Overblog
Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
El polvorín

Bienvenidos a la "democracia" en Libia

24 Agosto 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

24/8/2011  ::      

 

El imperialismo humanitario gana. Las monarquías árabes ganan. Y los progresistas perdidos en la trama siguen saludando la Santa Alianza del neocolonialismo

 

El Gran Gaddafi apenas ha abandonado el edificio –el complejo Bab-al-Aziziyah– y los buitres occidentales ya rondan en lo alto; ha comenzado la rebatiña por apoderarse del “gran premio” – la riqueza libia de petróleo y gas. [1]

Libia es un peón en un tablero de ajedrez ideológico, geopolítico, geo-económico y geoestratégico serio en la misma medida en que una obra de teatro de moralidad pedestre es como un reality show televisivo; los “rebeldes” idealistas ganan contra el Enemigo Público Número Uno. Otrora el enemigo público fue Sadam Hussein, luego fue Osama bin Laden, ahora es Muamar Gaddafi, mañana será el presidente Bashar al-Asad en Siria, algún día será el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad. El enemigo no será nunca la ultra-reaccionaria Casa de Saud [ni el régimen de Israel].

Cómo ganó la guerra la OTAN.

A pesar de la espectacular reaparición del hijo de Gaddafi, Saif al-Gaddafi, la OTAN ha virtualmente ganado la guerra civil libia (o “actividad militar cinética”, según la Casa Blanca). Las masas del “pueblo libio” fueron espectadoras en el mejor de los casos, o actores secundarios en la forma de unos pocos miles de “rebeldes” con kalashnikovs.

El actor principal fue R2P (“responsabilidad de proteger” por sus siglas en inglés). Desde el principio R2P, dotada de personal por Francia y Gran Bretaña y respaldada por EE.UU., se convirtió en cambio de régimen como por arte de magia. Eso llevó a que las estrellas no debidamente reconocidas en esta producción hayan sido “asesores” occidentales y árabes monárquicos, como cuando se habla de “contratistas” o “mercenarios”.

La OTAN comenzó a ganar la guerra al lanzar la Operación Sirena en Iftar –la ruptura del ayuno de Ramadán– el último sábado por la noche, tiempo de Libia. “Sirena” fue el nombre de código para una invasión de Trípoli. Fue la última –y desesperada– estratagema de la OTAN, porque los caóticos “rebeldes” no habían llegado a ninguna parte después de cinco meses de combate contra las fuerzas de Gaddafi.

Hasta entonces, el plan A de la OTAN era tratar de matar a Gaddafi. Lo que porristas de R2P –de izquierdas y derecha– habían bautizado de “permanente desgaste por la OTAN” terminó por ser una plegaria por tres resultados: Gaddafi muerto, Gaddafi se rinde, Gaddafi huye.

No significa que nada de esto haya impedido que bombas de la OTAN cayeran sobre casas privadas, universidades, hospitales o incluso cerca del Ministerio de Exteriores. Todo –y todos– eran objetivos.

“Sirena” incluía un pintoresco reparto de “rebeldes de la OTAN”, fanáticos islamistas, crédulos periodistas empotrados, turbas amigas de la televisión, y jóvenes de Cirenaica manipulados por oportunistas desertores del régimen de Gaddafi a la espera de generosos cheques de los gigantes petroleros Total y BP.

Con “Sirena”, apareció la OTAN a (literalmente) tiro limpio. Helicópteros artillados Apache disparando ininterrumpidamente y cazabombarderos atacando todo. La OTAN supervisó el desembarco de cientos de soldados de Misrata en la costa este de Trípoli, mientras un barco de guerra de la OTAN distribuía armamento pesado.

Solo el domingo puede haber habido 1.300 civiles muertos en Trípoli, y por lo menos 5.000 heridos. El Ministerio de Salud anunció que los hospitales están desbordados. Todo el que haya seguido creyendo que los implacables bombardeos de la OTAN tuvieron algo que ver con R2P y la Resolución 1973 de las Naciones Unidas está viviendo en una unidad de cuidados intensivos.

La OTAN precedió “Sirena” con masivos bombardeos de Zawiya –la crucial ciudad refinadora de petróleo a 50 kilómetros al oeste de Trípoli. Eso cortó los suministros de petróleo de Trípoli. Según la propia OTAN, por lo menos la mitad de las fuerzas armadas de Libia fueron “degradadas” –jerga del Pentágono para muertas o gravemente heridas. Eso significa decenas de miles de muertos. Eso también explica la misteriosa desaparición de los 65.000 soldados a cargo de la defensa de Trípoli. Y también explica en gran parte por qué el régimen de Gaddafi, en el poder durante 42 años, se haya derrumbado en unas 24 horas.

