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El polvorín

Amnistía Internacional insta a EE UU a investigar las confesiones de Bush sobre torturas a presos (articulos de "Discrepando" y "El Pais" - Madrid)

12 Noviembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

La excelencia de la tortura

Jueves, 11 de Noviembre de 2010 03:24
Publicado en Discrepando

Bush

Por: Pedro Díaz Arcia.  

Las autoridades de Castaic, California, anunciaron hace algún tiempo planes para probar un arma de alta tecnología en prisioneros.

El “Sistema de Intervención de Ataque” construido por Raytheon para las Fuerzas Armadas y que dispara un rayo de calor invisible capaz de causar un dolor insoportable, podría evitar en el futuro que un ex presidente del país cometiera la cínica burrada de confesar que autorizó la tortura a un sospechoso de actos terroristas.

Raytheon, una de las empresas de defensa militares más grandes de los Estados Unidos, con más de 80,000 empleados en todo el mundo, y cuyos ingresos alcanzan los 22 mil millones de dólares anualmente, trabaja incluso en la construcción de un aparato móvil de la temeraria arma de rayos.

Esta versión portátil permitiría trasladar el mecanismo de tortura -con rapidez y eficiencia- a cualquier paraje desértico, o a las sombras de cualquier “oculto rincón” del planeta, sin mayores complicaciones.

El ex presidente George W. Bush, quien inició una gira de presentación de su libro “Decision Points” (Puntos de Decisión) en la librería Borders, ubicada cerca de su residencia en Dallas, Texas, dijo que autorizó personalmente la tortura del presunto autor intelectual de los ataques del 11 de septiembre de 2001, según una entrevista publicada este martes en el diario londinense The Times.

Cuando le preguntaron si había autorizado el uso de esa tortura contra Khalid Sheik Mohamed respondió: “Sí, maldita sea”.

El pakistaní, uno de los líderes de Al Qaeda más buscados por los servicios de inteligencia estadounidenses, se incorporó joven a la Hermandad Musulmana que persigue el objetivo de establecer un estado islámico en Egipto.

Después de graduarse en una universidad de Estados Unidos, se fue a combatir en Afganistán contra los soviéticos; y se cree que allí entró en contacto con Osama Bin Laden.

Miembro de la organización Al Qaeda, fue capturado en Rawalpindi (Pakistán) en el año 2003 por los servicios de inteligencia del país árabe y entregado a la custodia del gobierno norteamericano. Mohammed estuvo seis meses en la cárcel de Guantánamo en 2006.

Los agentes de la CIA le habrían aplicado la técnica del “submarino” hasta 183 veces durante el largo cautiverio.

Bush afirmó que no se arrepiente de haber ordenado el uso de la técnica conocida como ahogamiento simulado; especificó que tres personas fueron sometidas al tormento y que esa decisión habría salvado vidas.

El uso de la fuerza para obtener información, aunque no tenga nada que ver con el respeto a la legalidad y a la integridad de los prisioneros, habría frustrado complots para atacar objetivos estadounidenses, así como al aeropuerto de Heathrow y Canary Wharf en Londres.

De qué vale que un grupo de científicos franceses descubriera la forma de servir el champán para preservar tanto su sabor como las burbujas, si la ciencia se inclina, en otros círculos, por la excelencia de la tortura.

En su obra, escrita quién sabe a cuántas manos, el ex mandatario se refiere a los ataques del 11 de septiembre, a sus decisiones de enviar fuerzas armadas a Afganistán e Irak y a la controvertida respuesta al devastador huracán Katrina.

Ante el asombro de unos y la indiferencia de otros -que no están para exigir cuentas cuando deben rendirlas- Bush se pasea como un pavo en busca de lectores; la pluma en ristre para el autógrafo y la lengua lista para el disparate.

Un dato explica toda la guerra de Iraq: ahora todas las petrolíferas son privadas. Memorias del ex presidente de los Estados Unidos, George Bush

Jueves, 11 de Noviembre de 2010 13:27
Publicado en Discrepando

petroleo

Hace apenas dos semanas pasó por Madrid para presentar un libro con 30 años de ensayos y reflexiones políticas y culturales con un título que es todo un reflejo de su labor de investigación: La Europa Mestiza. Inmigración, ciudadanía y codesarrollo (publicado por Galaxia Gutemberg’. Círculo de Lectores). Este mestizaje, según dice, es un proceso irreversible. Ayer, Sami Naïr, sociólogo, filósofo y catedrático de Ciencias Políticas -por resumir su extensísimo currículo-, se acercó a Oviedo invitado por el Instituto de Estudios para la Paz y la Cooperación.

Una de las facetas más destacadas de este argelino de nacimiento (Tlemcen, 1946) se centra en la lucha de los derechos de los inmigrantes. Porque Europa ha cambiado mucho en los últimos años y las migraciones ya se no se realizan entre países, como ocurrió hace cuatro o cinco décadas, sino que proceden de todas las partes del mundo.

¿Ha sabido la sociedad occidental aceptar este fenómeno? Su respuesta viaja entre el ‘depende’ y el ‘no’. “No hay un modelo genérico. Cada país intenta solucionar los problemas y respetar los derechos de los humanos, aunque no en todas partes. Desde luego que hay mucho trabajo que hacer. La situación actual no es satisfactoria”. Y parte de la culpa se deriva de que “Europa no actúa como conjunto político” y no ha sabido integrarlos, al no respetar su historia y obligarles a fusionarse con el nuevo país de residencia. Apunta al último caso polémico, la expulsión de los judíos en Francia, que en numerosas ocasiones ha tachado de vergonzosa.

Naïr habló de este asunto en su conferencia en el Edificio Histórico de la Universidad de Oviedo. También de las relaciones de Europa con los países de Mediterráneo, donde observa un panorama poco esperanzador. “Hay fracturas demográficas, económicas, comerciales, humanas y un conjunto de conflictos abiertos como en el Oriente Medio, entre Palestina e Israel, el terrorismo de Argelia… Es una situación gravísima que se encuentra a las puertas de Europa”, resume el sociólogo.

Memorias de Bush

Tampoco se resistió a hablar de temas de actualidad, tanto en las entrevistas que tuvo que ofrecer a toda prisa como durante la charla. Está totalmente al corriente de lo que ocurre en El Aaiún y de lo que sucede a miles de kilómetros, como la salida a la venta de las memorias del ex presidente de los Estados Unidos, George Bush, tituladas ‘Decision Points’.

En una de sus páginas, el ex mandatario asegura que le dieron náuseas al pensar que invadió Iraq en 2003 y posteriormente, no se encontraron armas de destrucción masiva. “Todo el mundo ya sabía eso. Los únicos que lo creían fue una parte de los periodistas, pero la mentira era conocida”, reflexiona Naïr. También parece rechinarle otra afirmación del americano, en la que asegura que la tortura de Guantánamo ayudó a salvar vidas y prevenir ataques. “Ese es el discurso que ha tenido para invadir a Iraq, Vietnam o América Latina. Siempre se trata de salvar a alguien, aunque en realidad defienden sus propios intereses”.

Enseguida encuentra el ejemplo más próximo: “Hay un dato que lo explica todo. Ahora todas las compañías de petróleo de Iraq son privadas y muchas las ha conseguido Halliburton, la sociedad de ex presidente Dick Cheney. Invadieron Iraq para robar a las compañías petrolíferas”, acusa.

Bush y Aznar: una pareja de “visionarios” de la guerra

Es una interesante coincidencia que el libro de memorias del ex presidente George W. Bush haya salido al mercado estos días al mismo tiempo que el estreno de la película Fair Game (Blanco fácil). Una feliz coincidencia. Porque el filme refleja fielmente la realidad de la colosal manipulación informativa que condujo a la guerra de Iraq y el relato de Bush, sobre todo en lo que se refiere a España y a José María Aznar, permite entender cómo encajan algunas piezas en tiempo real.

Sostiene Bush que en 2002 compartió la amenaza contra la seguridad mundial que suponía Iraq con varios líderes. Uno de ellos era Aznar, al que presenta como un “líder visionario”. Según Bush, el apoyo del Gobierno de España fue muy relevante tanto en la ONU como en la cumbre de las Azores, en la que Bush, Tony Blair y Aznar (el primer ministro José María Durão Barroso se limitó a ofrecer la isla a sugerencia de Aznar) tras su fracaso para obtener una resolución de la ONU, anunciaron la inminente invasión de Iraq.

En la víspera de la invasión, Aznar insistió en dar una información falsa

La campaña de relaciones públicas para vender la guerra de Iraq comenzó a finales del verano de 2002, según se recuerda en el filme Caza del espía. Las dos grandes mercancías averiadas: la presunta compra por parte de Irak de tubos de aluminio y de uranio concentrado en polvo (yellowcake) para enriquecerlo y fabricar bombas nucleares.

