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El polvorín

Bolivia - desencanto con el gobierno de Evo

9 Octubre 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Xavier Albó: Hay un desencanto con el gobierno de Evo

Para el antropólogo, la insatisfacción se profundizó con la represión a los indígenas del Tipnis, y expone las contradicciones del presidente boliviano

 
Felipe Prestes
Brasil de Fato, Sao Paulo, 4-10-2011
http://www.brasildefato.com.br/
Traducción de Correspondencia de Prensa


"Mal", califica sin dudar el antropólogo Xavier Albó, jesuita y fundador del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (Cipca) en Bolivia. Con una palabra, resume el modo cómo actuó el gobierno de Evo Morales ante la insatisfacción de los indígenas del Territorio Indígena del Parque Nacional Isiboro Sécure (Tipnis). El 25 de setiembre, ellos fueron reprimidos por policías mientras marchaban rumbo a la capital La Paz. El motivo es la construcción de una gran carretera en territorio indígena, sin la anuencia de sus habitantes.

Para el antropólogo, que converso con Sul21 por teléfono, desde La Paz, el gobierno del Movimiento al Socialismo (MAS) tuvo una trayectoria ascendente hasta comenzar a causar "desencanto" en muchos de sus adherentes. Esto se inició en diciembre del año pasado, con el "gasolinazo", cuando el gobierno por decretó un aumento de 83% en el precio de los combustibles. "El gobierno dijo que había contrabando de gasolina, lo que probablemente es verdad. Pero hubo una reacción popular, que llevó a un desencanto. Inclusive, gente que era muy próxima al gobierno se desencantó", dice Albó.

Contradicciones
 
La cuestión se agudizó con la represión a los indígenas del Tipnis y expuso las contradicciones del presidente boliviano. "La construcción de la carretera entra en conflicto con dos puntos clave que le dieron popularidad a Evo, inclusive en el plano internacional", afirma el indigenista. El prestigio del presidente, dentro y fuera de Bolivia, se basa en su origen indígena y por su defensa de la Pacha Mama o "Madre Tierra", explica el antropólogo. Evo ganó notoriedad, inclusive, por aprobar leyes que garantizan derechos a la Madre Tierra. En la ansiedad por el desarrollo y por cumplir una obra contratada con la empresa brasilera OAS con crédito del Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES), Evo se ve ahora contradiciendo tanto la  defensa de los pueblos indígenas como el medio-ambiente.

Las contradicciones se dan dentro de la propia base de sustentación del MAS, en los movimientos sociales. La carretera conectará los departamentos de Cochabamba y Beni. A los cocaleros del departamento de Cochabamba y colonizadores, como son llamados los pequeños agricultores, les interesa la carretera. Será una conexión de las tierras altas, de los Andes, en que habitan; con las tierras bajas de la Amazonia, con muchas áreas inhabitadas que guardan la mayor biodiversidad del país. Evo Morales tuvo su formación política como líder sindical cocalero. Y lo Andes es de la etnia aymara, la segunda mayor nación boliviana. Mientras que lo que viven en el Tipnis no llegan a 1% de la población del país, una minoría que habita la Amazonia.
 

Xavier Albó afirma qué, de hecho, Bolivia precisa desarrollarse, es un país extremamente desfasado en infraestructura, pero advierte que la carretera puede ser un peligro para los indígenas por el "hambre de tierras" de los cocaleros y los colonizadores. Cuenta que la semana pasada estuvo en un encuentro de indígenas del Perú, Bolivia y Brasil. "Los indígenas brasileros dijeron: las carreteras siempre van contra nosotros". 
 
Tanto interesa las carretera a los agricultores, que un grupo de campesinos bloqueó la marcha de los indígenas del Tipnis. Los policías fueron enviados, supuestamente, para proteger a los indígenas, pero de hecho impidieron la continuidad de la marcha. El canciller David Choquanca, bastante identificado con los movimientos sociales, fue hasta el bloqueo el día 24 de setiembre para conversar con los habitantes del Tipnis. Un grupo de mujeres aprovechó la situación y forzó al canciller a pasar con los indígenas por el bloqueo que los policías hacían. Ante un integrante del primer escalón del gobierno, los policías cedieron, pero la cuestión ganó peso, porque el caso pasó a ser tratado como si los indígenas hubieran secuestrado al canciller.
 
El día siguiente, un gran contingente policial atacó de sorpresa el campamento de los indígenas e intentó embarcarlos por la fuerza hacia el Tipnis. La población de la localidad en que se encontraban se solidarizó con los indígenas, impidiendo que el traslado forzoso se concretara. El gobierno boliviano perdió con la repercusión del caso -que llevó a pedidos de renuncia de cuatro ministros del gobierno y cinco diputados del MAS-, porque la marcha continúa y se aproxima a La Paz. "No creo que repitan la experiencia de bloquearla", prevé Albó.
 
Presencia brasilera

El gobierno brasilero negoció un crédito de más de R$ 300 millones del BNDES para la obra, que será emprendida por la también brasilera OAS.  "Desde los militares, el Brasil busca una integración regional que se da por la construcción de grandes carreteras, represas, etc.", opina Albó. Brasil se beneficiaría porque la carretera facilita la conexión con el Pacífico. Conectar este océano con el Atlántico por la Amazonia, por medios de hidrovías, carreteras y ferrovías es uno de los objetivos de la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIRSA), iniciativa de los doce países sudamericanos que comenzó en 2000 y definió varios ejes para la construcción de obras de infraestructura.

