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El polvorín

CRÓNICA DEL BICENTENARIO CAPÍTULO 2. PARAGUAY LA TIRANÍA DEMOCRÁTICA DE DON GASPAR RODRÍGUEZ DE FRANCIA

15 Febrero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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CRÓNICA DEL BICENTENARIO CAPÍTULO 2.

PARAGUAY LA TIRANÍA DEMOCRÁTICA

DE DON GASPAR RODRÍGUEZ DE FRANCIA

 

Prof. Andrés Freire *

A modo de Introducción. Las palabras están enfermas, vacías de significado y de contenido, así en la época de "como te digo una cosa, te digo la otra", lo primero que debemos es definir los conceptos teniendo presente que el lenguaje es arena de la lucha de clases.

Así por ejemplo podrá llamar la atención del lector las palabras tiranía y democracia juntas, lo que podría indicar que estamos frente a una pareja contradictoria, lo que en realidad no siempre es así, tirano en el original griego indica un régimen de excepción que se impone por la fuerza, pero no tiene una connotación positiva o negativa, así también en la antigüedad clásica más de una vez los términos tiranía y democracia tendían a aproximarse, por ejemplo Pisístrato el tirano de Atenas, era miembro de una poderosa familia aristocrática, pero enfrentado a otros grupos aristocráticos, posibilitó en gran medida la democracia clásica del siglo V, al combatir a estos grupos privándolos de su poder político y de parte de sus tierras que distribuyó en el campesinado.

Así también el gobierno de Gaspar Rodríguez de Francia, tan criticado por la historiografía liberal (como leemos en los libros de Jhon Lynch ), con tal mala fama originada en la inversión de la lucha de clases en su gobierno que provocó que el aparato del Estado no se volcara para reprimir a los indios, mestizos y criollos pobres, sino a las 20 familias más encumbradas de la aristocracia, dueñas hasta entonces no sólo de la tierra y los bienes materiales, detentadoras del cuasi monopolio de la palabra escrita, que les valió entonces el dominio de la memoria histórica.

Su gobierno fue tiránico, pero a la vez fue la primera experiencia de desarrollo nacional independiente, ajena a las manipulaciones del imperialismo inglés, de este modo podemos decir a la vez que un tirano, el impulsor de la destrucción del orden colonial, en un programa político que se puede resumir en cuatro consignas básicas: soberanía, antifeudalismo, anticlericalismo, igualitarismo.

 

MWSnap312.jpgOPCIONES DE HIERRO. SOLUCIONES DE HIERRO.

Siguiendo al gran historiador argentino Eduardo Azcuy Ameghino, decíamos en nuestros ensayos anteriores que la Revolución de Mayo abre tres ciclos históricos de cauce a las corrientes democráticas y populares, uno es el ciclo morenista que analizamos en nuestra entrega anterior de esta serie, otro es el ciclo artiguista, y el tercero es el ciclo paraguayo que va desde la Revolución de 1811 hasta el genocidio de la Cuádruple Alianza (decimos cuádruple alianza porque a la Argentina unitaria, el Uruguay colorado y dictatorial de Flores, y al imperio esclavista de Brasil, debe sumarse el cuarto y decisivo aliado, la mano enguantada del capital inglés).

Tres procesos con un parentesco político e ideológico común, el jacobinismo, pero con diferencias y particularidades que se corresponden con realidades diferentes, podemos decir en primer lugar que el ciclo paraguayo comienza donde el ciclo morenista y el artiguista terminan, es decir en la toma del poder, haciendo en 1820 Gaspar Rodríguez de Francia, lo que Mariano Moreno no pudo y Artigas no quiso, destruir a toda la oligarquía como clase social en sí y para sí, decimos que Moreno no pudo porque fue derribado del gobierno por el triunfo de las tendencias conservadoras, y que Artigas no quiso porque no necesitaba hacerlo ya que con la tierra de los latifundistas malos extranjeros y peores americanos alcanzaba y sobraba para su revolución agraria, y por ende no era de utilidad política enfrentarse a toda la clase alta en momentos en que se avecinaba la invasión portuguesa, aunque agotado por el continuo sabotaje realizado por el Cabildo a su política agraria y la defensa que este hacía de notorios españoles y enemigos de la revolución, contraviniendo órdenes directas, como las de cerrar el trafico comercial con Buenos Aires con quien estaba en guerra, les llegó a advertir: "Mis órdenes sobre el particular han sido repetidas y terminantes, y su inobservancia no puede sernos favorable.