En aquellas fechas, España se encaminaba a ser miembro del Consejo de Seguridad el 1 de enero de 2003. Pero he aquí que Bush confirma el apoyo de del Gobierno español en 2002. Es decir: su participación en la propaganda del Departamento de Estado y la Casa Blanca.

El 8 de septiembre de 2002, el vicepresidente Cheney acusó a Sadam Husein de añadir armas nucleares a las armas químicas y biológicas almacenadas. El 9 de septiembre, la ministra de Exteriores española, Ana Palacio, dijo: “Evidentemente, hay indicios de que [Sadam] tiene la voluntad de fabricar un arma nuclear y de que ese proceso está avanzando rápidamente”.

‘Fair Game’ refleja la manipulación mediática que condujo a la guerra

Bush denunció en la ONU, el 12 de septiembre, las armas de destrucción masiva en manos de Irak. El entonces vicepresidente Mariano Rajoy informó al Congreso a mediados de septiembre: “Iraq conservó parte de sus armas de destrucción masiva, químicas y bacteriológicas tras la guerra del Golfo y, desde entonces, esos arsenales han aumentado y podrían hacerlo también en breve, incluso en el terreno de las armas nucleares, de contar con algún tipo de colaboración exterior”.

Fue el 28 de enero de 2003 cuando Bush habló en público, después de un intento frustrado por la propia CIA en octubre, sobre el uranio. “Según el Gobierno británico, Sadam intenta comprar uranio enriquecido en África”, dijo en su discurso sobre el estado de la unión. Una mentira a sabiendas. Porque como ilustra Caza del espía, basada en el libro de la agente Valerie Plame, Bush y su vicepresidente, Dick Cheney, conocían de primera mano que era una falsedad.

Aquí entra el “visionario” Aznar. El 5 de marzo de 2003, declara en las Cortes: “Con respecto al programa de armas nucleares, Iraq ha intentado en los últimos años hacerse con tubos de aluminio de alta calidad aptos para enriquecer uranio. Además, ha intentado hacerse regularmente constocks de este mismo mineral”.

Y aunque el entonces director de la Organización Internacional de Energía Atómica (OIEA) Mohamed El Baradei califica esta afirmación, el 8 de marzo de 2003, como una información incorrecta, fundada en documentos falsos, Aznar insiste la víspera de la invasión de Irak. El 18 de marzo, en el Congreso, Aznar asegura: “Además [Sadam], está dispuesto a acceder en cuanto pueda a elementos con un componente nuclear”.

En lo que se refiere al lobby de Aznar en favor de una resolución de apoyo a la invasión en el Consejo de Seguridad, que Bush recuerda en sus memorias, sus gestiones fueron rechazadas por los dos países con los cuales se empeñó personalmente a fondo: Chile y México.

(Por: Ernesto Ekaizer)

¿El imperio rendirá cuentas sobre derechos humanos?

Lunes, 01 de Noviembre de 2010 13:48
Publicado en Discrepando

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Por: Gustavo Robreño

Independientemente de que los resultados no podrán ser extraordinarios y de que el gobierno de Estados Unidos se valdrá de múltiples manipulaciones, ocultamientos y falsedades para escamotear la verdad, no cabe duda de que la comparecencia que corresponderá a ese país ante el Consejo de Derechos Humanos de la ONU el próximo 5 de noviembre, en Ginebra, despierta una mezcla de curiosidad y expectativa.

Vale recordar que desde el año 1976 el Departamento de Estado del país imperial da a conocer anualmente extensos informes sobre el tema, donde imparte condenas y absoluciones según sus intereses políticos y se erige en una especie de “juez supremo” de los derechos humanos en el mundo con respecto a todas las naciones, menos a los propios Estados Unidos, a lo largo de 5,000 páginas aproximadamente.

Ahora, en virtud de los mecanismos que rigen el Consejo de Derechos Humanos de la ONU, creado por la Asamblea General en el año 2006, sustituyendo al desprestigiado y languideciente Comité de igual nombre, los 192 países miembros de la organización deben comparecer cada cuatro años ante el Examen Periódico Universal (EPU) establecido por el nuevo reglamento.

Se han celebrado ya, desde sus inicios, ocho sesiones y han desfilado por el EPU dos tercios de los países miembros, con resultados no siempre satisfactorios para todos y que, en ocasiones, han recordado los manejos y presiones selectivas que caracterizaron al viejo Comité desaparecido.

La representación de Cuba, -por ejemplo,- afirmó que aún no se eliminaron totalmente rémoras de esa selectividad y doble rasero, pero ha defendido la estructura actual y previno contra intentos que puedan “alterar la naturaleza intergubernamental del proceso”

Como paso previo a lo que será su posición ante el EPU, el pasado 20 de agosto el gobierno de Estados Unidos emitió una declaración, que a muchos puede parecer insólita, donde se proclamaba “orgulloso de su historial de derechos humanos y del papel desempeñado por el país en el progreso de los derechos humanos y de las libertades fundamentales en el mundo”

No es difícil observar la arrogancia imperial de estas palabras, donde se atribuye facultades extraterritoriales y omite cuidadosamente cualquier referencia a la situación de los derechos humanos dentro de Estados Unidos y en los territorios ocupados y en conflicto bélico, donde son participantes el ejército estadounidense, la CIA y otras fuerzas represivas de ese país.

Sin embargo, no todas las opiniones allí son coincidentes pues --según declaró a la agencia IPS-- el director ejecutivo de la Red de Derechos Humanos de Estados Unidos, Ajamn Baraka, “Estados Unidos tiene verdaderos problemas de derechos humanos y si se propone ser miembro eficaz del Consejo tiene que encarar con honestidad esas preocupaciones internamente”

La coordinadora de esta misma Red --que abarca a 300 organizaciones estadounidenses por los derechos humanos y la justicia social-,- Sarah Pavletti, señaló también a IPS que “Estados Unidos no tiene exactamente grandes antecedentes en materia de ratificación de tratados internacionales”.

Recordó que, aunque firmó hace 33 años el Pacto Internacional sobre Derechos Económicos, Sociales y Culturales de la ONU, nunca ha sido ratificado por el Congreso.

Otras organizaciones han recordado asimismo la extensa lista de instrumentos internacionales sobre la materia que Estados Unidos no ha firmado o no ha ratificado, como la Convención sobre la Eliminación de todas las formas de discriminación contra la Mujer; la Convención sobre los Derechos del Niño; la Convención sobre los Derechos de las personas con Discapacidad; la Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las Desapariciones Forzosas; la Convención Internacional sobre la protección de los Derechos de todos los Trabajadores Migrantes de sus familiares y el Protocolo Opcional de la Convención contra la Tortura, por citar algunos de ellos.

La historia del Imperio en cuanto al respeto a los derechos humanos dentro de su propio país y en sus constantes aventuras bélicas de agresión y expansión es suficientemente tenebrosa y sangrienta. No obstante, el examen de la EPU le llega en momentos en que está envuelto en verdaderos escándalos mundiales que van desde los secuestros, las desapariciones, las cárceles secretas, los centros de detención y tortura en sus bases militares y las ejecuciones extrajudiciales hasta los recién revelados papeles de Wikileak sobre la actuación de sus tropas intervencionistas en Irak y Afganistán.

El 5 de noviembre, en Ginebra, su cinismo se pondrá a prueba.

Las venas abiertas de la invasión a Irak

Domingo, 24 de Octubre de 2010 22:35
Publicado en Discrepando

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Así que ahora empezamos a ver qué había detrás de lo que Tony Blair llamó “el precio de la sangre”. Por acá un detenido torturado con cables pelados. Por allá, niños fusilados por tropas estadounidenses en puestos de control. En otro lado, insurgentes usando niños para cometer atentados suicidas. Y así, 391.832 documentos. En el Pentágono, estos mensajes llegaban todos los días a las casillas de correo de los burócratas. Para los iraquíes, los documentos detallan, en el tono desafectado del lenguaje militar, nada menos que las venas abiertas de una nación.

Hoy, siete años y medio después de la orden de invadir, la mayor filtración en la historia ha mostrado, mucho más que lo conocido hasta ahora, todo lo que desató esa declaración de guerra. Los servicios secretos iraquíes torturaron a cientos de personas, los militares estadounidenses miraron, tomaron nota y mandaron e-mails, pero casi nunca intervinieron. La tripulación de un helicóptero artillado recibió la orden de dispararles a insurgentes tratando de rendirse. Un médico le vendió a Al Qaida una lista de pacientes suyas, mujeres disléxicas, para que sean engañadas para convertirse en bombarderas suicidas. Una empresa privada de Estados Unidos, que ganó millones de dólares tercerizando tareas de seguridad, mataba civiles. Y los estadounidenses que siempre se vanagloriaron de no contar víctimas civiles, en realidad llevaban un conteo secreto. Siendo conservadores, los nuevos documentos suman 15.000 muertes a los números conocidos hasta ahora.

