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El polvorín

American Curios (Disidentes)

20 Abril 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

Por David Brooks (Tomado de La Jornada)


En vísperas de Semana Santa, una calcomanía en un coche afirma: “Jesús fue un disidente”.

“La disidencia es la forma más alta del patriotismo”, argumentaba el historiador Howard Zinn.

david-brooks-disidentes

Daniel Ellsberg, el ex analista militar que en 1971 filtró los Papeles del Pentágono –acción que ayudó a poner fin a la guerra de Vietnam–, al ser arrestado el pasado 20 de marzo en Quantico, Virginia, durante una manifestación contra el trato que recibe en prisión el soldado Bradley Manning, sospechoso de pasar información clasificada a Wikileaks. Foto: Ap

En Estados Unidos hay una amplia gama de oposición a las políticas oficiales, pero una de sus vertientes más impactantes es la disidencia, o sea, aquellos que desde “dentro” del sistema o establishment expresan su oposición. Con frecuencia, en especial si son desconocidos en ese momento o no tienen amplio apoyo público, la respuesta del poder es justo la misma que se dio con Jesús: crucificarlos (a través de ataques personales, acciones legales, calificarlos de”traidores” o expulsarlos de sus puestos o profesiones).

En medio del gran e intenso debate sobre el patriotismo, promovido por la derecha, que recientemente ha llegado a cuestionar si el presidente es estadunidense o un infiltrado “musulmán” y “socialista”, que cuestiona la lealtad de críticos progresistas y que nutre la gran ola antimigrante, mientras el gobierno condena cada vez más la difusión de información oficial, los disidentes continúan brotando; algunos arriesgan todo, otros protegidos por su éxito y el apoyo masivo de sectores de esta sociedad.

Sus actos han hecho temblar al sistema o han tenido mayor impacto que la oposición, justo por estar donde están o estaban. Hay grandes ejemplos como Daniel Ellsberg, el analista de defensa que filtró los famosos Papeles del Pentágono como un acto de conciencia, y que con ello contribuyó directamente a finalizar la guerra de Vietnam. Hay agentes de la CIA como Philip Agee y Ray McGovern, entre otros, que revelaron y denunciaron el trabajo “sucio” de su agencia en varias partes del mundo; más recientemente está el caso del ex embajador Joseph Wilson y su esposa Valerie Plame, quienes se vieron obligados a revelar parte del engaño oficial con que se justificó la guerra del gobierno de George W. Bush contra Irak (se acaba de estrenar una película, Fair Game, con Sean Penn y Naomi Watts, basada en este caso).

Soldados y oficiales veteranos han formado la organización Veteranos de Irak contra la Guerra, quienes visitan bases militares y realizan actos para advertir a militares activos. Tal vez la figura militar disidente de mayor perfil hoy día es el soldado Bradley Manning, quien está en una prisión militar, casi incomunicado y bajo condiciones denunciadas por agrupaciones de derechos humanos, acusado de ser el responsable de la filtración de documentos oficiales confidenciales más grande de la historia: los documentos y videos militares sobre la guerra en Irak y Afganistán y los cables diplomáticos que han sido difundidos al mundo por Wikileaks a través de varios medios internacionales, y en el caso de México, por La Jornada.

También hay disidentes en la legislatura federal. Aunque no tienen gran poder, sus voces frecuentemente provocan una disonancia en el debate oficial que logra provocar problemas para la cúpula política. De hecho, entre lo que se llama el “club más exclusivo” del país (con sólo 100 miembros), compuesto en gran parte por millonarios, que oficialmente se llama el Senado, hay un legislador que abiertamente se considera socialista (en definición más bien europea, más bien social demócrata): el senador federal independiente Bernie Sanders, de Vermont. Hace poco declaró que “hay una guerra en este país… una guerra promovida por algunos de los más ricos y más poderosos contra las familias trabajadoras de Estados Unidos”.

