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El polvorín

Asesinan a indígenas para apropiarse de sus tierras en Argentina

6 Septiembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Entrevista al líder indígena Demetrio Valderrama

Asesinan a indígenas para apropiarse de sus tierras en Argentina

“Nuestra lucha es para que se detenga el saqueo de muerte que parece dirigido hacia nosotros, los pueblos originarios, pero en realidad está dirigido hacia Nuestra Madre. Nuestro caminar y nuestra lucha es por Nuestra Madre, la Pachamama”.

Augusto Al Q'adi Alcalde

Tucumán, Argentina. El 12 de octubre del 2009, el líder indígena Javier Chocobar fue asesinado por Darío Amin, en la localidad de El Chorro, Trancas, provincia de Tucumán, en el norte de Argentina. Miembro de la comunidad Chuschagasta del pueblo diaguita, la víctima, de 69 años de edad, fue alcanzada por las balas del latifundista local, quien iba acompañado por dos ex policías, Luis Gómez y Eduardo José Valdivieso Sassi, en una tentativa de ocupación de las tierras ancestrales del pueblo indígena de Argentina.

Los miembros de la comunidad denuncian que esto no es nuevo, que “los poderosos siempre tienen la justicia a favor de ellos”. Este conflicto se viene gestando desde 1960 y además de terratenientes como el mencionado Amin, “personas del mismo gobierno y cercanas al poder son las que están actuando para apropiarse de nuestras tierras”, asegura el dirigente de Chuschagasta, Demetrio Valderrama, quien denuncia el hostigamiento que sufren ancianos y miembros de la comunidad para que firmen los papeles de propiedad que designen sus derechos ancestrales de la tierra en la que viven.

La protesta no se hizo esperar. Tras la muerte de Chocobar y las heridas reportadas por otros cuatro miembros de la comunidad, se organizó la movilización de todos los pueblos, tanto de los originarios como la sociedad civil argentina, exigiendo justicia y el cumplimiento de las leyes que garantizan sus derechos ancestrales. “El reconocimiento de nuestros derechos no es suficiente”, explica Valderrama: “Exigimos al Gobierno que en forma inmediata, por intermedio de sus poderes, dentro de sus competencias, realicen todas las medidas necesarias para asegurar las tierras tradicionales y para que este hecho sea esclarecido a la mayor brevedad, aplicándose las sanciones máximas pertinentes a los responsables”.

El asesinato

Crimen de Javier Chocobar

Crimen de Javier Chocobar

Cuenta la comunidad que “cerca de las 4 de la tarde llegaron estas tres personas, Darío Amín y dos hombres más. Se acercaron hasta el portón donde estaba la gente de la comunidad y se presentaron diciendo ‘somos los nuevos dueños de la cantera, el señor Amín nos la vendió’. La gente como no los conocía, les explicó que ellos eran de una comunidad indígena y no deberían haber comprado nada, igual quisieron pasar pero la gente no los dejó”.

Los tres hombres armados rodearon el terreno y tras bajar por un arroyo, aparecieron ya en el territorio de la comunidad. La gente de la comunidad se acercó y ahí los tres hombres les dijeron: “Somos policías, salgan de aquí. Si queremos disparar, disparamos”. Y más: “Tenemos orden del juez de hacer lo que queramos”. Cuentan los miembros de la comunidad que tras pronunciar esas palabras los tres agresores desenfundaron sus armas: “Comenzó un forcejeo entre el terrateniente y sus matones con la gente de la comunidad”. En medio del caos, de repente, “se escucharon dos disparos y cayó Javier… con dos tiros en el abdomen”.

La comunidad organizó la protesta y denunció los hechos señalando que las dos personas que acompañaban a Darío Amin son ex policías dados de baja de esa fuerza. Además, en el mismo contexto de la denuncia, la Unión de la Nación del Pueblo Diaguita indicó que los mismos eran “parapolicías” al mando del mal afamado Malevo Ferreyra, miembros del Comando Atila, mismo que ya actuaba en tiempos de la última dictadura militar.

En mayo pasado, el fiscal encargado del homicidio del líder indígena, Arnoldo Suasnabar, anunció que “ya se poseen todas las pruebas incriminatorias necesarias contra los acusados”, es decir, contra Darío Amín, Luis Gómez y Eduardo José Valdivieso Sassi. Según la fiscalía, el propósito del latifundista y sus acampañantes era “acabar con la vida de los indígenas que se interpusieran en el dominio de dichas tierras”.

