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El polvorín

Burka si - burka no...

27 Junio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

El capitalismo y el burka
¿Religión o beneficios?
Pablo Jato | Kaos en la red
¿Religión o negocio?

 

 

En Bélgica están a punto de aprobar una ley que prohíbe el uso del hyyab y del burka, igual que en Italia, Francia, Holanda y Dinamarca, aunque el pionero de esta cruzada moderna es Nicolas Sarkozy que consiguió aprobar una ley en el 2004 que prohíbe todo símbolo religioso en las escuelas. Pero el capitalismo, que todo lo devora, lo mastica y lo digiere para vendérnoslo a cualquier precio, ha abierto la puerta a una polémica que debería hacer reflexionar a aquellos que hoy señalan con el dedo y prohíben estas prendas.

En junio del 2009, Sarkozy dijo que el burka constituía "una ofensa a la dignidad de las mujeres" pero un mes más tarde, 22 famosos diseñadores como Nina Ricci, Carolina Herrera o John Galliano, director artístico de Christian Dior que ha creado prendas para Carla Bruni, presentaban en la pasarela de París su diseño de la abaya, una túnica negra que visten millones de mujeres árabes, complementada con velos y reinventada según estos “artistas” para los desfiles de alta costura del 9 de julio. El diseñador español David Delfín, en las últimas pasarelas europeas incluida la de París, presentó su nueva línea de diseños basados en el burka. Diseños exclusivos, caros, de firma y ejemplo de “creatividad” moderna. Burkas de colores para hombres y mujeres. ¿Con qué intención? Ni más ni menos que la de ganar dinero.

Burkas de alta costura, que a ojos del mandatario francés no serán una ofensa para las mujeres; simplemente es un negocio. ¿Le prohibirán al poderoso mundo de la moda francesa comercializar “su” producto? La mujer que quiera llevar uno de estos carísimos y extravagantes diseños ¿será también sancionada por la policía en la calle?

¿Quién tiene más “derecho” a llevar un burka; una mujer convencida de su carácter social, religioso y cultural (por muy retrógrado y machista que nos parezca) o una señora de la alta sociedad que lo ha comprado en una tienda de diseño y lo usa solo porque está de moda? En caso de que se volviera un éxito y moviera millones de euros probablemente los diseñadores defenderían la prenda con mil argumentos. ¿Debemos prohibirlo o restringirlo solo para usos comerciales?

Parece que tenemos que elegir entre ser capitalistas o fundamentalistas.

En ese mismo año, en el 50 aniversario de la creación de Barbara Millicent Roberts, nombre completo de la muñeca Barbie, se realizó una subasta benéfica, y entre los objetos subastados destacaba una Barbie con burka, que forma parte de la colección de 500 barbies negras realizadas para esta ocasión por la artista italiana Eliana Lorena expuestas desde 19 de noviembre, en la galería "Il Serraglio" de Florencia.

¿Arte o incitación a la discriminación? ¿Reivindicación o negocio? ¿Debe entrar la policía rompiendo las ventanas de la galería para detener a la creadora y censurar la muñeca? ¿Es la muñeca Barbie un juguete sexista por llevar burka o por llevar minifalda y tacones? Al capitalismo le da igual con tal de que se venda. Las armas de guerra son una ofensa a la raza humana mucho más grave, pero ningún líder europeo se niega a comercializarlas ni las prohíbe con tanta ferocidad.

Los europeos que hoy tanto se ofenden y se abanderan en la lucha contra la desigualdad, no siempre fueron tan abiertos de mente. Represiones religiosas aparte, no hace ni un siglo que las mujeres pueden llevar pantalones sin que nadie se escandalice. La vieja Europa obligó a las mujeres a usar falda. ¿Es la falda un símbolo de represión y discriminación machista? Las mujeres no podían ni montar a caballo, sin embargo la falda no ha sufrido el castigo.

¿Qué pasaría si en México, en Ciudad Juárez, comenzaran a venderse (por ejemplo) burkas antibalas que impidieran a los delincuentes y mafiosos saber quién va debajo, si es hombre o mujer, si va armado o no… Supongamos por un momento que el burka antibalas se convirtiera en un superventas y que una mujer mexicana llegara a Bélgica con dicha prenda puesta, y no por motivos religiosos si no de seguridad. ¿Cómo actuaría la ley?

La verdad es que tal y como está el mundo, incluso a mí me dan ganas a veces de salir a la calle cubierto de arriba abajo.

Parece que esta nueva ley esté diseñada solo para castigar a las mujeres musulmanas y no a las capitalistas. Una ley para castigar y poner en evidencia los extremos de algunos pueblos islámicos y no para defender la igualdad.No soy, que conste, defensor del burka. Estoy en contra de todo símbolo de represión y de toda acción de sometimiento por el motivo que sea, y al igual que costumbres salvajes como la oblación, el burka debería estar erradicado de nuestra civilización. No critico la prohibición si no la hipocresía con que se está utilizando dicha prohibición. La falsedad con la que convierten una tragedia en propaganda política.

Está pasando en España con el caso de Najwa, una niña de origen marroqui a la que un colegio de Madrid prohíbe la entrada si lleva puesto el hyyab o velo islámico, causando la protesta de muchas de sus compañeras de clase y la ebullición de la opinión pública. Esperanza Aguirre, presidenta de la comunidad de Madrid y miembro del partido de la derecha católica, dice que “no debe llevarse la cabeza cubierta dentro de los centros educativos” olvidando a las monjas que lo llevan haciendo siglos y continúan hoy circulando por los muchos colegios que administran.