"No se puede descarta la presencia de fuerzas interesadas de Brasil, dice Xavier Albó. El indigenista cree que por ser muy intuitivo, Evo contrató la obra sin pensar que estaba desconociendo lo que dice la Constitución boliviana y los tratados internacionales firmados por el país: que no se puede construir la carretera sin hacer una consulta previa a los indígenas de la reserva.
 
Con la obra ya comprometida, con la participación de la mayor potencia continental, Evo no quiso ceder. "Por el compromiso que tenía con Brasil y con sectores locales resultó que no quiso ceder. Evo dijo que estaba hecho, que sería construida quieran o no quieran", dijo Albó.
 
El presidente ha buscado, por otro lado, reaccionar ante la pésima repercusión que la represión a los indígenas tuvo en el país y en el exterior. Dijo que no hubo ninguna orden del gobierno para atacar el campamento de los integrantes de la marcha, que fue destruido, e insinuó que algunos policías tienen mala voluntad con su gobierno. Evo quiere una sanción del caso.
 
Este lunes, el Ministerio Público comenzó una investigación que incluye al ex ministro del Interior, Sacha Llorentti. Quien no soportó la presión y renunció al cargo la semana pasada. En tanto, Morales anunció la suspensión de las obras del trecho 2 de la carretera y señaló que puede consultar a los pueblos del Tipnis sobre la construcción de esta parte de la carretera, pero el discurso fue ambiguo, insinuando que los habitantes de otros lugares beneficiados por la construcción de la vía deben también ser consultados. El presidente dice que la conexión es una demanda de décadas de los pobladores de Beni y de Pando, que será el destino final de la carretera.
 
Unidad y oposición

Miembros del gobierno llegaron a insinuar que los habitantes del Tipnis estaban mancomunados con los norteamericanos. Fue divulgado, inclusive, que hubo llamadas entre los líderes de la Confederación de los Pueblos Indígenas del Oriente Boliviano (Cidob) -entidad que reúne a los pueblos originarios de la Amazonia y del Chaco, entre ellos los del Tipnis- y la embajada de Estados Unidos. De hecho, las llamadas existieron. La explicación fue de qué los norteamericanos querían saber que estaba ocurriendo.

Xavier Albó minimiza estas relaciones: "Los cacaleros siempre piensan que Estados Unidos está por detrás", dice. Para el antropólogo, las prácticas del gobierno demuestran que todavía piensan que están en los sindicatos (.) Es típico del origen de Evo y del MAS. Cuando estaba en la oposición, la táctica de los sindicalistas siempre fue: tenemos que derrotar al enemigo, derrotar al enemigo. Pero ahora ya no es derrotar a un burgués, al imperialismo yanqui, sino a sus aliados." 
 
Mientras tanto, la oposición al MAS busca un espacio. "Los opositores que nunca se preocuparon por la Madre Tierra ahora se preocupan por ella", ironizó Albó. Sin embargo, el antropólogo no ve un gran margen de maniobra para la derecha. "No hay una oposición bien organizada, no hay liderazgo. En el momento de haber un espacio, se van a pelear entre ellos", analiza.
 
Rupturas pueden ocurrir en la base de apoyo del MAS. Xavier Albó explica que las cinco grandes organizaciones sindicales indígenas bolivianas tuvieron su momento de mayor unión durante la Asamblea Constituyente que trabajó en la nueva Constitución entre 2006 y 2009, cuando hubo un pacto por la unidad de las organizaciones indígenas. Ahora son más perceptibles las diferencias entre las tres organizaciones más ligadas al gobierno y las dos que también lo apoyan, pero sin el mismo fervor.
 
Son ellas el Cidob, de los pueblos del Oriente boliviano, que organizó la marcha, y el Consejo Nacional de Ayllus y Markas del Qollasuyo (Conamaq), que representaba pueblos indígenas de las tierras altas, pero que apoyó desde el inicio la causa de los indios del Tipnisicio y, comúnmente, es más crítico del gobierno. Albó resalta, con todo, que el MAS no tiene el poder de manejar a ninguna de las grandes organizaciones. "Cuando se dio el gasolinazo, gente de los tres grupos más alineados también se desencantaron. Por esto, hay divisiones internas en estos grupos. El MAS no tiene el control absoluto sobre los movimientos sindicales. Estos sectores tienen su propia lógica, sus propios intereses."
 
"El gran desafío es que siendo distinto todos estos grupos no entren en fuertes conflictos entre ellos, una vez que los enemigos principales son otros, los grandes poseedores de la tierra.  En esta marcha, se quebró un poco eso", opina el indigenista. Él afirma, entonces, que dada la fragilidad en que se encuentra la oposición, está en manos de Evo la posibilidad de retomar los rumbos de su gobierno, consultando a la población del Tipnis sobre el pasaje de la carretera, incluso eso implique alterar una obra que ya está contratada con los brasileros.
 
"La oposición de derecha, y de siempre, en el caso de Bolivia está desarticulada. Está en manos del propio gobierno. Si Evo sabe llegar a un acuerdo con la OAS y con el gobierno brasilero, la oposición no crece más. Si continúa insistiendo en esas cosas, le regala a la oposición la posibilidad de organizarse", opina. Albó afirma que se Evo Morales tuviera el gesto de ceder a los indígenas, podría salir de esta crisis mejor de los que entró, como Lula en 2005.

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