Fue anteayer cuando Wikileaks, el sitio web financiado por la gente que ganó fama mundial al filtrar material sobre Afganistán a principios de año, descargó cerca de 400.000 documentos militares estadounidenses, cubriendo el período 2004-2009. El archivo consiste en mensajes pasados por tropas de rango bajo y medio a sus superiores y que eventualmente llegaron al Pentágono. Están marcados como “secreto”, que no es ni por asomo la clasificación más alta de seguridad.

La respuesta del Pentágono fue decir que la filtración puso en peligro la vida de las tropas de Estados Unidos y sus aliados, y otras fuentes oficiales ningunearon los documentos diciendo que no revelaban nada nuevo. Una respuesta llegó de Iraq Body Count, la ONG británica que monitorea las muertes desde el 2003: “estos documentos… contienen información de bajas civiles y militares que han sido ocultadas de la luz pública por el gobierno de EE.UU. durante más de seis años… La información de las bajas es información sobre el público (sobre todo el público iraquí) que fue retenida sin justificación tanto de la opinión pública iraquí como la internacional, por los militares de EE.UU., aparentemente con la intención de ocultarla indefinidamente”.

Los documentos filtrados son documentos estadounidenses, por eso detallan apenas un puñado de incidentes que involucran a tropas británicas. Dos de ellos, del año 2008, registran la queja de dos chiítas que dicen haber sido golpeados por tropas británicas no identificadas. Los dos presentaban heridas consistentes con sus relatos. No hay registro de que haya habido una investigación. Otro documento, datado del 2 de septiembre del 2008, dice que un interrogador civil trabajando con los estadounidenses acusó a soldados británicos de arrastrarlo por el piso de su casa y de hundir su cabeza en el inodoro mientras le apuntaban con una pistola. El cable dice que su historia tenía inconsistencias y que el demandante no presentaba heridas.

Estas son las dos áreas significativas de información fresca y nueva:

Muertes de civiles

El Pentágono y el Ministerio de Salud iraquí venían negándose a publicar estadísticas de civiles muertos en la guerra, y hasta negaban que esas cifras existieran. “No tenemos una cuenta de civiles muertos”, dijo el general Tommy Franks, quien dirigió la invasión de Iraq. Los documentos filtrados revelan hasta qué punto sus palabras eran huecas.

Desde el principio de la guerra, The Independent reveló que la cuenta verdadera era mucho más alta de lo que los militares de EE.UU. sugerían. Ya en el 2004, este diario informó que el Pentágono estaba juntando datos al respecto y que expertos académicos calculaban que los muertos civiles superaban los 100.000.

Los documentos detallan 109.032 muertes, de las cuales 66.001 son de civiles. Irak Body Count dijo anteayer que un análisis de un muestreo de 860 documentos agregaría 15.000 muertes a la cifra previa de 107.000. A estas muertes habría que agregarles las de los civiles, por lo que el total de muertos en la guerra de Iraq estaría en alrededor de 150.000, el 80 por ciento civiles.

Sin embargo, ciertos recaudos deben tomarse al analizar esta información. No se trata de un conteo exhaustivo de las muertes. La muerte de civiles contrasta con las palabras que George W. Bush pronunciara en el 2003, cuando dijo que la nueva tecnología permitía a las tropas tomar recaudos especiales para proteger a los civiles. “Con las nuevas tácticas y armas de precisión, podemos alcanzar objetivos militares sin dirigir la violencia a la población civil”, dijo.

Tortura

Los documentos filtrados proporcionan una mirada in situ de los abusos informados por militares de EE.UU. a sus superiores, y aparentemente corroboran mucho de lo ya informado con respecto a los incidentes. Presos golpeados, presos quemados, presos azotados aparecen en cientos de documentos, dando la impresión de que el uso de cables eléctricos, barras de metal, palos de madera y sogas utilizados para torturar prisioneros eran una práctica común. Aunque algunos de estos casos fueron investigados por los estadounidenses, la mayoría que surge del archivo parece haber sido ignorada.

Al principio, el espacio para los presos era limitado y los iraquíes los amontonaban en cárceles temporarias. En noviembre del 2005, soldados de EE.UU. encontraron a 173 prisioneros con quemaduras de cigarrillos, cicatrices y huesos rotos, en una comisaría cerca de Bagdad. El documento dice: “Muchos prisioneros están tosiendo… Aproximadamente 95 están en una sola habitación, sentados con las piernas cruzadas y los ojos vendados, todos apuntando a la misma dirección. Según uno de los prisioneros interrogados en el lugar, doce prisioneros habían muerto por enfermedad en semanas recientes”.

En agosto, 2006, un sargento de EE.UU. en Ramani escuchó el sonido de latigazos saliendo de una estación de policía y se topó con un teniente iraquí que usaba un cable eléctrico para pegarle a un detenido en las plantas de sus pies. Después descubrió al mismo teniente azotando la espalda del detenido. El estadounidense presentó una declaración jurada acompañada por fotos de “marcas circulares de latigazos y sangrado de espalda”. El caso no se investigó.

Pero algunos de los peores ejemplos son muy recientes. En diciembre pasado doce soldados iraquíes, incluyendo un agente de Inteligencia, fueron filmados en Tal Afar matando a tiros a un detenido con las manos atadas. En otro caso, tropas de EE.UU. encontraron a un detenido con dos ojos en compota, lesiones en el cuello y “costras de sangre en su tobillo izquierdo”. El detenido dijo que fue picaneado para que hiciera una confesión. Funcionarios iraquíes dijeron que se lastimó tratando de escapar.

Amnesty International condenó las revelaciones y sugirió que EE.UU. había violado leyes universales al entregarles prisioneros a fuerzas iraquíes conocidas por cometer abusos “a una escala realmente alarmante”. El Alto Comisionado de Naciones Unidas para la Tortura, Manfred Nowak, dijo que es un deber del gobierno de EE.UU. investigar si sus empleados estuvieron involucrados o fueron cómplices de las torturas.

El uso de Al Qaida de pacientes discapacitados

Un doctor habría vendido “listas” de pacientes discapacitados para que les coloquen bombas accionadas a control remoto y sean detonadas en mercados bulliciosos en Bagdad. Según los documentos, en octubre del 2008 un médico fue detenido bajo sospecha de entregarle once nombres de pacientes a los insurgentes.

El archivo dice que las mujeres “probablemente fueron usadas en el doble atentado suicida del 1o de febrero del 2008 en contra de mercados locales, refiriéndose a dos mujeres con síndrome de Down que fueron engañadas para colocarse chalecos con explosivos que estallaron en dos bazares en el centro de Bagdad. Las explosiones, que según funcionarios iraquíes fueron detonadas desde teléfonos celulares, mataron al menos 73 personas e hirieron a más de 160.

No fue un incidente aislado. El 4 de abril del 2008 un adolescente “retardado mental” se inmoló en un funeral en la provincia de Dilaya, al noreste de Bagdad, matando a seis e hiriendo a 34. “Tenía los rasgos faciales de una persona con síndrome de Down”, dice el documento. El 28 de febrero del 2008 un adolescente con retraso mental fue baleado por una patrulla de EE.UU. mientras intentaba huir de sus captores que intentaban usarlo como bombardero suicida.

Amnistía Internacional insta a EE UU a investigar las confesiones de Bush sobre torturas a presos

El ex presidente norteamericano confesó que estas prácticas estaban justificadas para obtener información "de alto valor"

REUTERS - Londres - 11/11/2010

Amnistía Internacional (AI) ha instado a Estados Unidos a investigar las declaraciones realizadas por el ex presidente George W. Bush en su libro de memorias, Decision Points, y en las entrevistas de promoción del mismo, donde admitió haber ordenado la comisión de torturas contra presuntos terroristas.

"Según el derecho internacional, la admisión del ex presidente de haber autorizado actos constituyentes de tortura es suficiente para obligar a Estados Unidos a investigar sus declaraciones y, si son justificadas, a juzgarlo", ha dicho el director general de AI, Claudio Cordone.

En sus memorias, así como en varias entrevistas concedidas en los últimos días para promocionarlas, Bush confesó que era consciente de las prácticas de algunos centros de detención de Estados Unidos para obtener información de varios presos "de alto valor". Entre las técnicas utilizadas, mencionó la del waterboarding con la que se puede simular el proceso de ahogamiento hasta en 80 ocasiones.

En concreto, el ex mandatario se centra en los casos de Abu Zubaydah, que permaneció detenido desde abril de 2002 hasta septiembre de 2006, y Jalid Sheij Mohammed, arrestado en Pakistán en marzo de 2003. Ambos fueron trasladados a Guantánamo donde fueron víctimas de esta y otras torturas como privación del sueño, desnudez prolongada, exposición a bajas temperaturas y agresiones físicas.