Para no quedar mal y para no dar una imagen de acoso al Islam, se supone que se retirarán todos los símbolos religiosos de las escuelas europeas, incluidos los crucifijos. En Francia ya está regulado y en España se ha obligado a retirarlos aunque muchos sigan en la pared. ¿Podrán los alumnos llevar símbolos al cuello en una cadena? Quizá la prohibición es solo para símbolos que se vean de lejos. Un velo NO, pero una cruz de plata en una cadena a la altura del cuello SÍ. ¿Vamos a registrar a los alumnos por si llevan símbolos escondidos?

Pasará que mientras perdemos el tiempo viendo si los alumnos llevan pañuelos o crucifijos, ellos pasarán a las clases drogas y armas de fuego.

Hipocresía y manipulación. En el fondo todo es parte de esta nueva guerra fría entre occidente y el islam. Nos están preparando para una segregación masiva en defensa de nuestros “valores tradicionales”. ¿Nos están preparando para un enfrentamiento con el mundo árabe? Creo que mi pregunta lleva respondida bastante tiempo.

Occidente se desvía peligrosamente a la extrema derecha y parece estar preparando el camino suavemente, vendiéndonos la vieja idea de que se pueden defender las libertades creando prohibiciones.

Hace pocos meses, se paseaban por Europa algunos miembros de grupos nudistas, reivindicando su derecho a poder ir desnudos por la calle. La idea no es mala viendo el revuelo y las polémicas que levantan indumentarias y sombreros. La policía española les escoltaba pero no podían arrestarles porque no existe ninguna ley que prohíba ir desnudo. La reforma del Código Penal español de 1996 ya advierte de que "las personas que elijan vivir desnudas, pasan a ser personas con ese derecho". El Ayuntamiento de Barcelona editó hace ya dos años un tríptico informativo que reconocía el derecho de los ciudadanos a ir desnudos por la vía pública, si así lo desean. Me pregunto que dirá Dios sobre este tema.

Dentro de poco, en Europa se podrá ir desnudo pero no se podrá usar burka. Seguramente, un nudista sería condenado a la cárcel o algo peor, en cualquier país dominado por el extremismo islámico. No creo entonces que les parezca injusto que se prohíba en occidente tapar el cuerpo en su totalidad. En España, desde 1989, el Código Penal ya no sanciona esta opción por "escándalo público". Me gustaría saber cómo se define en la nueva Europa el concepto de “escándalo público” ¿ir cubierto de la cabeza a los pies?

Son la cara y la cruz de las libertades civiles.

Todos debemos tener las mismas libertades y derechos sin que importe nuestro sexo, nuestra raza o nuestra religión. ¿Hay que destruir todos los símbolos para poder llegar a un entendimiento? ¿Todas las religiones? ¿Todas las ideas? Y poder disfrutar así de la libertad… ¿Tenemos que terminar desnudos, todos, para poder comenzar a vernos como iguales?

Los desfiles de moda llevan años jugando a escandalizarnos mostrando partes del cuerpo femenino, con un claro objetivo publicitario y comercial. Vender no está prohibido. Y al capitalismo le da igual si el que compra va desnudo, vestido, es árabe, judío o católico. El dinero no tiene religión ni necesita vestirse. Claro que sin bolsillos ¿dónde iría a parar el capitalismo?

http://www.worldimagepress.org

La prohibición del burka musulmán y la promoción del burka occidental

"Valórame por lo que soy, no por lo que aparento"
"Valórame por lo que soy, no por lo que aparento".

En la tolerante y moderna Europa está siempre presente, desde el aumento de la inmigración musulmana, el debate sobre el hiyab (velo islámico) y el burka. ¿Hay que respetarlos como símbolos religiosos válidos y aceptados, como la cruz al cuello, o hay que desacreditarlos y hasta prohibirlos por ser parte activa de la opresión islámica sobre la mujer? Las leyes de países como Francia presumen de avanzadas y abiertas, de cosmopolitas y respetuosas, pero la prohibición de manifestar una elección personal que no interfiere en la vida de nadie más aparte de quien la realiza es algo, sin matices, reaccionario. No siempre son elecciones personales, claro: el burka suele ser una imposición masculina, o autoimposición, y es más difícil defenderlo desde algún punto de vista. El hiyab es algo diferente. Occidente, desde su superioridad moral, dictamina que el velo humilla a las mujeres que lo llevan. Puede ser una opción personal, sí, pero una no respetable. No parece constitucional un símbolo tan claramente antidemocrático de machismo. Porque es un símbolo claro de machismo, ¿no?

Pero Occidente no es quién para imponer a las mujeres musulmanas que viven en Europa lo que pueden o no hacer, no más que a otros ciudadanos. ¿Les han preguntado a ellas? ¿Tienen representación o voz en esos parlamentos que les quieren decir cómo tienen que vivir, al mismo tiempo que les dicen que Europa es la libertad total de elección, el lugar mágico en el que cada uno puede decidir lo que hará con su vida, idea en paralelo al sueño americano? Nadie les pregunta. Preguntádselo. Preocupaos por saber qué significa para ellas, no para vosotros, no deis por hecho que sólo tiene una interpretación correcta y que esta es, por supuesto, la vuestra. Habrá muchas respuestas diferentes. Algunas llevarán el hiyab por tradición, por fervor religioso. Dentro de esto, algunas, las menos en Europa, porque su familia masculina les obliga. Para otras, no pocas, no sólo no es un símbolo de opresión, sino que lo es de libertad. De reivindicación feminista. Se sienten perdidas en la materialista Europa y llevando el hiyab quieren gritar: “valórame por lo que soy, no por lo que aparento”, frente a la superficialidad occidental que prejuzga y valora y ayuda o no a una mujer según su aspecto físico permanentemente desvelado. Si uno quiere respetar los derechos fundamentales, no puede prohibir en bloque algo tan diverso. Eso es el reverso casi exacto de los países árabes que imponen su uso.

