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El polvorín

América Latina 1810 - 2010

10 Mayo 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Por una nueva independencia

América Latina 1810 - 2010
Dos siglos después de la victoria de América Latina sobre la Corona española, continúa el fervor del pueblo por lograr la última etapa de una verdadera independencia. Génesis histórico de la revolución independista.
Por Luis Hernando Restrepo (*) | Desde la Redacción de APM
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El amanecer de la libertad nació desde las cumbres inmortales de la Cordillera de los Andes, columna vertebral del anhelo de independencia de los nativos e hijos de las Indias Occidentales, reencarnando en el puño de quienes vivieron bajo el flagelo de la autoridad de su imperial majestad, la Corona.

El grito de independencia se exclamó y retumbó en las columnas de las antiguas alquerías de arcilla y madera que constituían las villas de los virreinatos existentes. Las voces de los hijos de esta tierra indígena, mulata, negra y mestiza fundieron las espadas de los patriotas que cabalgaron por los montes y por los ríos para derrumbar las banderas de los usurpadores provenientes de la Iberia. Nunca hubo temor, nunca hubo duda. A paso de trocha, y sobre rápidos y furiosos corceles, esas bellas bestias nacidas en potreros enterrados en las extensas estepas sudamericanas, los patriotas forjaron el renacer de una antigua pero renovada tierra libre.

Desde el frío en Tierra del Fuego, hasta el ardiente cielo en el Valle de la Muerte al norte de Méjico; desde las níveas arenas caribeñas hasta los frondosos troncos de la selva amazónica, el bullicio popular creció. Nueva España y Centro América; Nueva Granada, Venezuela y Quito; Chile y Perú; Río de la Plata, Bolivia y Paraguay; y Brasil, la tierra americana que parió a los cientos y miles que se vistieron de criollos y patriotas, que un día no cualquiera, de un no cualquier año, en época de revolución, salieron de sus viejas casonas hacia las plazas de los pueblos y hacia los pastizales en campo abierto, para darle vida a la lucha por la Independencia.

Patriotas y realistas, desenvainaron la furia de sus espadas y machetes. Lanzaron bolas de fuego contra el enemigo de turno. Los caminos rupestres de la Hispanoamérica colonial, empedrados por la sangre y el sudor de los batallantes fueron redes de información para comunicar a los municipios las palabras triunfantes de los Libertadores Independistas, esos hombres que se transformaron en los padres de las naciones surgentes. La nueva sociedad defendió su derecho a ser libre, a cultivar vidas en las tierras que siglos antes les fueron arrebatadas a los verdaderos dueños del continente, nombrado así en honor a Américo Vespucio.

La Corona cayó lenta, pero estrepitosamente. El oro y las joyas robadas desearon volver a casa, al lugar que nunca fue descubierto a fines del siglo XV por un navegante genovés. Las colonias fueron ciudades libres; los virreinatos territorios independientes. La ultrajosa española en América murió.

América Latina es independiente. Nacen el Primer Imperio Mejicano y Centro América; La Gran Colombia, Chile, Perú, Bolivia, Paraguay y las Provincias Unidas del Río de la Plata, y con ellas el sueño de Simón Bolívar y Francisco de Paula Santander; de Miguel Hidalgo y Costilla; de Manuel Belgrano y Mariano Moreno; de Bernardo O´Higgins y José de San Martín: ser libres después de varios siglos de opresión colonial.

Las estatuas y los mausoleos siguen en pie, representando la imagen viva de quienes hace dos siglos expulsaron a España. Pero hoy las fragatas europeas aún no se van. Ondean sus banderas tanto en el norte como en el sur del continente, saciados por un sentimiento napoleónico, para humedecer con el líquido negro su majestuosa maquinaria industrial. Gran Bretaña, demanda su derecho de satisfacer sus deleites para el saqueo y el despojo en tierra de pingüinos y lobos marinos; y Estados Unidos, como en partida de ajedrez, y como en época imperial, imparte miedo a sus subalternos y ubica estratégicamente sus banderines y fusiles en las inmortales cumbres andinas.

Pasaron 200 años y las potencias mundiales consideran a Latinoamérica como una colonia más y como un territorio en donde ejercer el capitalismo como método de dominación física y mental. Las naciones del bicentenario independiente se movilizan de nuevo.

(*) Esudiante colombiano, cumple una pasantía en APM

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