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El polvorín

Bolivia - El polémico trazado de una ruta desnuda los dilemas de Evo

2 Octubre 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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El presidente debe decidir si desoye a sus bases o altera sus planes de gobierno
 
 
Alejandro Marinelli, enviado especial a Rurrenabaque
Clarín, Buenos Aires, 2-10-2011
http://www.clarin.com/


Con el desgaste propio de un segundo mandato, Evo Morales atraviesa su momento más delicado. Los primeros síntomas de descontento por el fallido tarifazo de nafta en diciembre se profundizaron ahora luego de la represión a los indígenas amazónicos que se oponen a la construcción de una autopista en el norte del país. Y encima en estos días -con los menores índices de popularidad desde que asumió- deberá enfrentar el dilema de sostener una decisión o avanzar sobre esos derechos que los indios reclaman. De ese delicado equilibrio dependerá que quienes fueron parte de la base social que lo llevó al poder no se transformen en sus opositores principales para los dos años que aún le quedan de gestión.

En un país con escasa industrialización, los recursos naturales resultan vitales para llevar adelante la economía. La nacionalización del petróleo en mayo de 2006 y el aumento de los ingresos por la explotación del gas provocaron el aplauso de todos los sectores que le habían entregado a Evo el 54% de los votos el año anterior. Las reservas y las ganancias se multiplicaron como nunca antes. A estas medidas siguieron la nacionalización de las telecomunicaciones y el trazado de una nueva política de distribución de tierras, algo que en un país donde el 62% de los habitantes es indígena, resulta trascendental. En ese entonces, el idilio por "la defensa de la nación" hallaba a todos del mismo lado.

En su asunción, el 22 de enero de 2010, Evo resaltó los números de su primera gestión. "Pasamos del 33% de cobertura de electrificación rural en 2005 al 51%", declaró y resaltó la acumulación de U$S 10.000 millones en reservas y la aprobación del Banco Mundial. Ante los micrófonos, Morales anunció su agenda desarrollista hasta 2014 : la construcción de represas hidroeléctricas, petroquímicas y la explotación del litio. Era la continuación del "capitalismo andino", como bautizó el vicepresidente Alvaro García Linera al modelo que se proponía llevar la "modernidad" al campo, con hospitales, carreteras, documentos de identidad y hasta la transmisión gratuita de la Copa del Mundo. Resultaba curioso entonces escuchar las acusaciones de los empresarios de Santa Cruz o de intelectuales como Mario Vargas Llosa, que le atribuyen un "fundamentalismo indígena" e incluso más ahora cuando sectores aborígenes lo desprecian "por defender los intereses extranjeros".

Precisamente los distintos paradigmas son los que en los últimos días entraron en eclosión. Para los pobladores del Territorio Indígena Isiboro Sécure (TIPNIS), su visión de desarrollo no es la misma que en La Paz. Sus costumbres y leyes son preservacionistas y su intención es que los "hermanos y los seres vivos de la madre tierra" puedan vivir como lo han hecho sus bisabuelos.

Ellos deciden estar fuera de la economía de mercado y no acuerdan con que los avances tecnológicos intervengan su realidad. "No nos oponemos a la carretera, pero que pase muy lejos de nuestro hogar", explica el yuracaré Adalberto Pianal, que tiene una de las miradas más conciliadoras.

En el TIPNIS viven unos 4.000 indígenas y otras miles de especies animales. Allí las distintas tribus se alimentan con lo que las rodea. Con la llegada de una autopista se plantea no sólo la alteración ecológica sino también un problema legal: los indígenas son dueños reales de esa propiedad. La Constitución les otorga potestad a los pobladores y dictamina que ellos deben ser consultados para intervenir en su medio ambiente. "Nosotros nunca pedimos la autopista, no sé por qué nos la imponen, no tiene sentido esto", argumenta con lógica propia el joven Isidio, quien vive frente a la frontera brasileña. A él tampoco le molesta que recorrer los 300 kilómetros entre el campamento marchista y La Paz lleve 17 horas en ómnibus. "Ese es el precio para poder vivir con estos árboles, estos pájaros y con mis hermanos contentos", dice con firmeza.

Los indios amazónicos no fueron los primeros en apuntarle a Evo . En su primer año de gobierno, el mandatario relegó al indianismo radical que propone la reconstrucción del Qollasuyu, la parte aymara del imperio inca, pese a que él pertenece a ese pueblo.

Esas singularidades étnicas y regionales que Morales se proponía aunar son las que ahora lo están arrastrando. ¿Cuáles son las posibilidades de construcción de una voluntad colectiva que no lastime los particularismos? Parece difícil porque mientras el cocalero aplaude que le entreguen tierra para sembrar y cosechar y se entusiasma con algunos beneficios que le propone el gobierno, en otros tantos sectores indígenas, la comunicación, la intervención de turbinas en los ríos, la luz eléctrica, los planes sociales están muy lejos de sus intereses. De mantener en el centro la balanza depende la convivencia en este país con más de 30 idiomas oficiales.

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