Overblog
Seguir este blog
Edit post Administration Create my blog
El polvorín

Colombia: Sin la emoción

27 Marzo 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 (En Noviembre de 1985 un comando de 30 guerrilleros del extinto Movimiento 19 de Abril se tomó el Palacio de Justicia Colombiano, sede de la Corte Suprema y la Corte Constitucional, con el ánimo de realizar un "juicio público" e interponer una "demanda armada" en contra del gobierno conservador de Belisario Betancur. La respuesta de Belisario fue una brutal operación de retoma que acabó tras 27 horas de bombardeos con un saldo de más de 100 muertos y más de una decena de desaparecidos, entre ellos los guerrilleros. Hasta el día de hoy no hay claridad sobre el hecho, quedando impune, sepultado en el ostracismo por todos los derechistas gobiernos colombianos. Hasta ahora,  ha vuelto a ser sujeto de la opinión pública y como sucede siempre, puja entre derechas recalcitrantes e izquierdas timoratas y asustadizas. El punto más sensible siguen siendo los civiles y guerrilleros desaparecidos, que no aparecen y habría que llamar como dice la canción de Rubén Blades Con la emoción apretada por dentro...)

los_desaparecidos_del_palacio_de_justicia.jpg

 

Sin la emoción apretada por dentro

Que el monje cruzado que tiene esta república banana por procurador haya decidido juzgar y condenar a los guerrilleros desaparecidos en la toma del Palacio de Justicia no tiene nada de peculiar o significativo. Después de considerar los ovarios femeninos como un asunto de Estado, de exorcisar homosexuales y de perseguir a la senadora más valiente que ha tenido el país en cien años esperaríamos hechos más contundentes. El acto singular de abrir procesos judiciales para escarmentar a los opositores políticos – desaparecidos – de hace un cuarto de siglo, está en coherencia con lo que hizo la Inquisición y la Contrarreforma española a los Protestantes y Judíos que no se convirtieron al catolicismo: quemarlos vivos, y a los que habían muerto años atrás desenterrarlos para quemar sus huesos.

Procurador-Alejandro-Ordonez.jpgEl procurador Ordóñez, admirador y súbdito del vetusto Rey de España, miembro emérito del Opus Dei  (la comunidad religiosa de laicos más retrógrada y reaccionaria del orbe católico, que apoyó irrestrictamente la dictadura franquista en España y a la que pertenece además nuestro ex presidente Uribe) grandulón como un menso monaguillo que rezara aburridos rosarios por las tardes con un ceceo exasperante, también debe ser seguro admirador de los antiguos inquisidores de Cartagena y Cádiz con sus máquinas de tortura y sus mazmorras.

El problema es que abriendo procesos contra los guerrilleros que emprendieron la toma al Palacio de Justicia se rompe un acuerdo medio tácito, medio explícito, que existía entre los sectores herederos del M-19 hoy legales y la derecha colombiana. Tal acuerdo echaba tierra al asunto pretendiendo olvidar el error demencial del grupo guerrillero y los terribles crímenes del Estado al “retomar” el Palacio. Ordóñez rompe ese acuerdo por el peor costado: los guerrilleros desaparecidos.

Y lo hace con una insolencia que lleva al desparpajo, al cinismo descarado: ¿Cómo considerar culpables de todo el hecho a quienes en realidad fueron víctimas finales de un crimen de Estado? Porque contrario de lo que proclaman a los cuatro vientos todos los medios, las culpas en el asunto del Palacio tienen magnitudes muy diferentes. Una de esas implicaciones supone que el Estado como garante de derechos no debería (¡Ay!) violarlos. Que se sepa, la guerrilla no firma tratados internacionales, ni se adjudica para sí la legalidad y la defensa de las instituciones o la justicia (aunque el M-19 intentó hacerlo ingenuamente durante la toma).

De allí la terrible incongruencia: que los militares hayan sido, en palabras del comandante guerrillero hoy desaparecido “negro” Jacqim, quienes se tomaron realmente el Palacio de Justicia para destruirlo, y que las víctimas finales– que entre otras cosas los militares se rehúsan a confesar dónde fueron a parar – acaben siendo culpables del crimen.

No se sabe todavía donde están los desaparecidos, entre ellos los guerrilleros torturados y asesinados fuera de combate que el procurador insiste en condenar. A pesar de ello, TODO EL PAÍS sabe quiénes son y dónde están los culpables de las desapariciones pero para ellos no hay reprensión. Porque en Colombia hay crímenes diferenciales, hay vidas que valen y otras que no: leyes para los de ruana, leyes y plomo. Una justicia algebraica aprendida de los Nazis y del imperialismo Americano.

Júzgalos pues, monaguillo rabioso, a ver si por fin aparecen. De lo contrario llámalos sin la emoción apretada por dentro, con el rosario haciendo de horca, para terminar de una vez esta masacre democrática que empezó en 1985: quemarás los restos anónimos de los opositores políticos que faltan, porque a los otros ya los quemó vivos el General Plazas Vega dentro del mismo Palacio, hace 25 años, con las bombas Made in Usa que Belisario escuchaba alegre  leyendo poemas de Cavafis y nosotros veíamos estallar gritándonos lo que faltaba por venir: la inquisición que ahora llega.

 

Camilo De Los Milagros.

Compartir este post

Comentar este post