prueba de ello eran los contínuos viajes del Clan a Argentina, entre 1993 y 1995, donde eran recibidos en la Casa Rosada de Buenos Aires -lugar de residencia de los presidentes argentinos- como huéspedes de honor.
 
 
Exclusiva! Descubren fotografía del ex presidente de Perú ... 1 Jun 2006 ... Los agentes buscaban a Óscar Fernando Cuevas Cepeda, ... multa por más de 10 millones de dólares y además es procesado por fuga de presos, ... www.primerapagina.com.co/MostrarDocumentoPublico.aspx?... - En caché - Similares
 
01/06/2006 18:12:00 García, máximo favorito para ganar las elecciones en su país el domingo, y quien recibió asilo del Gobierno de Ernesto Samper, aparece en la casa en Bogotá de Óscar Fernando Cuevas Cepeda, quien lavaba US$50 millones semanales para el cártel de Cali y hoy cumple condena de nueve años de prisión en Colombia. En algún momento asesoró a las Farc cómo manejar sus fondos.


La sorpresa fue mayúscula para los investigadores de la Policía colombiana, cuando al efectuar un allanamiento en la casa ubicada en la carrera 10 con calle 95 de Bogotá, centro de operaciones del mayor lavador de dólares del narcotráfico en la historia de Colombia, se encontraron una foto del fugitivo con un ex presidente del Perú.

Los agentes buscaban a Óscar Fernando Cuevas Cepeda, que paga hoy nueve años de prisión por enriquecimiento ilícito y testaferrato, y quien posa al lado, en su casa de Bogotá, del expresidente Alan García Pérez, hoy máximo favorito para volver a la Presidencia de su país en las elecciones del próximo domingo.

García, quien se refugió en Colombia en junio de 1992 bajo la figura del asilo político, aparece en la fotografía sonriente al lado de Cuevas, mientras dobla en sus manos un curioso papel que acaba de recibir de su anfitrión.

Óscar Fernando Cuevas Cepeda, su padre y su hermano crearon un imperio constitudo por 60 empresas, identificadas casi todas como Mobil Ami, en la isla de Man, a través de las cuales movieron 120 millones de dólares en lavado del càrtel de Cali.

Los Cuevas se regodeaban que entre sus mejores amigos se encontraban el ex presidente de Perú Alan García, el presidente de Argentina, Carlos Saúl Menem, su ministro de Hacienda, Domingo Cavallo y el escritor y periodista mexicano Rafael Pérez Ayala, personaje muy vinculado a las mieles del poder del PRI de México.

Incluso Cuevas Cepeda se jactó de que varios ministros del ex presidente Menem se alojaron en su casa en Bogotá. En abril de 2001 la revista "Cambio" reveló que se "coló" a la posesión del presidente Andrés Pastrana, que aconsejaba a las Farc cómo invertir sus fondos, que pagó condena en E.U. por lavado y que atestiguó contra el general Noriega. Pero a "Cambio" le faltó decir que lavaba US$50 millones al mes para el cártel de Cali.

El 26 de noviembre de 2004 detectives del Departamento Administrativo de Seguridad, DAS, recapturaron a Óscar Fernando Cuevas, cuando regresó de España a donde de huyó tras permanecer cuatro años fugitivo de la justicia y hoy se encuentra en la cárcel de La Dorada, a donde fue trasladado desde la cárcel nacional La Picota, por problemas de salud.

Deberá pagar además al Estado colombiano una multa por más de 10 millones de dólares y además es procesado por fuga de presos, cuando en abril de 2001 no regresó a su celda y su familia public ó un comunicado diciendo que había sido secuestrado por las Farc, lo que se comprobó no fue cierto. Incluso buscó asilo en España alegando que era perseguido por el ELN.

De Harvard a la isla de Man

A comienzos y mediados de la década de los 90s, cuando las autoridades colombianas estaban enfrascadas en su lucha para detener a los narcotraficantes de los carteles de Cali y Medellín, muy pocos investigadores se daban cuenta de que la evolución del negocio había hecho que éste se ramificara en varias actividades.

