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El polvorín

Arguedas y la Amazonía, una reflexión a 100 años del natalicio del ilustre escritor peruano

19 Enero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

“Hay un tema que asocia a Arguedas con la Amazonía: el tema indígena, la cosmovisión indígena, el pensamiento indígena que ahora es el pensamiento que alimenta una nueva utopía social en América Latina y el mundo” ... “en el siglo XXI, es la utopía más moderna en el contexto de la crisis civilizatoria y el fin de época del capitalismo neoliberal y una de sus consecuencias: el cambio climático y sus impactos en la vida del planeta y la sobrevivencia humana”...

 

Perú: ¿Un Arguedas para la amazonía?

 

Por Renato Pita Zilbert

 

18, de enero, 2011.- Al iniciar este año de centenario del nacimiento de José María Arguedas, figura notable del mundo andino y nuestra peruanidad, me pregunté ¿Qué temas pueden interesarle a un amazónico, común y silvestre, de la obra de Arguedas?  

Es una pregunta sencilla, pero a la vez complicada. Sencilla porque la hondura y sensibilidad de la obra de Arguedas son suficientes para cautivar, iluminar y abrasar el corazón más helado o la mentalidad más obtusa. Complicada, además, porque es difícil de responder, considerando que vivimos en un país donde se da la espalda, irreflexiva y sistemáticamente, a sus hombres y mujeres que abren camino en nuestra historia.

El presidente Alán García Pérez no quiso denominar oficialmente este año con un rótulo que, de manera directa o indirecta, aluda el centenario del natalicio de José María Arguedas. Esto generó todo un debate nacional, pero además una gran capacidad de reacción. En Ayacucho, este año ya se denominó oficialmente “Año del Centenario del Nacimiento de José María Arguedas”, en las redes sociales existe un febril activismo conmemorativo por los cien años, y se viene aún mucho más.

Indudablemente, Iquitos debe unirse a esa corriente de celebraciones. Por ejemplo, a decir de varios intelectuales de la región, el GOREL (Gobierno Regional de Loreto) debe seguir el ejemplo del Gobierno Regional de Ayacucho y denominar de igual manera el año oficial de la región. Esperemos capacidad de reacción también en nuestras autoridades.

 

Pero regreso a la pregunta ¿Qué temas pueden interesarle a un amazónico de la obra de Arguedas, siendo esta tan afuerina, tan serrana? Es todo un tema para ahondar, que seguramente abrirá comentarios. Sin embargo compartí esta pregunta con un comprometido intelectual amazónico de vena arguediana, Róger Rumrrill, y me contestó con las siguientes palabras:

 

“Hay un tema que asocia a Arguedas con la Amazonía: el tema indígena, la cosmovisión indígena, el pensamiento indígena que ahora es el pensamiento que alimenta una nueva utopía social en América Latina y el mundo”, luego prosigue “en el siglo XXI, es la utopía más moderna en el contexto de la crisis civilizatoria y el fin de época del capitalismo neoliberal y una de sus consecuencias: el cambio climático y sus impactos en la vida del planeta y la sobrevivencia humana”.

 

Con acostumbrada lucidez, Róger Rumrrill señala una línea profunda de la lectura arguediana, ya que apela a indagar con mucha atención en las aspiraciones del autor de Yawar Fiesta. Esto nos da pie a desarrollar algunos aspectos de la obra de nuestro José María Arguedas. Muy brevemente, y uniendo diversos comentarios, intentaré señalar unos pocos aportes de todos los que Arguedas puede ofrecer a nuestra Amazonía. Esperemos que en el tiempo, voces más autorizadas puedan realizar una lectura más profunda en esta dirección.

Arguedas no era el otro

Arguedas nació en Andahuaylas, fue hijo de abogado cuzqueño y dama andahuaylina, la cual muere cuando José María tiene 3 años de edad. A los 7 años, las marginaciones y maltratos de su reciente hermanastro y madrastra (por su extrema sensibilidad, estos hechos afectaran profundamente el mundo subjetivo de Arguedas), hicieron que el niño José María encuentre hogar en la convivencia con la servidumbre indígena de su casa. Allí aprendió “la ternura y el amor sin límites de los indios, el amor que se tienen entre ellos mismos y que le tienen a la naturaleza”. Fue un estudiante escolar excelente y en la universidad se inclinó a la investigación antropológica y la literatura.

