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El polvorín

ARGENTINA - “Hace 10 años lanzábamos piedras y hoy lanzamos cohetes”

15 Julio 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

(Modelo en semiescala del misil Cóndor II)

CFK: “Hace 10 años lanzábamos piedras y hoy lanzamos cohetes”

(Frase pronunciada el viernes 10 de junio de 2011)

La presidenta Cristina Fernández se manifestó hoy “fascinada y muy orgullosa” por el lanzamiento del satélite argentino SAC-D Aquarius desde la ciudad estadounidense de California y resaltó que “hace 10 años lanzábamos piedras y estamos lanzando cohetes al espacio”.

La jefa de Estado destacó el “formidable esfuerzo e inversión” realizados desde el año 2003 por la administración kirchnerista a favor del desarrollo tecnológico y, sin nombrarlo, recordó al ex ministro menemista Domingo Cavallo, cuando mandó “a lavar los platos a los científicos del Conicet”.

“Este el satélite más grande y más complejo que se ha construido en la Argentina. A este hijo lo vi en el vientre, en el laboratorio cuando lo estaban armando. Siento mucho orgullo y mucha esperanza de lo que podemos hacer los argentinos”, se emocionó la mandataria, al encabezar el acto de lanzamiento en el Salón de las Mujeres Argentinas, en Casa de Gobierno, desde donde se comunicó con California.

www.losandes.com.ar


Más allá de las palabras de la Presidenta, Argentina retrocedió unos 20 años en la tecnología de cohetería. El excelente informe de Guillermo Descalzo, permite demostrarlo. TODOS esperamos que ahora éste proyecto prospere después de dos décadas de estancamiento, de las cuales NINGÚN Gobierno se puede hacer el desentendido. Excelentes científicos argentinos merecen continuar el desarrollo en ciencias espaciales y Argentina lo necesita.


El Programa Misilístico Argentino Cóndor

Por Guillermo Descalzo.

Todo parece haber sido olvidado. Como confirmación de lo absolutamente desacertado de haber accedido a las peticiones internacionales para desactivar el proyecto (y algo más...), años después ha quedado en claro que Argentina no sólo no ha avanzado nada gracias a la decisión de desmantelar el Cóndor II, sino que gracias a Menem y a sus socios, nuestro país ha retrocedido AÑOS en el desarrollo aeroespacial. Y si no me cree o ha oído las “explicaciones” del propio Menem o de sus secuaces Cavallo&cia., acuérdese de algo: como decimos en el campo, si a un negocio hay que explicarlo mucho... es porque tiene algo turbio.

Todas las fotografías: Guillermo Descalzo, salvo indicación en contrario; dibujos de G. Descalzo y Jorge Navesnik.

(Modelo en semiescala del misil Cóndor II)




Misil Cóndor: Información Técnica



La Dirección General de Desarrollos Espaciales fue el organismo dependiente de la Fuerza Aérea Argentina que tuvo a su cargo el desarrollo del Proyecto Cóndor. Haciendo clic aquí se puede observar su emblema en mayor tamaño y con más detalle, así como el croquis-figura que se muestra más arriba. Este y otros elementos que figuran en esta página formaban parte del material entregado al público en una exposición desarrollada en el año 1987 en el centro de Exposiciones de Palermo por los ingenieros que desarrollaron el proyecto y quienes explicaban personalmente a cada visitante todo el desarrollo hasta ese momento. Cabe aclarar que en esa época el proyecto no había sido calificado todavía de máximo secreto como lo fue posteriormente. En esa exposición también había una maqueta tamaño natural del CÓNDOR I, y del Alacrán, entre otras cosas muy interesantes, así como detalles del desarrollo actual y futuro (a 1987).

(Esquema del Cóndor I, por Jorge Navesnik)

Detalles y datos técnicos del Cóndor I:

- Longitud aproximada: 8 metros.

- Diámetro máximo del fuselaje: 0,80 metros.

- Etapas: Una.

- Combustible: sólido, realizado en “composites”, empleando aluminio como combustible, óxido de hierro como acelerador de combustión, perclorato de amonio como oxidante, y HTPB (Hidroxil Terminated Poly Butadiene) como “binder”, es decir como una unión de todo lo anterior, siendo a la vez combustible. Esta formulación también incluía pequeños porcentajes de negro de humo como opacificante óptico y otros compuestos usados como emulsionantes, plastificantes de la mezcla, desgasificadores, etc. Este combustible es muy similar al utilizado en los boosters Thiokol del Space Shuttle y se fabricaba en la planta de Falda del Carmen.