De un lado estaban los narcos que se dedicaban a comprar, fabricar y comercializar la droga, labor que desempeñaban con bastante recelo y autosuficiencia los carteles más conocidos como el de Cali, Medellín, y en menor escala los ubicados en Bogotá y la Costa Atlántica. Estos, a su vez, necesitaban de personas pulcras que tuvieran magníficos contactos en el medio financiero para poder lavar sin problemas el producto del narcotráfico. Desde un comienzo se consideraban la fachada del narcotráfico.

De otra parte, estaban políticos y funcionarios del Estado, los "legales" u hombres de cuello blanco, que por su posición podían influir fácilmente en la adopción de leyes que beneficiaran a los narcotraficantes, o en la supresión de medidas que resultaran molestas para el desarrollo normal del "negocio".

Muchos de los políticos y funcionarios pertenecientes a esta última clase, cayeron durante los últimos cuatro años en poder de las autoridades, en lo que se denominó el Proceso 8.000, que tantas dificultades le produjo al Gobierno del presidente Ernesto Samper. Estos servidores de los carteles de la droga no tuvieron escrúpulos en llevar dineros "calientes" a sus cuarteles políticos. En esta fase, el principal enlace era el periodista Alberto Giraldo, que según las autoridades, movió en sus cuentas corrientes más de $10.000 millones, destinados principalmente a tener como aliados a varios congresistas y funcionarios del Gobierno.

El otro eslabón

El otro eslabón de la cadena productiva del "negocio", ha sido el de los lavadores del dólares del narcotráfico. Por lo general en las investigaciones, se ha hecho un perfil de ellos como el de ser personas incultas, levantadas en la vida por el riesgo o por un golpe de suerte. Se habla que por su actividad de "blanquear" dinero, deben valerse del bajo mundo para realizar transacciones sin problemas, rodearse de mujeres bellas, vehículos costosos, joyas, viviendas de lujo, fincas de recreo, etc.

Sin embargo hay otro tipo de lavadores. Son los de cuello blanco, pulcros y sobrios en su forma de vivir, cultos, formados en las mejores universidades del mundo, con magníficos contactos en el poder y en los medios financieros, vinculados a prestigiosos clubes sociales y emparentados con políticos o empresarios de la mejor raigambre. Aman el arte, los libros, la poesía, las antigüedades, la música culta y se casan con mujeres bien, de su misma estirpe.

Saben que pertenecen a una clase social que controla el poder del país y por ello aprovechan sus buenas relaciones para realizar negocios y transacciones aparentemente claras a la luz del día, pero demasiado oscuras como la noche para estar siempre en el filo de la navaja. Se valen de sus amistades, inversionistas y miembros de la alta sociedad, para tener siempre la fachada de pulcritud con que se muestran al mundo.

Esa misma fachada es la que les ha permitido moverse como peces en el agua por el mundo de los negocios, sin demasiados escrúpulos porque el negocio así lo exige. Abren cuentas corrientes y de ahorro utilizando a mensajeros, secretarias o señoras del aseo como testaferros, compran o arriendan oficinas para fundar empresas de papel, viajan en primera clase por todo el mundo y tratan de codearse con la crema y nata de cada país que visitan.

Pero a pesar de esta careta, cumplen un papel clave dentro del negocio del narcotráfico con un sólo fin: satisfacer la ambición y llenarse de dinero con el mínimo esfuerzo. La ética que les enseñaron en las mejores universidades del mundo, no les sirve de nada ante la ambición de contar como aliado el poder del dinero.

La ambición de los Cuevas

Este era el mundo que hasta el pasado 20 de diciembre (2005) vivía y con seguridad gozaba, Óscar Fernando Cuevas Cepeda, nacido el 19 de marzo de 1952 en Cali, hijo de una tradicional familia caleña, de la que nadie se imaginaba que iba a terminar salpicada por las entrañas del narcotráfico.

