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El polvorín

Chináfrica (I)

22 Mayo 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

China ha aumentado en la última década su presencia y actividad en África, con unas prácticas que para muchos no dejan claro si actúa con las mejores intenciones para cooperar al desarrollo de este continente o si se trata de una nueva forma de neocolonialismo.

Por Rita Alvarez Tudela. Extraído de PeriodismoHumano.com

El ministro de Comercio chino, Chen Deming, subrayó en su última gira africana a principios de 2010, que su país prestará más atención a la eficiencia, la alta calidad y se comprometió a trabajar sobre la exención de impuestos. “China quiere escuchar las sugerencias de los países africanos para respaldar los proyectos que ayuden a mejorar el nivel de vida de los africanos, los cuidados sanitarios, la protección del medio ambiente y la infraestructura, según las necesidades de los locales”, aseguró Chen.

El gigante asiático rechaza siempre con contundencia las críticas sobre el posible “neocolonialismo” debido al aumento de su presencia en África, la mala calidad de sus productos o los desequilibrios comerciales, asegurando que su ayuda “no tiene condiciones” y que no busca ninguna recompensa económica.

Pero lo cierto es que, el volumen de comercio entre ambas zonas ha llegado a alcanzar los 91.000 millones de dólares en 2009 y el país asiático se sitúa como tercer socio comercial de África, sólo por detrás de Estados Unidos y Francia. En total ya hay más de 800 compañías chinas operando en 49 países africanos, además de una decena de centros chinos para la promoción del comercio en el continente africano.

En total, las exportaciones de África a China crecieron más del 40 por ciento entre 2001 y 2006, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), frente al 14 por ciento de crecimiento que se dio en el comercio mundial.

Una vendedora china en Lagos, Nigeria (George Osodi / AP)

Mientras, la llegada a África de los productos Made in China, aunque en serie y no de la mejor calidad, ha supuesto para muchos africanos el acceso a productos de primera necesidad que antes no podían permitirse, pero también ha creado una amenaza real para las primeras industrias que comenzaban a funcionar en África y para los pequeños negocios de los comerciantes locales.

Así, en países como Nigeria, Namibia, Angola, Sudáfrica o Cabo Verde, la llegada de los productos del gigante asiático es vista con una mezcla de entusiasmo y preocupación, como señala Chris Alden, autor del libro “China in Africa”.

Mucho ha cambiado la situación desde que Egipto fuese en 1956 el primer país africano con el que China estableció relaciones diplomáticas, aunque en realidad, no fue hasta hace apenas diez años cuando el gigante asiático apostó por un plan de trabajo específico en África, una época en la que este continente aún seguía en el olvido de los países occidentales.

En el año 1993, China hizo una gran cambio de rumbo en su política energética y pasó de ser exportador a importador de petróleo, siendo en la actualidad, hasta más de un 30 por ciento de lo que consume traído de África.

África se convirtió en un foco estratégico para las empresas chinas, por ello el Ministerio de Asuntos Exteriores chino creo el Foro de Cooperación China-Africa0 (FOCAC por sus siglas en inglés), que adapta sus respectivas responsabilidades hacia una coordinación más eficaz y la aplicación de la ayuda hacia África.

Además, el importante crecimiento económico que ha sufrido el país asiático hasta convertirse en la tercera potencia económica mundial hizo que necesitase de recursos naturales para su mantenimiento, que ha encontrado en África; por ejemplo el cobalto en el Congo, el platino en Zimbabwe o la madera en Camerún. Otros negocios a los que se dedican los chinos son la explotación forestal en Guinea Ecuatorial, el sistema de trenes en Nigeria, la pavimentación de caminos en Ruanda, la rehabilitación de la infraestructura del transporte en Botswana y nuevos sistemas de telecomunicaciones en Namibia.

Pero también hay que recordar que el gigante asiático en la mayoría de los proyectos en África, se lleva a sus propios trabajadores, ingenieros y materiales, de ahí que las inversiones no vayan a parar a las economías locales africanas.

Esta preocupación de cómo afectará la actividad de China en el continente africano es conocida también como “peligro amarillo”, pero para algunos expertos tiene muy poca base y es sólo difundida porque afecta a los intereses económicos de Estados Unidos y la Unión Europea.

Otro comportamiento de China en África que se critica es la venta de armas a algunos gobiernos, ya que aunque la cifra apenas representa el 6 por ciento del total, si que fue significante en algunos conflictos muy sangrientos del Cuerno de África, como son Sudán o Etiopía.

Esta se trata de una de las grandes contradicciones del país asiático, ya que pese a las citadas ventas de armas, destacamentos militares chinos están presentes en las principales operaciones de mantenimiento de paz en otros países como Sierra Leona, Liberia o Sáhara Occidental.

El Centro de Estudios Chinos de la Universidad de Stellenbosch en su informe “Cómo ofrece China ayuda para el desarrollo de África” recomienda a los países africanos que comprendan el enfoque de las ayudas realizadas por China y una mejor coordinación regional económica. Además les advierte de que una mala coordinación puede conducir a la fatiga de la ayuda china y les llama a mejorar los mecanismos de información en los países receptores y mejorar la supervisión de la ayuda. Mientras que a China le pide una revisión de la política de gestión de la ayuda, una mayor transparencia en las figuras de ayuda y convenios de préstamo, y en la búsqueda de fórmulas para hacer participar a las instituciones africanas en las ayudas.

 

Redsistencia

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