- Poseía una tobera fija, confeccionada en materiales compuestos (probablemente resina epoxy-trioxido de molibdeno, ver fotografía de más abajo).

- Ojiva confeccionada en resina epoxy.

- Sistema de dirección: inercial-aerodinámico, por medio de aletas; esto significa que este cohete sólo realizaba un vuelo estable en forma vertical o dependiente del ángulo de lanzamiento.

- No poseía ningún sistema inteligente de guiado.

- El Cóndor I estaba destinado fundamentalmente al desarrollo de un motor cohete, y utilizar eventualmente este cohete para investigaciones atmosféricas, con un apogeo de 300 km y una carga de pago de alrededor de 400-500 kg.

Los primeros ensayos estáticos del motor se realizaron -aparentemente- a mediados de 1983, y se tenía planeado lanzar el primer Cóndor I hacia fines de 1985, cosa que nunca ocurrió.

Misil “Cóndor I” en Córdoba, Argentina, con ojiva cónica recubierta en aluminio y fibra de vidrio. Ver la persona de pie al fondo, casi detrás del misil, para dar una idea de su enorme tamaño. En la punta de la ojiva se nota la falta de la punta de acero inoxidable que se utiliza como sumidero de calor por efecto de rozamiento cinemático.

Parte de la instrumentación electrónica en el interior de un misil Cóndor I, vista desde la cola hacia la ojiva. Entre otras cosas, se aprecian montajes que probablemente estuvieran destinados a los sistemas de control inercial. También se aprecia el divisor de señal para las cuatro antenas exteriores.



Detalles del Alacrán (Cóndor I-A III)


Diego Cappri junto a la tobera de un Cóndor. Detrás, el Alacrán. La segunda etapa del proyecto consistió en el desarrollo del CÓNDOR II, pero previamente para poder probar la tecnología en vuelo, desarrollaron el Alacrán (cuyo nombre código era Cóndor I-A III), de 6,50 mts. de largo por 0,56 mts. de diámetro; este vector podría portar una carga útil de 250 kg, y tendría un alcance de 115 Km. La ojiva de materiales compuestos del Alacrán podía llevar una cabeza de guerra compuesta por una bomba de racimo, conteniendo 1000 granadas CAM-1, con un radio de dispersión de 2 manzanas. Al ser un cohete sin control de actitud, el hecho de colocar en su cabeza de combate este tipo de armas brinda la posibilidad de hacer blanco con algún grado de efectividad.

Este misil tenía el mismo tipo de combustible y características de construcción del Cóndor I, pero en realidad era un misil táctico de artillería; muchas veces en algunos artículos periodísticos se lo comparó -en mi criterio, MUY erróneamente- con el pequeño sistema chileno de lanzadores cohetes Rayo, una especie de Katiushka (el famoso órgano de Stalin de la Segunda Guerra Mundial) con sólo 52 Km de alcance, cuando en realidad el Alacrán es un exponente de artillería de mucho mayor poder y alcance. El Rayo es un sistema apenas comparable con el lanzador CP-30 de CITEFA para el Ejército Argentino, que puede lanzar cohetes de 127 mm o los conocidos ‘Pampero’, con unos 30 Km de alcance. A diferencia del Alacrán, el sistema chileno de cohetes Rayo se comenzó a desarrollar cuando ya era evidente el atraso tecnológico del concepto del cohete como artillería de tubo frente al misil guiado; ni siquiera el ejército chileno estuvo interesado en adquirir su propio producto, en el que trabajó durante quince años y que le costó entre 60 y 100 millones de dólares.

BM-13 Katyusha multiple rocket launcher,
based on a ZiS-6 truck

(Sistema soviético Katiushka, 1940: el “órgano de Stalin” Museum of the Great Patriotic War, Kiev, Ukraine, Foto: ChrisO, Wikipedia)

(Sistema chileno Rayo, 1990, cincuenta años después que el Katiushka. Foto diario “La Nación” de Chile)

Algo es algo: al menos el camión que usan los chilenos es más moderno que el ruso... pero les costó 60 millones de dólares...

El misil “ALACRAN”

El evidente atraso tecnológico del Rayo con respecto a los armamentos contemporáneos explica por qué la inclusión de algún elemento moderno en el arsenal argentino hubiera echado por tierra cualquier pensamiento non sancto de cualquier gobierno chileno por décadas... Una cosa es una batería portátil de pequeños cohetes y otra un enorme cohete que -con poco más- se transformaría en un misil inteligente.

