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El polvorín

Bs. As – Montevideo: Tres empanadas y doscientos centímetros cúbicos de refresco (una odisea de viaje)

8 Marzo 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

por León Barzi

 

Durante años de mi vida en cada reunión donde salía el tema de las demoras en viajes o medios de transportes siempre contaba mi experiencia durante un viaje en el Eladia Isabel de BQB en el año 2001.

Fue un viaje complicado ya que en vez de tardar tres horas de Bs.As. a Montevideo, debido a una rotura del motor del barco estuvimos quince horas arriba del navío naufragando en el medio del río. Luego fueron dos horas más a Montevideo con lo cual el viaje en total tuvo un tiempo estimado de diecisiete horas. Hasta hace dos días ese había sido mi viaje más largo para ese mismo trayecto, no el peor (ya que muchas veces enganche tormenta y los viajes fueron horribles) pero sí el más largo.

El pasado viernes 4 de marzo del 2011 (un poco más de diez años después de la travesía del Eladia Isabel) salí de mi casa a las 17hs (horario argentino) para disponerme a realizar el viaje en Colonia Express (La Empresa) en el buque rápido a Colonia con luego conexión de micro a Montevideo. Duración estimada del viaje: cuatro horas (una de barco, dos y media de micro, más/menos minutos de trámites).

Al llegar al puerto ubicado en la zona de Dársena Sur realice los trámites correspondientes a migraciones y esperé unos minutos hasta que nos permitieron ingresar al barco. Los minutos pasaron e ingresamos. Al subir noté un sutil olor a gasolina que adjudiqué a algún barril ubicado en el puerto. Conseguí mi lugar, me senté, me enchufé los auriculares para usar el mp3 y que pasara la hora de viaje rápidamente. Salimos. A los pocos minutos de zarpar el barco comenzó a moverse en un vaivén que hubiese sido normal si se tratase de un día de tormenta, pero uno al ver por la ventana notaba el Sol en medio del cielo y unas nubecitas blancas que parecieran dibujadas por cualquier paisajista profesional.

Muchos pasajeros se marearon y se comenzaron a sentir mal debido a este movimiento inusual del barco. A la hora de viaje se comenzaron a ver luces en el horizonte que supuse sería Colonia y por entonces el viaje en barco estaría llegando a su fin. Ahí fue cuando escuche a una azafata decir que el viento estaba muy fuerte y que por esa razón estábamos volviendo… a Bs.As. ¿Entonces esas luces en el horizonte no eran Colonia? ¿¡¿Cómo?!?

Supuestamente el viento estaba fuerte y no podíamos dirigirnos a Colonia, mentira número uno. Luego nos enteraríamos de que el barco se había roto y las personas que lo sabrían arreglar se encontraban en Bs.As. , por eso volvíamos hacia atrás en el recorrido (el olor a gasolina que sentimos se ve que no era algo del puerto). La vuelta tardó dos horas, por ende tardamos tres horas en ir desde Bs.As. hacia… Bs.As. nuevamente!!

Los pasajeros comenzaron a enfurecerse y exigir soluciones para poder llegar a terminar de realizar su viaje. Uno de los pasajeros que estaba sentado detrás de mí comentaba que en la primera quincena de enero le había sucedido algo similar y tuvo una demora de doce horas hasta que pudo finalmente llegar a destino. Todos esperábamos que en esta ocasión la situación fuese diferente. Ilusos. Nuevamente piso Argentino y comenzaron los insultos hacia los encargados de La Empresa. Todos buscábamos y exigíamos alguna solución.

El gerente de ocasión (profesional en lo que a lavarse las manos concierne) que salió a dar la cara comenzó a tirar diferentes posibilidades. Los que querían que se les devuelva el dinero e irse a ver si tenían la suerte de conseguir algo en otras empresas (teniendo en cuenta que era el viernes antes de carnaval y los pasajes estaban agotados en todos lados) fueron atendidos de manera inmediata y se les devolvió el monto del pasaje.

