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El polvorín

Cumbre climática de la ONU (COP18): pocas esperanzas para el hombre y la naturaleza

11 Diciembre 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

COP18

La cumbre climática de la ONU ha dejado un armazón vacío para la protección del clima y sólo ha conseguido ampliar un poco y con límites la segunda fase del Protocolo de Kyoto.

Al menos, una noticia positiva salió de Doha 2012: Las inversiones mundiales en energías renovables crecieron el año pasado por primera vez en mayor medida que las realizadas en energías fósiles, lo que indicaría un lento, pero continuo cambio energético, señalaron los expertos.

Sin embargo, el nivel del mar aumenta más rápido de lo que estimado por el Consejo Mundial del Clima, el hielo ártico se funde a mayor velocidad y el huracán “Sandy” pasó con efectos devastadores por El Caribe y Nueva York; pero nunca antes como ante la cumbre de Doha había habido una brecha tan grande entre el acelerado calentamiento global y la voluntad política para frenarlo.

El nuevo gobierno chino no muestra aún una clara línea en la política para combatir el cambio climático, Estados Unidos está en plena restructuración de gobierno y la Unión Europea (UE), antes líder en la materia, aparece golpeada por la crisis de deuda y dividida entre países como Polonia, defensor del carbón, y Alemania, que aboga por el cambio energético.

El objetivo de limitar a dos grados Centígrados el calentamiento global sigue más lejos que nunca, como señalaron 55 investigadores climáticos por encargo del Programa Medioambiental (UNEP) de la ONU. Ese límite se sigue considerando soportable para las personas y para la naturaleza.

Las emisiones globales de gases de efecto invernadero amenazan con aumentar hasta 2020 a 58 gigatoneladas (miles de millones de toneladas, GT) anuales, afirma el jefe de UNEP Achim Steiner. Según su informe, 14 Gt al año serían ya demasiadas para limitar a dos grados el calentamiento global.

Y precisamente esas emisiones se convirtieron en un tema de discusión en Doha: tras la caída del bloque del Europa del Este y del colapso económico de esos países, éstos emitieron 13 Gt menos de gases contaminantes de lo que les permitía el protocolo de Kyoto, por lo que podían vender los certificados de emisión sobrantes.

Ahora, el protocolo Kyoto II vigente entre 2013 y 2020 limita el comercio de derechos de emisión, pero es incierto lo que va a ocurrir. Especialmente Rusia quiere deshacerse de los suyos a cambio de dinero. “Eso seguirá envenenándonos las negociaciones en los próximos años”, señaló el experto climático de Oxfam Jan Kowalzig.

Si se tienen en cuenta las declaraciones de intenciones de los Estados, la Tierra se calentaría en 2100 en 3,5 grados Celsius. Y Doha no habrá cambiado nada en ese hecho, pues el acuerdo final llama meramente a los Estados a reflexionar sobre sus objetivos climáticos.

Mientras tanto, los estados isleños de sólo unos pocos metros de altura seguirán con el agua al cuello mientras los países de África estarán amenazados a sequías de desconocidas dimensiones.

Pero ello podría resultarle un poco más caro a los responsables del cambio climático: lejos del foco de atención pero por primera vez en estos encuentros internacionales, la conferencia de Doha aprobó un documento sobre “pérdidas y daños”.

“Hasta ahora sólo se trataba de los costes de las reducciones de las emisiones, pero apenas se hablaba de los daños financieros y humanitarios que pueden evitarse”, dijo a dpa el director del instituto Postdam de investigación climática, el profesor Hans Joachim Schellnhuber.

Ahora se elaborará una suerte de factura conjunta señalando a losresponsables. Y lo caras que pueden ser las consecuencias lo mostró recientemente el huracán “Sandy”, para cuyas víctimas el presidente estadounidense Barack Obama quiere pedir el Congreso 60.000 millones de dólares.

También hubo una importante brecha entre intenciones y hechos en la capítulo económico: Doha no logró cifras concretas para el prometido aumento hace dos años de las ayudas financieras a los Estados más pobres para enfrentar el cambio climático a un total de 100.000 millones de dólares anuales a partir de 2020.

Aún así, la cifra destinada a todos los países perjudicados por el cambio climático es comparable aproximadamente a los daños dejados por “Sandy” y es demasiado poco para los Estados más pobres. Alemania y otros países se limitaron a prometer para los próximos dos años unos pocos miles de millones de dólares para el desarrollo sostenible y las adaptaciones necesarias al cambio climático.

Por Simone Humml | dpa

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