El Alacrán fue disparado varias veces desde 1988, incluso en una oportunidad por el entonces presidente Carlos Menem desde El Chamical, en La Rioja; y hasta se lo probó con una ojiva con submuniciones como cabeza de guerra. El campo de pruebas de El Chamical forma parte del mismo sistema geológico que el complejo Serrezuela, un amplísimo descampado situado entre el norte de la provincia de Córdoba (más allá de Cruz del Eje), el sudoeste de la provincia de La Rioja y el oeste de la provincia de Catamarca. El Ejército Argentino posee un importante polígono de tiro en Serrezuela, donde -por su extensión- es perfectamente posible probar sistemas de artillería en tiro oblicuo con flechas de varios kilómetros de altura. Estas características convierten a este complejo geológico-geográfico Chamical-Serezuela en un sitio excelente para la investigación aeroespacial.

En cuanto al “Alacrán”, en varias publicaciones dedicadas a temas de defensa se puede leer que “...se cree o estima que el “Alacrán” podría haber medido unos seis metros con un diámetro de unos 60 cm, con cuatro aletas en su base y guiado inercial, con una masa al despegue de alrededor de 1600 Kg y una cabeza de combate de 400-500 Kg”

Bueno, señores editores, no crean ni estimen nada más, esto es real: acá lo tienen, en la imagen de la izquierda estoy de pie al lado de un verdadero misil “Alacrán” argentino.
En un artículo de la revista Aeroespacio de Ene-Feb de 1990 acerca de la Fuerza Aérea y de los sistemas de armas en investigación en aquella época, se habla de la ojiva de materiales compuestos del Alacrán y de la cabeza de guerra descripta más arriba (bomba de racimo con granadas). En el texto se explica que se presentaba el cohete suelo-suelo VT-561 (ex-Alacrán), bajo el nombre de proyecto FAS-320. Especificaba que el peso total es de 1532 Kg., con una carga de 400 Kg., que al final de la combustión pesa 788 Kg. (o sea que llevaba 744 Kg. de propelente) y que posee un alcance horizontal de 120 con un apogeo de 40 Km. En términos de potencial equipo de combate, equivaldría a la mitad de la legendaria V2 de la Segunda Guerra Mundial.

Además de las fotos de museo, este es el misil ALACRÁN en la práctica:

Misil Alacrán, en preparación en El Chamical, La Rioja, Argentina (Fotografía de R. Maggi)

Técnicos civiles argentinos preparan un Misil Alacrán para su lanzamiento en El Chamical (Fotografía de R. Maggi)

En el plan original de la Fuerza Aérea Argentina (y todo esto está documentado por escrito), el principal objetivo no era bélico o militar, sino que se trataba de incorporar tecnología, plantas de fabricación de propelentes y lograr capacidad de satelización propia. Por supuesto, parte de esas tecnologías derivarían en piezas de artillería pesada o misilística bélica, pero la finalidad satelital era lo principal.

He aquí algunas pruebas de esos trabajos:

Cohete Al-Con (“Alacrán - Cóndor”)

Si bien en la propuesta de un proveedor alemán (durante el gobierno del Dr. Alfonsín) figuraba la inclusión de una segunda etapa de propelente líquido para ganar tiempo en el plan, esa fue una posibilidad jamás concretada. Probablemente de este diseño del Al-Con provenga aquella “fábula” del “verdadero” Cóndor II. El Al-Con era un cohete sin control de actitud, simplemente dirigido con aletas aerodinámicas. A lo sumo sería una gran pieza de artillería. Como se puede ver, son dos etapas de propelente sólido estándar de 560 y 800 mm, los motores “Sirio II” y “Cóndor I”

(Posible lanzador satelital. El único elemento no construido o diseñado en argentina es el ya veterano y comprobado propulsor sólido de inserción satelital Morton Thiokol “STAR-30”. El resto sería tecnología argentina)

(Posible perfil de misión)



Detalles y datos técnicos del Cóndor II:


(Esquema del Cóndor II, por Jorge Navesnik)


En cuanto al CÓNDOR II, era un vehículo de 2 etapas, con un sistema de control de todo el vector mediante una tobera basculante en cada etapa; poseía además superficies aerodinámicas para el control mediante gas frío del rolido en ambas etapas; contaba con un paquete sensor de control de altitud y con un sistema de control de velocidad final. Todo esto sería controlado por tres computadoras integradas e intercomunicadas entre sí. La altura total del cohete sería de unos 16 mts por 0,80 mts de diámetro y su carga de pago sería de 500 kg. Se pronosticaba para el Cóndor II un alcance de 1000 Km, lo cual pondría a la Argentina en una clara vanguardia militar en toda la región.