En Vuestra Señoría he depositado la salvación de ese pueblo; y está exánime, y será el mayor dolor verle expirar en manos de sus propios hijos. Sean los padres de la patria más inexorables por su deber; de lo contrario aún me sobran bríos para firmar su exterminio", también enfurecido porque no eran enviados a Purificación los españoles y enemigos que el requería, se dirige al comandante de armas advirtiendo: "El gobierno me muele con representaciones pretextando mil inconvenientes, los particulares los mismo; de modo que me hacen creer que entrando en esa plaza todos se contaminan. (….) Si no veo un pronto y eficaz remedio aguárdeme el día menos pensado en esa. Pienso ir sin ser sentido y verá Ud. si me arreo por delante al gobierno, a los sarracenos, a los porteños y a tanto malandrín que no sirve más que para entorpecer los negocios".

Pero el Protector de los Pueblos Libres no concretó sus amenazas, y no dio el paso que si dio Francia, fue en Paraguay entonces donde al de decir de Manfred Kossok, la única región donde el componente democrático revolucionario actuó de manera sostenida en el tiempo, casi setenta años, en una política que como este autor define constó de los cuatro elementos que reseñaremos a continuación, en una experiencia de talento autoritario, ya que los cambios se hacen de arriba hacia abajo, hay una participación activa de las masas campesinas, pero que a la vez es democrática porque el peso del aparato estatal se busca a la destrucción del orden colonial feudal español, o sea que se dan paralelamente una revolución política que conduce a la independencia social y una revolución social que conduce al ascenso en las condiciones de vida en las masas campesinas y la destrucción del clero y gran parte de la clase aristocrática tradicional.

Mientras estos últimos temblaban porque las expropiaciones y ejecuciones caían sobre ellos, a la inversa que en el resto del continente, donde el cepo, la horca y el fusilamiento se guardaban para los indios, negros y criollos pobres, para la mayoría el régimen garantizaba la oportunidad de acceder a la escuela pública y obtener una modesta educación, muy básica pero accesible a todos, la eliminación de diezmos e impuestos, la libertad personal con el fin de la servidumbre, y condiciones materiales de existencia más seguras.

 

UN MODELO DE DESARROLLO INDEPENDIENTE.

Discípulo de Rossueau, Francia se enfrentó duramente con la Iglesia Católica, el no era ateo, ni defendía ni impulsaba el ateísmo, en ocasión de recibir dos visitantes les refirió que tuvieran cualquier religión pero que no fueran ateos, y más allá de que se enojaba y mucho con la ignorancia popular explotada por los curas que le mandaban mujeres encadenadas con rosarios para que él las juzgara como hechiceras, su enfrentamiento con la Iglesia no es de raíz filosófica sino socioeconómica, la iglesia era una de los principales detentadores de tierras y privilegios en el régimen colonial y a la vez era mucha veces (no siempre dada la destacada actuación de muchos curas rebeldes en los procesos de independencia) el principal sustrato ideológico del mismo, por eso fue privada de sus bienes, las tierras y casas pasaron a manos del Estado, muchos de sus integrantes participantes de la conspiración de 1820 fueron duramente castigados, se suprimió el diezmo y los curas pasaron a ser funcionarios civiles dependientes del Estado. Además se cerraron todos los conventos y se prohibió toda injerencia futura de autoridades extranjeras sobre el clero paraguayo, todo esto mientras continuaban las medidas contra la aristocracia española a la que se le impuso en 1824 una enorme multa, y se dispuso que el Estado heredaría los bienes de los extranjeros muertos, incluso antes que sus cónyuges.

