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El polvorín

Cuba: Rafael Trejo, Bandera y Símbolo

1 Octubre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Por Juan Nuiry  Sánchez*

1.Rafael-Trejo.jpgA pocas horas del golpe militar del 10 de marzo de 1952, el joven abogado Fidel Castro dio a conocer  un valiente documento en el que califica el hecho de zarpazo” y concluye: “Cubanos: hay tirano otra vez, pero habrá otra vez Mellas, Trejos y Guiteras. Hay opresión en la Patria, pero habrá algún día otra vez libertad“.

Cuando se cumplen 80 años de la desaparición física de Rafael Trejo González, puede decirse sin lugar a dudas, que tanto su nombre como la fecha, constituyen un fuerte eslabón, de nuestro devenir  histórico.

El mes de septiembre estaba predestinado para Trejo, tanto en la vida, como en la muerte. El 9 de septiembre de 1910, nació en San Antonio de los Baños, por lo que en este año se cumplió su centenario y el 30 de septiembre de 1930, fue herido de muerte, en desigual combate, contra las fuerzas represivas de la tiranía de Gerardo Machado.

El insigne patriota Enrique José Varona, mentor de los protagonistas de aquel proceso, que desembocó en la célebre tángana de 1930, expresó que “no podía estudiarse el estallido sin conocer las causas progresivas que lo hicieron posible”, palabras que hacen necesario observar los antecedentes, aunque necesitemos  acudir a la síntesis, dentro de un periodo lleno de contracciones.

Han transcurrido 20 años de la instauración de aquella República, con su parche Plattista, en 1902. Dentro de aquel panorama de sombras, surgían luces, nacía una pujante juventud, con una marcada formación política y social, en busca de nuestra identidad.

De todo aquel proceso, surge como un volcán, el joven estudiante Julio Antonio Mella. En un artículo que publicó en 1927 bajo el título Los estudiantes y la lucha social señaló: “desde que en 1918 en la Córdova argentina y feudal hasta 1923 en La Habana, antillana y yanquizada, pasando por Chile y Perú, la juventud universitaria ha venido luchando en un movimiento que ha denominado Reforma o Revolución Universitaria”. Tiene este movimiento carácter continental. Es, como ha dicho uno de sus mentores ideológicos-José ingenieros-  “un signo de los tiempos nuevos“.

Mella no perdió un momento de su fugaz existencia. Impulsó la creación de la Federación Estudiantil Universitaria en 1922; fundó la Universidad Popular José Martí e imprimió para siempre en el estudiantado cubano su radical posición martiana y antiimperialista.

Gerardo Machado sucedió a Alfredo Zayas en la Presidencia de la República el 20 de mayo de 1925 y tras la prórroga de poderes en 1927, convirtió su mandato en una dictadura, caracterizada por la represión y el crimen, a lo que se unió la gran crisis económica capitalista, con su secuela de hambre y miseria.

Ese fue el panorama que encontró Rafael Trejo al momento de ingresar en la Universidad de La Habana. El protagonista de dos generaciones Raúl Roa García, recogió con su pluma brillante aquel encuentro que sostuvo con el joven recién llegado al recinto estudiantil, precisamente, el 30 de septiembre de 1930.

Era un día de sol radiante y solo faltaban dos horas para cerrarse el plazo para la inscripción de la matricula.  Llegué sudoroso al lugar para matricular el segundo año de mi carrera, cuando de sopetón me vi cara a cara con un “mozalbete” de pelo lustroso, tez trigueña, bigote, torso ancho y ágil musculatura que pugnaba por abrirse paso“. 

De pronto, surgió  el diálogo

-       ¿Cómo te llamas?

-       Me  llamo Rafael Trejo.

-       ¿Eres novato?

-       Si, respondió Trejo. Voy a estudiar Derecho. Mi toga estará siempre al servicio de la justicia.

Y tras un breve silencio concluyó Trejo con estas palabras proféticas:También aspiro a ser útil a Cuba. Estoy dispuesto a sacrificarlo todo por verla como quiso Martí“.

Más tarde, ya compenetrados en la lucha, Trejo y Roa, se reunían en la Asociación de Estudiantes de Derecho para leer y debatir temas relacionados con Martí, Varona, Sanguily, Mariátegui, Rodó y Montalvo, entre otros. Trejo demostró que tenía una memoria excelente, pues podía recitar capítulos del libro El Hombre Mediocre“, de José Ingenieros. Todo esto abonó el surco. De aquellas lecturas y debates surgió una firme posición ante la dictadura de Machado, un pensamiento político y una solidaridad con los miembros del Directorio Estudiantil Universitario, que habían sido expulsados de la Universidad.

Pronto aquel joven de clara inteligencia e integridad,  quien gustaba de la música, practicaba el deporte y cultivaba la poesía, se hizo popular entre sus compañeros de curso, quienes en el año 1930,  lo eligieron como Vice-Presidente de la Asociación de Estudiantes de Derecho.

