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El polvorín

Brasil/Río de Janeiro La "pacificación" de la Rocinha, en Rio

18 Noviembre 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 


 
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La gran vidriera
  
Mario A. Jakoskind, desde Río de Janeiro 
Brecha, Montevideo, 18-10-2011
 

  
La de Rocinha es una de las favelas emblemáticas de Brasil. Hace por lo menos dos décadas que había sido tomada por bandas de narcos, y era el mayor punto de distribución de droga en la zona sur de Rio, la más rica de la ciudad. La semana pasada la Policía Militar la ocupó, en el marco de sus operaciones de "pacificación" de algunos asentamientos cariocas previo al Mundial de 2014.

Las autoridades dicen que todo cambiará en el lugar en los próximos años. Promesas similares fueron formuladas tras operaciones del mismo tipo, años atrás, y nada cambió.
 
Una semana después de la muerte del camarógrafo Gelson Domingues en una operación policial en una favela de la zona norte de Rio de Janeiro, un contingente de unos 3 mil agentes fuertemente armados ocupó una de las mayores favelas cariocas, Rocinha, y otras dos de los alrededores, Vidigal y Chácara do Céu, todas ubicadas en los alrededores de un área en la que reside la población de mayor poder adquisitivo de la ciudad. Entre las tres favelas superan largamente los 100 mil habitantes.

La operación, que duró cuatro horas, no tuvo demasiados resultados en materia de detenciones o de incautaciones, pero fue saludada como un éxito por los gobiernos estadual y federal, ya que se llevó a cabo sin que se disparara un solo tiro. A eso contribuyó que fue largamente anunciada, permitiendo la fuga de la mayor parte de los principales narcos. Aun así, dos de los capos más buscados, "Nem" y "Peixe", fueron capturados.

Para simbolizar que el Estado había retomado el control de la favela, la policía izó en lo alto del morro la bandera brasileña.

Déjà vu
 
No se trató en realidad de una novedad. Hace 23 años, la propia Rocinha fue ocupada por la policía, que instaló allí un puesto del Núcleo de la Compañía de Operaciones Especiales (Nucoe), equivalente al actual Batallón de Operaciones Especiales (bope). Poco después, los narcos retornaron al lugar y se apoderaron del asentamiento. La favela de Rocinha aprovisiona en droga a una de las zonas de mayor consumo de Brasil.

En 1994-95, el bope regresó a Rocinha y volvió a izar la bandera nacional, pero esta nueva ocupación no tuvo consecuencia alguna en términos de cambios en la estructura social del área, que tiene una población mayor a la de centenas de municipios "bien constituidos". Con excepción de la presencia policial, el Estado siguió estando ausente de la favela, que continuó sin contar con servicios de asistencia básicos y con la infraestructura mínima. Algo similar sucedió en otras favelas, como el Complejo del Alemán, ocupado hace un año y en principio hasta junio próximo. Cuatro años antes, en 2007, el Complejo ya había sido ocupado por la policía, sin que se produjera evolución alguna de la zona.

La favela de Vidigal, que también abarca una zona privilegiada, con vista al mar, tiene una larga historia de movilización social. En los setenta la comunidad local se movilizó para impedir que los propietarios del terreno, unos empresarios israelíes, los desalojaran. La movilización fue un éxito, a pesar de que se estaba en plena dictadura, y contó con el apoyo del único partido de oposición de la época, el mdb (hoy pmdb). Muchos de los ocupantes consiguieron que se les otorgara título de propiedad, y permanecen hasta hoy en el lugar. Tanto Vidigal como Rocinha y Chácara do Céu fueron luego dominadas por los narcos, que han reemplazado al completamente ausente Estado central en el "trabajo social" en el área. Y también en el mantenimiento del "orden". Muchos han sido los casos de habitantes de estas favelas ejecutados o mutilados por los narcos o por los parapoliciales.

Las autoridades del estado de Rio y federales prometen que esta vez no será así, que las favelas ocupadas serán reconstruidas y que en ellas desembarcarán, junto a las Unidades Policiales de Pacificación, que allí permanecerán por mucho tiempo, una serie de agentes estatales para implementar planes sociales de alto impacto. En total, unas 40 favelas serían así "liberadas". La próxima sería el Complejo da Maré, un conjunto de asentamientos cercano al aeropuerto internacional de Rio donde viven unas 130 mil personas. Todas estas favelas, prometen desde el poder político, serán incorporadas al tejido social de la ciudad. Habrá que cambiar mucho, muchísimo, para que así sea. Empezando por la policía.

Antônio Bonfim Lopes, alias Nem, apenas cayó preso esta semana dijo que la mitad del dinero que conseguía con sus tráficos se le iba en "propinas" a agentes de la policía. Se le ofreció que colaborara en la denuncia de esos policías corruptos, a cambio de una reducción de su pena. Nem teme que si lo hace lo maten en prisión.

El "día después" de la operación policial, el cambio mayor que se notó fue la tranquilidad que reinaba en las favelas ocupadas. La mayoría de los habitantes optaron por el silencio. No condenaron la acción, pero tampoco la saludaron, tal vez por temor a que en poco tiempo (acaso luego de los Juegos Olímpicos, o del Mundial, para no ir tan lejos) vuelvan a vivir lo que vivieron tras las ocupaciones anteriores. No les temen sólo a los narcos, sino también a la policía, que mantiene contactos con los paramilitares que dominan buena parte de las favelas e imponen su ley.

Los analistas más pesimistas prevén que los capos que tenían en Rocinha sus bases las trasladen a otras favelas o a barrios pobres de la ciudad. Aquellos asentamientos que no están ubicados en las inmediaciones de los estadios o de los circuitos turísticos -y son los más- no forman parte de los planes "pacificadores" de las autoridades, por lo cual permanecerán tal y como están ahora.
 
Temen, estos analistas, que las operaciones de pacificación sean apenas un remiendo, si no un bluff.

 

 

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