En cuanto al latifundio este fue duramente combatido, y las tierras expropiadas sin indemnización a los enemigos de la revolución fueron explotadas por el Estado, se lamentan los historiadores liberales de que estos cambios dicen no llegaron a la masa de los campesinos, es que en realidad durante esta dictadura popular, el Estado realizó la acumulación originaria que posibilitaría el salto hacia la industria pesada y la marina mercante el ejército nacional potente destinado a garantizar la soberanía de la nación, Paraguay inició un camino que conducía hacia el desarrollo, estaba atrasado pero no subdesarrollado, tenía intactas todas las posibilidades de crecimiento, porque su política de aislamiento autoimpuesta para protegerse de una Argentina que no reconocía su independencia y el Brasil imperial, dejaba a salvo toda su potencialidad de las ambiciones del imperio inglés. Así la nación guaraní, a través de su Estado se garantizó la apropiación social de las ganancias de la producción y el comercio de la yerba mate, el artículo más codiciado de la región, podemos decir en términos modernos que se había nacionalizado la producción de este artículo y el comercio exterior, este articulo clave era producido en más de 50 estancias de la patria, de donde se obtenían divisas, para las mínimas importaciones necesarias, básicamente armas, insumos para el ejército y comidas para los pobres, también se produjeron allí no sólo yerba mate cuyo comercio monopolizaba el Estado, sino también vacas, mulas y caballos con tal éxito que se dejo de depender de las importaciones de Entre Ríos, además los estancieros y agricultores privados debían cumplir con una cuota obligatoria de granos y algodón, además se intentó diversificar la economía con la producción de cueros, tabaco y azúcar entre otros productos.

El resto de las tierras que incautó el Estado fueron arrendadas a los campesinos por un precio módico, mientras que la suspensión de muchas importaciones actúa estimulando las manufacturas y las artesanías locales, el mismo dictador controla los precios y canaliza el comercio sólo por dos puertos fijando una tasa de importación de 19 por ciento y de exportación del 9 por ciento.

Paraguay no invierte sus recursos en artículos suntuarios o en el lujo de una ya casi inexistente aristocracia, lo hará en función del desarrollo nacional. Luego de un brevísimo interregno donde el pueblo lamentó la muerte de Francia y el remanente de la oligarquía festejó, se instaló en el poder Carlos Antonio López, este continuó en lo esencial el sistema anterior, y así en Paraguay el 90 por ciento de la tierra pasó a ser de propiedad estatal, esta era como ya hemos dicho explotado por el Estado en las estancias de la patria cuyo número aumentó en 14, o por campesinos a los que se les cedía la tierra por periodos de 8 años renovables indefinidamente, con la única prohibición de venderlas o enajenarlas, periódicamente estos podían verse beneficiados por los repartos de ganado, herramientas de labranza o semillas, además las grandes obras de infraestructura como los canales de riego, los puentes, los desagües y canales, corrían a cargo del Estado, de este modo la producción aumentaba, Paraguay seguía siendo pobre, pero no se conocían la miseria el hambre ni el delito.

Continuando con esta política se nacionalizó también el comercio de otro codiciado artículo paraguayo, las maderas duras, que paso a ser monopolio estatal, y fue esto junto al monopolio de yerba mate lo que permitió incrementar continuamente en un aumento de más de 20 por ciento anual, las arcas nacionales, mientras que la importación de muchos artículos era realizada directamente por Estado, y revendida luego en almacenes nacionales de la capital y pueblos importantes de la campaña, se eliminaba así la intermediación privada que encarecía los costos, se podía importar sin impuestos sólo los bienes no competitivos con los nacionales ni sustituibles por otros, mientras que los otros artículos pagaban entre un 20 y un 25 por ciento de impuestos, porcentaje alto para la época, de lo que se quejaban los diplomáticos ingleses, además como el impuesto se calculaba sobre el precio en plaza de la mercancía, en realidad el impuesto llegaba a ser casi un 45 por ciento. Los recursos obtenidos por esta combinación de herramientas fueron empleados en el desarrollo de la industria pesada, la producción propia de armas y el montaje de un ejército nacional, el hijo de Carlos Antonio, futuro presidente y mártir de la patria americana Francisco Solano López fue enviado a Inglaterra, de donde trajo en un barco de guerra 200 ingenieros, médicos, consejeros militares, técnicos, y arquitectos contratados por el Estado para servir a sus intereses y no los del imperio inglés.