 

Los primeros años de Arguedas como intelectual se enmarca en el apogeo de los que se ha denominado “movimiento indigenista”. En la historia de nuestro país, el indigenismo se hizo visible sobre todo en expresiones de las artes y la literatura. Mirko Lauer nos dice que la “expresión movimiento indigenista ha sido utilizada para referirse a todo lo que tuviera que ver con el tema de lo autóctono andino” (Andes Imaginarios, 1997). Ciertamente, las expresiones artísticas y literarias indigenistas confundieron muchas veces lo “indígena” con lo “autóctono”, sobre todo porque sus autores, en la mayoría de los casos, no eran precisamente indígenas sino ilustrados de clases medias. Sin embargo, a inicios del siglo XX, este movimiento significó “un estado de ánimo, un estado de conciencia del Perú nuevo”, nos dice Mariátegui en sus 7 Ensayos, en la medida que se articulaba o crecía junto a una serie de inquietudes históricas de reivindicación histórica, social y popular.

 

Arguedas no se consideró un indigenista, al menos en los términos del indigenismo del que venimos hablando. Él lo tenía muy claro, dice “Pero, aún entre esa misma gente que valoriza bien el arte popular indígena, la mayoría sigue estableciendo una diferencia entre la obra y sus creadores: el indio es todavía – para ellos – un ser inferior, una raza sin porvenir” (Canto Kechwa, 1938).

 

En la historia nacional de la literatura, Arguedas pertenece al neoindigenismo (estas clasificaciones siempre resultan discutibles), que viene a ser una suerte de indigenismo pero concebido desde el propio mundo indígena. El mundo arguediano no creo un escenario más para las letras, menos un telón de fondo para historias de ficción. Basta un par de líneas de Los Ríos Profundos para entender esto: “A medida que baja al fondo del valle, el recién llegado se siente transparente, como un cristal en que el mundo vibrara”. Expresiones como esa sólo pueden brotar de un originario que habita su territorio. En ese pasaje, el narrador es invisible, es la naturaleza misma; el yo deja de ser individual, para ser cósmico.

 

En la literatura peruana, antes que él, nadie pudo representar con tanta excelencia e integridad, el dolor sincero, la entrañable belleza y el ansía de porvenir del mundo andino, producto de la propia experiencia del autor. A través de sus obras literarias y gracias a su extraordinaria sensibilidad, Arguedas supo transferir a palabras castellanas la vitalidad andina, con todas sus razones y pasiones arraigadas, así en la tierra como en la historia. Esta labor le hizo comprender, desde un inicio, el valor de la diversidad, sí; pero también la necesidad de compromiso y entrega por un tiempo de reivindicación histórica y justicia plena, en donde se pueda vivir “feliz, todas las patrias” (El Zorro de Arriba y el Zorro de Abajo, 1969). En esa vitalidad, narrada maravillosamente, se trasluce y aflora la savia del pensamiento indígena.

Sobreviviendo valores indígenas

En el comentario que he compartido, Róger Rumrrill se refiere al pensamiento indígena como alimento de “una nueva utopía social en el mundo”, siendo éste uno de los principales aportes arguedianos en relación con la Amazonía hoy ¿De qué utopía nos habla Rumrrill?

 

En un mundo corporativizado, donde se planifica la repartición y comercialización del aire y el agua; el mismo mundo que vive bajo la amenaza de la destrucción ambiental y, por consiguiente, de la vida en el planeta, solamente puede haber una utopía: la que apela a buscar una forma de existencia en donde la humanidad vive para un verdadero bienestar (“buen vivir”, en términos del movimiento indígena) y no por sobreviviencia, y donde la vida de la naturaleza es no solo productiva, sino sostenible. Creo que algo así es el horizonte arguediano, en el crisol de nuestro país.

 

¿Qué aporta entonces el pensamiento indígena? Rumrill considera principalmente dos aportes que hace el pensamiento indígena a una utopía actual. Primeramente, el respeto y la convivencia con el mundo natural, como contraposición del pensamiento extractivista y sometedor de Occidente; en segundo lugar, la reciprocidad como una de las principales prácticas sociales de existencia, contrapuesta al concepto de acumulación de bienes, también patrimonio de occidente (“Amazonía y Economía Mundial”, conferencia en California 2010). Las dos propuesta del pensamiento indígena señaladas por Rumrrill, ponen el dedo en la llaga de las múltiples crisis que hoy padecen el planeta y nuestra humanidad, todas ellas concebidas en el seno de la economía capitalista y sus bases ideológicas.