Otra posibilidad era conseguir un avión que nos lleve hacia Uruguay (Ja! Sí claro. 190 pasajeros con equipajes en avión. Mentira número dos). Pedirle a BQB que les preste un barco para llevarnos (sin ofrecerles nada cambio la veo difícil); que Cacciola nos preste una de sus lanchas y entonces nos llevarían en micro al Tigre para allí viajar a Carmelo y luego varios micros nos dejarían en Colonia, Montevideo u otro destino de la costa uruguaya que los pasajeros tenían como destino fueron opciones que se diluían al segundo de que las pronunciaban.

La última posibilidad era la de micros que nos llevarían hacia Montevideo. Esta posibilidad era la más realista y finalmente fue la que se consiguió.

A las 22hs nos dijeron que en una hora llegarían los micros para depositarnos en nuestros destinos, en ese momento una de las pasajeras tomó la posta y realizó listas para contar y ordenar a los demás.

Varios comenzamos a agruparnos para pasar el tiempo y aguantar la espera, pedimos comida ya que ya habían pasado cuatro horas desde la partida del barco roto (vale decir que La Empresa tiene otro barco más grande, con el cual realizaba tres viajes diarios a Colonia, encallado en el puerto de Bs.As. esperando un repuesto que llegue desde Bahía Blanca desde el mes de noviembre y por esa razón los viajes los hacían con un barco más chico que no estaba preparado para tanta exigencia, de ahí las recurrentes fallas en los motores). A la hora los micros no llegaron pero sí la primer tanda de empanadas para que puedan comer los pasajeros y nos repartieron también latas de refrescos (250 cm³).

Preguntamos por la demora de los micros y la respuesta que recibimos (reiteradas veces) era "En quince minutos llegan", lo cual lleva a la conclusión de otro de los pasajeros que dedujo que La Empresa contaba con un reloj de arena mojada para medir los famosos quince minutos. Después de otra tanda de empanadas (yo pude comer tres en total, mientras algunos solo consiguieron una y con suerte) los micros por fin llegaron… a la 1:30hs de la madrugada, sí que fueron largos los quince minutos.

Vinieron tres micros de La Costera (ómnibus conocidos por hacer el trayecto urbano de Bs.As. a La Plata, sin baños y con asientos no muy cómodos) en los cuales salimos a las 2 a.m. con supuesto destino a Montevideo en siete horas (recordemos que los micros eran sin baños). Subimos repartidos de forma no arbitraria y pensamos que los problemas ya habían culminado.

A las cuatro horas, luego de una siesta incomoda en el asiento del micro, noté que el micro estaba detenido. Preguntamos y entonces supimos que nos encontrábamos en Gualeguaychú.

Al parecer los micros de La Costera no tenían la habilitación para poder cruzar la frontera internacional y entonces nos tenían que dejar allí y nosotros cruzar el puente que une dicha ciudad argentina con la uruguaya Fray Bentos a pie y llevando nuestros equipajes.

Allí otro pasajero tomó la posta y luego de dos horas de tramite consiguió (mediante llamadas al gerente de La Empresa) que nos dejaran cruzar el puente. Del otro lado nos estarían esperando otros micros uruguayos que nos llevarían a Colonia, Montevideo o Punta del Este, dependiendo del destino de cada uno de los pasajeros.

Los choferes de La Costera nos acompañaron durante varias horas (tratando de mantener buena cara ya que ellos estaban realizando un servicio extra del debido) hasta que tuvieron que retirarse ya que debían volver a Bs.As. a buscar a otros damnificados de La Empresa del horario de la mañana (obviamente el barco no se arreglaría rápidamente).