Más adelante decenas de jóvenes de condiciones intelectuales prometedoras serán enviados a Europa a costa de la nación para formarse y aplicar luego en el país los conocimientos adquiridos. Así surgieron luego un astillero nacional y un dique seco, donde comenzó la construcción de una marina mercante y militar nacional, también surgieron una industria metalúrgica y un arsenal militar propio que comenzó a fabricar cañones, instrumentos de labranza y otros insumos.

Los recursos minerales propios del país comenzaron a ser explotados también, y surgieron fábricas de pólvora, loza, tintas industriales, incluso frutos nativos comenzaron a explotarse para producir la tinta y no tener que importarla.

El ferrocarril y el telégrafo (primero en toda Latinoamérica) propios también hicieron su irrupción, y toda la obra fue financiada por recursos propios, no hubo deuda externa ni prestamos internos, todo salio de la acumulación realizada en el periodo anterior y de la confiscación de los bienes del clero y la aristocracia.

La educación también fue debidamente atendida y ya en 1850 todos los niños paraguayos sabían leer y escribir, incluso había surgido una especie de escuela industrial donde se aprendían múltiples oficios, si ni Francia ni López eran pobres, pero su gobierno elevaba constantemente a la nación y con ella a las masas populares, en el mismo sentido que Artigas, eran traidores a su propia clase social, que puestos por la historia en la encrucijada de ser fieles a sus propios intereses particulares o a los de las grandes mayorías hasta hoy postergadas, tomaron su opción y fueron fieles a ellas hasta las últimas consecuencias.

El Paraguay se transformó en un ejemplo molesto pero peligroso que había que eliminar, en Uruguay el presidente Bernardo Berro (uno de los mejores que tuvo nuestro país en su historia) maniobraba para defender la soberanía amenazada por una coalición terrible, el Brasil imperial y la Argentina mitrista, intenta acercarse a Paraguay, así mientras el colorado Venancio Flores invocando la doble blasfemia de Dios y Patria, inicia la invasión del país apoyado por las tropas brasileras, mientras en Paysandú Leandro Gómez resiste con singular heroísmo, los federales argentinos vacilan, Paraguay no duda y ante las negativas del gobierno argentino, invade territorio de ese país para intentar acercarse al nuestro, fue un error político porque siendo el agredido quedó como el invasor, pero un digno error porque intento auxiliar a nuestra patria, honrando su compromiso.

Berro será derrotado y deberá renunciar morirá años más tarde intentando un alzamiento junto al resto del Partido Blanco, el mismo día será asesinado Venancio Flores presumiblemente por otros miembros del Partido Colorado, como venganza por su inacción ante la Hecatombe de Quinteros, y nuestro país se sumara a la masacre conocida como guerra de la Triple Alianza, que culminará después de 6 años de guerra con la muerte de casi todos los hombres paraguayos, quizás un millón de víctimas, dejando al país con mujeres, lisiados, viejos y huérfanos, y decenas de miles de paraguayos llevados al Brasil como esclavos, amputado su territorio, la industria totalmente destruida, una sucesión de gobiernos más o menos sometidos al Brasil, y una enorme deuda externa para pagar las indemnizaciones a los vencedores, Paraguay será metódicamente subdesarrollado, hasta nuestros días, dando fin al tercer ciclo revolucionario que abrió mayo de 1810.