"Nadie involucrado en torturas debe escapar de la justicia, y eso no excluye al ex presidente Bush", ha insistido Cordone, quien ha apuntado que "en el caso de que Estados Unidos se abstenga de investigar esto, otros Estados deberán intervenir e iniciar sus propias pesquisas".

En este sentido, el director de AI ha advertido de que una negativa de Estados Unidos a investigar estos sucesos evidenciaría una vez más "la ausencia de rendición de cuentas" a la comunidad internacional por parte de la potencia norteamericana.

ANÁLISIS

¿Y si se aplica el 'waterboarding' a estadounidenses?

El ex presidente de EE UU alega que el método de tortura salva vidas, un argumento populista y peligroso

JAVIER VALENZUELA 10/11/2010

Volver a preguntar, no conformarse con la primera respuesta que el entrevistado tiene preparada de antemano, es una de las claves del periodismo. Y es lo que hizo la otra noche Matt Lauer, periodista de la NBC, cuando George W. Bush justificó el uso del método de tortura llamado waterboarding (ahogamiento fingido) para obtener información urgente de terroristas que puede salvar vidas. Lauer le preguntó a Bush si estaría de acuerdo con que ciudadanos estadounidenses presuntamente peligrosos fueran sometidos en países extranjeros a esa tortura. Desconcertado, como cada vez que algo se sale del guión que lleva aprendido, Bush se negó a contestar argumentando que no quería "levantar polémicas" y que lo mejor era leer su libro.

Bush estaba en la NBC promocionando su libro de memorias, Decision points, recién llegado a las librerías estadounidenses. De no ser por el inmenso daño que ese personaje ha causado a Estados Unidos y al mundo, el libro sería risible. A tenor de los avances publicados por la prensa norteamericana, Bush no quería lanzar la guerra contra Irak pero los servicios secretos le convencieron de que Sadam tenía armas de destrucción masiva y sus más directos colaboradores, los halcones Dick Cheney y Donald Rumsfeld, prácticamente le empujaron a ello. Luego se enfadó mucho cuando sus tropas, dueñas ya de Irak, no encontraron el menor rastro de esas armas.

En realidad, es archisabido que Bush quería ir a esa guerra para vengar a su papá, amén de por las razones ideológicas -exhibir el poderío de Estados Unidos tras el 11-S- y económicas -las grandes oportunidades de negocio que suponía el país árabe- que compartía con sus pretorianos neocon. Por no hablar de las razones religiosas, el fundamentalismo cristiano que se adueñó de su espíritu simplón cuando dejó la botella. Chirac y Schröder han contando en ambientes privados que se quedaron patidifusos cuando Bush les argumentó que Dios veía con buenísimos ojos la invasión de Irak.

En cuanto a los informes de los servicios secretos, eran una manipulación chapucera. Estos días puede verse en España una película (Fair game, en inglés; Caza al espía, en castellano) que cuenta la historia de cómo la agente de la CIA Valerie Plame fue destruida por la Casa Blanca porque de sus investigaciones dedujo que era mentira que Sadam estuviera intentando comprar uranio enriquecido en África. Las otras "pruebas", las que exhibió un patético Colin Powell en el Consejo de Seguridad, eran unas fotos tomadas desde satélites en las que se veía el techo de camiones que bien podían transporte maquinaria agrícola y unos esquemas que parecían salidos de la imaginación de un chaval de primaria.

Pero volvamos al waterboarding. Esa tortura que, según Wikipedia, pudo ser inventada por la Inquisición española y que fue usada, entre otros, por los siniestros jemeres rojos, amén de, en otras versiones, por las dictaduras chilena y argentina, es justificada por Bush como un medio para salvar vidas. Hay que reconocer que es un argumento populista y demagógico de cierta eficacia. Gente de buena fe puede comprarlo. Pero es un argumento muy peligroso, una pendiente que, entre otras cosas, termina dando alas a cualquier clase de tortura, a la pena de muerte con juicio o en linchamiento puro y duro, a la bofetada y la guerra preventivas, a la ley de la selva. ¿Estamos seguros de que queremos renunciar en nombre de una supuesta eficacia a aquello que nos hace civilizados, que nos hace diferentes y moralmente superiores a los malos?

En cualquier caso, el debate puede resolverse sometiéndose uno a título experimental al waterboarding. Es lo que hizo el periodista Christopher Hitchens para Vanity Fair. El colega no aguantó ni cinco segundos.

Nuestra Inquisición ya lo sabía: hay métodos infalibles para que confieses que pactaste con el diablo. O en nuestros días que asesinaste a Kennedy.

En lo que respecta a Aznar, tildado de "líder visionario" en las memorias de Bush, vamos a estar de acuerdo por una vez con el ex norteamericano. Es cierto que nuestro ex veía visiones. Por ejemplo, las armas de destrucción masiva en Irak y la mano de ETA en el 11-M.

Los puntos decisivos de George W. Bush

El ex presidente estadounidense publica sus memorias

EL PAÍS 09/11/2010

El ex presidente de EE UU, George W. Bush, publica hoy sus memorias, Decision Points, donde desgrana sus pensamientos sobre cómo fueron sus ocho años de presidencia, la guerra de Irak, Guantánamo, su estrecha relación con Tony Blair, Barack Obama, la búsqueda de Bin Laden, el 11-S, las reacciones al huracán Katrina...

Sin armas de destrucción masiva en Irak

Bush asegura en sus memorias que se quedó "sorprendido e irritado" cuando las fuerzas estadounidenses no encontraron las armas de destrucción masiva en Irak y que incluso se sintió "mal del estómago" cuando fue informado de las torturas en el centro de detención iraquí de Abu Ghraib. No obstante, dice que la decisión de atacar en 2003 al régimen de Sadam Husein "no fue un error" y que el uso de ciertas técnicas ilegales de interrogatorio "salvó vidas". Bush justifica el uso de técnicas ilegales de interrogatorio, como el ahogamiento simulado, para obligar a los presuntos terroristas a informar sobre posibles ataques.

Torturas o “técnicas de interrogación mejoradas”

El uso de técnicas de tortura como el ahogamiento simulado (waterboarding) es defendido por Bush en sus memorias como una forma de “salvar vidas” estadounidenses y británicas ya que la información conseguida evitó ataques terroristas en EE UU y Reino Unido. Bush no habla de torturas sino de “técnicas de interrogación mejoradas” con las que se consiguieron “grandes cantidades de información”. “No hay duda de que el procedimiento era duro, pero expertos médicos aseguraron a la CIA que no producía daños permanentes”, escribe Bush en sus memorias. “Sabía que un programa de interrogación así de sensible y controvertido algún día se haría público. Cuando así fue, fuimos receptivos sobre las críticas de que América había comprometido sus valores morales. Hubiese preferido obtener la información de otra manera. Pero la elección entre seguridad y valores era real”.

Tony Blair, el mejor aliado

El ex primer ministro británico fue el mejor aliado extranjero de Bush, en palabras del propio presidente. Se conocieron en su rancho de Texas en 2001, unos meses antes del 11-S. Bush dice sobre él: "En seguida descubrí que era cándido, amigable y participativo. No había rigidez con Tony y Cherie [la mujer de Blair]. Tras la cena, decidimos ver una película. Cuando aceptaron ver Los padres de ella, una comedia con Robert De Niro y Ben Stiller, Laura y yo supimos que los Bush y los Blair nos íbamos a llevar bien". Bush también tiene palabras para la mujer de Tony Blair, Cherie, de la que recuerda una conversación que mantuvieron en Reino Unido sobre la pena de muerte: "Cherie dejó claro que no estaba de acuerdo con mi posición sobre este tema. Tony parecía un poco incómodo. Escuché su punto de vista y después defendí el mío". Sobre la reacción de Blair al 11-S, el ex presidente estadounidense recuerda: "Tony comenzó diciéndome que estaba en estado de shock y que apoyaría a América al 100% en la lucha contra el terror. No había duda en su voz. La conversación ayudó a cementar la amistad más cercana que jamás tuve con un líder extranjero. Con el paso de los años y las decisiones sobre la guerra, algunos de nuestros aliados vacilaron. Tony Blair nunca lo hizo.

Buenas palabras para Barack Obama

El predecesor de Barack Obama solo tiene buenas palabras para el presidente de EE UU. "Tenía un gran atractivo para los votantes por debajo de los 50 y llevó a cabo una campaña inteligente, disciplinada y de alta tecnología... Empecé a pensar más sobre que iba a significar para un afroamericano llegar a la presidencia. Tuve una breve visión inesperada unos días antes de las elecciones. Un miembro afroamericano de la Casa Blanca trajo a sus hijos gemelos al Despacho Oval. Uno echó un vistazo alrededor y dijo de golpe: "¿Dónde está Barack Obama?". Bush también alaba la forma en que Obama gestiona la guerra de Afganistán y su decisión de enviar más tropas estadounidenses para luchar contra los talibanes y Al Qaeda: "Afortunadamente, no soy el único [en pensar que la guerra compensa en vidas y dinero]. En el otoño de 2009, el presidente Obama se enfrentó a las críticas al desplegar más tropas... y al incrementar la presión en Pakistán para luchar contra los extremistas en las áreas tribales".