En la Cámara hay voces progresistas que a veces rompen con el debate oficial, como John Lewis, de Georgia, quien trabajó con Martin Luther King, o el representante Keith Ellison, de Minnesota, ex abogado de derechos civiles y frecuentemente identificado como el “primer musulmán electo al Congreso”, quien cada vez tiene una voz más influyente en la política exterior, sobre todo hacia Medio Oriente.

También figura el diputado federal demócrata y ex candidato presidencial Dennis Kucinich, de Ohio, quien ha denunciado políticas “imperiales”, y ha sido un ferviente defensor de los derechos laborales en este país. Tan problemático ha sido para los conservadores, que al redibujar los distritos electorales de su estado, este año, los republicanos en control de Ohio lograron desaparecer su distrito, y ahora tendrá que buscar otro para lograr su relección.

En los medios, las voces disidentes han encontrado audiencias masivas a lo largo de la historia. Lejos de ser marginales, trabajan tanto dentro como fuera de los canales del establishment mediático. En el mundo de la música se pueden identificar desde Bob Dylan hasta Patti Smith (cuya autobiografía ganó el premio nacional de literatura y es un bestseller aquí), de Bruce Springsteen a Tom Morello, con muchos ejemplos más. En la televisión está el gran periodista Bill Moyers, tal vez uno de los críticos más efectivos de la política oficial durante décadas, Bill Moyers, y hoy día no hay nada que se compare con la influencia crítica de los cómicos satíricos Jon Stewart y Stephen Colbert. A la vez, y tal vez de manera más sutil, David Simon, el creador de las series The Wire y Treme para HBO, ha ofrecido algunas de las visiones críticas más profundamente radicales de esta sociedad en la historia del medio. En el cine documental de distribución masiva, no se puede ignorar la influencia nacional de Michael Moore, o el hecho de que el Óscar al mejor documental este año fue entregado a Charles Ferguson por Inside Job, feroz historia de los responsables de la peor crisis económica desde la gran depresión.

Esta disidencia, desde dentro del llamado establishment, se vuelve parte clave de lo que se autodefine como oposición en este país, y a pesar de los intentos de crucificarla al calificarla de “antipatriota”, resucita una y otra vez.

En una entrevista con TomPaine.com en 2002, Zinn argumentó que, al contrario de la idea muy común de que el patriotismo implica apoyo para el gobierno, no tiene nada que ver: “la obediencia al gobierno ciertamente no es una forma de patriotismo”. De hecho, dijo que cuando un gobierno viola los derechos fundamentales de la libertad y la vida, cuando usa fondos para guerras en lugar de educación, empleo y salud, “obedecer a un gobierno así no es ser patriótico… cuando un gobierno se comporta así, lo más patriótico es desobedecer a ese gobierno”.

 

Tomado de Cubadebate

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simon rodriguez 04/21/2011 03:12



American Dissident






We started bombing Libya today.  Excuse me, apparently we’re helping the Allies “protect” the Libyan dissidents of Gadhafi’s dictatorship.
 We’re still in Afghanistan.  We’re still in Iraq.  And now we’re going to lend a hand to the civil war in progress in Libya?  Is there no limit to our Democratic
benevolence?  Is there no end to our humanitarian efforts?
 While people in our own country are stripping every penny they can from everything that has the potential to make our country rise above our brutish gun-toting violent and ignorant
reputation (education and support for the arts are a stupid waste of time) we’re spending all those pennies to kill people.  We have all kinds of reasons.  We’re told it’s all so
complex.  We can’t pull out of the Middle East because we owe it to them to stay.  Maybe they’ll develop nuclear bombs while we’re too busy teaching our children the fine art of
critical thinking, something we’ve never been known for, and then we’ll wish we’d never left.
 I am so angry.   I am so heart-sick for the world.  I don’t want to be associated with a country bent on encouraging ignorance in its people and on self destruction. 
We’re like Rome before it fell.  We’re like Britain before it lost India.  If we had any wisdom at all (and we don’t) we’d look at history, we’d see our future written clearly and
uncompromisingly in the history of the world.
 