La obra de Arguedas es un documento que registra la sobrevivencia de los valores de la vida andina de los ámbitos comunales, campesino e indígena, en la cotidianidad de un mundo en permanente movimiento y transformación. Aquello que Rumrrill señala como “pensamiento indígena”, en la obra de Arguedas permanece sumamente vivo en la cotidianidad de la ciudad o el campo, en las fiestas y trabajos o en cada amor y lucha de sus personajes.

Por otro lado, aquellos valores indígenas del universo arguediano no protagonizan en argumentos esquemáticos y teledirigidos, para que en la comodidad y la idealización, se luzcan invencibles e inmaculados. El universo literario de Arguedas es complejo y de conflictos. Sus argumentos se desenvuelven en diversos espacios sociales mestizos, rurales o urbanos, andinos o costeños, en donde lo andino indígena lucha permanente por sobrevivir. De esta manera, los valores indígenas no son prácticas detenidas en historia ni piezas de museo, sino ejercicio vivos de la cultura en tiempos de transformaciones sociales.

Mestizaje como posibilidad

La mirada sobre el mestizaje es otra de las valiosas lecciones de Arguedas, útil para la Amazonía. El mestizaje, como tal, para Arguedas nunca significa una amenaza para lo comunal o la íntima relación con la naturaleza del hombre del ande. Lo Occidental, en sí mismo, no es contraposición a ninguno de esos valores y mucho menos una amenaza. Tanto en Abancay, Chimbote, Lima o Paris, él encontró una posibilidad verdadera para la convivencia justa de “todas las sangres”.

Si bien es cierto que a base de luchas y pequeñas victorias en la cotidianidad de la ciudad de Iquitos (hablaré solo del caso de Iquitos) lo indígena ha cobrado visilbilidad autónoma y apertura en diversos campos de la sociedad iquiteña, aún hay grandes rezagos de exclusión y discriminación. Discriminación desde lo “blanco” (incluso aún suelen decirle “limpio”) a lo “oscuro” (en este caso le dicen “manchadito”) de la piel. Una lectura de la obra Arguedas abre un horizonte nítido en torno a este tema, lejano a posturas etnocentristas, esencialistas o cargadas de paternalismos.

Para Arguedas, las principales amenazas a los valores indígenas y a un mestizaje que respete la diversidad se encuentra en sus fuerzas empecinada en el afán colonialista del mundo occidental por dominar todo con oprobio, en la versión imperialista de occidente y en el coro de intelectuales que le dan resonancia. Eso se aprecia con claridad en sus obras narrativas, pero también en poesía como Huk doctorkunaman qayay (Llamado a algunos doctores) o Qollana  Vietnam Llaqtaman (Al pueblo excelso de Vietnam).

Por otro lado, Alberto Flores Galindo decía que el proyecto mayor de Arguedas radicaba en darle un nuevo significado a la palabra mestizaje, y al ser mestizo en el Perú. Sobre esto anota Henry Pease en el libro de Carmen María Pinilla ¡Kachkaniraqmi! “Arguedas logró despojar de su raigambre racial al concepto de mestizaje al trasladar la mirada al encuentro de la tradición originaria andina de raíz prehispánica y colonial con los lenguajes, los valores y los desafíos vitales de la modernidad”.

Trasladando conceptos y considerando nuestro contexto, valdría hacernos una pregunta ¿Podríamos decir que la sociedad amazónica está próxima a esa encuentro? ¿Somos capaces de incorporar lo mejor de la tradición milenaria amazónica a los desafíos de la modernidad?

Peruanicemos el Perú

Finalmente, estos breves comentarios quieren decir algo breve sobre la práctica política de Arguedas. Él se identificó con el pensamiento socialista de su época, lo dice con claridad al recibir el premio Inca Garcilaso de la Vega en 1968, “Fue la ideología socialista y estar cerca de los movimientos socialistas lo que [me] dio dirección y permanencia”. Sin embargo, su vocación y espíritu de maestro, nos da una nueva lección en las palabras siguientes “¿Hasta dónde entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató en mí lo mágico”.

