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El polvorín

Brasil: Pueblos indígenas fueron marginados por todos los gobiernos, según el Consejo Indigenista Misionero

4 Enero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

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Gobierno de Lula da Silva a destacado por golpear a los indígenas y a la Amazonía.

 

 

 Durante los últimos 30 años, las aspiraciones de los 241 pueblos indígenas de Brasil para lograr un nivel decente de vida se han visto frustrados debido a los sucesivos gobiernos han descuidado este importante sector de la población. Así, lo remarcó Roberto Antonio Liebgott, vicepresidente del Consejo Indigenista Misionero (CIMI), organización que reclama los derechos de los pueblos indígenas en Brasil. En un estudio llevado a cabo desde 1980 sobre las medidas adoptadas por los gobiernos con respecto a la situación marginal de los pueblos indígenas, Liebgott pudo corroborar el poco progreso alcanzado y el abandono en las áreas de salud, educación y demarcación de tierras indígenas.

 

Otros puntos negativos que han marcado los últimos ocho años, el período del LULISMO, incluye la violencia contra los nativos y la criminalización de la protesta indígena.

 

Los episodios de violencia, los desalojos y las invasiones han tenido lugar en Bahía, Pernambuco, Maranhão y Mato Grosso do Sul. El caso de los nativos guaraní kaiowá, que fueron expulsados de sus tierras, perseguidos y obligados a vivir junto a una carretera, fue considerado como uno de los episodios más significativos que exhiben "la falta de interés para los pueblos indígenas". Otro hecho negativo que empañó la administración de Lula fue el mal uso del presupuesto indígenas, no sólo no promover acciones efectivas para la supervivencia física y cultural de los pueblos, sino oponerse a las peticiones formuladas por los 241 pueblos indígenas de Brasil.

 

Los sectores de salud y educación también fueron ignorados, ya que los proyectos destinados a los pueblos indígenas fueron olvidados para priorizar los planes del LULISMO. Con base en lo anterior, lo único que queda para los pueblos indígenas y las organizaciones que defienden sus derechos, es intensificar la lucha.

 

"Hacer demandas, realizar acciones que lleven a efectivizar políticas públicas, luchar por la participación en todos los campos y ejercer presión pública para poner en vigor políticas para los pueblos indígenas, siguen siendo la alternativa", declaró el vicepresidente del CIMI.

HISTORIAL

 

El análisis del CIMI establece que hubo epidemias y enfermedades endémicas durante el gobierno del general Joao Batista Figueiredo (1979 - 1985) que costó la vida a decenas de comunidades y casi extinguió etnias como los Deni.

 

Carreteras y represas construidas en tierras indígenas, fueron un catalizador del etnocidio en el Brasil .

 

Durante el gobierno del presidente José Sarney (1985 - 1990), territorios indígenas ancestrales fueron invadidos con inusitada intensidad y violencia: empresarios pescadores, madereros, mineros en busca de piedras preciosas y empresas mineras formales constituyeron avalanchas de ocupación incesantes.

 

Unos 2.000 indígenas yanomami murieron de diversas enfermedades traídas por los cerca de 30.000 buscadores de piedra preciosa que ocuparon las tierras indígenas yanomami durante ese tiempo.

 

El gobierno de Fernando Collor de Mello (1990 - 1992), demarcó las tierras yanomami, seguidamente. Esta administración homologó 108 territorios indígenas.

 

Durante el gobierno de Itamar Franco, 20 territorios indígenas también fueron homologados.

 

Fernando Henrique Cardoso, presidente entre 1994 y 2002, estaba más preocupado por las cuestiones indígenas. Durante sus dos mandatos, Cardoso homologó 147 territorios indígenas.

 

Lula da Silva asumió la presidencia en 2003 y revivió las esperanzas de los sectores populares y las minorías étnicas. Sin embargo, esta sensación desapareció rápidamente debido a que las demandas prioritarias en la agenda indígena no se tuvieron en cuenta.

 

Por ejemplo, las demarcaciones no eran prioritarias, ya que sólo 88 territorios fueron homologados, y, en algunos casos, los procedimientos se iniciaron en gobiernos anteriores. Cientos de los procesos de demarcación de otros territorios llegaron a un punto muerto con el LULISMO.