Si bien esta era la versión militar del Cóndor II, también se preveía una versión modificada para la puesta en órbita de pequeños satélites, agregándole al cohete una tercera etapa. Aparentemente se completaron algunos ejemplares de CÓNDOR II, pero nunca habría llegado a ser probado en vuelo. En parte, las dificultades de este programa se comenzaron a plantear por razones de presupuesto durante el gobierno de Raúl Alfonsín, pero se siguió adelante hasta la llegada de Menem, cuando el fin llegó en base a presiones internacionales. En cuanto al Cóndor, gran parte del equipamiento para el desarrollo del cohete (si no todo), fue desmantelado y enviado a USA para su destrucción en el año 1993, según acuerdos firmados entre los gobiernos de ese momento.

Desde aquella oportunidad no existieron oficialmente más proyectos de desarrollo de cohetes en Argentina hasta la actualidad, por lo que no se aprovechó el desarrollo tecnológico conseguido, para proyectos con fines pacíficos.

Vea la página de Jorge Navesnik -Grupo ARTAX- para observar detalles exclusivos de estos y de otros cohetes argentinos

El Cóndor II

Evidentemente, entre tantas otras cosas que han olvidado nuestros gobernantes en los últimos años está el concepto básico de los países que decidieron desarrollar las capacidades espaciales: no es tan importante lo que cuesta entrar en la carrera espacial, sino cuánto nos costará no haber entrado oportunamente.

Argentina tiene hoy un pequeño programa espacial, con aciertos y fracasos como le ha ocurrido a cualquier país que haya ingresado en esta temática; poseemos una pequeña familia de satélites de aplicación e investigación. Este plan existe porque los países o empresas que dominan la fabricación de lanzadores venden a Argentina espacio en sus cohetes para lanzar nuestros satélites; de no contar con esta facilidad, nuestro magro programa espacial no existiría.

Al cancelar el desarrollo de un lanzador propio (al contrario de lo realizado por Brasil, India e Israel, por ejemplo), nuevamente estamos condenados a pagar lo que nos pidan, a esperar lo que sea necesario y a poner en órbita sólo lo que nos permitan otros países.

Mucho se ha hablado sobre las cuestiones técnicas relativas a si conviene o no desarrollar esas capacidades satelitales y sobre si en realidad se nos permite usar o no las cuotas de espacio disponibles; lo único real es que toda investigación que una Nación NO realice, va a obrar de modo directo y absoluto en contra del bienestar de sus ciudadanos. Es un GRAVE error creer que todo debe analizarse desde la óptica de si es o no es negocio: hay cosas que se deben hacer por obligación. Investigar sanamente es una de ellas.

La opinión internacional

El siguiente texto -con mayores o menores variantes- está publicado en inglés en muchísimos sitios de internet situados en servers ubicados en diversas naciones. Por lo tanto, no importa si refleja o no la opinión de quien ha preparado la presente página web, sino que lo importante es que manifiesta de alguna manera ciertas posiciones internacionales al respecto:

Argentina trabajó -manteniendo diversos niveles de compromiso- con Egipto e Irak en el misil Cóndor II. La denominación egipcia de ese misil es Badr-2000.

El Cóndor II era un misil de rango medio, de tipo superficie-superficie (surface-to-surface missile ó SSM); el plan de tareas duró desde 1984 hasta mayo de 1991, cuando el ministro de defensa de ese momento, luego de diversas presiones por parte de gobiernos extranjeros, anunció la cesación del proyecto. Se conoce muy poco acerca del estado de avance del programa, e Iraq lo habría abandonado en 1988, a medida que avanzaba su propio proyecto misilístico, probablemente con tecnología soviética.

De acuerdo con buena parte de la prensa argentina, el cohete Cóndor fue probado en marzo de 1989 y cubrió una distancia de 504 kilómetros sobre la Patagonia, pero según otros informes, el primer plan de prueba estaba sólo planeado para 1989, y todo parece indicar que el misil jamás fue probado en vuelo.

El Cóndor II heredó algunas tecnologías del Cóndor I, un cohete-sonda de una sola etapa y de combustible sólido, con una capacidad y rango de 400 Kg a 100 km, el cual fue fabricado en Argentina a fines de los ‘70.

