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El polvorín

BOLIVIA DEMANDA‏

25 Enero 2013 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Reclamo más que centenario de Bolivia por la devolución de sus puertos soberanos en el Océano Pacífico

por Jorge Edgar Zambrana Jiménez Analista de Historia

 

EL ROJO, EL AMARILLO Y EL VERDE

DE LA BANDERA BOLIVIANA , AL FLAMEAR

LLEVAN OLAS DE MAR EN SU LENGUAJE

 

Durante más de cien años Bolivia ha exigido a Chile la devolución de por lo menos un puerto soberano en el océano, y por más de cien años ese DERECHO le ha sido negado.

Si bien es cierto que en el 2006 la ex mandataria chilena, Michelle Bachelet, y el presidente boliviano, Evo Morales, impulsaron una agenda de 13 puntos que incluye el asunto marítimo como contenido esencial, en un intento de reanimar las relaciones bilaterales, las conversaciones entre los dos gobiernos en torno a ese temario se encuentran estancadas.

Debido a este letargo y a las dilaciones de La Moneda, la administración del presidente Evo Morales anunció recientemente su decisión de llevar a la Corte Internacional de La Haya la centenaria demanda, recurso contemplado en la nueva Constitución del Estado Plurinacional.

Según lo que establece el artículo transitorio número nueve de la Carta Magna, «el Gobierno denunciará y, en su caso, renegociará los tratados internacionales que sean contrarios a la Constitución», por lo que se abre la posibilidad de desconocer el Tratado de 1904 entre ambos países.

El artículo 267 asevera que «el Estado boliviano declara su derecho irrenunciable e imprescriptible sobre el territorio que le dé acceso al océano Pacífico y su espacio marítimo, y establece que la solución efectiva al diferendo marítimo a través de medios pacíficos y el ejercicio pleno de la soberanía sobre dicho territorio constituyen objetivos permanentes e irrenunciables del Estado boliviano».

Para llevar la demanda marítima ante La Haya, Bolivia se apoya en la invalidez del Tratado de 1904, dado que fue firmado bajo presión militar y como culminación de una guerra de rapiña instigada por el imperialismo británico de la época.

La decisión del Gobierno boliviano provocó fuertes reacciones en la derecha gobernante en Chile . De hecho, el presidente Sebastián Piñera esgrimió que la decisión boliviana constituye un «serio obstáculo» para las conversaciones que se llevaban como parte de la agenda consensuada entre los dos países y que incluye la demanda marítima.

Ante el revuelo de la ultraderecha chilena, La Paz volvió a recalcar su permanente disposición al diálogo como premisa fundamental para la solución del problema.

Y es que la demanda de LA DEVOLUCIÓN DE SUS PUERTOS MARÍTIMOS refleja el cansancio del pueblo boliviano, al que le arrebataron uno de sus bienes más preciados.

Bolivia físicamente no tiene contacto con el océano Pacífico, situación derivada de una invasión militar donde la tierra de Túpac Katari llevó las de perder.

Desde su nacimiento como país en 1825, el territorio soberano de Bolivia se extendía hacia el occidente hasta llegar al mar y sus principales puertos eran Antofagasta, Cobija , Mejillones y Tocopilla.

La guerra del guano y el salitre, protagonizada entre 1879 y 1883 por Chile, Perú y Bolivia, trajo consigo más de cien años de conversaciones y tratados posteriores marcados todos por el término «fracaso».

El conflicto armado y la posterior firma del Tratado de 1904 han sellado el ENCLAUSTRAMIENTO de Bolivia, lo que limita su desarrollo, obstaculiza su comercio y representa una amenaza para su seguridad nacional.

Se ha comprobado que el enclaustramiento marítimo le ocasiona a Bolivia en la actualidad pérdidas millonarias. Según un estudio de la ONU, la carencia de un puerto marítimo provoca a la nación boliviana la pérdida aproximada de 400 millones de dólares anuales.

Ante tal injusticia y lo que el mismo Presidente boliviano ha calificado como «la dilación persistente de las conversaciones entre las partes», la medida del Estado plurinacional de llevar al Tribunal Internacional la demanda pretende resolver a corto plazo el problema.

Chile y Bolivia necesitan llegar a un acuerdo. El Estado Plurinacional de Bolivia y su pueblo demandan el derecho a la devolución de su ancestral soberanía marítima, a la exportación e importación desde un puerto independiente, propio y soberano, donde ondee la bandera propia, sin pedir la venia de nadie. Recuperar el mar será reencontrar el destino marítimo de nuestro Estado y salvarlo de caer en el engaño de un “corredor” inservible sin puerto propio ni soberano al norte de Arica.

Se trata de una demanda que no debería cargar ni con un solo año más de los que ya cuenta.

Chile quiere engañar al mundo entero cacareando a los cuatro vientos de que “es un asunto zanjado para siempre y que no deben nada, ni están obligados a nada, mucho menos a devolver un PUERTO

SOBERANO”. Si bien, en la legalidad de la letra y la firma del tratado de 1904 que se le impuso a Bolivia, se dice que Chile accede al dominio del Departamento del Litoral Boliviano, no es legítimo que esa letra sea en la práctica una condena al enclaustramiento perpetuo de un Estado que, como el boliviano, merece por derecho propio contar nuevamente con sus vitales puertos SOBERANOS, con los que sustenta su DERECHO AL MAR. Sudamérica aspira al imperio de la paz y al desarrollo integrado, y por ello el problema pendiente con Chile se convierte automáticamente en multilateral. El Tribunal Internacional del Derecho del Mar y la Corte Internacional de Justicia deberán exigir a Chile la solución del enclaustramiento de Bolivia.

No se puede hablar de una unión de naciones sudamericanas [Unasur] si no se exige la justicia evidente para Bolivia y no se deja de ignorar la atroz iniquidad de haber enclaustrado a un pueblo hermano y entronizado en América la política corrupta a que sólo apelan los pueblos destituidos de justicia y que invocan en su favor las armas, la conquista, la fuerza bruta, la invasión y la usurpación. La ansiada cooperación entre sudamericanos tiene una piedra en el zapato, cual es Chile, el culpable de la clausura geográfica contra Bolivia, y el país mapochino tiene la llave del grillete de esa prisión que detiene el progreso boliviano.

El deber y el honor imponen a las naciones la necesidad de protestar en nombre de la civilización y hasta del género humano, contra un país que conculca los sanos principios de derecho y equidad. Guardar silencio, observar delicada neutralidad, es hacerse cómplice del atentado despojador, copartícipe de tamaña inmoralidad y alevosía. No se debe caer en la insensatéz de creer que los crímenes en que incurre una nación los lava el tiempo y que es prudente olvidarlos.

EL PACTO AMERICANO celebrado en Washington en Abril de 1890, antes de la imposición del nefasto tratado de 1904, ha establecido que : “ la teoria de la conquista será repudiada por el

Derecho Internacional Americano y no se reconoce y se considera nula toda cesión de territorio hecha bajo amenaza de guerra o en presencia de fuerza armada. La Nación que hubiere hecho tales cesiones, tendrá derecho para exigir su devolución ”. Chile está impidiendo, por medio de prepotente y arbitraria ocupación militar del Departamento del Litoral de Bolivia, el cumplimiento de este pacto. Basta consultar el Pacto Americano de repudio a la teoria de la conquista territorial mediante invasión armada, en la Primera Conferencia Internacional Americana de 18 de Abril de 1890, y el Pacto contra la guerra de agresión definido en la Sexta Conferencia Internacional Americana de 18 de Febrero de 1928.

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