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El polvorín

Argentina: Intimidan en internet a testigos de juicios de lesa humanidad

28 Agosto 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

En la web Política y Desarrollo se puede ver una carta de agradecimiento de Videla. || El blog Presos políticos de la Argentina publicó tres listas diferentes con cientos de nombres de militantes y testigos de juicios.
Denuncian ante la Justicia Federal a un blog por “coacción y apología”.



Es una preocupación constante: la seguridad de los testigos que deben declarar en los juicios de lesa humanidad. Inquieta a los organismos de derechos humanos, a la Justicia y el Estado. Y genera temor en las cientos de personas que deben dar la cara en los debates judiciales y señalar los crímenes de sus victimarios. Sobran los motivos para alarmarse: hace cuatro años que desapareció Jorge Julio López, Silvia Suppo fue asesinada de una manera aún no esclarecida y muchos otros testigos fueron amedrentados y hasta secuestrados por horas. En este contexto, un blog nostalgioso de la última dictadura replicó la práctica del escrache nazi y publicó –a fines de julio– tres listas con más de un centenar de nombres de militantes y testigos en causas sobre el terrorismo de Estado. Los autores de la web ya fueron denunciados ante la Justicia.
El blog en cuestión es “Presos políticos de la Argentina” (http://presospoliticosargentina.blogspot.com) Lo de “presos políticos” es un eufemismo para referirse a represores y genocidas encarcelados. En la web no sólo aparecen los nombres y apellidos de decenas de testigos actuales, sino que también están las direcciones de sus domicilios. El título del post es “Los terroristas entre nosotros” y tiene una introducción similar a la de Los invasores: “Conozca nombres de terroristas y sus lugares de residencia: pueden ser sus vecinos, profesores, arrimarse a usted como amigos. Ellos conviven entre nosotros. Pertenecieron a organizaciones armadas tales como Montoneros, ERP, Organización Comunista Poder Obrero, Frente Revolucionario 17 de Octubre, PCR y otras.” Y se agrega, así en mayúsculas: “NO SON OBREROS, NI ESTUDIANTES, NI PROFESIONALES ¡SON TERRORISTAS Y PUEDEN SER SUS VECINOS!”.
Ariel Garbarz es ingeniero en Telecomunicaciones, profesor universitario y coordinador del Proyecto Nacional de Seguridad Teleinformática de la UBA. Con la ayuda de Miradas al Sur, investigó el tema y el viernes último denunció ante la Justicia la publicación de nombres. La maniobra está tipificada como un delito de “acción pública de intimidación y coacción a testigos de los juicios en curso por delitos de lesa humanidad y apología de los mismos”. La presentación –a la que este diario accedió en exclusiva– ya está en manos del juez federal Roberto Canicoba Corral.
En la denuncia, Garbarz sostiene que mediante un estudio de ingeniería informática inversa pudo “identificar al mail del responsable de la creación de este sitio, que resulta ser la misma persona que desarrolla el sitio ‘Política y Desarrollo’ (www.politicaydesarrollo.com.ar), donde figuran con nombre y apellido sus colaboradores militares y civiles, a los responsables del alojamiento (hosting) de este último y del registro de nombre de dominio”. “Dada la facilidad y rapidez para subir, bajar, adulterar o eliminar información identificatoria en internet que obstruya la investigación judicial y que el delito de intimidación pública a los testigos de delitos de lesa humanidad continúa cometiéndose en el presente, solicito medidas urgentes”, concluye la presentación judicial.
La primera de las listas consta de 48 nombres, muchos de ellos con domicilio en Córdoba. Por supuesto, Miradas al Sur no publicará ninguno de los nombres. Al final, hay una indicación de los administradores de la página: “Deseamos aclarar a los argentinos que estos terroristas (llamados hoy ‘perseguidos políticos’), son los pseudo testigos que testifican en los ‘juicios’. ¡Sepa quiénes son!: pueden ser sus vecinos, docentes, parientes, animadores televisivos, locutores radiales, periodistas, empresarios”. E invitan a los lectores a darle a las listas “la mayor difusión posible: publicar en Facebook, enviar a todos los amigos.”
La segunda lista, con la bajada de “vamos por la verdad y la justicia, camaradas”, tiene 88 nombres. Según e blog, es la “nómina de terroristas que fueron detenidos por pertenecer a organizaciones terroristas tales como ERP, Montoneros, Brigadas Rojas, Organización Comunista Poder Obrero, Frente Revolucionario 17 de Octubre. Fueron condenados por asesinatos, colocación de bombas, robos.” Al igual que la anterior, son mayoría las direcciones en la provincia de Córdoba. En algunos casos, además del domicilio, ponen la ocupación actual de la persona. La última lista da cuenta de los “testigos terroristas que dieron ‘testimonios’ y aparecen 25 nombres. Por si fuera poco, los comentarios también denuncian a otros militantes. Uno se atreve a decir: “Sigan así, que las ratas tienen miedo. Ya se les acaba su bonanza.”
Las listas no parecen estar muy actualizadas. Otro comentario da prueba de ello. “Soy Arturo Pedro Lencinas y como figuro en la lista de terroristas quiero enviarles información veraz: si hubiese sido Montonero estaría orgulloso, pero con el mismo orgullo les cuento que pertenecí al Partido Socialista de los Trabajadores (PST). En la actualidad, y a los 60 años, sigo luchando y militando por una sociedad justa y por el juicio y castigo al terrorismo de Estado.”
La web Política y Desarrollo, en tanto, es un despliegue de notas de la derecha más reaccionaria. Firman ex militares, economistas ultra ortodoxos como Roberto Cachanovsky o apologistas de la dictadura como Carlos Manuel Acuña. En este sitio se puede leer una carta manuscrita de gratitud del ex teniente general Jorge Rafael Videla. “Agradezco infinitamente las muestras de solidaridad puesta de manifiesto por ustedes y a la vez, el acompañamiento que hacen en esclarecer lo que realmente sucedió en los ’70. La verdad nos hará un país más grande, la mentira nos limita a crecer como Nación”, dice la esquela firmada por el dictador, con fecha 7 de julio de 2010. Una copia de esta carta acompañó la denuncia ante la Justicia.
Una de las notas principales de esta semana de Política y Desarrollo fue la referida al acampe encadenado que Cecilia Pando y sus acólitas hicieron esta semana en el Edificio Libertador. En “Esposas encadenadas” se lee, todo sic: “Nadie pudo acompañar a estas Señoras esposas de Camaradas, porque aún no han comprendido que el deber de todo soldado es que cuando un camarada es tomado como prisionero de Guerra, debe acudir un pelotón para darle una solución, un rescate, capturándolo del enemigo. Hoy existen muchos dentro de las FF.AA. que han negociado sus libertades con el enemigo Terrorista, también existen muchos que por no arriesgarse prefieren dejar que su Camarada muera en la cárcel del terrorista. (…) Es increíble que hombres militares permitan que las mujeres tengan que salir a defender lo que ustedes con tanto estudio y carrera no han sabido hacer.” La pluma barroca es de Erica Solange Scheller. Hija de represor Raúl Mariano Scheller, miembro del Grupo de Tareas 3.3.2 de la Esma.
Estos dos sitios no son los únicos. Crecen como hongos las webs que profesan un amor incondicional a los uniformes verdes. El problema es que bordean, casi siempre, la apología del delito. Una de ellas es El Informador Público (www.elinformadorpublico.com), que da amplia difusión a las notas de Pando y de su marido, el militar Pedro Mercado. El sitio está atendido por sus dueños: Carlos Tórtora, director, y Guillermo Cherashny, editor. Recordemos: El Informador Público fue un pasquín de los servicios de inteligencia que comenzó a editarse en papel en la mitad de los ’80. El semanario fue la versión ochentosa de lo que hoy puede llegar a ser Seprin.
“Los sectores del Ejército operaban allí principalmente a través de los informes semanales que escribían (con nombres falsos) Rosendo Fraga –hoy ‘prestigioso’ politólogo– y Carlos Tórtora, un agente de la Side que por entonces trabajaba como columnista en el diario Ámbito Financiero”, escribió Miguel Bonasso en Página/12. El semanario dejó de publicarse en 1995. Hoy subsiste la edición digital. Con una frase de Maquiavelo que les da la bienvenida a los cibernautas: “Juzgo imposible describir las cosas contemporáneas sin ofender a muchos”.