El calendario marcaba el año de 1930, cuando comenzó a gestarse lo que la historia recoge en una fecha resumen de todo aquel proceso: el 30 de septiembre. El plan de los estudiantes consistía en lanzar una proclama al pueblo de Cuba; celebrar una asamblea en el Patio de los Laureles de la Universidad de La Habana y marchar en manifestación hasta la casa del patriota Enrique José Varona, acciones que significaban el rompimiento de hostilidades con la dictadura machadista.

Ese día, al conocerse las intenciones del estudiantado, la fuerza pública rodeó la Colina Universitaria, con un cerco impenetrable, que tenía su puesto de mando en la Quinta de los Molinos. Al no poder entrar en el recinto, los jóvenes lanzaron una nueva consigna: ¡Todos al parque Eloy Alfaro y de allí, a Palacio! Un centenar de estudiantes estaban dispuestos a todo. Alguien desplegó al viento una bandera y sonó un clarín, mientras otros repartían proclamas.  Muchas gargantas gritaban a un tiempo: ¡Muera el tirano! ¡Viva la Revolución! ¡Abajo el  imperialismo!.

Como única arma, los estudiantes llevaban sus puños y como escudo el pecho y el corazón. Se escucharon disparos de arma de fuego. Llegaron  policías a pié y a caballo. Hay gritería y confusión. Se produce la lucha cuerpo a cuerpo, en desigual desafío. De pronto se produjo un forcejeo entre un esbirro y  estudiante, Rafael Trejo y Pablo de la Torriente Brau acudió en  su auxilio.  Se suman más policías y se escuchan más disparos.  Trejo y Pablo se desploman. La tángana continúa. Un fuerte aguacero irrumpe con fuerza.

Horas después, en un momento que recobró el sentido, Pablo oyó desde su cama, en la sala de curaciones del Hospital de Emergencias, la voz de un médico, que inclinado sobre él, dijo: “Veremos si éste no tiene fractura en la base del cráneo.  Si no la tiene, se puede salvar.  Pero este otro muchacho no hay quien lo salve, se muere de todos modos”.

Pablo a la mañana siguiente, cuando abrió los ojos, se dio cuenta de que lo habían cambiado de lugar, pues lo que estaba a su alrededor era distinto a lo que observó antes de quedarse dormido. En una esquina de la gran sala, las camas estaban  separadas  por un paraban y en una de ellas Pablo vio a  Isidro Figueroa, quien fue herido durante el enfrentamiento, efectuado a un costado del parque Eloy Alfaro.

Había un silencio impresionante en el lugar. Pablo buscó a Rafael Trejo y no lo vio. Luego llamó a una enfermera que pasaba y al acercarse le preguntó: ¿a qué hora murió?

Trejo, cayó en desigual combate, cuando estaba en plena juventud, convertido en bandera y símbolo, siguiendo las huellas de Julio Antonio Mella, quien fue asesinado en México, el 10 de enero de 1929, por los esbirros de Machado.

Indiscutiblemente la tángana estudiantil del 30 de septiembre de 1930, es una fecha de gran significación y trascendencia. Punto de referencia y giro, tanto para la caída del tirano, el 12 de agosto de 1933, por lo que constituye una efeméride de genuino rango y permanente vínculo, en nuestro proceso revolucionario.

A la distancia de ocho décadas, de aquel 30 de septiembre, ¿cómo no tener presente en el recuerdo, el encuentro del Comandante Fidel Castro, con los miembros del Directorio Estudiantil de 1930, efectuado el 23 de junio de 1960?

En esa ocasión, los integrantes de aquella generación encanecida y emocionada, entregaron al líder de la revolución triunfante, que hizo  posible las aspiraciones por las que ellos lucharon, la bandera cubana que llevó la manifestación del 30 de septiembre de 1930, la misma que luego cubrió el féretro de Rafael Trejo.

TARJA-RAFAEL-TREJO.jpg

En una vibrante intervención el líder de la Revolución recordó cómo influyó en él la lucha de la generación del 30 y cómo él,  como  dirigente estudiantil de su época,  se reunía con  los estudiantes universitarios en la escalinata para conmemorar la caída de Trejo.  Fidel precisó que  ”su recuerdo fue fuente de inspiración” y esa influencia y fuente de inspiración demostraron más adelante  también que no fue casual que el 30 de septiembre de 1954, José Antonio Echeverría,  asumiera por primera vez la Presidencia de la Federación Estudiantil Universitaria…

En estos pasajes radica la unidad de propósito de nuestras tradiciones. En cada etapa de lucha se alzan las mismas banderas, redoblan las mismas campanas,  se refuerza y forja  el recuerdo, que hoy surge con ¡más reafirmación y compromiso!


(Profesor de Mérito de la Universidad de La Habana)

Tomado de Cubadebate

Fotos El Polvorín

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