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El polvorín

Amor de perros.

24 Octubre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Calle de Canelo

 

Este es Canelo, un ser excepcional. Su dueño, enfermo del riñón, estaba en diálisis, y todos los días Canelo le acompañaba y le esperaba a la puerta. Hasta que un día no salió. Canelo se negó a moverse de allí, y allí vivió esperando, a la puerta del hospital, durante nada menos que doce años. El perro Canelo ha sido toda una institución en Cádiz, y Cádiz ha demostrado que sus ciudadanos también saben ser fieles. Quizás no tanto como Canelo, pero casi. Hace justo seis años que Canelo se fue con su dueño, pero nadie le ha olvidado, hasta el punto de que Cádiz le ha dedicado la calle en que vivió.

Seguid leyendo: es una de esas historias que vale la pena conocer.

 

Canelo era, para su dueño, compañía y aliento, y cuando enfermó y se vio sometido a diálisis diaria, el perro Canelo le acompañaba hasta la puerta del gaditano Hospital Puerta del Mar, alias “La Residencia”. Espérame aquí, chaval; y Canelo esperaba, matando las largas horas de la diálisis a base de pensar en el momento en que se abriría la puerta y Dueño saldría por ella. Pero un mal día Dueño no salió: su vida se enganchó entre tubos y agujas, y hubo de quedarse ingresado.

Durante varias semanas, Canelo esperó y esperó. Las enfermeras amigas le traían noticias del amo, recuerdos y besitos, además de comida. Le prepararon una cama de cartones a cubierto, adivinando que el perro no iba a marcharse. Pero Dueño murió, y Canelo, ay, se negó a entenderlo. Y decidió que allí se quedaba. Y se quedó.

Intentaron buscarle un hogar, pero fue en vano. El perro Canelo no quiso más hogar que aquel que le hacía sentirse a un paso de su dueño. Los laceros de la perrera municipal cogieron un día a Canelo, porque hubo uno que lo denunció, diciendo que había atacado a su perro. Se movieron los trabajadores de la Residencia y los amantes de los animales y pidieron el indulto de Canelo como los pañuelos blancos de una plaza reclaman la vida de un animal bravo y noble. Los vecinos de la Avenida le adoptaron colectivamente, y Canelo fue el perro de todos. Nunca le faltó comida, ni agua, ni una mantita en invierno, ni las caricias que no podía ya prodigarle el amo, ni una palabra de aliento. El pueblo gaditano aceptó chucho (como animal de compañía), y hasta consiguió que el teniente de alcalde de Sanidad, José Blas Fernández, firmara un decreto perdonándole la vida.

AGADEN se encargó del tema sanitario, y Canelo era un perro sano, vacunado y con todos los papeles en regla. Y durante doce años, doce, vagabundeó por los alrededores del hospital haciendo de su callejón su reino, a la espera siempre, con la seguridad absoluta de que su dueño no le había abandonado. Doce años, hasta el mal día en que se dejó el pellejo debajo de las ruedas de un coche, o, quién sabe, pensó “mucho está tardando este, me voy a ver si lo encuentro”.

Cádiz rinde así homenaje a este perro valiente y leal y le ha dedicado el callejón en que pasó su vida. Por lo menos, que nadie olvide que la lealtad y la fidelidad existen.

Tomado de Maskotasdelbarrio-

Canelo, el perro que adoptó Cádiz

Cuando el diez de diciembre de 2002, la prensa local gaditana anunció tu muerte, seguramente todos los que lo leímos debimos pensar lo mismo. “Por fin ya se ha reencontrado con su dueño”, y no es que Cádiz se alegrara de tu muerte, sino que era consciente que solo vivías para volver con el.

El otro día estuve dando una vueltecita por un espacio gaditano como Pemán denominado “pasión por Cádiz”, y me encontré con un maravilloso y escueto relato sobre el Perro que adoptó Cádiz. ¡Si!, tal como suena, Cádiz adoptó un perro llamado Canelo y le puso a su disposición la ciudad entera, que fuera libre pues tras este can había una historia de amor y fidelidad.

Doce años antes de su muerte por atropello, este perro acudía asiduamente con su dueño al Hospital Puerta del Mar. Su dueño enfermo de riñón necesitaba realizarse las oportunas diálisis. Mientras este subía a ello, Canelo lo esperaba en la puerta del mismo durante el tiempo que tardaba en hacerse la diálisis.

Pero un día este paciente entró por la misma puerta que lo venía haciendo, pero esta vez no llegó a salir pues falleció. Desde el mismo instante que su dueño cruzó el umbral de la puerta y se dirigió hacia adentro, Canelo permaneció impasible la vuelta de su dueño.

Tras la muerte de Canelo, como homenaje la ciudad y practicamente al lado de donde pasó sus últimos años de vida, le puso su nombre a una calle, y una placa como recuerdo a su figura la cual podemos ver en la fotografía, y en la que se lee la leyenda,
“A Canelo, que durante doce años esperó a las puertas del hospital a su amo fallecido. El pueblo de Cádiz como homenaje a su fidelidad. Mayo de 2003”.

Para mas información visitar el espacio Pasión por Cádiz, en el podréis ver un maravilloso video realizado por una televisión para difundir la maravillosa historia de Canelo y algunas fotos y recortes de prensa, entrar os lo recomiendo, y sobre todo visualizar el video, a mi me ha emocionado………………bastante.

 



 

Salud y Libertad

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