El llamado de Sirena de la OTAN –después de 20.000 ataques aéreos, y más de 7.500 ataques contra objetivos en tierra– fue solo posibilitado por una decisión crucial del gobierno de Barack Obama a principios de julio, posibilitando, como informó The Washington Post, “el compartimiento de materiales más delicados con la OTAN, incluyendo imágenes e intercepciones de señales que pueden ser suministradas a las fuerzas de operaciones especiales británicas y francesas en el terreno fuera de los pilotos en el aire”.

Esto significa que, sin los conocimientos de poder de fuego sin igual, satélites y drones, del Pentágono, la OTAN todavía estaría involucrada en la Operación Cenagal para Siempre – y el gobierno de Obama no podría aprovechar una importante victoria en este drama “cinético”.

¿Quiénes son estos?

¿Quiénes son estos que repentinamente estallaron de alegría en las pantallas de televisión estadounidenses y europeas? Después de las sonrisas ante las cámaras y los disparos de Kalashnikovs hacia el cielo, hay que prepararse para grandes fuegos artificiales fratricidas.

Es seguro que estallarán problemas étnicos y tribales. Muchos de los bereberes de las montañas occidentales, quienes entraron en Trípoli desde el sur este último fin de semana, son salafistas de la línea dura. Lo mismo en la nebulosa de Hermandad Musulmana/salafistas de Cirenaica, que han sido instruidos por los hombres en el terreno de la CIA. Aunque estos fundamentalistas “utilizaron” a europeos y estadounidenses para aproximarse al poder, pueden convertirse en una horrible fuerza de guerrilla si son marginados por los nuevos amos de la OTAN.

Una gran “revolución” basada en Bengasi, presentada a Occidente como si fuera un movimiento popular, fue siempre un mito. Solo hace dos meses los “revolucionarios” armados eran apenas 1.000. La solución de la OTAN fue crear un ejército mercenario –incluyendo todo tipo de sujetos repugnantes, desde ex miembros de escuadrones de la muerte colombianos a reclutadores de Qatar y de los Emiratos Árabes Unidos (EAU) quienes buscaron a numerosos tunecinos desocupados y gente de tribus descontentas con Trípoli. Todos estos, aparte del escuadrón mercenario de la CIA –salafistas en Bengasi y Derna– y el escuadrón de la Casa de Saud –la banda de la Hermandad Musulmana.

Cuesta no recordar la pandilla de la droga de UCK en Kosovo – la guerra que la OTAN “ganó” en los Balcanes. O a los paquistaníes y saudíes, con respaldo de EE.UU., que armaron a los “combatientes de la libertad” de Afganistán en los años ochenta.

Y luego está el sospechoso reparto de personajes del Consejo Nacional de la Transición (TNC, por sus siglas en inglés) basado en Bengasi.

El jefe, Mustafa Abdel-Jalil, ministro de justicia de Gaddafi desde 2007 hasta su renuncia el 26 de febrero, estudió Sharía y derecho civil en la Universidad de Libia. Esto le permitirá habérselas retóricamente con los fundamentalistas islámicos en Bengasi, al-Baida y Delna – pero podría utilizar sus conocimientos para defender sus intereses en un nuevo arreglo de compartimiento del poder.

En cuanto a Mahmud Jibril, presidente del consejo ejecutivo del TNC, estudió en la Universidad de El Cairo y luego en la Universidad de Pittsburgh. Es la conexión qatarí clave – al haber estado involucrado en la administración de activos para Sheikha Mozah, la esposa ultra influyente del emir de Qatar.

También está el hijo del último monarca de Libia, el rey Idris, depuesto por Gaddafi hace 42 años (sin derramamiento de sangre); a la Casa de Saud le encantaría una nueva monarquía en el Norte de África. Y el hijo de Omar Mukhtar, el héroe de la resistencia contra el colonialismo italiano – un personaje más laico.

¿El nuevo Iraq?

Sin embargo, creer que la OTAN ganaría la guerra y dejaría que los “rebeldes” controlen el poder es un chiste. Reuters ya ha informado que una “fuerza de transición” de unos 1.000 soldados de Qatar, los Emiratos y Jordania llegará a Trípoli para actuar como policías. Y el Pentágono ya está propagando que los militares de EE.UU. estarán en el terreno para “ayudar a proteger las armas”. Un toque hermoso que ya implica quién estará realmente a cargo: los neocolonialistas “humanitarios” más sus serviles agentes árabes.