La prohibición del hiyab, aunque sea sólo en los lugares públicos, como colegios o centros políticos, es un acto etnocéntrico y despreciable. La única lectura es que Occidente sabe mejor que una pobrecita e ignorante mujer musulmana lo que a esta le conviene. El mismo Occidente que, en la cima de la hipocresía que es uno de sus principales rasgos culturales, acepta y promueve su propio burka: el canon estético. La vida de casi cada mujer occidental es una lucha constante por lucir bien, por estar atractiva de forma acorde a los modelos mandados desde la publicidad y la cultura de masas (y no sólo de masas) en general. Modelos asimilados por los hombres y por las mujeres que viven en el mundo occidental, quienes aceptan o desprecian, favorecen o ponen baches, a una mujer por el mero hecho de si es guapa o no. La mujer occidental, y en los últimos años también el hombre en otro de los perversos giros del capitalismo comercial, siempre está pendiente de su figura. Vive angustiada por la báscula, pasa hambre por las dietas, sufre rechazos si no encaja (¡y hasta casi encajando!) en el modelo estético, incluso está dispuesta a modificar brutalmente su cuerpo para ser aceptada. Se la valora por lo que aparenta, ella misma se valora por lo que aparenta, adoptando una mirada masculina sobre sí misma. Es una esclavitud diaria y constante. Interiorizada y asumida. ¿De verdad esto es mejor que el burka islámico? El burka islámico es impuesto por unos preceptos religiosos mal entendidos; el burka occidental está en la base de su propia cultura patriarcal-liberal. Mientras el terrible burka occidental no sea cuestionado abiertamente, cualquier defensa de la prohibición paternalista del hiyab por la presunta opresión que supone sólo puede considerarse como eurocéntrica en el peor sentido, cínica y xenófoba, deudora de los valores que llevaron al colonialismo y a la miseria y muerte del mal llamado Tercer Mundo.

 

Tomado de WebIslam

 

 

La cuestión del burka en la prensa internacional

Marialaura Conte , 25/02/2010

El Independent en un artículo titulado The many faces behind the veil ha indagado sobre el tema promoviendo una amplia encuesta a partir de las experiencias de algunas mujeres musulmanas de distinto estrato social y cultural, interrogadas sobre su posición favorable o contraria al velo integral. De ello ha nacido una muestra muy variopinta del mundo femenino musulmán, una especie de enjambre que no es capaz de entrar en la cuestión del sentido profundo del debate que se ha abierto en Francia. ¿Es necesario multar a las mujeres que llevan el velo que cubre el rostro en público o por la calle? Este tipo de velo ¿es un símbolo religioso o no lo es? ¿Por qué Francia parece temer a los que reclaman símbolos religiosos? El Independent parece al final sostener que en el fondo, el velo es algo más que el símbolo de sometimiento de las mujeres, es también un modo liberador de expresar la propia identidad.

The Economist exagerando los títulos como es su costumbre, presenta la cuestión como una “guerra”. En un artículo titulado The war of French dressing. France's ban on the burqa, desvela el desconcierto que la propuesta francesa de prohibir el burka en los lugares públicos estaría provocando entre los analistas norteamericanos, convencidos en general de que Europa sea demasiado complaciente respecto a la difusión del Islam. The Economist considera que la cuestión burka va más allá de la cuestión de la laicidad: el velo no sería - como dice Sarkozy y muchos musulmanes como Dalil Boubakeur, rector de la Mezquita de París - un símbolo religioso, no una prescripción musulmana, sino una invasión del salafismo. El comentario final de The Economist sugiere que si todas las democracias liberales están llamadas a buscar un compromiso entre libertad y seguridad, esta eventual ley francesa podría ser vista por algunos como el intento de imponer costumbres occidentales a quien proviene de otras tradiciones.

The Wall Street Journal en un artículo titulado Parting the Veil sostiene la posición de quien quiere permitir que las mujeres se vistan como les parezca. De lo contrario se correría el riesgo de que el Estado llegase a forzar la “liberación” de personas que realmente no se consideran oprimidas: «Banning the veil is something of a symptomatic cure». Francia no resolverá el problema de la presencia de musulmanes en su interior con “leyes sobre la vestimenta” dice el WSJ, que sin embargo reconoce a este debate un valor precioso: Francia está obligando a todos a afrontar una pregunta radical: «How much tolerance do Western countries owe to a too-often intolerant minority in their midst?».

El New York Times se ha expuesto en este debate con un editorial de un titulo cortante: The Taliban Would Applaud, en el cual se equipara - como una violación de los derechos humanos - la imposición a las mujeres por parte de los talibanes de cubrir completamente el rostro con un burka y la eventual prohibición francesa respecto a las mujeres con velo a usar los servicios y lugares públicos. Porque, escribe el NYTimes «people must be free to make these decisions for themselves, not have them imposed by governments or enforced by the police». Y añade: «The Taliban would be pleased. The rest of the world should declare its revulsion». Para el NYTimes en el fondo este debate sobre el burka sería un pretexto del gobierno para desviar la atención pública del problema del desempleo y dirigir dicha atención sobre el miedo al Islam.

