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El polvorín

Ben Alí y Baby Doc: dictadores y ladrones sueltos

22 Enero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

EL LIDER TUNECINO HUYO TRAS UNA REVUELTA POPULAR. JEAN-CLAUDE DUVALIER REGRESO A HAITI DESPUES DE 25 AÑOS

Ben Alí y Baby Doc: dictadores y ladrones sueltos

Después de haber amordazado y reprimido a sus pueblos, a ambos se los acusa de saquear los bienes públicos en beneficio propio y de su clan. Sólo el monto de lo robado y los períodos históricos los distinguen.

 Por Eduardo Febbro

Desde París

Otros tiempos para Ben Alí y su mujer Leila Trabelsi en Túnez; ambos se fugaron y hoy están en Arabia Saudita.Imagen: AFP.

La profesión de dictador es una actividad fructífera y garantiza una impunidad exclusiva. Dos dictadores con destinos dispares demuestran la amplitud de la libertad con que se pasean por el mundo después de haber amordazado, reprimido y expoliado a sus propios pueblos. El presidente de Túnez huyó de su país presionado por una revuelta popular después de 25 años de poder absoluto durante los cuales él y su clan acopiaron un fabuloso tesoro que la revista norteamericana Forbes evaluó en 5 mil millones de dólares. Según el diario Le Monde, que citó fuentes de la presidencia francesa, la familia de Ben Alí huyó de Túnez llevándose una tonelada y media de lingotes de oro. Y al mismo tiempo que Ben Alí partía al dorado exilio de los dictadores, otro criminal político abandonaba los esplendorosos paisajes de la Costa Azul francesa para volver a su país al cabo de un cuarto de siglo. Jean-Claude Duvalier, Baby Doc, el “presidente vitalicio” de Haití derrocado por una revuelta popular en 1986, regresó al país que él y su familia habían saqueado, golpeado, encarcelado y reprimido.

Curiosa coincidencia de un dictador que huye y otro que regresa luego de haber sido un fugitivo. A ambos les pesa la misma acusación: el saqueo de los bienes públicos en beneficio propio y de un clan. Puerto Príncipe le reclama a Baby Doc más de 100 millones de dólares robados con la excusa de obras sociales y transferidos de los fondos de empresas estatales a bancos suizos. La Confederación Helvética bloqueó parte de esos fondos –apenas 5 millones de dólares– pero aún no ha podido restituirlos al Estado haitiano a raíz de los recursos judiciales de la familia del dictador. Algunos observadores alegan que el enigmático retorno de Baby Doc sólo se explica por ello: regresó para probar que no tiene cuentas pendientes con la Justicia y recuperar así los depósitos suizos. Duvalier pisó su pasado y con ello abrió las compuertas de los reclamos. La Justicia haitiana lo acusó el martes de cuatro delitos: corrupción, abuso de poder, robo y apropiación indebida de fondos públicos. Sus abogados alegan que esos delitos han prescripto.

El caso de Ben Alí es más abismal. Bancos, transporte, propiedades inmobiliarias en medio planeta, la Biblia de los bienes de la familia Ben Alí es inacabable. Los Ben Alí y su clan, los Trabelsi, poseen bancos privados, compañías aéreas –Cartago Airlines, Nouvel Air–, una empresa de producción audiovisual –Cactus– hoteles 5 estrellas en Túnez y bienes inmobiliarios en Argentina, Brasil, Canadá, Estados Unidos, Francia –París, la Costa Azul–. El clan Ben Alí-Trabelsi cuenta también con varias cuentas bancarias profusamente alimentadas en Suiza, Francia, Dubai, Malta. A pedido de la presidencia francesa, una operación de control de los haberes de Ben Alí fue lanzada en Francia. A cargo de la célula Tracfin, el organismo encargado de luchar contra el tráfico de capitales, el operativo apunta a “supervisar” los movimientos financieros exageradamente anormales de la familia Ben Alí. En lo concreto, se trataría de evitar que el clan Ben Alí acceda a los haberes depositados en los bancos franceses. Es preciso aclarar que los fondos no serán “congelados” sino supervisados. Francia es uno de los primeros países que ratificó la convención de Naciones Unidas sobre la restitución de los “haberes mal adquiridos” –la Convención de Mérida–. Esta convención sienta las bases de una cooperación internacional en lo que atañe a la devolución de los bienes robados mediante montajes corruptos por los dirigentes políticos.