Destruida por la fuerza de las armas la singular experiencia paraguaya, luego vendrá la segunda demolición que hasta nuestros días continúan los historiadores del Norte y sus amanuenses e imitadores del Sur, así en un capítulo por lo menos insoportable Jhon Lynch en la Historia de América Latina de Leslie Bethel de la Universidad de Cambridge, colección de moda y lectura obligatoria para los estudiantes de Historia en el Instituto de Profesores Artigas, lanza una y otra vez sus dardos contra Francia y los López, estos son acusados de haber eliminado bárbaramente a la aristocracia criolla, de haber impedido el desarrollo de la burguesía nacional como clase progresista, de haber restringido el comercio, de no haber impulsado más que una educación elemental, de haber conducido al país por el sendero del aislamiento y salir al ruedo internacional muy tarde y mal, de haber intentado hacer una Prusia de América del Sur.

Como ayer se quiso enterrar históricamente a Artigas o a Moreno hoy se quiere enterrar a Francia, sí su gobierno fue autoritario, pero tan autoritario como los gobiernos de Argentina, Brasil o Uruguay, donde cuando se votaba siempre el recurso del sector dominante era el fraude, y con suerte tenía derechos políticos el 5 por ciento de la población, donde los gauchos, indios y paisanos pobres eran perseguidos, torturados en el cepo, o asesinados sin piedad.

Autoritarios todos los sistemas la diferencia esta hacia donde se dirige la fuerza coactiva del Estado y para qué. Así los "civilizados" aliados brasileros y argentinos, ataban civiles y soldados paraguayos a escaleras y los obligaban a avanzar para que los soldados paraguayos no les dispararan a sus compatriotas, así mismo transformaron la toma de Asunción en una gigantesca violación de mujeres y niñas, y se llevaron decenas de miles de indios como esclavos al Brasil.

Se lo reprocha por no haber liberado a los esclavos, y es verdad sólo lo hizo a partir de 1842, pero mucho antes que el Brasil, y antes que Uruguay. No desarrolló la burguesía nacional, porque no permitió la apropiación privada de la renta, se opero una acumulación originaria de riqueza que sirvió para intentar el desarrollo nacional y posibilitar la elevación general de toda la sociedad.

En vez de obtener recursos por el continuo endeudamiento externo o la explotación de las riquezas naturales por capitalistas extranjeros que bien poco dejaban, optaron por nacionalizar el comercio exterior y los principales rubros exportables, obteniendo recursos de la expropiación de las riquezas de las clases altas.

Y definitivamente no intentó un camino prusiano americano, el desarrollo del ejército no era para una política de rapiña o conquistas, era únicamente para sostener su propia soberanía nacional, frente a enemigos muy poderosos, no en vano pudo hacer frente por seis años a las potencias enormes de Brasil y Argentina, y no en vano la población lucho hasta el final porque estaba profundamente comprometida con este sistema. Y la prioridad dada a la industria vinculada al armamento era parte de esa misma lógica de sobrevivencia que el mismo Artigas tuvo que afrontar en su momento, como le ha pasado muchas veces a los gobiernos revolucionarios que deben a su pesar priorizar las tareas de la defensa nacional antes que otras necesidades acuciantes, se intento aquí la epopeya de saltar en un puñado de años de una etapa histórica a otra, pero para que eso fuera posible había que salvaguardar la integridad y soberanía nacional a toda costa.

Se lo acusa también de haber peleado hasta el final arruinando a su propio país, cuando en realidad los protocolos secretos firmados entre Argentina y Brasil establecían que la guerra culminaría con la destrucción de Paraguay y la amputación de partes importantes de su territorio, por lo que intentando negociar la paz, cada vez que el gobierno paraguayo accedía a una exigencia aliada, se le imponían nuevas e inaceptables a conciencia, para prolongar la guerra hasta el exterminio de los paraguayos o el fin de su estado nacional independiente y prospero como era.

Así también entonces vemos nuevamente que el pasado es zona de dura lucha donde se continúan librando los combates del presente, como no cultivo la ignorancia leo también libros nuevos y al decir del apóstol Pablo retengo todo lo bueno, pero me quedo con un puñado de viejas verdades que paradójicamente anuncian lo nuevo, no en vano decía Vivian Trias que la historia era un profeta con la mirada vuelta hacia atrás, a la espera de que como Eduardo Azcuy vayan surgiendo nuevos historiadores comprometidos con su pueblo.

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FINAL ABIERTO CON SABOR A LEYENDA.