Laurent Joffrin, director de Libération, pone en evidencia que quien propone esta prohibición debe ser visto como un “maniaco” de la identidad nacional, para el cual las mujeres, que ya son víctimas del velo, serían también criminales, que habría que detener y multar públicamente. Una prohibición que sería tomada por parte de los musulmanes como un ataque explícito contra ellos.

Le Figaro da voz tanto a las comunidades religiosas para las cuales esta ley no sería ni útil ni adecuada (Burka: les religions ne pas voient l'efficacité d'une loi, de JM Guenois) como al Comisario para la Igualdad de Oportunidades, Yazid Sabeg, según el cual una ley como esta sería un verdadero error político. Postura también adoptada por Le Parisien / Aujourd hui en 'Francia.

Le Monde, muestra, en primer lugar, en primer lugar que la comunidad musulmana se siente extraña respecto al debate en curso (La communauté musulmane entière se sent prise en otage par le débat sur la burqa de Laure Belot y Stéphanie Le Bars), que la implicaría sólo marginalmente, en segundo manifiesta la imposibilidad que se constituya un consenso pleno sobre esta ley, y finalmente afirma que el burka en sí mismo es el síntoma de un malestar respecto a aquellos musulmanes inmigrantes incapaces de aceptar las reglas de Occidente (La burqa, symptôme d'un malaise de Abdennour Bidar)

Al Watan, diario argelino en árabe y francés, ha dedicado en los últimos meses, algunos artículos y entrevistas sobre este tema. Algunos títulos ayudan a reconocer la posición favorable a esta prohibición por parte del periódico: La burqa emprisonne la femme, en el cual se entrevista a una estudiosa de Siria, Randa Kessis, convencida de que el burka constituye una amenaza para la laicidad, y también Interdire la burqa pour éradiquer le «cancer» islamiste, artículo que recoge la posición de Fadela Amara, subsecretaria del gobierno francés, expresada también en una entrevista que concedió al Financial Times.

 
 
 
 

La discusión por el velo islámico 

 

Por Cecilia Escudero En Europa, y en especial en Francia, la polémica por el uso del burka entre las mujeres musulmanas es cada vez más profunda

 

 

El intento de descifrar la vida de una mujer bajo un burka es una verdadera quimera. Saber qué piensa la musulmana ataviada de pies a cabeza como un gran cono de tela ambulante es, cuando menos, un misterio. Sobre todo porque no suelen, o incluso temen, expresarse en público, a excepción de algunas pocas que sí se pronuncian para defender su estilo de vida.

Así, desde una inevitable pero mayormente limitada perspectiva del mundo occidental u occidentalizado, estas mujeres son muchas veces vistas como “oprimidas”, “esclavas” o “fantasmales”, vestidas con “mortajas que denigran su condición humana”. Por otra parte, quienes defienden la particular prenda dicen, en cambio, que se trata, principalmente, de un acto de fe, un atuendo que define la pertenencia a un colectivo identitario.

Como fuere, a las mujeres que visten el llamado “velo integral” ni siquiera se les adivina una mirada detrás de la tupida rejilla de forma hexagonal, a través de la cual miran hacia el exterior, o a su alrededor, con la consecuente pérdida de visión. Asimismo, muchas de ellas utilizan guantes en las manos y el velo debe ser tan largo como para cubrir, también, los pies. Así es como, finalmente, no queda ni un centímetro de piel al descubierto que pueda rozar el sol del día.

Para los ojos de Europa occidental, observar el deambular de las mujeres con burka por el árido y desapacible paisaje de Afganistán es poco tolerable, aunque la lejanía alimenta una visión curiosa, como de quien mira algo exótico. Pero, rápidamente, aflora el sentimiento de incomodidad cuando se trata del propio terreno. Allí, cuando aparece una mujer con un burka reina el desconcierto.

La discrepancia frente a la moderna mujer holandesa, española o francesa del siglo XXI genera un abismo ineludible y provoca todo tipo de controversias -no exentas de prejuicios y estereotipos ofensivos para con los árabes y los musulmanes-, que ya lleva varios años, pero que, actualmente, se hizo más fuerte y tiene su epicentro en Francia.

Eurabia

Con cierta fama ya adquirida, el término “eurabia” -utilizado con frecuencia de modo irónico- alude a los augurios y temores por una supuesta “islamización del continente europeo”, provocada por el flujo de la inmigración de los países árabes.

Los especialistas, de hecho, enmarcan la polémica y el rechazo del burka y los diferentes tipos de velos islámicos en este contexto, agrietado, además, por la consabida ola de xenofobia que suele despertarse en tiempos de crisis económicas, con un énfasis especial contra los musulmanes.

En Francia, el velo integral islámico, ya sea por imposición, elección consciente o simple costumbre, lo llevan puesto unas dos mil mujeres, dentro de una comunidad musulmana local que asciende a los cinco millones de personas. En ese país se encuentra la mayor minoría de seguidores del Corán de toda Europa, donde los inmigrantes islámicos superan los quince millones.

