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El polvorín

Darwinismo ácrata

7 Agosto 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

"Ser gobernado es ser observado, inspeccionado, espiado, dirigido, sometido a la ley, regulado, escriturado, adoctrinado, sermoneado, verificado, estimado, clasificado según tamaño, censurado y ordenado por seres que no poseen los títulos, el conocimiento ni las virtudes apropiadas para ello. Ser gobernado significa, con motivo de cada operación, transacción o movimiento, ser anotado, registrado, contado, tasado, estampillado, medido, numerado, evaluado, autorizado, negado, autorizado, endosado, amonestado, prevenido, reformado, reajustado y corregido”
Pierre Joseph Proudhon


Nombre-copia-20.jpgCuando desde filas del anarquismo vemos especialistas que se dedican a buscar nuevas “especies” para clasificar, encasillar y finalmente catalogar los distintos agrupamientos libertarios, y son festejados como si hubieran descubierto ¿quien sabe que?, no podemos más que desconfiar de esos nuevos catalogadores que vienen a reafirmar viejas categorías que posibilita otra vez emerger los viejos poderes clasificatorios que van congelando y vistiendo con distintos uniformes la riqueza de esa diversidad de agrupamientos, haciendo de ella una formula cuando en realidad las prácticas emancipatorias son siempre creación que implican al mismo tiempo el desarme de las formas y formulas “exitosas” del pasado.

El poder opera desde las relaciones de categorías, desde ese lugar controla y trasmite las relaciones de poder que corresponden a cada una de las categorías. Por eso se dice que las clasificaciones siempre llevan consigo relaciones de poder, crean orden, fragmentan y endurecen la realidad. Por medio de estos mecanismos el poder define moralmente lo que está bien y lo que está mal, invisibiliza realidades y transforma realidades virtuales en situaciones concretas. Las realidades virtuales pertenecen al pasado, ya sucedieron mientras que lo actual es lo que está sucediendo y por lo tanto no entra en categorías ni acepta representaciones. Se niega la posibilidad de lo otro, lo impensable, que queda reducido al silencio. ¿Cómo hacemos para pensar de otro modo - pensar es siempre pensar de otro modo- si estamos atrapados por la determinación de categorías que nos obligan a ver las realidades de acuerdo a la imagen dominante.
La mirada externa es siempre clasificatoria ya que inevitablemente es una representación que es distinta a la acción directa que significa estar y crear esa realidad y no su representación. Solo es representable lo que asume el modelo jerárquico del Estado.

Se radiografía, congelando la realidad y además se jerarquiza la visión vertical desde los estados, desde lo nacional, lo trascendente. Se usan categorías como el mismo pensamiento hegemónico haría: lo nacional y lo local, frentes que fragmentan la vida concreta. Se clasifica solo lo que se ve según la mirada dominante. Las clasificaciones, separan y ordenan la realidad, haciéndola entrar en casilleros preestablecidos, crean opuestos y no ayudan a formar nociones comunes a interactuar ética y políticamente, no liberan el pensamiento sino que tienen como función atarlo. La clasificación apuesta a la repetición de modelos ya determinados y heredados, actúa como un control de lo pensable. Por lo tanto la clasificación es según lo que se informa y clasificar es informar.

El filósofo pregunta“¿Y qué es una información? Una información es un conjunto de palabras de orden. Cuando se les informa, se les dice aquello que ustedes deben creer. En otros términos: informar es hacer circular una palabra de orden. Las declaraciones de la policía son llamadas, muy a justo título, comunicados; se nos comunica la información, quiero decir, se nos dice aquello que es conveniente que creamos. O si no que creamos, pero que hagamos que lo creemos, no se nos pide que creamos, se nos pide que nos comportemos como si creyéramos...
...Lo que nos lleva a decir que la información es exactamente el sistema de control.”

Si me encasillas me matas
Lo que no tiene fronteras definidas, ni bordes precisos, que no exhibe programas ni estrategias, que están juntos por su afinidad únicamente, que se vinculan transversalmente, eso no se ve. Esas realidades que no aparecen en las radiografías pero que es la vida cotidiana e invisible de todo movimiento eso no se ve con los aparatos del poder, no se puede capturar en ninguna categoría, no aceptan estereotipos.
Un movimiento que acepta ser catalogado y clasificado también corre el riego de realizar esa misma operación en sus vínculos con los movimientos sociales, estableciendo con ellos una relación instrumental.

El movimiento libertario y emancipatorio, que apuesta a la experimentación y a la creación, antidogmático por definición, que no toma asiento pues está siempre en movimiento no cabe en casilleros ni puede pensar por medio de clichés ni recetas que lo llevarían a repetirse así mismo.
En medio de la crisis del pensamiento representativo no podemos por comodidad y falta de creatividad seguir apelando a categorías clasificatorias cerradas.
En vez de la pregunta categorial dominante de que estructura y que definición debemos preguntar como vivimos, cual es nuestra existencia singular y colectiva y que acciones y resistencias producimos para cambiar. Pues las categorías solo atrapan a lo que no tiene vida, a lo que por lo tanto se puede representar pero no a los movimientos reales que son impredecibles e indeterminados.
La clasificación va de la mano con la linearidad del tiempo, una lista de fechas, fundaciones y definiciones que construyen relatos muchas veces fantasiosos como ha sucedido con relatos de algunas historias anarquistas de Uruguay y Argentina.
Escapar y no dejarse atrapar por las clasificaciones extender un mapa de acontecimientos colectivos cuya vitalidad e intensidad escapa a la linealidad del tiempo y al control del poder.
Se acumulan atributos y categorías y eso permite metiéndolas adentro de cajas ya determinadas acumular sujetos es decir números, lo relacional no importa pues esta ya todo determinado. La relación desde las categorías es ordenable , cuantificable y acumulativa, hace parte de la lógica estatal
El acontecimiento se opone a la historia que es acumulación mientras que el devenir es acontecimiento, creación y rebelión, es génesis de nuevas formas de existencia.

La diversidad como riqueza, la diferencia como acción social de los que no son lo uno, lo mismo, sino que son muchos que no se pueden representar en categorías cerradas y que por eso no aceptan representación política. Por eso la unidad y la búsqueda de un mínimo común múltiplo para representarla es uno de los instrumentos del Estado para institucionalizar y arrastrar nuevamente con las redes estatales a los que se fugan, a los nómadas, a los que se mueven por los bordes sin reconocer fronteras.

Acción directa para no ser representado, para no ser capturado por el pensamiento dominante, para crear nuestra autonomía, nuestra emancipación, nuestra vida.

 

C. Aguín

 

Tomado de Revista Alter Nº 11

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