 

De acuerdo con Liebgott, de los 988 territorios indígenas, no se han tomado medidas en 323 casos, mientras que 146 territorios están siendo estudiados, pero aún no han sido identificados con precisión de cara a su demarcación.

Brazil: Indigenous Peoples were marginalized by Governments, according to the CIMI

Servindi, December 30, 2010.- Over the last 30 years, the aspirations of the 241 indigenous peoples of Brazil to achieve a decent standard of living have been thwarted because successive governments have neglected this important sector of the population. 

So said Roberto Antonio Liebgott, Vice President of the Indigenist Missionary Council (CIMI), organization that protests the rights of indigenous peoples in Brazil.

In a study conducted since 1980 on the actions taken by governments with regard to the marginal status of indigenous peoples, Liebgott was able to corroborate the little progress achieved and neglect in the areas of health, education and indigenous land demarcation.

Other negative points that have marked the last eight years included the violence and criminalization of indigenous protests. Episodes of violence, evictions and invasions have taken place in Bahía, Pernambuco, Maranhão and Mato Grosso do Sul.

The case of the Guarani Kaiowá, who were evicted from their land, persecuted and forced to live alongside a road, was considered to be one of the most significant episodes exhibiting “the lack of interest for indigenous peoples”.

Another negative event that marred Lula’s administration was the misuse of the indigenous budget, which not only failed to promote effective actions for the physical and cultural survival of the peoples, but also went against the requests made by the 241 indigenous peoples of Brazil.

The health and education sectors were also ignored, since the projects aimed at indigenous peoples were forgotten at the expense of government proposals.

Based on the foregoing, the only thing left for the indigenous peoples and organizations, who defend their rights, is to step up the fight.

“Make demands, take action as a result so that they may become public policies, fight for participation in all stages and pressure public powers in order to put policies into effect for indigenous peoples continue to be the approach,” the CIMI Vice President stated.

Time Line

The analysis establishes that there were epidemics and endemic diseases during the government of General Joao Batista Figueiredo (1979 – 1985) that killed dozens of communities and almost wiped out ethnicities such as the Deni. Roads and dams were also built on indigenous land.

During the government of President José Sarney (1985 – 1990), ancestral indigenous territories were increasingly invaded, this time by fishermen, loggers, prospectors searching for precious stones and mining companies.

Some 2,000 indigenous people died from various diseases brought by the nearly 30,000 gemstone seekers that occupied the Yanomami indigenous land during that time.

The government of Fernando Collor de Mello (1990 – 1992), who demarcated the Yanomami land, followed. This administration homologated 108 indigenous territories.

During the government of Itamar Franco, 20 indigenous territories were also homologated.

Fernando Henrique Cardoso, who was president between 1994 and 2002, was more concerned about indigenous issues. During his two terms, Cardoso homologated 147 indigenous territories.

Lula da Silva took office in 2003 and revived hopes in the popular sectors and ethnic minorities. However, this feeling disappeared over the years because priority demands in the indigenous agenda were not taken into account.

For example, demarcations were not prioritized, as only 88 territories were homologated, and, in some cases, procedures were initiated in previous governments. Hundreds of other demarcation processes have come to a standstill.

According to the academic, Liebgott, of the 988 territories, no action has been taken in 323 cases, while 146 territories are being studied, but have yet to be identified.

 

 

 

Brasil: Derechos Humanos, pobreza e indígenas

NUEVA MASACRE DE LA POLICÍA MILITAR DE RÍO. SIETE MUERTOS, ENTRE ELLOS UN NIÑO DE TRES AÑOS. EN 2007 MATÓ A 1.260 PERSONAS, UN `RÉCORD' HISTÓRICO



17.1.08 - Una acción de la Policía Militar de Río de Janeiro el pasado 10 de enero en la favela Jacarezinho terminó con siete personas muertas y varias acusaciones de tortura y otras violaciones. Aún no ha sido esclarecido el objetivo de la operación, aunque algunos medios sugieren que la policía cumplía ordenes judiciales en busca de vehículos robados y para combatir el narcotráfico.
La Red de Comunidades y Movimientos contra la Violencia informó que la operación fue muy violenta y destacó la muerte de Wesley Damião da Silva, quien tenía apenas tres años. La Red denuncia también que la policia obligó a un joven a beber cloro antes de ser ejecutado y que se produjeron irrupciones violentas de los agentes en muchos domicilios, sin mandato judicial alguno y con agresiones contra los moradores.
Los departamentos de la Policía de Rio de Janeiro responsables por este nuevo caso de violación de derechos humanos son el llamado "Bope" y dos batallones regulares.
 