We are not a smart government.  We are not a smart country.  We doggedly hold onto our own propaganda and get drunk off the company line turning our eyes from the stark reality of
war.  We sanitize our news so we don’t have to count the bodies we’re stacking in the attic.  We tell ourselves it’s okay to murder people if they might eventually someday pose a threat
to us even if it isn’t obvious right now… all we need is possibility.  We tell ourselves that God approves of us throwing down dictators and ignore that Jesus disagrees with his father and
tells us that we should turn the other cheek.  We pride ourselves on being a nation of “moral” people who believe in God.*
 We’re like the billionaire with the stacks of gold credit cards and an industry built on fragile (now more radio-active than ever) air.  We spend and spend and spend.  Then the
bills pour in and we rob the poor to pay the rich (rob the kids to pay the parents) and stave off the creditors for a little while and, satisfied with our diamonds and AKs, we party on as though
we’ll always have a bottomless pit of money.  Eventually we discover the bank is on our doorstep and we hawk the furs and the espresso machines and apologize for our gross excesses while
applying for more credit cards with foreign banks.
 



Then one day there’s no more credit.  Everyone figures out the scam.  Bankruptcy is the only outcome.  Vulnerability.  Nothing to back you up.  No savings.  No
medical.  No bandaids.  No refinancing.  No mercy.
 I’m bankrupt.  I have no credit cards.  When bad shit happens I’ll have only my wits and my skin to get me through crisis.  If I can’t afford a crisis then I’ll have to pay
for it with my blood cause there aint no money in the coffers.  This is my country right now.  We are the same.  Except that I have a conscience.  My country has none.
 What business do we have pretending to be the fairy godmother of capitalistic democracy?  We can’t afford to give our people decent health care for free, what business do we have
fighting wars in three countries?  We value freedom for ourselves but we really don’t give a shit if anyone else has it.  The line is that we’ll help anyone fight for the kind of
freedom we have but really we’re fighting so we can tell everyone else what to do which isn’t really freedom.
 If we don’t stop starting civil wars in other countries and stop wedging ourselves in the civil wars others have started on their own behalf then we’ll have our own civil war.  The
last time we had one of those was devastating.  It was nasty.  It was bloody.   And the South has never forgiven the North for winning.  They’re still flying their own
flags for god’s sake.
 Just yesterday I got word that Max got a place in the charter school we wanted to get him into because we think it’s just the kind of school where our unconventional son can thrive. 
When I heard we were bombing Libya my first thought was “This will erode education in this country even more and the first schools to fold will be charter schools.”
What is great about this country?  That I can say what I want about it without being detained indefinitely without a formal charge?  We have places set up where we can get around that
annoying and inconvenient freedom.  All they have to do is suspect you of anti-patriotism.
 



If you’re not for us you’re against us.
I’m an American Dissident.  If I could move to Canada I’d do it in a heartbeat.  I’m done with my country in my heart.
The worst thing I can say of myself today is that I’m American.
 I’d really like to say I’m Canadian.  I’d like to say I’m Norwegian.  I’d like to say I’m French.
 The big irony is that my father is a Canadian citizen.  The big irony is that I’m a quarter Norwegian.  My father has Norwegian citizenship.  I’m also part French.  My
father doesn’t have French citizenship.  That’s small comfort.  How did I end up having to be stuck with an American citizenship and not enough money to be an expat?
I’m so ashamed of being American and I’ve been ashamed for so many years now that even though I don’t have the freedom to leave my country I abandon it in my conscience.  I am not my
country.  I belong to no country.  My passport can say what it will, I belong nowhere.
Until my country starts giving a shit about education and health care and stops being obsessed with the second amendment I belong to no country.
I renounce all government.  I renounce all borders.
 Peace is the only way to enlightenment.  Nonviolence is the only way to righteousness.
 My freedom is no freedom worth having if the only way I can keep it is to sanction the killing of other people.
 The cost is too high.  The American conscience is as bankrupt as the American budget.
 



Enough.


 


 Posted by angelina on March 20, 2011


http://www.betterthanbullets.com/american-dissident/


 







simon rodriguez 04/21/2011 02:58









simon69rodriguez@yahoo.es


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