Tres ONG presentaron esta semana en París una querella contra Ben Alí y su familia por “corrupción”, “desvío de fondos públicos”, robo de “bienes sociales”, “abuso de confianza” y “blanqueo agravado”. Las ONG Sherpa, Transparencia Internacional y la Comisión Arabe de Derechos Humanos quieren cortar el acceso al tesoro de los Ben Alí. El abogado William Bourdon, fundador de Sherpa, explicó al diario Le Monde que “las estimaciones sobre la fortuna varían entre 5 mil y 10 mil millones de dólares repartidos en América latina, Canadá, el Golfo y Asia del Sur-Este”. A nadie le asombrará saber que la expoliación de Túnez llegó a su máxima expresión a partir del año 2000. Bajo la presión del sacrosanto Fondo Monetario Internacional, Túnez emprendió un fabuloso esquema de privatizaciones que desembocó en una de las estafas más densas de la historia en beneficio exclusivo de los Ben Alí y la familia de su esposa, los prósperos Trabelsi.

Sólo el monto de lo robado y algunas aperturas políticas distinguen a Ben Alí y a Jean-Claude Duvalier. Los peores enemigos de Baby Doc le reconocen haber atenuado la herencia macabra de su padre, es decir, las ejecuciones sumarias, las desapariciones, las torturas masivas, el poder de la policía del régimen, los temidos Tonton Macoutes. Duvalier modificó la Constitución, depuró el ejército y en 1977 promulgó una amnistía general. Pero los cambios duraron poco. Al igual que el fugitivo Ben Alí, Jean-Claude Duvalier censuró a la prensa, puso presos a los opositores y desfalcó al Estado. Destino común de Haití y Túnez, la barbarie política en pos de beneficios exclusivos. También el rumbo del dinero es común. Suiza, Londres, Estados Unidos, los paraísos fiscales. La ONG especializada en corrupción Justicia Fiscal Internacional, en la lista de los 10 paraísos fiscales más grandes del planeta aparecen Estados Unidos, Suiza y la city de Londres. Después están las Bahamas y las islas Caimán. El primero tiene una población de 300 mil habitantes y 116 mil compañías patentadas, lo que equivale a uno de cada tres habitantes. En las islas Caimán hay 52 mil habitantes y 1130 anexos de multinacionales, lo que da casi un anexo cada cinco habitantes. El banco Barclays posee casi 200 anexos en las islas Caimán.

Las fortunas de los dictadores son difíciles de calcular. “Hombres de mano o empresas pantallas pudieron ser utilizadas para disimular los haberes”, explica la ONG Sherpa. ¿Cómo habrá hecho Jean-Claude Duvalier para vivir durante un cuarto de siglo en uno de los lugares más selectos y caros del planeta como la Costa Azul? El ex dictador vivía protegido por una custodia del Estado francés. Así vivirá en adelante el tunecino Ben Alí, pero esta vez resguardado por sus amigos de Arabia Saudita. Suiza congeló el miércoles las cuentas de Ben Alí y la Unión Europea decidió proceder igual con los haberes del ex presidente y sus allegados. Ben Alí y Jean-Claude Duvalier, uno en la fuga y otro en el retorno, son dos emblemas hirientes del menosprecio de los sistemas políticos internacionales que violan los preceptos que ellos mismos enuncian. Protegen a quienes torturan y roban a sus pueblos.

 

efebbro@pagina12.com.ar

Página/12

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