Arguedas nunca renunció a su historia e identidad andina. El socialismo, como él lo entendió, fue un instrumento liberador donde convivió dialécticamente, pero también con espontaneidad y espíritu lúdico, lo mágico del mundo andino con lo mejor del pensamiento de occidente. Podemos afirmar una rama mariateguista en esa vocación. Ese mensaje de autenticidad, de apropiación y propuesta, es un aporte indiscutible en cuanto a la valorización de los procesos políticos populares en nuestro país, y en cada región, lugares de donde nacen y conjugan nuestras diversidades.

“¿Trabajaré siglos de años y meses para que alguien que no me conoce y a quien no conozco me corte la cabeza con una máquina pequeña?”, se pregunta Arguedas en Llamado a algunos doctores. Al apostar por la lucha de nuestros pueblos, sus reivindicaciones histórica y sus aspiraciones de futuro; el supo ver en esos pueblos, historias y aspiraciones la gran posibilidad transformadora para un Perú de “Todas las Sangres”. “A la inmensa tierra de los señores hemos llegado y la estamos removiendo”, anuncia en su haylli-taki Tupac Amaru Kamaq Taytanchisman (A Nuestro Padre Creador Tupac Amaru).

Hay aún mucho qué decir sobre Arguedas. Sería necesario iniciar algunos esfuerzos para recoger sus aportes en relación a nuestro contexto regional, un compromiso amazónico para continuar por estas tierras los cristalinos ríos profundos de José María Arguedas.

 

Publicado en revista Kanatari, domingo 16 de enero.

 

 

 

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 Arguedas vive en Chimbote: 100 años

En el marco de las celebraciones por el Centenario del Natalicio de José María Arguedas, la Universidad San Pedroha programado varias actividades, algunas de las cuales ya se han desarrollado o están en camino de concretarse. El pasado 6 de diciembre se realizó en el auditorio de dicha casa de estudios el conversatorio "José María Arguedas y la identidad cultural de Chimbote", y para el mes de enero se tiene previsto realizar un ciclo de conferencias sobre el autor de "Todas las sangres" con importantes escritores y académicos nacionales. El fuerte lazo que existe entre nuestro puerto y el autor de "El zorro de arriba y el zorro de abajo" continúa vigente y es indisoluble; la deuda que tenemos los chimbotanos con el excepcional escritor andahuaylino nunca podrá pagarse. A propósito del tema, José María Huamán, rector de la Universidad San Pedro, ha manifestado lo siguiente:
"Arguedas y la ciudad de Chimbote están unidos indisolublemente desde que nuestro gran escritor pusiera a nuestro puerto en el centro de la creación literaria, mostrando al Perú y al mundo que aquí se estaba produciendo un intenso proceso de mestizaje, de fusión de todas las sangres, de forja del nuevo crisol del Perú. Por ello (...) pongamos en primer plano el aporte arguediano, renovando una profunda reflexión sobre la novela "El zorro de arriba y el zorro de abajo", la misma que -publicada en 1971- ha tenido numerosas reediciones, tanto en castellano como en otros idiomas, pero que lamentablemente es muy poco conocida por las nuevas generaciones de chimbotanos. Quienes tienen menos de 40 años, seguramente al leer la novela de Arguedas no reconocerán mucho de los ambientes, personajes, temática, lenguaje y características de lo que fue Chimbote en la época del boom pesquero. Como que ahora estamos viviendo las consecuencias de lo que en esa época se vivió: la contaminación ambiental, la pobreza y los problemas sociales latentes en un puerto que se ufanó ser el primero del mundo y donde se han amasado muchas fortunas. ¿Qué sucedió para que Chimbote no tuviera un mejor desarrollo en estos 40 años?, ¿fue inevitable que la explotación de los recursos pesqueros llevara a la edificación de una sociedad materialista?, ¿no hubo otra manera de dirigir a la sociedad chimbotana para obtener otros resultados?, ¿cuáles son los aspectos esperanzadores y constructivos que han quedado en la psicología chimbotana?..."
Arguedas vive a sus 100 años, nuestro escritor camina por las calles del puerto. Leámoslo, difundamos sus ideas, hagamos patria, construyamos un nuevo Perú.
 
 
La versión completa del artículo "Arguedas y la identidad cultural de Chimbote", de Jose María Huamán, está disponible aquí  mareacultural.blogspot.com/2010/12/arguedas-v...

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