Hay momentos donde la Historia deja de ser una ciencia y se transforma en un relato casi legendario, instantes donde las fuerzas más avanzadas de su tiempo se cristalizan en un segundo cargado de símbolos con una grandeza que envuelven y supera a sus protagonistas, y así termina este ensayo, uno de esos instantes fue la Batalla de la Vuelta de Obligado, donde el gobernador Juan Manuel de Rosas había mandado detener el intento de la flota inglesa de penetrar por los ríos interiores de Argentina para negociar, a una fuerte flota de 90 buques mercantes y 20 de guerra, se le interpusieron no sólo 24 buques atados con cadenas, sino también baterías e infantes argentinos mal armados, la batalla estaba decidida de antemano por la superioridad técnica y militar de los ingleses, teniendo incluso los patriotas escasas municiones.

Pero lo que no contaban los imperialistas, era con la convicción y el entusiasmo con que los patriotas iban a defender su tierra, el general Mansilla les dijo a sus tropas "Considerad el insulto que hacen a la soberanía de nuestra patria al navegar, sin más titulo que la fuerza, las aguas de un río que corre por el territorio de nuestro país. ¡Pero no lo conseguirán impunemente! Vamos a resistirle con el ardiente entusiasmo de la libertad! ¡Tremola en el Río Paraná y en sus costas el Pabellón azul y blanco, y debemos morir todos antes que verlo bajar de donde flamea".

Prometieron morir si era necesario para defender su tierra y cumplieron enfrentando la metralla, cuando las balas se les acabaron la tropa, pero también los oficiales y el propio general cargaron a la bayoneta, los buques finalmente pasaron pero nadie les compro nada, no encontraron americanos dispuestos a vender su tierra y sus riquezas por unas cuentas de vidrio. Sin embargo la resistencia argentina impacto de otras formas, así San Martín tan poco afecto a intervenir en temas de política interna americana, desde Londres le envío una carta a Rosas con un presente muy especial, en ella se decía: "la espada que me acompaño toda la guerra de independencia, será entregada al Gral Rosas, por la firmeza y sabiduría, con que ha sostenido los derechos de mi patria".

Rosas recibió tan simbólico mandoble, años después mientras se consumaba la masacre en Paraguay, Rosas este mismo hombre que jamás quiso reconocer la independencia paraguaya, y que incluso en la coalición final que lo enfrentó contó a la nación guaraní entre sus enemigos nominales (ya que no llegó a hacer acción militar alguna), tuvo un gesto de similar importancia, desde su exilio en Londres determino el destino final de este regalo: la legó al Mariscal Francisco Solano López, "por la firmeza y sabiduría conque ha sostenido, y sigue sosteniendo los derechos de su Patria, el equilibrio entre la República del Plata, el Paraguay y el Brasil", no sabemos si este gran héroe americano que como ya hemos dicho sucumbió en combate junto al resto de sus tropas, recibió la espada en algún momento, pero como nada dice que no, nos gustaría creer que sí, y que así como su cadáver nunca fue encontrado su espada tampoco y espera el momento en que otra vez alguien en la tierra del maíz y el mate, la encuentre y la levante orgullosa para liderar la segunda independencia. Que así sea.

 

*Profesor de Historia, Integrante de la Asamblea Popular

 

Para saber más:

1. Azcuy Amegino, Eduardo.,"Historia de Artigas y la independencia argentina", Ediciones de la Banda Oriental, Montevideo, 1992. Las citas de Artigas son tomadas de este libro, al cual este ensayo le debe mucho,de lectura imprescindible.

2. Kossok, Manfred., "La revolución en la historia de América Latina", Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, 1989.

3. Ortega Peña, Rodolfo y Duhalde, Eduardo Luis, "Felipe Varela contra el imperio británico" Sudestada,Buenos Aires, 1966.

4. Trias, Vvian., "El imperio británico en la cuenca del Plata", Ediciones de la Banda Oriental, 1988, Montevieo.

 

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Uruguay: ESPECIAL - CRÓNICA DEL BICENTENARIO

Tomado de Diario La Juventud

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