En este contexto, el presidente francés Nicolas Sarkozy ha hecho de la lucha contra la prenda una bandera política, que luce sin devaneos, desde hace meses, cuando la ocasión lo amerita. Para el mandatario, la polémica trata de definir “en qué civilización se vive”. En mayo último, Sarkozy desoyó una advertencia del Consejo de Estado -en la que este organismo señalaba que una eventual prohibición del burka podría atentar contra la libertad religiosa- y, con el visto bueno de todo su gabinete, remitió un proyecto al Parlamento que, de ser aprobado, establecerá la prohibición de vestir el burka en las calles parisinas, así como en cualquier espacio público; tal como ocurrió en Bélgica, donde el gobierno entendió que el atuendo que cubre el rostro enmascara una “condición de esclavitud”.

La polémica divide, a veces tajantemente, las aguas. La discusión, que atraviesa gran parte de Europa, entremezcla los valores seculares con los derechos religiosos, de la mujer, y cuestiones referidas a la seguridad.

En España, por ejemplo, el caso de la adolescente de familia marroquí Najwa Malha fue paradigmático acerca de lo que ocurre en muchos países de la región. Así, una disputa desaforada de opiniones a favor y en contra todavía tiene lugar en el país desde que el colegio estatal al que concurría la menor le negó la entrada por llevar el velo islámico, llamado hiyab, que sólo cubre el pelo y el cuello.

Los casos se multiplicaron y la polémica por el atuendo religioso supera, actualmente, la cuestión del burka. En diálogo con Debate, el catedrático especialista en estudios árabes e islámicos Hamurabi Noufouri opina al respecto: “El árabe y el musulmán cumplen el rol de contraste para la construcción de las identidades en Europa y América. Así, la imagen que se crea de los árabes y los musulmanes, sin ponerle ninguna calificación de positiva o negativa, es lo que nosotros no somos y no queremos ser. Cuando aparecen en los integrantes de nuestra sociedad se producen reacciones de salir a prohibir, en este caso el atuendo, en nombre de la libertad o de cualquier otra excusa”. Noufouri agrega un ejemplo sugerente a su planteo: “En Europa, lo que causa polémica no es la señora que se tapa la cabeza sino la persona nativa, escolarizada hasta incluso universitaria, que en algún momento de su vida se tapa la cabeza. Son las europeas musulmanas”.

Palabras más, palabras menos, la mezcla es lo que parece generar los cortocircuitos. Por ese carril parece circular la opinión de la dirigente del Centro Islámico argentino, Diana Hreike: “Me parece que la prohibición del burka, así como la discusión del velo en los colegios o la iniciativa de prohibir los minaretes en Suiza responde, más bien, al importante crecimiento del Islam en Europa, y en el mundo, y todo esto es como una manera de no verlo, de tapar una realidad”.

En todo caso, la discusión está planteada y traspasa las fronteras. Incluso, la presidenta Cristina Fernández aludió al dilema del burka en su discurso en el foro anual de la Alianza de las Civilizaciones, el sábado 29 de mayo. “Rechazo aquellas legislaciones que impiden que una mujer, un miembro de una determinada comunidad religiosa, pueda usar sus vestimentas de acuerdo con sus identidades y su religión. Habrá que preguntarse por qué razón alguien quiere tener esta demostración de pertenencia. ¿No será, tal vez, porque no se siente integrado y aceptado en un todo por esa comunidad?”, se preguntó.

Símbolo clave

Más allá de las batallas ideológicas y políticas que genera, el velo islámico en todas sus variantes (ver recuadro), es un símbolo clave de la feminidad islámica. Las razones por las cuales la mayoría de las mujeres del mundo árabe cubre su cabeza son diversas. Según Hreike, “en el Corán en ningún momento dice que las mujeres deban específicamente taparse la cara, el hecho de que se use el burka es producto de una interpretación del Islam que se realiza en algunas regiones musulmanas, donde se elige esta vestimenta”.

Así, los expertos coinciden en que en el libro sagrado del Islam sólo se encuentran algunas referencias no concluyentes sobre el vestido, tales como: “Di a los creyentes que bajen la mirada y guarden sus partes privadas”, y más específicamente sobre las mujeres, puede leerse, en un párrafo del Corán, que deben “dejarse caer el tocado sobre el escote y no mostrar sus atractivos excepto a sus maridos”.

Sin duda, esas referencias dieron lugar a múltiples y complejas interpretaciones, que explican que haya diferentes tipos de velos islámicos, como el caso más extremo, el velo integral.

De todas las variantes interpretativas referidas al atuendo musulmán femenino, por supuesto, la imposición del burka en Afganistán por parte de los fundamentalistas talibanes (antes de la invasión norteamericana, en 2001) es la más recordada y repudiada, por haber sido ese régimen uno de los más brutales y sanguinarios de la región.

De hecho, el burka se hizo característico de ese país. Así como la descarnada vida que llevaban adelante las mujeres, que, más tarde, quedó retratada en el elogiado film Osama (2003), donde se muestra cómo las musulmanas, bajo el yugo talibán, tenían prohibido trabajar, estudiar o salir solas a la calle.

Con todo, es muy amplio el consenso respecto de que el burka es totalmente ajeno al Islam y remitiría, más bien, a tradiciones tribales milenarias. Según Noufouri, “su uso depende de la región geográfica, con diferentes corrientes que pugnan por definir qué es más islámico y que no”. Asimismo, el académico señala que el aun el simple velo, en tanto manto que cubre a la mujer, “es una prenda ancestral en el Mediterráneo, no hay una imagen de la Virgen María que no lo tenga. Cuando el Islam se difundió en la región todos los tipos de cubrición femenina preexistentes en las diferentes regiones no se discutieron. Definitivamente, el burka es preislámico”.

