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El polvorín

DÍA DE LA LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

26 Noviembre 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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El brutal asesinato de las hermanas Mirabal por orden del dictador Trujillo, el 25 de noviembre de 1960, conmemora cada año el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer

 

 

 

Dos de la hermanas Mirabal, asesinadas por Trujillo

 

Con todo respeto a nuestra audiencia que es culta y tiene conocimientos, debemos igualmente hacer la aclaración por que los grandes medios de prensa uruguayos oficialistas al gobierno de turno se trate de una dictadura, de un gobierno oligarca o burgués siempre le dará lo mismo.

 

El día contra la violencia y la discriminación de la mujer no es un invento de Mujica para enseñarle a los hombres a perder. Una materia de la cual la mayoría de los hombres y mujeres de este país se han doctorado. Perdedores durante todos los gobiernos blancos y colorados y cuando votaron para cambiar, perdedores de los gobiernos del Frente Amplio. Perdimos a los desparecidos. Perdimos todos los plebiscitos. Perdió el PIT CNT la vergüenza. Perdimos los Comités de Base. Perdimos nuestros hermanos e hijos por el mundo. ¿En que más debemos perder los orientales? 

Y hoy para colmo de males hasta votamos en contra de Siria y a favor de la OTAN en Naciones Unidas.

 

De lo que se celebra en este día es de la lucha de la mujer igual que de lo que se trata el Primero de Mayo, la lucha por los derechos políticos y sociales, la lucha contra la explotación, la lucha por las libertades, la lucha de clases. 

 

Hay que explicarlo bien por que si no posiblemente no pocos uruguayos piensen que este día contra la violencia de la mujer es un invento de Mujica o Paco Casal o quizás Beatriz Argimón y Marina Arismendi en su obra junto a Glenda Rondan y la Princesa Laetitia d´Arenberg con su dulce de leche La Pataia y sus toros de raza.  

 

DÍA DE LA LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA DE GÉNERO

 

El brutal asesinato de las hermanas Mirabal por orden del dictador Trujillo, el 25 de noviembre de 1960, conmemora cada año el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer

«Ordené que cogieran palos y se llevaran a las muchachas»

El 25 de noviembre de 1960, los cuerpos de las tres hermanas Mirabal se encontraron en el fondo de un acantilado en la costa de la República Dominicana. Aquel acontecimiento -que fue vendido a la prensa como un trágico accidente por parte de Trujillo, el dictador que dio la orden de acabar con ellas- conmemora cada año en esta fecha el Día Internacional de la No Violencia Contra la Mujer, aprobado por la Asamblea General de las Naciones Unidas en diciembre de 1999, a propuesta de la República Dominicana con el apoyo de 60 países

Las hermanas Mirabal dedicaron su vida a luchar por la libertad en su país

 

El brutal asesinato a garrotazos de Patria, Minerva y María Teresa hizo que las hermanas se convirtieran en auténticas heroínas de la lucha clandestina antitrujillista, contribuyendo a despertar la conciencia entre la población, que culminó en el asesinato del caudillo.

 

Las hermanas nacieron y crecieron en el seno de una familia rural acomodada en el paraje de Ojo de Agua, en Salcedo, el municipio más importante de la provincia que se rebautizó más tarde, y en honor a ellas, con el nombre de Hermanas Mirabal.

 

Desde muy temprano mostraron interes por los estudios, dedicando gran parte de su corta vida a luchar por la libertad política de su país, oponiéndose firmemente a una de las tiranías más opresoras y duras que tenía Latinoamérica: la de Rafael Leónidas Trujillo, conocido también como «El Jefe», «El Generalísimo», «El Chivo» o «El Chapita», por su afición desmedida por las condecoraciones.

«Las mariposas»

Trujillo les había arrebatado casi toda la fortuna a su familia cuando llegó al poder. Entonces, Patria, Minerva y Maria Teresa, también conocidas como «Las Mariposas», decidieron formar el grupo de oposición «Agrupación Política 14 de Junio», convencidas de que el dictador llevaría el país a un auténtico caos.

Cuando Trujillo se dio cuenta de que la cárcel no era suficiente, decidió acabar con ellas

 

A causa de su persistente actividad rebelde, fueron encarceladas y torturadas en no pocas ocasiones, a pesar de los cual decidieron continuar luchando con el único objetivo de acabar con la dictadura.

 

Cuando «El Chivo» comprobó que la cárcel no era suficiente para detener aquella actividad clandestina, a la que se iban uniendo cada vez más adeptos, decidió acabar con ellas. Eran los últimos años de la década de los 50, en los que se estaba despertando una fuerte inquietud social en toda América Latina, con la caída de varios dictadores y el triunfo de Fidel Castro.

 

Las hermanas Mirabal habían comentado a sus maridos, en una visita a la cárcel donde se encontraban recluidos, los rumores que circulaban en Salcedo sobre la posibilidad que sufrieran un «accidente», como se denominaba entonces a la manera que utilizaba el régimen de ordenar la desaparición de un opositor, con la supuesta intención de ocultar el crimen.

Camino de Puerto Plata

Uno de los esposos, Manolo, sugirió que debían acabar con los viajes y marcharse a Puerto Plata para evitar el paso por las carreteras. Pero ya era tarde: la orden de asesinar a las hermanas ya había sido dada.

Las mataron a golpes y colocaron sus cadáveres en el jeep, que arrojaron por un precipicio

 

Cinco miembros del Servicio de Inteligencia Militar detuvieron el jeep en el que regresaban de la prisión, las introdujeron a empujones en un coche y las llevaron a un lugar previamente escogido, cerca de La Cumbre. Eran aproximadamente las 19.30 horas.

 

Allí mismo las mataron a golpes y colocaron sus cadáveres en el jeep, antes de arrojarlo por un precipicio.

 

Ciriaco de la Rosa, uno de los asesinos, lo contaría más tarde: «Después de apresarlas, las condujimos al sitio cerca del abismo, donde ordené a Rojas Lora que cogiera palos y se llevara a una de las muchachas. Cumplió la orden en el acto y se llevó a una de ellas, la de las trenzas largas (María Teresa). Alfonso Cruz Valerio eligió a la más alta (Minerva), yo elegí a la más bajita y gordita (Patria) y Malleta, al chofer, Rufino de La Cruz. Ordené a cada uno que se internara en un cañaveral a orillas de la carretera, separadas todas para que las víctimas no presenciaran la ejecución de cada una de ellas […] Traté de evitar este horrendo crimen, pero no pude, porque tenía órdenes directas de Trujillo y Johnny Abbes García. De lo contrario, nos hubieran liquidado a todos».

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