Cuevas Cepeda, educado en Harvard, es primo del ex alcalde de Cali, Mauricio Guzmán Cuevas, que también gozó de los dineros del narcotráfico y ya está en libertad tras pagar cuatro años de cárcel por enriquecimiento ilícito.

Óscar Fernando es hijo de Óscar Cuevas Gamboa -quien ha sido señalado por la DEA como el jefe del Clan y uno los principales cerebros de los lavadores de activos y quien murió en noviembre de 2004 mientras purgaba detención domiciliaria-, y hermano de Eduardo José Cuevas Cepeda, que también figura en los archivos de la DEA como lavador de dólares y hoy se encuentra huyendo.

Pero también es sobrino de Hugo Cuevas Gamboa, conocido cambista dueño de Universal de Cambios con la política Ángela Cuevas. Mantuvieron su centro de operaciones en la isla de San Andrés en donde manejaban un negocio llamado "Hugo Cuevas Gamboa Importaciones". Era propietario de una casa de cambios en el segundo piso del Centro Comercial New Boit Plaza.

En la misma isla los Cuevas iniciaron la construcción del Centro Financiero Internacional", ubicado en la Avenida Newball, trabajo que no se concluyó porque fracasó el intento durante el Gobierno Samper de otorgar a San Andrés un estatus parecido al de Panamá (paraíso fiscal).

¿Pero cómo es Óscar Fernando Cuevas Cepeda? Quien lo haya conocido antes de caer ante las autoridades colombianas, no dudaría en afirmar que se trataba de un hombre de mundo. Nacido en Cali, estudió Economía y luego hizo una especialización en la Universidad de Harvard. Amante de los carros de marca como BMW o Mercedes Benz, Cuevas Cepeda es uno de los mejores gourmets de restaurantes franceses e italianos del norte de Bogotá.

En estos negocios se le veía con frecuencia acompañado de hombres de negocios provenientes de cualquier lugar del mundo. A veces eran estadounidenses o en otras franceses o alemanes. Para desenvolverse ante ellos, Cuevas no tenía problema alguno pues habla a la perfección inglés y francés.

Aparentemente era un hombre sin mancha alguna. Sin embargo, en su pasado ya existía una nube gris, precisamente cuando fue arrestado en junio nueve de 1986 por la U.S. Customs (Aduana de Estados Unidos), en Terminal Island, California, acusado de narcotráfico, por no reportar dinero en efectivo y proveer falsa información.

Este hombre (Óscar Fernando Cuevas Cepeda), sin "tacha alguna", fue arrestado por la DEA el 10 de junio de 1986 en Los Àngeles por distribución de cocaína. Sentenciado a 15 años de prisión, sólo pago cinco años ya que fue puesto en probatoria federal en mayo 17 de 1991. Inmediatamente fue expulsado de Estados Unidos.

Familia unida

Luego de su regreso a Colombia, Cuevas Cepeda volvió a recobrar el estatus como "persona de bien". Sólo los más allegados a la familia Cuevas Gamboa sabían de su encarcelamiento en Estados Unidos. Para los amigos y otros allegados, este personaje había permanecido en el extranjero estudiando un doctorado. Lo que no les explicaron era qué clase de doctorado, aunque luego todos lo entendieron.

Estando unida otra vez la familia, el padre Óscar y sus hijos Óscar Fernando y Eduardo, se dedicaron a estudiar qué clase de negocios podían montar con la apariencia de operar legalmente, para así ocultar el verdadero objetivo: el lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

Aprovechando sus viejas simpatías por el periodismo cuando fue dueño del periódico "El Relator" de Cali, Óscar Cuevas propuso a sus hijos crear una revista que tuviera un corte internacional, con un diseño y contenido editorial similar al de "Time". Así fue como a finales de 1992 crearon la revista "Latinoamérica Internacional", que con una circulación de 120.000 ejemplares, con rapidez fue abriendo oficinas de representación en Estados Unidos y las principales capitales de los países latinoamericanos.