La cuestión, en definitiva, parece radicar en si existe elección o no respecto del uso del velo por parte de quien lo lleva. Entre la mayoría de las mujeres musulmanas se destaca un pronunciamiento claro a favor del uso de la prenda, sobre todo del hiyab, y dicen respetar la elección por el burka, siempre y cuando fuere producto de la “elección libre” de la mujer, y no fruto de una imposición, ignorancia o sometimiento, como también ocurre.

Diferentes tipos de velo

Tal como prescribe su religión, las mujeres musulmanas deben ser “modestas” y “púdicas” a la hora de mostrarse en público. Por lo que un gran porcentaje de ellas comienza a usar un velo para cubrir su cabeza al transitar por la pubertad.

En Europa occidental, existe una gran polémica respecto del uso por parte de algunas inmigrantes musulmanas de una de sus variantes: el velo integral, que cubre totalmente el cuerpo de la mujer y no permite identificarla. Éste se divide a su vez en dos, el burka (completamente tapada) y el niqab (sólo los ojos quedan visibles), que, dentro del mundo árabe se utilizan mayormente en países como Afganistán, Arabia Saudita, Irán y Pakistán. Al mismo tiempo, otro de los tipos de velos que suelen vestirse es el denominado chador, muy común en Irak, y que deja al descubierto el óvalo de la cara pero que cubre todo el cuerpo.

Asimismo, un gran porcentaje de la comunidad femenina musulmana usa el hiyab, es el velo más popular y cubre sólo el pelo y el cuello, y parte del escote.

La comunidad islámica de nuestro país prácticamente no utiliza ningún tipo de velo, pero en otras regiones fuera de los países árabes, como Europa, es muy común que las musulmanas vistan el hiyab, convertido, en más de una ocasión, en símbolo de identidad y hasta de rebeldía.

Fuente: http://www.revistadebate.com.ar/2010/06/04/2936.php

 

 

Notas Anteriores :

Hipocresía y racismo: El velo islámico y el velo occidental

 

 

 

El Partido Comunista liberó a las mujeres centroasiáticas de la opresión feudal

 

 


Retorna el velo al Uzbekistán capitalista y contrarrevolucionario del traidor Karimov
El Ejército Rojo de Obreros y Campesinos protege la marcha femenina del 8 de marzo de 1926 en Tashkent.
Abajo la opresión feudal del velo contra las mujeres!
En enero de 1918 la Comisión central de asuntos musulmanes de la joven Revolución soviética declaró abolidas la poligamia y el matrimonio de niñas que eran feroces instituciones opresivas en contra de la mujer musulmana soviética. En 1926 el Partido Comunista (Bolchevique) de la URSS ordenó liberar de manera efectiva a la mujer de todo tipo de brutales supervivencias feudales: el velo completo que era llamado la "prisión móvil para las mujeres", el kalym que era la obligatoria dote de la familia del futuro esposo al clan familiar de la futura esposa, el matrimonio de niñas, la poligamia. En 1927 el Partido Comunista de Uzbekistán lanzó la campaña de movilización de masas llamada hudjum que en lengua uzbeka significa ataque u ofensiva. El partido impulsó manifestaciones de mujeres, actos públicos y fiestas especiales en que las mujeres quemaban en público el opresivo velo que en ocasiones cubría el cuerpo entero. En 1928 el Código de familia del Uzbekistán socialista recogió los nuevos derechos de las mujeres. Por ejemplo la edad mínima para el matrimonio pasó de los 9 AÑOS (!) a los 16 para las niñas. La campaña hudjum terminó en 1932 después de aplastar la ola de violencia desatada por algunos hombres a los que la tradición daba "derecho legítimo" a ejercerla contra las mujeres.

La investigadora Marianne Kamp ha escrito un libro al respecto: The New Woman in Uzbekistan. Islam, modernity and Unveiling under Communism, Seattle-London: University of Washington, 2006.

La contrarrevolución instaurada por la dictadura del gorbachoviano traidor Islám Karimov en Uzbekistán ha destruido los derechos civiles, sociales y políticos de la mujer soviética uzbeka.

 

 

El intento de descifrar la vida de una mujer bajo un burka es una verdadera quimera. Saber qué piensa la musulmana ataviada de pies a cabeza como un gran cono de tela ambulante es, cuando menos, un misterio. Sobre todo porque no suelen, o incluso temen, expresarse en público, a excepción de algunas pocas que sí se pronuncian para defender su estilo de vida.
Así, desde una inevitable pero mayormente limitada perspectiva del mundo occidental u occidentalizado, estas mujeres son muchas veces vistas como “oprimidas”, “esclavas” o “fantasmales”, vestidas con “mortajas que denigran su condición humana”. Por otra parte, quienes defienden la particular prenda dicen, en cambio, que se trata, principalmente, de un acto de fe, un atuendo que define la pertenencia a un colectivo identitario. 
Como fuere, a las mujeres que visten el llamado “velo integral” ni siquiera se les adivina una mirada detrás de la tupida rejilla de forma hexagonal, a través de la cual miran hacia el exterior, o a su alrededor, con la consecuente pérdida de visión. Asimismo, muchas de ellas utilizan guantes en las manos y el velo debe ser tan largo como para cubrir, también, los pies. Así es como, finalmente, no queda ni un centímetro de piel al descubierto que pueda rozar el sol del día.
Para los ojos de Europa occidental, observar el deambular de las mujeres con burka por el árido y desapacible paisaje de Afganistán es poco tolerable, aunque la lejanía alimenta una visión curiosa, como de quien mira algo exótico. Pero, rápidamente, aflora el sentimiento de incomodidad cuando se trata del propio terreno. Allí, cuando aparece una mujer con un burka reina el desconcierto.
La discrepancia frente a la moderna mujer holandesa, española o francesa del siglo XXI genera un abismo ineludible y provoca todo tipo de controversias -no exentas de prejuicios y estereotipos ofensivos para con los árabes y los musulmanes-, que ya lleva varios años, pero que, actualmente, se hizo más fuerte y tiene su epicentro en Francia.

