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El polvorín

Dependencia anula evolución

31 Octubre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

La dependencia es una táctica implacable. No parece algo importante, pero es el mecanismo que asegura el poder a los mismos que manejan el mundo hace 120 años.

Culpar al sistema, nos hace perder en la maraña de acontecimientos y produce la sensación de  que las cosas no pueden ser cambiadas porque obedecen a una dinámica constante. Ahora bien ¿Quién puso en marcha esa sucesión de acontecimientos?

59854fd8.pngDesde los años 50 a los 70, el pentágono y la CIA invirtieron gran cantidad de millones en investigar el comportamiento de la mente humana. Las prácticas incluían manipular el cuerpo con virus, drogas y estímulos eléctricos a fin de analizar su reacción y límite de tolerancia. Los descubrimientos realizados fueron espeluznantes, dando origen a ensayos con drogas y estímulos originados en la física moderna. Así nace la interacción de determinadas drogas con las ondas de radio, microondas y otras variables más.

El cuerpo desarrolla una tendencia al acostumbramiento ante determinado estímulo. Algo así como “esto me gusta o este lugar me gusta, mejor nos quedamos aquí, ¿para qué seguir avanzando?”

Parece mentira pero este modelo de acostumbramiento es usado por la elite para definir qué es lo que le conviene a la humanidad.

Los ensayos del pentágono, fueron promovidos por generales obedientes a la elite. El objetivo es crear estrategias de dependencia para mantenernos sujetos a sus intereses financieros.

¿Usted cree que la cocaína es un invento de los colombianos? ¿Y la heroína? ¿Sabía que Afganistán, invadido por el pentágono es el paraíso de la amapola, que sirve para producir opio y que a su vez es materia prima para la heroína? Es difícil que estas cosas escapen a la CIA o que la CIA no esté detrás de todas ellas. Allí adonde  existen recursos naturales u objetivos de subsistencia necesarios para el imperio, está la avanzada de la CIA dispuesta a todo. Derrocar gobiernos, desestabilizarlos, penetrar organizaciones terroristas, infiltrar agentes, sobornar, corromper, asesinar, todo es válido a la hora de “ocupar” espacios estratégicos. El gran aparato de prensa montado para estos fines, nos deja sin reacción, porque si lo hacemos, pasamos a ser enemigos del sistema “terroristas”.

Para ser buenos dependientes, primero tenemos que ser buenos consumidores. Nos bombardean a cada minuto con publicidad relacionada con el consumo. Consumir para sostener la economía es la fórmula ideal. Si no consumís no eres parte del sistema o pasas a ser excluyente. La industria de la comunicación, la electrónica y la internet son medios de consumo masivo. Hoy en Argentina hay una friolera de 60 millones de celulares vendidos a una población de 40 millones. Es difícil resistirse a no consumir tecnología. Las redes sociales ocupan un lugar privilegiado en este diseño consumista y nos estimula a seguir consumiendo porque nos mantienen al tanto de la última tecnología.

Por otro lado tenemos las drogas. Todas en crecimiento. Están las legales que llegan de la mano de laboratorios que facturan 160 mil millones de dólares al año como el caso de Pfizer. ¿Usted cree que si no existiera enfermedad podrían facturar esto? Somos dependientes de laboratorios que supuestamente nos curan… Lo curioso es que ya se ha comprobado que muchas de las pandemias y epidemias, o proliferación de enfermedades, han sido creadas en laboratorios. Una buena mecánica para hacernos dependientes al antídoto. El modelo existe y se retroalimenta de todo esto, consumir, enfermar, para consumir más. Las drogas ilegales son un gran negocio y es difícil pensar que no son los mismos actores que operan en mercados en negro. La droga ilegal puede mover miles de millones semanales que no pagan impuestos ni tienen controles aduaneros. Es un campo de ilegalidad que sirve para sostener el sistema, sistema que nos está matando pero, curiosamente lo alimentamos.

Los dueños de los imperios químicos, laboratorios, fábricas de armas, mineras, petróleo, fábricas de vehículos, agrotoxicos, etc. son los mismos banqueros que se van diluyendo en otras razones sociales,  corporaciones, sociedades, testaferros, asociaciones, fundaciones, sectas, organizaciones como el FMI, BM, agencias, universidades, escuelas, escuelas de negocios, etc. Todos estos espacios, son manejados por unos pocos, los de la punta de la pirámide, los que nos hacen dependientes.

Somos dependientes del petróleo y todos sus derivados. ¿Es posible que el avance tecnológico actual no haya dado lugar a una energía que no sea el petróleo? Claro que sí, pero nos hicieron adictos al petróleo. Si mira a su alrededor, hay muy pocas cosas que no usen algunos de sus derivados. No es solo el combustible necesario para su vehículo sino que herbicidas, insecticidas, plásticos, pinturas, detergentes y un sinfín de productos más nos invaden a diario. La dependencia al petróleo, ha cerrado y cercenado toda otra alternativa energética.

¿En que difiere el modelo de dependencia de las drogas a otras en el campo de los alimentos? La tecnología denominada siembra directa es un ejemplo. Consta en crear una semilla con tecnología genética que introduce una toxina en el gen con una orden específica, “en la segunda generación te suicidas para que no germine planta alguna”. Cuando se habla de pérdida de soberanía alimentaria es por esto. Antes, los campesinos separaban las mejores semillas para la próxima siembra y vendían el remanente. Hoy eso no se hace más porque las semillas recogidas no germinan. Las semillas son compradas a laboratorios como Monsanto que son las que las han creado, o Cargil, o Nidera (todos interconectados). Ellos venden la semilla y el agrotoxico (Glifosato) que va a permitir que pueda crecer sin problemas. En Argentina actualmente no existen semillas de soja que no sean transgénicas y lo propio sucederá con el arroz y el trigo. Hoy, el campo es ciento por ciento dependiente de los laboratorios químicos. Es la misma práctica, que las drogas, los medicamentos, el petróleo o la tecnología en comunicaciones y electrónica, pero en el campo de alimentos.

La dependencia, es una estrategia del mercado de las corporaciones sostenidas por el pentágono y la CIA.

Todo está atado al consumismo, y para “consumir” y ser una sociedad de consumo orgullosa, necesitamos ser dependientes.

No les interesa investigar sobre energías limpias, eso no es negocio a pesar de que pueda beneficiar a la humanidad. De hecho, la elite considera que la humanidad excedió en creces el número ideal de 2500 millones de personas, y los que “sobran” pasan a ser un problema.

Necesitamos parar la pelota y reflexionar sobre estos temas. Ellos están al tanto que la revolución que viene es energética y los va a perjudicar. ¿Saben cuántos investigadores de energías alternativas limpias han sido asesinados? Más de lo que se imagina. Estamos en un punto de quiebre, límite y debemos ponernos a trabajar en un modelo que nos incluya a todos. Este consumismo dependiente no podrá sostenerse por mucho tiempo.

¿Podemos estudiar, crear, desarrollar en un contexto no dependiente para ser definitivamente libres y para que la energía alcance para todos? O lo hacemos, o desaparecemos como orgullosos consumistas…

Un cordial saludo

Alejandro Romero

calentamientoglobal@ymail.com

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