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El polvorín

Cuatro años en Ceuta y ahora… ¿deportados?

14 Febrero 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Los 20 inmigrantes indios que quedan en Ceuta temen ser deportados después de la visita de personal de la embajada india

34 de sus compatriotas fueron trasladados a la península hace un año

Las organizaciones que les apoyan están recogiendo firmas y han organizado una concentración en Madrid para exigir su traslado

Concentración del pasado sábado en Ceuta

“Era un periodista italiano que está haciendo un documental sobre nosotros”, dice Gurpreet Singh a modo de disculpa mientras cuelga el móvil y vuelve a sentarse para retomar la conversación. Ese ‘nosotros’ al que se refiere son los indios de Ceuta, como los conocen todos. Gurpreet, al que llaman Babú, está ahora en Madrid pero pasó más de cuatro años en la ciudad autónoma, dos de ellos viviendo en un campamento construido en un monte. Allí lo conocimos en septiembre de 2009. Babú y 53 compatriotas decidieron abandonar el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes por miedo a ser deportados a su país. La mayoría llevaba entre tres y cuatro años en Ceuta, sin poder cruzar a la península y sin acabar el viaje, que había comenzado en la India tiempo atrás, plagado de extorsiones de las mafias, detenciones, cárceles y expulsiones. “Ceuta no es España”, decían aquellos días. Hoy sigue siendo “una dulce cárcel” para el grupo de 20 indios que lleva más de cuatro años en la ciudad autónoma.

Desde que comenzaron sus movilizaciones han tenido el apoyo no solo de los ceutíes, también de organizaciones de la península e incluso de otros países. Algunos miembros de estas asociaciones han ejercido de portavoces ante el Ministerio del Interior, “quien les prometió que irían saliendo poco a poco con documentación hacia la península para que pudiesen llevar una vida normal en España”, asegura Raquel García de la Asociación Elín. En diciembre de 2009 comenzaron los traslados. Primero se llevaron a diez al Centro de Internamiento de Extranjeros de Madrid, donde pasaron 38 días antes de ser puestos en libertad sin papeles. En Febrero de 2010 salió un segundo grupo, en el que iba Babú, que pasó 58 días internado en el CIE de Algeciras. Poco después trasladaron a un tercer grupo al CIE de Madrid que también quedo libre después de 30 días. En total, 34 fueron enviados a la península y 20 vieron cómo volvían a cerrarse las puertas del Estrecho de Gibraltar.

Algunos de los inmigrantes indios que acudieron el sábado pasado a la manifestación

Desde un banco del parque madrileño donde hablamos con Babú llamamos a Rocky, uno de los que todavía continúa en Ceuta, donde lleva más de cuatro años. Cuando faltaban un par de meses para que él y sus 19 compañeros cumplieran los tres años acampados en el monte decidieron volver al CETI. Aseguran que les ofrecieron la posibilidad de ser trasladados a la península entre los llamados cupos de vulnerabilidad, formados por mujeres embarazadas, familias e inmigrantes que lleven más de tres años en la ciudad autónoma. ”Volvimos porque estamos muy cansados y necesitamos una solución pero nos sentimos engañados por el Gobierno de España. Hemos visto cómo han sacado poco a poco a nuestros compañeros y cómo siguen sacando a gente de otros países pero a nosotros nos dejan aquí”, dice Rocky en un perfecto español.

Después de un mes en el CETI sin tener más noticias comenzaron las visitas del personal de la embajada de india y al mismo tiempo sus temores de que, como ya ha ocurrido otras veces, las entrevistas con los representantes indios acaben en su deportación. ”Nosotros ya no nos fiamos de nadie”. El miércoles tuvieron el último encuentro. “La gente de la embajada nos dice que vienen para arreglar los pasaportes pero ahora mismo no es los pasaportes lo que queremos. Lo que queremos es salir de Ceuta. ¿Qué pasa si nos identifican y nos deportan? Llevamos cuatro años en España”. El hastío se mezcla con la desesperación. Sienten el apoyo de la gente pero ese respaldo no se traduce en un cambio en la postura del Ministerio del Interior. “Necesitamos que el Gobierno cumpla sus promesas. No sé qué más te puedo contar. Todo sigue igual”, afirma Rocky. ‘Todo igual’ quiere decir que sigue dedicando las 24 horas a pensar en su futuro, reconoce Babú. “Cuando estás allí no hay descanso. Todo el día tienes en la cabeza un pensamiento: ¿Cuándo voy a salir? No tengo trabajo, no tengo dinero. Y no hay respuesta ni esperanza”, asegura.

Babú (Lydia Molina)

Rocky y él hablan a menudo. Babú dice que siente que una parte de él sigue allí, con ellos. Entre otras cosas porque, ahora que ha conseguido alcanzar la idolatrada península, es consciente de que las diferencias entre estar a un lado o a otro del Estrecho no son tantas: sigue sin papeles y sin trabajo. “Puedo moverme, y eso está bien porque es lo que quería, pero llevo cinco años aquí y todavía no puedo trabajar”. Lo más duro es que su familia no pueda entender todas las trabas con las que se ha ido encontrando. “Mientras estaba en Ceuta siempre les decía que saldría la semana que viene, y cuando pasaba la semana les decía que a la siguiente. Así todo el tiempo. Cuando por fin salí, mi padre no se lo creyó y tuve que pasarle a un amigo el teléfono para que me creyese”.

Ahora cuesta explicar el porqué estando en Madrid no puede devolver a su familia el dinero que invirtió en mandarlo a Europa. Y no es el único, entre los 54 inmigrantes se esconden las historias de padres a los que sus hijos no reconocerían porque se despidieron de ellos siendo demasiado pequeños, de quienes arrastran el peso de las familias que vendieron todas sus propiedades para costear sus viajes y quienes pidieron créditos que no pueden pagar mientras la deuda sigue creciendo. ¿Cómo explican a los suyos que, a pesar de que llevan cinco años en España, todavía no tienen documentación? En Ceuta y Melilla, los inmigrantes no pueden empadronarse a diferencia de lo que ocurre en el resto de España. Llevar tres años inscrito en el padrón es, junto al contrato de trabajo, uno de los requisitos necesarios para obtener los papeles. En el caso de los que siguen en Ceuta, las organizaciones les han conseguido a algunos de ellos contratos en hipermercados y otros comercios, pero al no poder empadronarse no hay regularización.

De la India al limbo de Ceuta. Vídeo que publicamos en septiembre de 2009

 

 

La asociación Elín ha puesto en marcha “Promesas incumplidas: paremos la deportación de los 20 indios de Ceuta”, una campaña de recogida de firmas en Actuable.es para pedir la suspensión de las órdenes de expulsión y el traslado a la península de los que aún están en la ciudad autónoma. Además, mañana sábado 12 de febrero, ha convocado una concentración en Madrid.

 

Tomado de periodismohumano

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