EURABIA 
Con cierta fama ya adquirida, el término “eurabia” -utilizado con frecuencia de modo irónico- alude a los augurios y temores por una supuesta “islamización del continente europeo”, provocada por el flujo de la inmigración de los países árabes.
Los especialistas, de hecho, enmarcan la polémica y el rechazo del burka y los diferentes tipos de velos islámicos en este contexto, agrietado, además, por la consabida ola de xenofobia que suele despertarse en tiempos de crisis económicas, con un énfasis especial contra los musulmanes.
En Francia, el velo integral islámico, ya sea por imposición, elección consciente o simple costumbre, lo llevan puesto unas dos mil mujeres, dentro de una comunidad musulmana local que asciende a los cinco millones de personas. En ese país se encuentra la mayor minoría de seguidores del Corán de toda Europa, donde los inmigrantes islámicos superan los quince millones.
En este contexto, el presidente francés Nicolas Sarkozy ha hecho de la lucha contra la prenda una bandera política, que luce sin devaneos, desde hace meses, cuando la ocasión lo amerita. Para el mandatario, la polémica trata de definir “en qué civilización se vive”. En mayo último, Sarkozy desoyó una advertencia del Consejo de Estado -en la que este organismo señalaba que una eventual prohibición del burka podría atentar contra la libertad religiosa- y, con el visto bueno de todo su gabinete, remitió un proyecto al Parlamento que, de ser aprobado, establecerá la prohibición de vestir el burka en las calles parisinas, así como en cualquier espacio público; tal como ocurrió en Bélgica, donde el gobierno entendió que el atuendo que cubre el rostro enmascara una “condición de esclavitud”.
La polémica divide, a veces tajantemente, las aguas. La discusión, que atraviesa gran parte de Europa, entremezcla los valores seculares con los derechos religiosos, de la mujer, y cuestiones referidas a la seguridad.
En España, por ejemplo, el caso de la adolescente de familia marroquí Najwa Malha fue paradigmático acerca de lo que ocurre en muchos países de la región. Así, una
disputa desaforada de opiniones a favor y en contra todavía tiene lugar en el país desde que el colegio estatal al que concurría la menor le negó la entrada por llevar el velo islámico, llamado hiyab, que sólo cubre el pelo y el cuello.
Los casos se multiplicaron y la polémica por el atuendo religioso supera, actualmente, la cuestión del burka. En diálogo con Debate, el catedrático especialista en estudios árabes e islámicos Hamurabi Noufouri opina al respecto: “El árabe y el musulmán cumplen el rol de contraste para la construcción de las identidades en Europa y América. Así, la imagen que se crea de los árabes y los musulmanes, sin ponerle ninguna calificación de positiva o negativa, es lo que nosotros no somos y no queremos ser. Cuando aparecen en los integrantes de nuestra sociedad se producen reacciones de salir a prohibir, en este caso el atuendo, en nombre de la libertad o de cualquier otra excusa”. Noufouri agrega un ejemplo sugerente a su planteo: “En Europa, lo que causa polémica no es la señora que se tapa la cabeza sino la persona nativa, escolarizada hasta incluso universitaria, que en algún momento de su vida se tapa la cabeza. Son las europeas musulmanas”.   
Palabras más, palabras menos, la mezcla es lo que parece generar los cortocircuitos. Por ese carril parece circular la opinión de la dirigente del Centro Islámico argentino, Diana Hreike: “Me parece que la prohibición del burka, así como la discusión del velo en los colegios o la iniciativa de prohibir los minaretes en Suiza responde, más bien, al importante crecimiento del Islam en Europa, y en el mundo,  y todo esto es como una manera de no verlo, de tapar una realidad”.
En todo caso, la discusión está planteada y traspasa las fronteras. Incluso, la presidenta Cristina Fernández aludió al dilema del burka en su discurso en el foro anual de la Alianza de las Civilizaciones, el sábado 29 de mayo. “Rechazo aquellas legislaciones que impiden que una mujer, un miembro de una determinada comunidad religiosa, pueda usar sus vestimentas de acuerdo con sus identidades y su religión. Habrá que preguntarse por qué razón alguien quiere tener esta demostración de pertenencia. ¿No será, tal vez, porque no se siente integrado y aceptado en un todo por esa comunidad?”, se preguntó.