Ya era 5 de marzo y todos intentábamos comunicarnos con gente que nos esperaba en nuestros destinos para tratar de informarles como proseguía la travesía. También aquellos que habíamos sacado ida y vuelta pensábamos que hacer para volver ya que pocos confiaban en el funcionamiento de estos barcos en el transcurso de la semana. Cosas que se iban planteando en la cabeza. A las 10am los micros de La Costera nos dejaron al costado de la ruta en Fray Bentos, al rayo del sol y sin documentos (ya que nos los habían retirado para realizar los trámites de migración pertinentes para la entrada al Uruguay).

Un muchacho enviado por La Empresa (pobre pibe que solo cumplía órdenes) vino a explicarnos que se estaba haciendo todo lo posible para que podamos continuar el viaje y que deberíamos seguir esperando allí (al costado de la ruta, bajo el sol y con las empanadas y el refresco de la noche anterior como único alimento para muchos de nosotros).

196848_199662403396542_100000583510041_676141_2743820_s.jpgPasajeros de La Empresa esperando en Fray Bentos (al lado de la
ruta y al rayo de sol) durante 6hs.

Varios pasajeros nos comenzamos a relacionar y generar conversaciones y tratar de que la demora no sea más tediosa de lo que ya venía siendo.

A las 11am se nos acercaron unos encargados de la aduana de Fray Bentos a preguntarnos porque estábamos acampando al costado de la ruta. Luego de explicarles nuestra odisea expresaron "¿¡Pero cómo!? Ya mismo les mandamos los micros para que los vengan a buscar". Y así fue. Mientras La Empresa seguía sin darnos soluciones estos señores consiguieron traernos los micros en media hora. Los micros llegaron y pudimos subir.

Pero todavía faltaba recuperar nuestros documentos. Y eso sucedió al llegar a migraciones y como no podía ser de otra manera los pasajeros nos encargamos de repartirlos entre los tres micros que había (a Montevideo, a Colonia y otro al Este). Cuatro horas en un coche cama contratado por La Empresa para llegar por fin al destino. En este final de trayecto por mi cabeza iba terminando de armarme el "speech" que iba a largarles a los de La Empresa apenas llegase a la terminal de Tres Cruces.

Me imaginaba exigiéndoles la devolución del dinero y pidiendo la cancelación de mi pasaje y el de mi novia (que iba a viajar por La Empresa unos días después) y ellos poniéndome alguna excusa. También me imaginaba mi reacción y la de los demás pasajeros ante esta situación y de esta manera fui juntando agallas para ese momento.

Por fin llegamos a Tres Cruces después de veintitrés horas de viaje y apenas obtuve mi equipaje salí al cruce de La Empresa. Con toda esa escena armada que tenía en mi cabeza llegué a la ventanilla y los increpé "Soy uno de los pasajeros del viaje de 24hs de La Empresa y quiero que me devuelvan el dinero. Además cancelar mi pasaje de vuelta y el de mi novia." A lo que recibí la respuesta de "Si, claro" del empleado que me atendió con cara de me van a comer crudo si digo que no a algo.

Detrás de mí se comenzó a formar una larga fila de los pasajeros de este viaje y les comenté que "Nos iban a devolver el dinero a todos". Una buena al menos. Pero para finalizar queda preguntarse ¿Qué se hace después de esto?

Por mi parte lo que voy a hacer es nunca mas utilizar los servicios de La Empresa, que es manejada por un dueño inescrupuloso e ineficiente, que a pesar de obtener ganancias increíbles no invierte en la mejora de sus barcos que se rompen reiteradamente y nunca nadie dice nada.

Atendida por empleados lacayos y pobres diablos que son titireteados a gusto de un gerente que se lava las manos y amen de seguir ordenes mienten sobre cualquier hecho que les acontezca a pasajeros que en este caso debido a la falta de pasajes en otras empresas tuvimos que terminar acá.

La Empresa Colonia Express Es Mierda.

Falta de profesionalismo y de respeto. Mentiras tras mentiras.

Solo con tres empanadas y 250 centímetros cúbicos de refresco no se solucionan las negligencias.

 

Tomado de Diario La Juventud

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www.diariolajuventud.com.uy

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