 

También aumenta la violencia contra los indígenas
Según el informe elaborado por el Consejo Indigenista Misionero (Cimi) sobre Violencia contra Pueblos Indígenas en Brasil en 2006 y 2007, que será divulgado en abril, la violencia contra esos pueblos aumentó casi un 40%. En ese periodo fueron asesinados 124 indígenas, 76 en 2007 y 48 en 2006 .

El número de asesinatos en 2007 fue el mayor que haya registrado el Cimi. Solamente en Mato Grosso do Sul fueron 48 los asesinatos. El número de asesinatos en el estado creció casi un 150% si se compara con los dados registrados en 2006, cuando tuvieron lugar allí 20 asesinatos. El estado con el segundo mayor número de registros es Pernambuco, con 8 asesinatos.
El vicepresidente del Cimi, Roberto Liebgott, evalúa que el endurecimiento de la violencia contra los indígenas y el aumento de los asesinatos se dio, fundamentalmente, por dos razones: negligencia del Gobierno Federal frente a la realidad indígena, que no se estructura para demarcar, proteger las tierras de esos pueblos, ni para retirar a los invasores.
Además, según el vicepresidente del Cimi, en el estado de Mato Grosso do Sul -en el cual ocurrieron más de la mitad de las muertes- existe una realidad de gran densidad poblacional en dos reservas: Dourado y Guaraní Kaiowá.
En la primera, más de 12 mil indígenas comparten un área de cerca de tres mil hectáreas. El poco espacio, provoca una situación de confinamiento que potencializa los conflictos internos. De los 48 asesinatos en el estado, 14 ocurrieron en Dourado. Para Liebgott, el gobierno tiene que demarcar nuevas áreas, que ya son tradicionalmente del pueblo de Dourado, para disminuir la densidad poblacional.

En relación con el pueblo Guaraní Kaiowá, el vicepresidente del Cimi reclama que la Fundación Nacional del Indio (Funai) demarque las 32 áreas, de acuerdo con lo que se comprometió a realizar a través de un 'Término de Ajuste de Conducta'. Sin embargo, los grupos de trabajo responsables para realizar el estudio de las demarcaciones, que deberían haber sido formados antes de diciembre de 2007, todavía no existen.
De acuerdo con el Cimi, se mantienen los asesinatos en situaciones de conflicto con grandes hacendados.

En 2007, dos líderes de un mismo grupo Guaraní fueron asesinados por luchar para reocupar sus tierras (Kurussu Ambá). En enero, la rezadora-adivinadora Xurete Lopes, de 70 años, fue asesinada por guardias de seguridad particular durante una reocupación de tierra. En julio Ortiz Lopes, del mismo grupo, fue asesinado en la puerta de su carpa, según testigos, por un grupo al mando de un hacendado.
Según Liebgott, el Cimi está preocupado también por los grandes impactos que el Programa de Aceleración del Crecimiento (PAC), que está siendo implementado por el Gobierno Federal, va a tener sobre las tierras indígenas. La construcción de las hidroeléctricas del Río Madeira (Rondonia) y de Belo Monte (Pará) y los financiamientos al agronegocio y a la agroindustria para la siembra de soja y eucalipto van a afectar territorios de pueblos indígenas.

Además, en la región Amazónica existen más de 40 pueblos indígenas que todavía viven aislados, sin ningún contacto con la sociedad brasilera, y van a ser desterrados a las fronteras por esos proyectos; sin embargo, el gobierno no demuestra ninguna preocupación por ellos.
El informe que el Cimi difundirá en abril traerá números sobre amenazas, intentos de asesinato, muertes por falta de asistencia (suicidio, falta de atención médica...), invasiones de tierras indígenas, entre otros. El informe también analizará el crecimiento de la violencia contra los pueblos indígenas. El estudio está basado en informaciones reseñadas en las comunidades indígenas y en el seguimiento de periódicos de todo el país. (Fuentes: Agencia PÚLSAR, AP, Radioagência Notícias do Planalto y Adital)

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