Al frente de la publicación aparecía el nombre de Óscar Cuevas Gamboa, cabeza del Clan, economista de la Universidad Nacional y compañero de estudios del agudo crítico y columnista ya desaparecido, Jorge Child. Rodeándose de un grupo de periodistas expertos en el medio y formados en las mejores universidades, Cuevas Gamboa hizo despegar la revista en un momento crucial.

Para la industria gráfica en crisis durante 1992, fue todo un acontecimiento que surgiera de la nada una publicación de la calidad como Latinoamérica y además con un tiraje numeroso y de circulación mensual. Por eso se peleaban entre sí la forma de establecer algún contacto con los Cuevas para ofrecerles fotomecánica e impresión a buenos precios.

Con presidente a bordo

Por ese año, los Cuevas se regodeaban que entre sus mejores amigos se encontraban el ex presidente de Perú, Alan García, el presidente de Argentina, Carlos Saúl Menem, su ministro de Hacienda, Domingo Cavallo y el escritor y periodista mexicano Rafael Pérez Ayala, personaje muy vinculado a las mieles del poder del PRI de México. Prueba de ello es que estos tres personajes fueron columnistas estrellas de Latinoamérica Internacional.

La deferencia que siempre tuvo el presidente Menem hacia los Cuevas, hacía suponer que no se trataba de un simple gesto del mandatario argentino, sino que de verdad existía una amistad de años. Prueba de ello eran los contínuos viajes del Clan a Argentina, entre 1993 y 1995, donde eran recibidos en la Casa Rosada de Buenos Aires -lugar de residencia de los presidentes argentinos- como huéspedes de honor. Incluso en alguna ocasión, la ex esposa de Menem, Sulema, lo acusó de tener contacto con la mafia colombiana, aunque nunca se le probó nada, tal vez por que en esos momentos nada se sabía de las actividades ilícitas de los Cuevas.

Posteriormente, cuando Carlos, uno de los hijos de los Menem, pereció en un accidente de aviación en Argentina, Sulema volvió al ataque y culpó a la mafia de Buenos Aires y a los narcotraficantes colombianos, de ser los causantes de la tragedia, al derribar con ráfagas de ametralladora la aeronave que pilotaba el hijo del mandatario. Ese fue un hecho que nunca fue esclarecido por las autoridades argentinas, toda vez que ante una orden de Menem, los mismos investigadores se apresuraron a recoger los restos del aparato sin dejar evidencias que pudieran explicar si de verdad se trató de un atentado.

En una de las pocas visitas que Carlos Saúl Menem hizo como presidente de la Argentina a Colombia, a finales de 1994, los Cuevas asistieron a la recepción que el presidente Ernesto Samper ofreció a su homólogo, en el Palacio de Nariño. No contenta con ello, la familia Cuevas logró que durante esa misma visita, Menem los recibiera privadamente, un gesto algo inusual, sobre todo por que en la agenda del presidente se encontraban destacados empresarios colombianos que esperaban encontrarse el mandatario argentino.

Por esos años, Óscar Fernando Cuevas, también se mostraba orgulloso por que tenía el contacto con su primo, Mauricio Guzmán Cuevas, un político joven, caleño, surgido del galanismo y de las orientaciones políticas que manejaba el ex fiscal Alfonso Valdivieso, quien fue embajador de Colombia ante las Naciones Unidas. Más adelante, Guzmán fue destituido como alcalde de Cali por haber recibido dinero del cártel de Cali, por lo que fue condenado a cárcel.

El cerebro

Así, pues, con una revista de calidad que le abría las puertas al contacto con políticos, funcionarios del Estado y empresarios, los Cuevas contaban ante sí con la oportunidad para poder desarrollar sin problemas sus otros negocios.

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