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El polvorín

Argentina: Por el nombre de Eréndira Beeu - Para el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas

11 Mayo 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Dr. Daniel Fernández
indigena@inai.gov.ar

PRESENTE

El día 18 de abril del corriente año, vía email, solicitamos al Instituto Nacional de Asuntos Indígenas asesoramiento para la certificación por parte del mismo de los nombres Eréndira y Beeu, ambos pertenecientes a dos culturas originarias en lo que hoy es el territorio de México y con los cuales queríamos inscribir a nuestra hija nacida el 19 de febrero de este año, en el Registro Nacional de las Personas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En el mismo correo comentábamos las dificultades, trabas burocráticas y prejuicios que nos ponían en el Registro Civil para realizar dicho trámite; además los motivos y circunstancias en los que recurríamos al INAI por referencia de un conocido militante de los Derechos de los Pueblos Originarios.

Oportunamente nos respondieron, al comunicarnos telefónicamente el día posterior, que debíamos dirigirnos al Señor Wenceslao Villanueva, quien atendía dichos asuntos dentro del Instituto para que revisara y constatara nuestra  investigación histórica, lingüística y etnológica, en lo concerniente a los nombres antes mencionados que enviamos por email ese mismo día. Comentamos al señor Villanueva de la urgencia del trámite y del plazo que teníamos para llevar al RE.NA.PER. la documentación para obtener el DNI de nuestra hija.

Pasó una semana y no habiendo obtenido novedad alguna nos dirigimos a las oficinas del Instituto que usted preside el día martes 28 de abril. Nuestro trámite no estaba hecho y ante la ausencia en ese momento del señor Villanueva nadie supo darnos información.

Esa noche el señor Villanueva se comunicó telefónicamente con nosotros y nos hizo una serie de preguntas respecto de los nombres por el trámite que estaba llevando a cabo para no omitir detalles que fueran necesarios y para ajustar su argumentación en concordancia con la nuestra y la documentación entregada al Instituto sobre los nombres. En el diálogo pidió unos días más para terminar el documento, a lo que volvimos a recordarle la urgencia del mismo e incluso remarcarle algunas cuestiones respecto del mal trato que veníamos teniendo por parte del RE.NA.PER, comentándole la relación directa de la madre con uno de los Pueblos Originarios del cual era tomado uno de los nombres y nuevamente con precisión le recordamos que el turno para la inscripción era el martes 4 de mayo, es decir, una semana después.

Finalmente fuimos citados por el señor Villanueva a “pasar a retirar” por el INAI nuestro certificado recién el lunes 3 de mayo, a partir de las 10 horas y hasta las 18 horas. Al concurrir al Instituto nos encontramos con que el certificado no estaba para retirar. Esperamos en la sala. Cuando el señor Villanueva nos atendió, nos dijo que el certificado ya estaba y solo faltaba la firma de la señora Vilma Mores, Directora del Área de “Desarrollo de Comunidades Indígenas”, quien se hallaba presente y a quien le recordó delante nuestro que “el documento ya se encontraba sobre su escritorio desde temprano”. Luego de un rato y de acercarse varias veces a decirnos que se estaban terminando de definir unos detalles, el señor Villanueva salió nuevamente de las oficinas diciendo que se iban a demorar hasta más tarde, pero que estaría para el día siguiente.


Cuando el día 4 de mayo -previo a la cita en el RE.NA.PER donde debíamos realizar el trámite de inscripción de nuestra hija, tras SIETE intentos fallidos desde su nacimiento-, pasamos por la sede del INAI a retirar lo que esperábamos fuese un documento que habilitara la inscripción mencionada, nos encontramos sin embargo con un “documento” de nulo valor y argumentación, sin la firma de ninguna autoridad, que sustentara, según las exigencias del RE.NA.PER. (exigencias que si bien se incluyen algunas en la ley 18.248/69 en la práctica funcionan a criterio de la autoridad de turno y como tales, muchas de los requisitos que exigen no están expresamente detallados de hecho en ningún artículo de la ley), la inscripción de nuestra hija con los nombres de Eréndira y Beeu, pertenecientes a “nombres aborígenes o derivados de voces aborígenes autóctonas y latinoamericanas”, que expresaran género y que no hacían alusión a ningún término ridículo u ofensivo para utilizar como nombre de persona [1],  todas estas consideraciones largamente acordadas y supuestamente entendidas por el INAI según nuestro diálogo con el señor Villanueva, resultando que la traba ahora hacía referencia a las Culturas Originarias Purépecha y Zapoteca de las cuales provenían los nombres, por no ser estas dos culturas anteriormente “certificadas” como tales por el INAI [sic].


Nosotros le preguntamos a usted: ¿Está en la misión institucional del INAI respetar los estancos nacionales que impuso la colonia a lo largo y ancho del continente?, ¿Desconoce el Instituto Nacional de Asuntos Indígenas la existencia milenaria de los Pueblos Originarios de este continente?, ¿A qué fines obedecía administrativamente esa farsa de simular la entrega de un documento, en este caso, de vital importancia para el registro oficial de la IDENTIDAD de una niña [2]?.


Es realmente GRAVE el efecto de la negligencia de la cual usted, como autoridad máxima del INAI, y el Instituto son responsables. Hemos sido perjudicados no sólo en nuestra voluntad; la continuidad histórica y social de las Culturas Originarias Purépecha y Zapoteca sufre por esto un agravio más, en el tenor de quien continúa a través de instituciones etnocidas, racistas, xenófobas la NEGACIÓN de las culturas originarias a ser nombradas, a ser encarnadas en las personas, a ser reconocidas como voces VIVAS y PRESENTES.

Hemos recibido de ustedes, no ya la espada o la cruz, sino la vil indiferencia para dar un nombre de palabra profunda lleno de NUESTRA TIERRA y NUESTRA HISTORIA a nuestra hija.

Continúan ustedes con sus actos ese credo horrendo que sentencia “En la Argentina no hay ni indios ni negros, ya los mataron a todos.”


No apelamos ya a su incompetencia ni a su falsa vergüenza. Dan fe los hechos de la complicidad y connivencia institucional con uno de los organismos que continua nombrado a las personas con criterios etnocidas.


Son solo un elemento más en esta cadena de instituciones que hizo que nuestra hija no pudiera llamarse oficialmente como fue nombrada por nosotros desde el embarazo, llamada oficialmente con un nombre de la cultura de la cual es originaria su propia madre.


Que esto lo sepan en las cañadas, valles, selvas y rumbos de los pueblos originarios del continente. El espíritu de Eréndira Ikikunari que resiste desde hace más de 500 años. La luna y la noche de Juchitan y Oaxtepec.


Martín Sabio
Yunuen Díaz Madrigal

 

 

 

 

Servicio-de-lINAI-ofrecido-en-internet.jpg

 

Denuncia similar en Uruguay:

Ponele Michael o Jonathan, pero nombre charrúa no (denuncia de vecinos contra discriminación en el Registro Civil de Uruguay)

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