Abdel Fatah Younis, el comandante “rebelde” asesinado por los propios rebeldes, era un agente de los servicios de inteligencia franceses. Fue muerto por la facción de la Hermandad Musulmana – precisamente cuando el Gran Liberador Árabe Sarkozy estaba tratando de negociar una etapa final del juego con Said al-Islam, el hijo de Gaddafi de la London School of Economics que ahora volvió de entre los muertos.

Por lo tanto los grandes ganadores son finalmente Londres, Washington, la Casa de Saud y los qataríes (enviaron jets y “asesores”, ya están manejando las ventas de petróleo). Con una mención especial para el complejo Pentágono/OTAN – ya que Africom finalmente establecerá su primera base en suelo africano en el Mediterráneo, y que la OTAN está a un paso de declarar que el Mediterráneo es “un lago de la OTAN”.

¿Islamismo? ¿Tribalismo? Podrían ser los males menores de Libia en comparación con una nueva fantasilandia abierta al neoliberalismo. Hay pocas dudas de que los nuevos amos occidentales no tratarán de resucitar una versión más amistosa de la corrupta, rapaz, Autoridad Provisional de la Coalición (CPA) de Iraq, convirtiendo a Libia en un sueño neoliberal de la línea dura de una propiedad total de los recursos libios, una repatriación total de beneficios, corporaciones occidentales con la misma posición legal que las firmas locales, bancos extranjeros que compran los bancos locales, y muy bajos impuestos a la renta y a las corporaciones.

Mientras tanto, la profunda fractura entre el centro (Trípoli) y la periferia por el control de los recursos energéticos se inflamará. BP, Total, Exxon, todos los gigantes petroleros occidentales serán recompensados con gratitud por el consejo de transición – en detrimento de las compañías chinas, rusas o indias. Las tropas de la OTAN en el terreno ayudarán ciertamente a mantener disciplinado y alineado al consejo.

Los ejecutivos petroleros estiman que tardará por lo menos un año hasta que la producción de petróleo vuelva a los niveles anteriores a la guerra civil de 1,6 millones de barriles por día, pero dicen que los beneficios anuales del petróleo podrían proveer a los nuevos gobernantes en Trípoli con unos 50.000 millones de dólares al año. La mayoría de los cálculos indican reservas de petróleo de 46.400 millones de barriles, un 3% de las reservas mundiales y con un valor de unos 3,9 billones de dólares al actual precio del petróleo. Las reservas de gas conocidas son de unos 5 billones de pies cúbicos.

Por lo tanto R2P termina por ganar. El imperialismo humanitario gana. Las monarquías árabes ganan. La OTAN como gendarme global gana. El Pentágono gana. Pero incluso eso no basta a los usuales sospechosos imperiales – que ya llaman a desplegar una “fuerza de estabilización”. Y todo esto mientras los progresistas perdidos en la trama en una variedad de latitudes siguen saludando la Santa Alianza del neocolonialismo occidental, de las monarquías árabes ultra reaccionarias y de salafistas de la línea dura.

No habrá terminado hasta que cante la gorda señora árabe. En todo caso, hasta la próxima parada: Damasco.

Asia Times Online. Traducido del inglés para Rebelión por Germán Leyens

 

Por :  Pepe Escobar  

Compartir este post

Comentar este post

roberto dante 08/25/2011 21:59



roberto dante


Lánús, Argentina, agosto 25 de 2011


Vale preguntar; ¿Quién maneja “los hilos” de los rebeldes en Libia?


CUIDADO; los procesos revolucionarios pueden caer en un falso dilema: DICTADURA o DEMOCRACIA.


Si leemos atentamente los grandes Medios de Información, comprenderemos que “Democracia es lo que el Capitalismo (en su etapa más
destructiva para los pueblos) QUIERE QUE SEA.
Mubarak, era un clásico “títere” del Imperialismo. No es el caso de Al-Khaddfi.
No hay dudas que el líder libio no supo, o no quiso, traspasar un ideario revolucionario desde la perspectiva de las necesidades de su pueblo. Terminó atrapado en la impostura de la “gula” por el
poder.


PERO.., pero, no olvidemos que fue un BASTION contra el Imperialismo de EEUU y el expansionismo sionista. Postura IMPERDONABLE para los
poderes mencionados.


Por lo tanto mi deseo, para el pueblo libio, es que logre avanzar en un proceso revolucionario que alcance el mayor desarrollo político,
económico y social y que garantice la igualdad de derechos y responsabilidades entre sus miembros. Deseo que sólo se cumpla si demuelen las “cuñas” capitalistas. En caso contrario, si “dudan” o
manifiestan “debilidad” serán derrotados por las