Osama Bin Laden, su mayor pesar

Uno de los lamentos de Bush en su biografía es no haber podido acabar con el líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden: "Quería traer a Bin Laden ante la justicia a toda costa. El hecho de que no lo consiguiéramos está entre mis mayores pesares. Ciertamente no fue por falta de esfuerzo.... aunque nunca encontramos al líder de Al Qaeda, sí que le forzamos a cambiar su forma de viajar, comunicarse y operar. Eso nos ayudó a negarle su mayor deseo tras el 11-S, ver América atacada de nuevo".

Sin responsabilidades en el huracán Katrina

Sobre el paso del huracán Katrina en 2005 por Nueva Orleans, desastre que dejó 1.800 muertos y una lenta reacción del gobierno de Bush, el ex presidente admite haber tenido "mucho tiempo para tomar las decisiones ", pero considera que la responsabilidad de las actuaciones no recayeron en este caso sobre él, sino sobre los líderes de la ciudad y el gobernador del estado. “Debí haber reconocido las deficiencias [de los demás] mucho antes y haber intervenidos antes”, sentencia. “Me enorgullezco de mi habilidad para tomar decisiones claras y efectivas. Aún así, tras el Katrina, eso no ocurrió. El problema no fue que yo tomara malas decisiones. Fue que me tomé mucho tiempo para decidir”, dice Bush. “En mis 13 visitas a Nueva Orleans tras la tormenta, he transmitido mi compasión por los que han sufrido, y mi determinación para ayudar a los residentes en la reconstrucción. Aún así mucho de nuestros ciudadanos, particularmente de la comunidad afroamericana, se convencieron de que su presidente no se preocupaba por ellos”. “Me enfrenté a muchas críticas como presidente. No me gustó escuchar a la gente decir que mentí sobre las armas de destrucción masiva en Irak o que reduje impuestos para beneficiar a los ricos. Pero la insinuación [hecha por el rapero Kanye West] de que yo era racista por mi respuesta al Katrina representó mi momento anímico más bajo”.

Planes para atacar Siria e Irán

Bush tuvo en mente atacar las plantas nucleares de Irán y hacer una incursión en Siria en la lucha contra el terrorismo: “Pedí al Pentágono que estudiara que sería necesario para una taque [a Irán]. Esto hubiese sido para parar la bomba, al menos temporalmente”. Respecto a un posible ataque a Siria dice: “Estudiamos la posibilidad seriamente, pero la CIA y el ejército concluyeron que era muy arriesgado introducir un equipo en Siria y luego sacarlo”.

Vietnam: luchar contra un legado trágico

Domingo, 03 de Octubre de 2010 04:41
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Entre 1962 y 1971, el Ejército estadounidense roció sistemáticamente un producto químico en los valles vietnamitas para evitar que las tropas enemigas tuvieran acceso a alimentos. 35 años después de la guerra, los pobladores denuncian que la sustancia tóxica llamada agente naranja es responsable de gran parte de las malformaciones de más de tres millones de personas.

Considerado el arma más polémica de Estados Unidos durante la guerra, este poderoso herbicida fue utilizado con el fin de eliminar selvas y cosechas que podían ser aprovechadas por la guerrilla del Vietcong.

Pero también es el causante de innumerables problemas genéticos, al punto que Nguyen Trong Nhan, de la Asociación de Víctimas del Agente Naranja y ex presidente de la Cruz Roja de Vietnam cree que es un "crimen de guerra".

Dijo al programa "Un Planeta" de la BBC que la pobreza del país es resultado directo del uso del herbicida.

"Ayudamos a las personas que fueron o son víctimas del Agente y de las dioxinas, pero la capacidad de nuestro gobierno es muy limitada", agregó.

Experimentos

Un estudio canadiense de finales de la década pasada reveló que la tierra, el agua, los peces y los patos de las zonas fumigadas poseen niveles de dioxinas que son peligrosos.

Los mismo ocurrió con muestras de sangre de los habitantes de esas zonas, que mostraron niveles 20 veces por encima del promedio.

Otro estudio japonés comparó zonas afectadas con otras que no y hallaron que en la primera la posibilidad de nacer con un defecto genético era tres veces superior.

Activistas como Nguyen Trong Nhan recurrieron a los tribunales en 2004 con el objetivo de que las empresas estadounidenses fabricantes del herbicida pagaran una compensación.

Pero un juez federal dijo el mes pasado que no había posibilidad de reclamo ya que el uso del Agente Naranja no violó las normas internacionales de la época. Queda pendiente una apelación.

Los veteranos de guerra estadounidenses lograron sin embargo una compensación de US$180 millones tras una acción legal, aunque las empresas no admitieron culpabilidad.

Estados Unidos esparció 80 millones de toneladas de químicos venenosos durante la llamada Operación Ranchland.

Había otros agentes, el Rosado, el Verde y el Blanco, pero el Naranja fue el más utilizado, 45 millones de toneladas fueron esparcidas en una décima parte del territorio de Vietnam.

Agente Naranja: el envenenamiento de Vietnam.

Por: Hugh Warwick.

Monsanto ha estado muy implicada y ha sido el mayor beneficiario económico de uno de los escandalos más importantes de nuestra era.

Monsanto fue uno de los principales suministradores de los 76 millones de litros de herbicida con que se roció Vietnam desde 1961 a 1972. Bajo el proyecto militar cuyo código secreto era Operación Ranch Hand, las Fuerzas Aéreas estadounidenses fumigaron alrededor de 2,5 millones de hectáreas de los bosques del sur de Vietnam y de los campos de cultivo para acabar con las cosechas. Cuando no se aplicaba a los cultivos, el herbicida se utilizaba para abrir grandes pasillos en la jungla, impidiendo cualquier escondite al enemigo, especialmente a lo largo de las vías de comunicación, para dificultar las emboscadas.

El defoliante más utilizado fue el Agente Naranja, del que se utilizaron al menos unos 44 millones de litros. El Agente Naranja es una mezcla al 50% de dos herbicidas con grupos fenoxi: el 2.4-D (ácido 2,4-diclorodifenoxiacético) y el 2,4,5-T (ácido 2,4,5-triclorofenoxiacético). Estos productos químicos eran muy utilizados en el sector agrícola de EE.UU. Su nombre viene del color de los bidones utilizados por el ejército (había un código de colores para identificar el espectro de diferentes productos químicos utilizados como defoliantes, que incluía a los Agentes Blanco, Azul y Rosa). Desgraciadamente, debido a la prisa por satisfacer la demanda de Agente Naranja por parte del ejército de los EE.UU., el producto se contaminó durante el proceso de producción.

La TCDD (la 2,3,7,8-tetraclorodibenzo-para-dioxina) es un inevitable e indeseable subproducto de la fabricación del 2,4,5-T. En uso comercial, el TCDD estaba presente en el herbicida en concentraciones muy inferiores, 0,05 partes por millón (ppm), mientras que en los lotes de herbicida enviados a Vietnam llegaba a alcanzar las 50 ppm. Como consecuencia la contaminación por dioxinas debida al Agente Naranja fue 1.000 veces superior que la que ocasionaban los herbicidas agrícolas. Se estima que la TCDD es la más tóxica de las dioxinas, una familia de compuestos químicos que ha sido descrita como el grupo de «las sustancias más tóxicas para los humanos que se conocen».

El legado dejado por el Agente Naranja es mucho más grave que el simple daño a los ecosistemas. Sus consecuencias van más allá de los bosques del Sudeste Asiático. Han seguido al personal norteamericano hasta sus casas. A pesar de las numerosas conjeturas de las industrias químicas, un informe científico independiente concluyó que existe una relación muy estrecha entre la exposición al Agente Naranja y graves enfermedades como varios tipos de cáncer, afecciones cutáneas (cloroacné) y trastornos hepáticos3.

Los casos de norteamericanos afectados recibieron una gran atención de la opinión pública, pero tengamos en cuenta que los norteamericanos raramente prestaban servicio en Vietnam durante más de un año. Sin embargo para aquellos cuyos hogares fueron envenenados reiteradamente no hubo escapatoria. Algunas estimaciones elevan a 500.000 la cifra de niños nacidos en Vietnam desde los 60 con deformidades relacionadas con las dioxinas.