Otras notas






  • C ualquier usuario de internet sin ningún conocimiento de programación puede crear un blogspot de Google con la única condición de registrase como usuario. Pero si quiere permanecer oculto puede inventar un email, lo cual se suele hacer en los tres portales más conocidos, que mediante el sistema de webmail casi garantizan ese anonimato. Estos son Yahoo, Hotmail y Gmail .

  • El juzgamiento de los autores de los crímenes de lesa humanidad cometidos durante la dictadura terrorista no nace –como sostienen los epígonos del terrorismo de Estado– de un deseo de odio y venganza ni, como dicen sus aliados encubiertos, de una política que sólo mira el pasado en lugar de asentarse en el presente y el futuro. Estas deliberadas falacias tratan de encubrir sus reclamos de impunidad para los autores de aquellos aberrantes delitos.

  • A siete años de la nulidad de las leyes de Obediencia Debida y de Punto Final, decenas de juicios orales en distintos lugares del país están en curso. Días atrás el fiscal Félix Crous se mostró indignado por la indolencia y la complicidad de actores judiciales que impidieron el juzgamiento del fallecido Acdel Vilas (ver pág. 21). Ese ha sido uno de los motivos de las demoras que tuvo su mayor expresión en la Cámara Nacional de Casación Penal y en jueces federales mendocinos.

  • Las cátedras Loreti y Martini de de la Carrera de Comunicación, junto a la Comisión por la Memoria, la Verdad y la Justicia de zona norte –y en el marco de la iniciativa Sociales en los juicios– invitan a una charla sobre el estado de los juicios por delitos de lesa humanidad y el inicio próximo del juicio oral a Luis Patti. Se realizará mañana a las 19 en el auditorio de la sede Parque Centenario, Franklin 54. Participarán: Damián Loreti; titular de Derecho a la Información y miembro del Cels; Pablo Llonto, periodista y abogado; y Juana Muñiz Barreto, hija de Diego Muñiz Barreto.

Tomado de Miradas al Sur

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