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El polvorín

Cambios que olvidan la división sexual del trabajo

22 Febrero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

TRABAJO: REFORMA DE LAS PENSIONES Y EQUIPARACIÓN DEL RÉGIMEN ESPECIAL DE EMPLEADAS DE HOGAR

Cambios que olvidan la división sexual del trabajo

Aunque algunos aspectos de la reforma de las pensiones serán modificados tras su paso por el Parlamento, ya es un hecho que las personas trabajadoras tardarán más tiempo en jubilarse y tendrán que esforzarse más para cobrar una pensión contributiva. A pesar de que las mujeres cobran menos por los mismos trabajos, el Gobierno no ha establecido ningún mecanismo corrector de una desigualdad que afecta especialmente a jóvenes y migrantes.

- La reforma de las pensiones es cosa de jóvenes
- Análisis de Sandra Ezquerra: Un grano de arena en el desierto
- Análisis de Raimundo Viejo Viñas: ’Pacta sunt servanda’


Beatriz Bonete Fernández / Jerez de la Frontera (Cádiz)
Viernes 18 de febrero de 2011.  Número 143  Número 144
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Foto: Edu León

La reforma de las pensiones se ha visto sometida a un proceso de revisión y de negociación en el que el Gobierno y los sindicatos mayoritarios han llegado a un consenso que se ha presentado como un gran “pacto social. A la hora de plantear la reforma, el Gobierno apuntó la necesidad de poner en marcha una medida de intervención social, con carácter preventivo, que asegurara la adecuación del sistema de protección social a las características de la población española.

Sin embargo, además de los análisis demográficos y económicos, se debe profundizar también en las consecuencias de la implementación de estas medidas, que tienen un impacto diferencial para nada menos que la mitad de la población española. Es decir, para las mujeres. Para entender cómo afecta la reforma de las pensiones a las mujeres es necesario tener en cuenta sus condiciones en el mercado laboral, y, por tanto, en el ámbito de las cotizaciones sociales. Según Sandra Ezquerra, “las mujeres constituimos menos de la mitad de la población activa y, aún así, prácticamente la mitad de la población en paro.” Asimismo, para Ezquerra, “las mujeres registramos tasas más altas de temporalidad, de contratos a tiempo parcial y de subocupación”. La situación de las mujeres en el mercado laboral, por tanto, es de vulnerabilidad a nivel general, y de vulnerabilidades concretas y que se suman, dependiendo del nivel de reconocimiento de ciudadanía y derechos.

¿Cómo afecta la reforma?

El retraso de la edad de jubilación persigue aumentar el total de las contribuciones a la Seguridad Social, por lo que también, “penalizará los huecos de cotización”, según expone María Pazos, experta en estadística, y actual coordinadora de la línea de investigación sobre fiscalidad y género del Instituto de Estudios Fiscales. Las mujeres son, por todas las circunstancias antes explicadas, las que más huecos de cotización acumulan, debido a las entradas y salidas al mercado laboral y al sistema de cotizaciones y, en consecuencia, las más penalizadas, como ya apuntan las “medidas especiales” consideradas en la Reforma para mujeres y jóvenes.

Las medidas específicas de la reforma, que serán de aplicación a mujeres sólo se refieren, en un principio, a las excedencias por el cuidado de los hijos. Sin embargo, no se hace referencia a las excedencias que se pueden coger para el cuidado de otras personas dependientes. Tampoco se incluyen otro tipo de medidas más transformadoras orientadas a desmontar el sistema de división sexual del trabajo, que establece que las mujeres son las principales responsables de los cuidados del hogar y la familia. Se sigue sin reconocer el espacio doméstico y de los cuidados como un espacio que asegura y mantiene el mercado laboral y, en consecuencia, el sistema de pensiones.

Pero, al margen de la reforma, hay otros aspectos que permanecen pendientes, como la equiparación al Régimen General de la Seguridad Social de la situación de las empleadas de hogar, que actualmente cotizan en el Régimen Especial de Empleadas de Hogar. Esta es una buena propuesta, según Laura Mora, profesora de Derecho del Trabajo y Seguridad Social, de la Universidad de Castilla- La Mancha, “porque estar en un régimen especial no favorece a nadie, ya que no tienes desempleo, ni derecho a baja por enfermedad... Pero es un ‘brindis al sol’, si estas relaciones laborales no se encauzan bien”. Según Mora, “hay que tener en cuenta en qué situación van a estar las mujeres una vez que se incorporen al régimen general”.

A esto hay que sumarle otra iniciativa por parte del Ministerio de Trabajo, que es la de establecer agencias de colocación intermediarias, para las contrataciones de empleadas de hogar. Según Arantxa Zaguirre, abogada del Servicio de Orientación Jurídica de Extranjeros del Colegio de Abogados de Madrid, “esta propuesta del Ministerio de Trabajo aclara el sentido de la participación de CEOE en cada proceso de negociación que se ha producido en los últimos cinco años sobre la posible reforma del régimen de las empleadas de hogar”. Para esta abogada, “se trata de justificar la medida aludiendo a la inclusión de las trabajadoras en el régimen general y al aumento de las cotizaciones, incluyendo una cotización por desempleo”. Pero lo que realmente se conseguirá, según Zaguirre es que el incremento en los costes de contratación de una empleada de hogar se convierta en el beneficio que obtendrán las empresas intermediarias, porque para las trabajadoras no se prevé una modificación al alza del salario mínimo que van a cobrar por una jornada completa, que actualmente se sitúa en 641,40 euros en 14 pagas anuales. Es necesario, por tanto, tener presente las características específicas de las empleadas de hogar, para que su integración en el Régimen General no suponga un retroceso en sus condiciones laborales, debido al encarecimiento de los contratos de trabajo.

La propuesta del Gobierno pretende sacar a la luz la economía sumergida en el que se insertan la mayor parte de los empleos domésticos y de cuidados. Sin embargo, se produce, según Mora, una “perversión del sistema en el que la gente asalariada, en este caso, las empleadas de hogar, se convierten en sus propias patronas, ya que ellas mismas se pagan sus cotizaciones sociales”. Y todo esto afecta en mayor medida a las mujeres inmigrantes, que dependen de su cotización como trabajadoras, para poder renovar sus permisos de residencia.

Así, la capacidad de alcanzar los dos objetivos marcados por la reforma de las pensiones para el cobro de la pensión completa: 37 años de cotización, contabilizando los 25 últimos años de vida laboral, resultan unos objetivos casi utópicos para la gran mayoría de las mujeres, pero sobre todo, para las empleadas de hogar y las mujeres inmigrantes. reu (PSC).

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