Probablemente, el más horrible legado del herbicida contaminado se encuentra en un cuarto cerrado del Hospital Tu Du de Obstetricia y Ginecología de Saigón. Las paredes están cubiertas de estanterías repletas de frascos con formol donde se conservan fetos procedentes de nacimientos y abortos. Sólo son una muestra del horror que sufrió Vietnam, pues durante mucho tiempo el hospital no pudo proveerse de frascos y formol suficientes para guardar todas las muestras. Entre ellas hay cuerpos unidos de dos en dos y de tres en tres, rostros cubiertos con crecimientos cancerosos y terribles deformidades.

Sería, pues, de esperar que, cuando los veteranos de la guerra del Vietnam empezaran a sucumbir a un amplio espectro de enfermedades, las compañías responsables de la contaminación ofrecieran alguna clase de compensación. Sin embargo, compañías como Monsanto y Dow Chemicals se implicaron en una prolongada campaña para desacreditar la evidencia científica que probaba la toxicidad de las dioxinas. Se abrió un proceso judicial contra las siete compañías involucradas (Monsanto, Dow Chemical, Uniroyal, Hercules, Diamond Shamrock, Thompson Chemical y TH Agriculture) y fueron condenadas en mayo de 1984 al pago de 180 millones de dolares a las víctimas expuestas al herbicida y a sus familias, pero las compañías continuaron negando que el Agente Naranja fuera responsable de los problemas de salud.

El argumento de las industrias químicas se basaba en el hecho de que las distintas especies de seres vivos reaccionan de forma diferente ante el contaminante y que hay impedimentos obvios a la experimentación con humanos. De los pocos estudios que hay sobre la exposición de humanos a las dioxinas, algunos no permitían establecer una relación con el aumento de riesgo de sufrir cáncer. Los más llamativos son dos estudios patrocinados por Monsanto sobre trabajadores accidentalmente expuestos a las dioxinas.

Por estudios como estos, los veteranos hubieron de conformarse con las bajas compensaciones por las «molestias» sufridas. Cuando más tarde se obtuvieron evidencias de que las dioxinas eran carcinogénicas ya era demasiado tarde pues los tribunales habían dado el caso por cerrado para nuevos procesos.

Sin embargo, la Doctora Cate Jenkins, una química de la EPA (Environmental Protection Agency) de los EE.UU. denunció en 1990 que había evidencias de que los estudios realizados por Monsanto se habían realizado fraudulentamente. Jenkins reclamó que se realizara una investigación científica, pero su solicitud fue ignorada, por lo que la EPA hubo de emprender un proceso criminal de Monsanto. El gigante de las empresas químicas presionó fuertemente: el proceso duró mas de dos años y terminó por volverse en contra de quien dio la alarma: la Doctora Jenkins. Mientras el caso criminal fue silenciosamente archivado, la campaña de acoso contra Jenkins sólo fue contestada por la Secretary of Labor.

Pero, a pesar de los esfuerzos de Monsanto, la realidad de los riesgos asociados a las dioxinas son ya evidentes. De hecho los informes recientes de la EPA afirman que existen pruebas convincentes de que las dioxinas son cancerígenas. La Organización Mundial de la Salud ha reducido drásticamente la dosis límite por ingestión entre un 60 y un 90% de su anterior valor. Esto supone que muchos consumidores ya habrán ingerido bastante más de lo que ahora es el nuevo límite. Un grupo de expertos destacó que «ya pueden estar produciéndose efectos leves sobre la población para los niveles de fondo actuales... se debería realizar esfuerzos para reducir la exposición al mínimo posible». Es pues razonable preguntarse, ¿manipuló deliberadamente Monsanto sus estudios para reducir su responsabilidad legal con los veteranos del Vietnam?.

La absurda guerra de Vietnam arruinó la vida de muchísima gente. El que una compañía como Monsanto, que ahora se erige en salvadora de un mundo hambriento, se haya beneficiado de esta brutal desgracia es una triste realidad. Es una lamentable desgracia que Monsanto siga eludiendo su responsabilidad para con las víctimas de este conflicto, tanto norteamericanos como vietnamitas.

Vietnam: luchar contra un legado trágico

En la zona central de Vietnam, una generación tras otra sufre las consecuencias de los artefactos sin estallar que datan de la guerra librada en el país durante las décadas de 1960 y 1970. La Cruz Roja de Vietnam afronta este flagelo con la ayuda del CICR.

Nguyen Quoc Quy sigue recordando vívidamente aquel día en 1975, cuando salió a buscar leña y pisó una mina. "Primero me amputaron sólo el pie, pero la herida se infectó y tuvieron que cortar de nuevo, por encima de la rodilla", dice. Una prótesis bien realizada le ha permitido ganarse la vida dignamente, cultivando arroz y hortalizas en una pequeña granja, en la provincia de Quang Tri, donde ha criado a sus cinco hijos.

Trágicamente, 31 años después, la familia de Nguyen Quoc Quy volvió a sufrir las consecuencias de una guerra que terminó hace mucho tiempo. "Mi hijo estaba estudiando inglés para ir a trabajar en Malasia", suspira Nguyen. "Mientras tanto, trabajaba con tres hombres que buscaban chatarra. El detector de metales indicó la presencia de un objeto en la tierra, y mi hijo empezó a cavar. Hubo una explosión. Murió en el acto. Lo único que pude hacer fue traer su cuerpo a casa. Tenía sólo 24 años".

Consecuencias devastadoras

Las autoridades vietnamitas estiman que entre 1975 -el año en que finalizó la guerra- y 2007, los artefactos explosivos abandonados tras el conflicto mataron a casi 39.000 personas y lesionaron a otras 66.000. Bombas de racimo, minas antipersonal y otros dispositivos permanecen ocultos y silenciosos durante décadas, esperando el momento de matar y mutilar.

Las zonas más afectadas son las provincias rurales como Quang Tri, en la región central de Vietnam, que, en una época, constituía la "zona desmilitarizada" entre las partes adversarias, Vietnam del Norte y Vietnam del Sur. Aunque muchas personas tropiezan con este legado letal mientras realizan tareas agrícolas, se estima que uno de cada tres incidentes que causan muertos y heridos se produce mientras la víctima recolecta chatarra.

Conocen bien los peligros a los que se exponen. "Cada vez que mi esposo cavaba en busca de metal, yo tenía miedo; pero no había otra opción. Tenemos dos hijos, y no contábamos con suficientes ingresos de nuestra granja para poder alimentarlos", dice Nguyen Thi Vinh. Sus temores se hicieron realidad un día de agosto de 2009. Su esposo, de 37 años, perdió dos dedos de la mano derecha y sufrió una grave fractura en una pierna mientras cavaba para extraer un objeto, que estalló.

"Desde entonces, mi esposo perdió su medio de sustento y, como tengo que cuidarlo, mi propio trabajo como modista tampoco prospera. Estoy muy preocupada por el futuro de nuestros dos hijos", dice Vinh.

Investigar los accidentes

"Quang Tri es una de las regiones más pobres de Vietnam y es indudable que las penurias económicas contribuyen a los accidentes", dice Boris Cerina, asesor regional del CICR en contaminación por armas de Asia y el Pacífico, quien añade: Los datos oficiales reflejan que Quang Tri es, además, una de las provincias más afectadas por los artefactos sin estallar. Por otra parte, se han realizado muy pocas evaluaciones y, para adaptar nuestra respuesta a la situación, necesitamos conocer más detalles acerca de las víctimas, por ejemplo la actividad que realizaban en el momento del accidente".

Cuando la Cruz Roja de Vietnam (CRV) se puso en contacto con la delegación regional del CICR en Bangkok con respecto a esta cuestión, se decidió que Quang Tri fuera el punto de partida de una investigación conjunta. A principios del presente año, la CRV, con el apoyo del CICR, organizó cursos de formación en primeros auxilios para 120 voluntarios de la Cruz Roja, en seis distritos de Quang Tri. El CICR también donó los equipos de primeros auxilios. "El objetivo es ayudar a salvar la vida de las personas lesionadas por minas y otros artefactos explosivos", explica Boris Cerina.

Sensibilizar y salvar vidas

Como parte de su programa de educación sobre el peligro de las minas, la filial de la VRC en la provincia de Quang Tri organizó un concurso en las escuelas, en el que participaron 500 niños, padres y otras personas de la zona.

"Este enfoque lúdico de la sensibilización tuvo mucho éxito", dice Boris. "Mientras tanto, las filiales locales de la CRV pudieron recabar información muy valiosa".

"Una vez que tengamos los datos, investigaremos la forma de ayudar a las víctimas", dice el asesor regional. La vecina Camboya, afectada por el mismo flagelo, muestra un posible camino a seguir. En ese país, la Cruz Roja Camboyana, con el apoyo económico de otras Sociedades Nacionales, financia proyectos de microcréditos para las víctimas de los artefactos sin estallar y para las personas en riesgo, como aquellas que se ganan la vida recogiendo chatarra.