Oficialmente, los sucesivos gobiernos de Argentina siempre informaron que el Proyecto Cóndor II era parte de un programa pacífico destinado a la puesta en órbita de satélites, totalmente alejado de propósitos militares; de todas formas, el proyecto siempre llamó mucho la atención y levantó críticas en el exterior. Inglaterra siempre estuvo especialmente preocupada debido a que el alcance de 1000 Km que el Cóndor II poseería podría permitir un ataque potencial a las Islas Malvinas desde el continente. Por su parte, a Israel nunca le pareció una buena idea que las raíces egipcias e iraquíes del proyecto pudieran presagiar su popularización en Medio Oriente. Israel, en particular, presionó repetidas veces al gobierno argentino para que separe a Egipto del programa y hasta prometió en compensación el envío gratuito de doce aviones Dagger, una compra que había sido embargada en razón de la guerra de las Malvinas.

En 1993 el gobierno argentino decidió enviar la mayoría de los componentes del secretísimo Proyecto Cóndor II a los Estados Unidos, para su destrucción total. Esto se efectuó mediante los oficios de España, país que -como viene haciendo desde hace más de 500 años con toda Latinoamérica- colaboró y ayudó a la Argentina en el desmantelamiento de este proyecto, ofreciéndose como punto de triangulación en el envió de los componentes, herramientas y materiales a EEUU para su total destrucción.

En marzo de 1995, el entonces ministro de defensa de Argentina dijo que esa nación estaba reestudiando su programa de cohetería en el contexto de la exploración espacial. Todos los desarrollos misilísticos, tanto locales como aquellos comprados a terceros países, tendrían lugar dentro de los límites establecidos por los tratados internacionales a los cuales Argentina adhirió en 1991, cuando abandonó el Proyecto Cóndor II.

Aparentemente, el único misil balístico que podría permanecer hoy en uso en Argentina es el Alacrán, con un alcance y capacidad de 500 kg a 200 km, es decir un producto que militarmente parecería comparable con la vieja V2 nazi, pero con la mucho más moderna tecnología de combustible sólido, lo cual le brinda una vida de silo muchísimo mayor. En lo personal, no creo que haya ningún Alacrán en estado operativo.

Entretanto, Iraq continuó trabajando en dos sistemas balísticos de corto alcance, increíblemente autorizados por las Naciones Unidas: el cohete Al-Samoud, de combustible líquido y el misil Ababil-100, de combustible sólido. El Al-Samoud es una copia en pequeña escala del misil soviético Scud, y el programa de la UN permitió a Bagdad el desarrollo de mejoras tecnológicas que podrían ser aplicadas a misiles balísticos de largo alcance o aún a misiles intercontinentales. Algunos informes indican que el misil Al-Samoud, tal como está diseñado, es capaz de exceder el rango permitido por la UN de 150 Km, con un rango operacional potencial de unos 180 Km.

Se cree probable que algún personal argentino y de otras nacionalidades -involucrados en el desarrollo de los vectores Cóndor II ó Badr-2000, los cuales fueron casi totalmente destruidos durante la Guerra del Golfo- estén trabajando en el programa Ababilla-100. Lo concreto es que aún hoy -julio de 2006- existe en Córdoba un impresionante capital humano: mucha de la gente que trabajó en el Proyecto Cóndor (civiles y militares) aún vive allí y están orgullosos de lo que habían logrado alcanzar.

Reconocimiento de las fuentes de información:

Parte de este material técnico ha sido aportado por el Sr. Carlos Daneri, un modelista espacial y coleccionista privado que me facilitó gentilmente una gran cantidad de información de carácter pública (no reservada ni secreta) que él recopiló durante años de diversas fuentes (Revista Aeroespacio de Set-Oct 1987, Exposición Aeroespacial “Bodas de Diamante” desarrollada en el Centro de Exposiciones de Palermo entre el 10-16 de Agosto del ‘87 para conmemorar un aniversario de la Fuerza Aérea Argentina , diarios Clarín y La Nación, Revista Noticias, el libro Relaciones Carnales, de E. Barcelona & J. Villalonga, etc. etc. etc.). Agradezco al Sr. Daneri su gentil colaboración. También se agradece la colaboración del dibujante, coleccionista y modelista Jorge Navesnik y a la gente del Instituto Universitario Aeronáutico - Córdoba, Argentina (Suboficial Speranza, Comodoro Cueto, etc. etc.), al Ing. Maggi.

Esta página fue re-organizada en 2008 y revisada y actualizada el 21/05/11.

www.gdescalzo.com.ar

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