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El polvorín

ALOE VERA:UNA PLANTA MUY ANTIGUA

29 Mayo 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

ALOE VERA:UNA PLANTA MUY ANTIGUA


Nombres:
- Castellano: zabira (del árabe çabira), zabila, zabida, zadiba, pita zabila.

- Portugués: aloés, erva-babosa o babosa, azebre vegetal.
- Catalán: àloe, séver, atzavara vera.
- Vasco: belarrmintza, lerdamin.
- Italiano: aloe.
- Francés: aloés.- Inglés: aloe.
- Alemán: aloe.
- en China se la llama "Lu Hui",
Denominación farmacológica: Extracto= Aloes extractum. Tintura= Aloes tinctura


El conocimiento de los áloes y del acíbar se remonta a la grande antigüedad.
Dioscórides trata de unos y otro, y da los caracteres de las mejores suertes de acíbar, en el capítulo 23 del Libro III.
Documentos históricos de los Egiptos, Romanos, Griegos, Argelinos, Marrueos, Tunecinos, Arabes, Indios y Chinos informan sobre su empleo para propósitos curativos y cosméticos. Según las tradiciones numerosas, Cleopatra atribuyó su encanto irresistible y su belleza al uso de la jalea Aloe. El primer registro es del año 1500 B.C. en el Papyrus Ebers, las copias originales de las cuales están protegidas en la Universidad de Leipzig. Estos documentos egipcios declaran que los valores curativos del Aloe fueron conocidos extensamente desde hace muchos siglos.


Alejandro Magno conquistó la isla Socotora en el sur de Arabia, porque en ella había gran cantidad de aloes que servirían para la curación de heridas y enfermedades de sus soldados durante las campañas.
A mediados del siglo XVI, según refieren Mattioli y Laguna en los comentarios a dicho capítulo, la planta llamada áloe era común en gran parte de Italia, y se hallaba a cada paso plantada por los jardines y en los tiestos.
Por lo dicho antes para justificar la inclusión de los áloes en esta obra, ya se ha visto que, por lo menos en Andalucía, existían grandes plantaciones de áloes en tiempo de los árabes, entusiastas propagadores del uso medicinal del acíbar.
En la "Flora española" (volúmen II, pág. 251), refiere Quer que, hallándose de guarnición en Tarragona con su regimiento, en donde el áloe que él llama vulgaris se cría en abundancia, preparó el acíbar en casa de un amigo suyo, perito farmacéutico, llamado Odón Guiralt.
La operación, dice, salió perfecta, tanto por la consistencia del acíbar obtenido, como por su color, olor y sabor y su uso produjo los mismos efectos del que se usa en Medicina.
Por esto, añade, no tiene duda que del áloe vulgar que se cría en España se puede extraer esta droga, y se puede usar con toda satisfacción, y corresponderá en sus efectos, con poca diferencia, a la que nos viene de partes remotas.
Lo que no nos dice Quer es que siglos antes se obtuviese acíbar en la provincia de Málaga, de los extensos zabilares que se criaban en ella, plantados por los moros.


Durante la II Guerra Mundial se redescubrió su valor terapéutico. Las quemaduras causadas en las poblaciones de Hiroshima y Nagasaki por las explosiones atómicas, se curaron más rápidamente con el aloe y en muchos casos sin dejar señales ni cicatrices.

Hay muchos tipos de Aloe, todas las plantas de Aloe tienen propiedades curativas, sobre todo las adultas de tres años aproximadamente desde que han hecho la flor.

Actualmente sus propiedades han sido comprobadas clínicamente y los científicos se interesan cada vez más por sus aplicaciones médicas.
La NASA lo utiliza porque absorbe el 90% de la toxicidad de sustancias como: el PVC, la fibra de vidrio, los barnices, las pinturas, las radiaciones de los ordenadores, los televisores y demás aparatos electrónicos.

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