"Con esa ayuda, los beneficiarios pueden generar ingresos a partir de actividades seguras como criar cerdos, abrir una tienda u operar una bomba de agua. Ofrecer a las personas alternativas económicas es una forma eficaz de prevenir los accidentes", prosigue Boris.

Para aplicar el mismo enfoque en Vietnam, hará falta obtener financiación. Boris Cerina es optimista: "Esperamos que las Sociedades Nacionales de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja de los países donantes acompañen esta iniciativa. Varias de ellas ya han expresado su interés en el proyecto".

Este problema tiene sus raíces en el pasado remoto, pero sus consecuencias llegan hasta hoy y son devastadoras. Si las cosas van bien en Quang Tri, más adelante, el proyecto podría extenderse a otras provincias afectadas en Vietnam

EE.UU. defiende el uso de fósforo blanco en Irak

Domingo, 03 de Octubre de 2010 04:08
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El Pentágono ha defendido el uso de fósforo blanco contra la insurgencia iraquí, afirmando que no es un arma química sino convencional. "Las armas con fósforo blanco no son consideradas ilegales. Nuestro Ejército lo utilizó para crear pantallas de humo", afirma Bryan Whitman, un portavoz del Pentágono.

"El Ejército utilizó fósforo blanco en operaciones contra combatientes enemigos. Es falso que lo empleasen contra civiles", sentenció.

Ayer, otro portavoz del Pentágono reconoció en Londres que el Ejército estadounidense utilizó fósforo blanco durante la ofensiva a Faluya de noviembre de 2004 para hacerse con el control de la ciudad iraquí.

El general Barry Venable admitió el uso de este arma química, heredera del famoso Napalm utilizado por EEUU durante la guerra de Vietnam. "Lo hemos utilizado como agente incendiario contra combatientes enemigos", afirmó. La pasada semana, la televisión italiana RAI mostró un documental en el que un ex marine acusaba a sus compañeros de haber usado este agente químico en Faluya.

En el reportaje, Jeff Englehart, marine de la Primera División, afirmaba: "Escuché la orden de que tuviésemos cuidado porque se iba a utilizar fósforo blanco en Faluya". Y, posteriormente, describía los efectos del arma "explota en forma de nube. Aquel que se encuentre en un radio de 150 metros está perdido, porque quema una vez se adhiere a la piel, la quema hasta los huesos".

Sin embargo, el general Venable ha querido quitar dramatismo al asunto. Según afirma, se utilizaba esencialmente para iluminar sitios oscuros o llenos de humo, ya que es un arma incendiaria. Eso sí, reconoció que se usó como estrategia para "hacer salir de sus posiciones" a enemigos que se encontraban "a cubierto". Para Venable todo está claro: "Es un arma convencional, no un arma química".

La ONU, sin embargo, considera que se trata de un arma química cuyo uso está prohibido en áreas habitadas por población civil. Así se establece en el III protocolo del Convenio de 1980 sobre armas convencionales. EEUU forma parte de este convenio, pero no suscribió el protocolo III.

Reino Unido lo usó "para crear pantallas de humo"

Tras conocerse la confesión de EEUU, el Gobierno británico se ha apresurado a afirmar que su Ejército usó fósforo blanco en Irak, pero sólo para crear pantallas de humo. "Las fuerzas británicas poseen fósforo blanco, pero sirve para producir humo y para eso ha sido utilizado en Irak", declaró el portavoz del Primer Ministro Tony Blair.

El fósforo blanco es un producto químico artificial que se desarrolló al final de la I Guerra Mundial, aunque su uso militar se remonta a la II Guerra Mundial. En una sustancia sólida, cerosa, que se enciende espontáneamente al aire libre a una temperatura de 30º y produce un calor intenso, luz brillante y pilares gruesos del humo. Continúa quemándose hasta que no queda nada de oxígeno en el ambiente.

Su efecto sobre el cuerpo humano es devastador, ya que quema los cuerpos y los disuelve hasta los huesos. Sin embargo, puede dejar intactas las ropas. Puede ser empleado además como un violento veneno.

Un reportaje de la Rai denuncia que EEUU usó armas químicas en Faluya, según el relato de soldados

ROMA. (EFE) - El Ejército estadounidense usó armas químicas contra civiles, entre ellas una variante del napalm, durante la ofensiva de noviembre de 2004 para hacerse con el control de la ciudad iraquí de Faluya, según se asegura en un reportaje de la televisión pública italiana Rai.

En el reportaje, titulado "Faluya, la matanza escondida", el autor, Sigfrido Ranucci, entrevistó a soldados estadounidenses, habitantes de la ciudad y a periodistas que confirmaron el uso de fósforo blanco y de MK77, "heredera" del Napalm -la sustancia química empleada en bombas incendiarias durante la guerra de Vietnam- durante la toma de la localidad central iraquí.

"En Faluya vi cuerpos de mujeres y niños quemados. El fósforo blanco estalla en forma de nube y quien se encuentra en un radio de 150 metros no tiene escape" ,afirmó en el reportaje Jeff Englehart, un ex marine y veterano de Irak que participó en la ofensiva.

EEUU confirmó en enero de 2005 el uso de fósforo blanco en Faluya, pero aseguró que sólo se usó para iluminar las zonas enemigas y no contra los combatientes enemigos. El Pentágono subrayó, según se precisa en el reportaje, que no es un arma ilegal.

"Quema los cuerpos, los disuelve hasta los huesos"

El ex marine, por el contrario, dijo que si sobre el papel es verdad que un proyectil de fósforo blanco ilumina un kilómetro cuadrado durante dos minutos, "sobre la carne es devastador". Englehart añadió que el fósforo blanco "quema los cuerpos, los disuelve hasta los huesos y deja intactas las ropas".

Es un arma para usar en los campos de batalla, pero no en una ciudad habitada, se precisa en el reportaje, en el que se añade que EEUU nunca habló de víctimas civiles en aquella batalla sino de "1.600 combatientes enemigos asesinados" y de 51 soldados estadounidenses muertos.

En el reportaje aparece también Mohamed Tarek al Deraji, de 33 años, director del Centro de Estudios para los Derechos Humanos y la Democracia, de Faluya, que denunció el uso de fósforo blanco y subrayó que de manera ambigua los técnicos lo incluyen entre armas incendiarias y no entre las químicas. 

El documental también recoge declaraciones de la periodista italiana Giuliana Sgrena, secuestrada en marzo de este año en Irak. Sgrena afirma que antes de ser secuestrada había recogido testimonios de refugiados suníes que aseguraban el uso el fósforo blanco y del MK77 en Faluya. Tenía previsto -según cuenta- reunirse con algunas de esas personas el día en que fue secuestrada.

Sgrena, periodista abiertamente contraria a la guerra contra Irak, fue capturada el 4 de febrero cerca de la Universidad de Bagdad. Fue liberada un mes más tarde, pero cuando se dirigía hacia el aeropuerto, el automóvil en que viajaba fue tiroteado en un control estadounidense y murió el agente de los servicios secretos italianos Nicola Calipari, que había mediado en su liberación.

Departamento de Defensa, S. A.

Sábado, 30 de Octubre de 2010 03:16
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Por: Saul Landau

Todo cañón que se fabrique, todo barco de guerra botado al agua, todo cohete disparado significa, en última instancia, un robo a aquellos cuya sed y hambre no han sido saciados, que tienen frío y están desnudos. Este mundo en armas no está gastando solo dinero. Está gastando el sudor de sus trabajadores, la genialidad de sus científicos, las esperanzas de sus hijos. Esta no es una forma de vida… Bajo las nubes de la guerra, es la humanidad clavada a una cruz de hierro. (Dwight Eisenhower, Sociedad Norteamericana de Editores de Periódicos, 16 de abril de 1953).

El presidente Obama calificó a su presupuesto de $3,8 billones de dólares como un gran paso en la restauración de la salud económica de Estados Unidos. El año pasado promovió a TARP, Programa de Ayuda a Activos en Dificultades (Troubled Assets Relief Program), para rescatar al sector financiero con la mera suma de $700 mil millones. Cualquiera -hasta los banqueros multimillonarios- pueden cometer errores que nos traen la ruina a todos nosotros.

Obama también caracterizó de “intocable” el presupuesto del Pentágono de $1,5 billones (además de los costos ocultos en otras ramas del gobierno), lo cual empequeñece el paquete de rescate para los oligarcas financieros. Sin embargo, ambos gastos usaron la misma lógica: el Congreso les quita a los que no tienen y se lo da a los que tienen más. Ciertamente, los potentados económicos, políticos y militares dependen del presupuesto federal para transferir a ellos los recursos de los contribuyentes.