SÍMBOLO CLAVE
Más allá de las batallas ideológicas y políticas que genera, el velo islámico en todas sus variantes (ver recuadro), es un símbolo clave de la feminidad islámica. Las razones por las cuales la mayoría de las mujeres del mundo árabe cubre su cabeza son diversas. Según Hreike, “en el Corán en ningún momento dice que las mujeres deban específicamente taparse la cara, el hecho de que se use el burka es producto de una interpretación del Islam que se realiza en algunas regiones musulmanas, donde se elige esta vestimenta”.
Así, los expertos coinciden en que en el libro sagrado del Islam sólo se encuentran algunas referencias no concluyentes sobre el vestido, tales como: “Di a los creyentes que bajen la mirada y guarden sus partes privadas”, y más específicamente sobre las mujeres, puede leerse, en un párrafo del Corán, que deben “dejarse caer el tocado sobre el escote y no mostrar sus atractivos excepto a sus maridos”.
Sin duda, esas referencias dieron lugar a múltiples y complejas interpretaciones, que explican que haya diferentes tipos de velos islámicos, como el caso más extremo, el velo integral.
De todas las variantes interpretativas referidas al atuendo musulmán femenino, por supuesto, la imposición del burka en Afganistán por parte de los fundamentalistas talibanes (antes de la invasión norteamericana, en 2001) es la más recordada y repudiada, por haber sido ese régimen uno de los más brutales y sanguinarios de la región.
De hecho, el burka se hizo característico de ese país. Así como la descarnada vida que llevaban adelante las mujeres, que, más tarde, quedó retratada en el elogiado film Osama (2003), donde se muestra cómo las musulmanas, bajo el yugo talibán, tenían prohibido trabajar, estudiar o salir solas a la calle.
Con todo, es muy amplio el consenso respecto de que el burka es totalmente ajeno al Islam y remitiría, más bien, a tradiciones tribales milenarias. Según Noufouri, “su uso depende de la región geográfica, con diferentes corrientes que pugnan por definir qué es más islámico y que no”. Asimismo, el académico señala que el aun el simple velo, en tanto manto que cubre a la mujer, “es una prenda ancestral en el Mediterráneo, no hay una imagen de la Virgen María que no lo tenga. Cuando el Islam se difundió en la región todos los tipos de cubrición femenina preexistentes en las diferentes regiones no se discutieron. Definitivamente, el burka es preislámico”.
La cuestión, en definitiva, parece radicar en si existe elección o no respecto del uso del velo por parte de quien lo lleva. Entre la mayoría de las mujeres musulmanas se destaca un pronunciamiento claro a favor del uso de la prenda, sobre todo del hiyab, y dicen respetar la elección por el burka, siempre y cuando fuere producto de la “elección libre” de la mujer, y no fruto de una imposición, ignorancia o sometimiento, como también ocurre.

 

Diferentes tipos de velo
Tal como prescribe su religión, las mujeres musulmanas deben ser “modestas” y “púdicas” a la hora de mostrarse en público. Por lo que un gran porcentaje de ellas comienza a usar un velo para cubrir su cabeza al transitar por la pubertad.
En Europa occidental, existe una gran polémica respecto del uso por parte de algunas inmigrantes musulmanas de una de sus variantes: el velo integral, que cubre totalmente el cuerpo de la mujer y no permite identificarla. Éste se divide a su vez en dos, el burka (completamente tapada) y el niqab (sólo los ojos quedan visibles), que, dentro del mundo árabe se utilizan mayormente en países como Afganistán, Arabia Saudita, Irán y Pakistán. Al mismo tiempo, otro de los tipos de velos que suelen vestirse es el denominado chador, muy común en Irak, y que deja al descubierto el óvalo de la cara pero que cubre todo el cuerpo.
Asimismo, un gran porcentaje de la comunidad femenina musulmana usa el hiyab, es el velo más popular y cubre sólo el pelo y el cuello, y parte del escote.
La comunidad islámica de nuestro país prácticamente no utiliza ningún tipo de velo, pero en otras regiones fuera de los países árabes, como Europa, es muy común que las musulmanas vistan el hiyab, convertido, en más de una ocasión, en símbolo de identidad y hasta de rebeldía.

 
 
 
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Nota de el Polvorín

Se que es casi un pecado mortal el hacer referencia a que la URSS hizo cosas buenas en su día... pero ahí va... y sabiendo que el burka ha sido una imposición de los fundamentalistas talibanes.... a nadie se le ocurre pensar.. ¿quien ha financiado a los talibanes para dominar el mundo árabe... aunque después se le diera vuelta la tortilla?

Ivonne Leites

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WWW.INFOCONTINENTAL.COM 04/20/2011 21:11



Una vez la gente decida informarse podremos optar por una sociedad mas evolucionada. Pienso que lo más importante a tratar en el panorma nacional actual es la inmigración, pero siempre es bueno
estar alerta de cualquier otro tema.

Por cierto, magnifico blog!!



WWW.INFOCONTINENTAL.COM 04/20/2011 20:29



Una vez la gente decida informarse podremos optar por una sociedad mas evolucionada. Pienso que lo más importante a tratar en el panorma nacional actual es la inmigración, pero siempre es bueno
estar alerta de cualquier otro tema.

Por cierto, magnifico blog!!



Julio-Debate Popular 04/12/2011 11:24



Interesante debate. Creo que a nivel global se estan dando cosas como el capitalismo,los medios,las medias verdades que vuelan de un un extremo al otro hasta convertirse en un realidad o parte de
ella. El burka tal vez como lo que representa no debe estar prohiido pero si debe usarse sin condiciones culturales,creo qu el debate a plantearse es Cultural y así como entra el burka podrían entrar muchas otras cuestiones.