Víctima de la intolerancia

En entrevista con Desinformémonos, el actual dirigente de la comunidad Chuschagasta, La Higuera, en el Departamento Trancas, don Demetrio Valderrama, afirma que Javier Chocobar es “otra víctima de la intolerancia”. La intolerancia, añade, que es propia de “esa gente que lo único que hace es saciar sus bajos instintos, apropiándose de las tierras y territorios de nuestras comunidades, y a ellos no les interesa cómo. Si tienen que matar, matan, si tienen que extorsionar lo hacen”. Dichas personas, abunda el dirigente indígena, tratan de llevar adelante su propósito de saqueo con el apoyo del poder, “y es por eso que van y lo hacen impunemente, sin ocultarse. La mayoría (de las autoridades) parece estar del lado de ellos”, comenta.

El asesinato de Javier Chocobar retumba en sus palabras que piden, exigen, que no vuelva a ocurrir un hecho tan trágico. “Apelamos a que la sociedad conozca y apoye la situación de los pueblos originarios, ya que nosotros no vamos a apropiarnos de nada, sino a proteger la naturaleza porque realmente somos parte de ella, a cuidar la tierra, a cuidar el medio ambiente, a proteger lo que pueda haber de bosques, para que pueda haber más tierra sana, más selva, pues. Queremos parar la contaminación y la depredación de nuestra Madre Tierra”.

Tucuman

A propósito del territorio de la comunidad, Valderrama explica que el gobierno de la provincia de Tucumán creó una cantera (mina a cielo abierto) en sus tierras y están otorgando las autorizaciones para su explotación “sin respetar las leyes o consultar al pueblo originario que habita ancestralmente en ese territorio”. Comenta don Demetrio: “Van por toda la riqueza y la biodiversidad, van por la vida, van por la poca riqueza que va quedando en nuestro territorio, en nuestro país, en nuestra América”.

El Bicentenario en Argentina

En mayo pasado, mientras la fiscalía de Tucumán acusaba formalmente a los tres responsables del asesinato de Javier Chocobar, se celebraba el Bicentenario de la Independencia. Valderrama comenta: “para nosotros son 200 años más dentro de los 20 mil años que hace que estamos aquí, donde hemos estado viviendo y seguiremos viviendo [...] porque desde el mismo momento en que ha llegado Cristóbal Colón con todos sus mercenarios, nosotros la hemos defendido y conservado, y es por eso que hoy es posible celebrar este Bicentenario en esta tierra”. Según el dirigente indígena, el Bicentenario “significa 200 años más de sometimiento, de colonización y de repetidos intentos de apropiarse de lo poco que nos está quedando”.

Lo que quieren los indígenas, señala Valderrama, “es que se termine de una vez por todas y para siempre el colonialismo y los atropellos a los pueblos originarios” y “que se nos respete por lo que realmente somos, miembros de esta sociedad, con los mismos derechos y obligaciones, y tengamos la protección que debería tener cualquier ciudadano argentino”. Aunque lo dice con esas palabras, al dirigente indígena le urge aclarar que el adjetivo “argentino” es más “un sobrenombre”.

Es la lucha por el territorio y Valderrama no tiene ninguna duda al respecto. “Queremos que reconozcan los territorios de nuestros pueblos, de nuestros ancestros, que hemos sabido vivir por siglos, no por un año o por cien años, sino por siglos, en los miles de años que hemos estado habitando este territorio… Somos descendientes de ellos y tenemos las raíces muy profundas en este sentimiento, y es por eso que luchamos, es por eso que queremos conservar estas tierras. Sabemos que somos parte de la Naturaleza y de la Tierra, así consideramos a la Tierra, a la Pachamama que es nuestra madre”. El dirigente diguia concluye: “Nuestra lucha es para que se detenga el saqueo de muerte que parece dirigido hacia nosotros, los pueblos originarios, pero en realidad está dirigido hacia Nuestra Madre. Nuestro caminar y nuestra lucha es por Nuestra Madre, la Pachamama”.

 

Tomado de Desinformémonos

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