Este complejo militar-industrial en desarrollo, una asociación estrecha de redes gubernamentales y corporativas, ha utilizado los recursos públicos para enriquecerse. La parte industrial de este complejo casi nunca produce algo que la gente se ponga, coma o habite. A pesar de lo que asegura la Asociación Nacional del Rifle, los armamentos no satisfacen necesidades civiles. Es más, existe un gran abismo entre una economía sana y un orden social basado en el gasto militar.

Durante el mismo período (1998-2008) en que la participación de la economía de EE.UU. en la producción mundial disminuyó de 43 a 23 por ciento, el presupuesto de Defensa se duplicó. (Loren Thompson, “QDR No Puede Solucionar los Tres Mayores Retos del Dpto. de Defensa, Instituto Lexington, 28 de enero de 2010.)

El distanciamiento del Departamento de Defensa de la realidad económica encuentra su contraparte en su desinterés por rendir cuentas. La dramática admisión de esta declaración de prioridades provino del ex Secretario de Defensa Donald Rumsfeld, quien admitió públicamente que el Departamento no podía encontrar $2,3 mil millones. El dinero sigue sin aparecer. (”La Guerra al Despilfarro: el Departamento de Defensa no Puede dar Cuenta del 25% de sus Fondos - $2,3 Billones”, CBS Evening News, 29 de enero de 2002.)

Los futuros jefes de Defensa no tendrán que sufrir tal vergüenza. El 8 de mayo de 2009, la GAO informó al Sub-Comité de la Cámara de Representantes para el Manejo Gubernamental que seis agencias ejecutivas pueden prohibir auditorías e investigaciones por el Inspector General -Defensa, Tesorería. Junta Federal de Reserva, Departamento de Justicia, Seguridad Interna y el Servicio Postal, además de los tristemente célebres “presupuestos negros” de la CIA. La rendición de cuentas ha pasado a ocupar un remoto segundo lugar, detrás de la “seguridad nacional”.

Sin embargo, la seguridad tiene que incluir el empleo y las industrias militares sí crean puestos de trabajo. También obtienen exenciones de impuestos de los estados que compiten entre sí por hacer negocios con ellos. Pero incluso sin las exenciones de impuestos, muchas corporaciones de defensa prefieren la patriótica opción de los paraísos fiscales en el extranjero. Un informe de la GAO en diciembre de 2008, por ejemplo, reveló que 83% de las mayores corporaciones norteamericanas que se cotizan en la bolsa, y hacen negocios con el gobierno federal, buscaron refugiarse de los impuestos por medio de sus subsidiarias extranjeras.

Sin embargo, los Directores de Finanzas de estas compañías que conocen el balance de cuentas, no dejan de pagar súper salarios a cabilderos. Aprovecharse de la guerra -lo saben muy bien-va de la mano con garantizar las ganancias provenientes de los contratos de “defensa”. Tales prácticas obtienen el apoyo bipartidista y mantienen bien aceitadas las ubicuas puertas giratorias de Washington.

No hay nada nuevo en esto. El déficit de EE.UU. se acerca a $1,6 billones al año, y Washington sigue buscando que China y Japón compren su papel, a pesar de que EE.UU. ya les debe casi tanto como el déficit de este año. El gobierno de EE.UU. pagará $250 mil millones de interés de la deuda anual. Las guerras de Afganistán e Irak ya se han tragado hasta un billón de dólares. Los “expertos” esperan que estas “acciones defensivas” cuesten $250 mil millones más este año; el aumento por Obama de otros 30 000 soldados en Afganistán elevará este presupuesto en más $30 mil millones adicionales, poco más de lo que Alemania gasta anualmente en su defensa.

¿Es el gasto del dinero publico la verdadera “defensa” de Washington? Oficialmente el desempleo sigue estando alrededor del 10%, la economía aún no se ha recuperado, pero el Pentágono prospera. Su presupuesto significa como la mitad de los gastos militares del mundo. Irónicamente, con todo su dinero el DoD aún tiene una seria carencia de personal. El imperio no se atreve a instituir otra vez el impopular servicio militar obligatorio -malos recuerdos de las protestas por la guerra de Viet Nam. Por tanto, depende de los pobres y de los inmigrantes que buscan la ciudadanía.

El servicio militar ofrece a los jóvenes pobres la posibilidad de ascender socialmente. Pero no hay tantos lo suficientemente desesperados como para enrolarse. Así que el Pentágono alquila a mercenarios -digo, a contratistas-, que cuestan más de inicio, pero no se cuentan entre los heridos y los muertos y no hacen que crezcan los costos de los futuros veteranos. El Pentágono espera solucionar los problemas de la falta de mano de obra por medio de la robótica, aviones sin pilotos y computadoras -máquinas sin fantasmas.

Los militares también dependen de los soñadores acerca de lo peor, mandarines de las malas noticias que fantasean acerca de las amenazas al imperio. Los utópicos del siglo 19 imaginaban un pacífico mundo industrializado y racional. ¡Los nuevos distópicos crean futuras amenazas provenientes del exterior y se lanzan a la búsqueda de “Moby Dicks” extranjeros! (”Políticas noveles: Preguntas a Carlos Fuentes”, Deborah Solomon, NY Times, 30 de abril de 2006.)

Sus “estudios” aparecen dentro de oficinas especiales del Pentágono para su análisis. Un informe de diciembre de 2007 tenía el título de “Un Oponente Regional con Armas Nucleares: ¿Es posible la victoria?”; otro de julio de 2002, “Después del Próximo Uso Nuclear”. Otros estudios tienen títulos clasificados, pero sus autores provienen de tanques (no) pensantes como el Instituto Hudson, con sede en Washington o pertenecen a firmas gubernamentales consultoras, como Booz Allen Hamilton, o Scitor Corporation e IHS International. (http://tpmmuckraker.talkingpointsmemo.com/andrew_marshall/ )

El ex director de la Oficina de Valoración Neta, Andrew Marshall, es el mejor ejemplo de esta raza de escritores de escenarios de horror. Gente que como el difunto C. Wright Mills llamaba “intelectuales de la defensa”, ahora postulan estrategias militares diferentes y en competencia: campos nucleares de batalla, guerra cósmica, guerra tradicional, guerra irregular, guerra virtual, contrainsurgencia, defensa interna en el extranjero, guerra no convencional, dominación de espectro total, seguridad interna (que de alguna forma se diferencia de Defensa), operación de estabilidad, seguridad de post-guerra, poder inteligente, poder suave, asistencia humanitaria militarizada, retos complejos de seguridad y “construcción de naciones”. Los críticos de izquierda no comprendieron las nuevas estrategias cuando gritaron: “La guerra de Irak es por el petróleo”. O que el conflicto afgano es acerca de los “gasoductos de gas natural”. Como si las decisiones acerca de ir a la guerra dependieran solamente de unas pocas y grandes corporaciones que obtienen ganancias de los más de tres billones gastados en estas guerras.

Unos pocos derechistas -no liberales- como Pat Buchanan y el Representante Ron Paul se atreven a retar al imperio. “Nuestra situación es insostenible. La constante expansión de los compromisos globales, a medida que decae el poder nacional, es una receta para guerras interminables y el desastre final”, escribió Buchanan. “Espero que el precio en sangre, tesoros y humillación que Estados Unidos se vea forzado a pagar por la arrogancia y locura de las élites de nuestra reinante política exterior no sea -Dios nos libre- la guerra, la derrota y la disminución de esta república -el destino de todas las grandes naciones o imperios que han seguido este mismo rumbo”. (http://www.hebookservice.com/products/bookpage.asp?prod_cd=C5368) Después de la 2da. Guerra Mundial, la producción material de EE.UU. se convirtió en la base del poder económico. Sesenta y cinco años después, la producción se ha convertido en una expatriada de EE.UU. Administraciones sucesivas han preparado el camino para que los gonifs (banqueros e inversionistas) usurpen la economía- Después de que la manipulación del dinero de otros en beneficio propio provocó el colapso financiero, a pesar de eso fueron rescatados por dos presidentes y el Congreso. ¿Qué se debe hacer? Charlie Cray y Lee Drutman proponen convertir todas las compañías relacionadas con la defensa en entidades estatales sin fines de lucro y prohibirles que cabildeen o contribuyan financieramente a las campañas electorales. (”Las Corporaciones y el Propósito Público: Restaurar el Balance”, Seattle Journal for Social Justice, Invierno de 2005) ¡Improbable! Sin embargo, Obama pudiera proponer un proyecto de ley de Medicare de la defensa Nacional, anexado al presupuesto del Pentágono. En vez de que el Pentágono luche por llevarse la parte del león del presupuesto total de EE.UU., asumiría los servicios de salud como una tarea más en el interminable reto de defender a nuestra sitiada nación.

(Saul Landau es miembro del Instituto para Estudios de Política. Nelson Valdés es Profesor Emérito de la Universidad de Nuevo México).

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