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El polvorín

El camino zapatista, un relato inconcluso

6 Diciembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

La Otra Campaña nació con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona y recorrió el país entero, sus luchas, sus dolores y sus esperanzas


Hermann Bellinghausen y Gloria Muñoz Ramírez
Fotos: Simona Granati

 

El próximo primero de enero se cumplen 17 años del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN). Muchos acontecimientos han ocurrido desde entonces y aunque México y el mundo no son los mismos, el siguiente texto, escrito en enero de 2008 pero aún inédito fuera de Estados Unidos, relata retazos de un periodo que inició con la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. Este recuento, necesariamente inconcluso, contempla dos años y medio del camino de La Otra Campaña, de junio de 2005 a diciembre de 2007. Independientemente del curso de los acontecimientos y de los siguientes pasos, se trata de una experiencia inédita en la vida política de México y del mundo.

 

Messico, Chiapas, La Realidad.Comunità indigena Zapatista.”vogliamo un mondo che contenga molti mondi”.Mexico, Chiapas, La Realidad.Zapatista indigenous communities.”We want a world that contains many worlds”

 

En el mes sexto del 2005 el EZLN dio a conocer la Sexta Declaración de la Selva Lacandona. El llamado se dirigió a “los indígenas, obreros, campesinos, maestros, estudiantes, amas de casa, colonos, pequeños propietarios, pequeños comerciantes, microempresarios, jubilados, discapacitados, religiosos y religiosas, científicos, artistas, intelectuales, jóvenes, mujeres, ancianos, homosexuales y lesbianas, niños y niñas, para que, de manera individual o colectiva, participen directamente con los zapatistas en esta campaña nacional para la construcción de otra forma de hacer política, de un programa de lucha nacional y de izquierda, y por una nueva Constitución”, renovando la convicción del EZLN de no convertirse en partido político ni plantearse la lucha por el poder.

La Otra Campaña es la puesta en práctica de la Sexta Declaración. Se trata, en sus primeras etapas, de que delegaciones del Ejército Zapatista recorran toda la geografía nacional para encontrarse y relacionarse con las organizaciones políticas de izquierda, los campesinos sin tierra, las familias de las mujeres asesinadas, los maestros reprimidos, los pescadores abandonados, las trabajadoras sexuales explotadas, los trabajadores sin salario digno o sin trabajo, los jóvenes sin alternativas, las lesbianas, homosexuales y transgénero excluidos y un largo etcétera que incluye a todo el espectro del México profundo y, por vez primera, al México que resiste al otro lado del río Bravo.

La Otra Campaña nació en un importante y definitorio momento político en México, el de las campañas electorales rumbo a las elecciones presidenciales que se llevaron a cabo en julio del 2006, y de ahí toma su nombre, pues representa una manera distinta de relacionarse desde abajo para cambiar el sistema.

.Messico, Tuxtla Gutierrez Gennaio 2006. L’altra campagna.Il “delegato zero” (subcomandante Marcos) dell’Esercito Zapatista di Liberazione Nazionale, nel giro che toccherà molti stati del Messico.Mexico, January 2006.”The Other Campaign.”.The “Delegate Zero (Subcomandante Marcos) of the Zapatista Army of National Liberation, in a matter that touches many states of Mexico..


Es la ética la que rige las relaciones de La Otra con organizaciones políticas de izquierda, por lo que se plantea: “No a hacer acuerdos arriba para imponer abajo, sino hacer acuerdos para ir juntos a escuchar y a organizar la indignación; no a levantar movimientos que sean después negociados a espaldas de quienes los hacen, sino a tomar en cuenta siempre la opinión de quienes participan; no a buscar regalitos, posiciones, ventajas, puestos públicos, del Poder o de quien aspira a él, sino a ir más lejos de los calendarios electorales; no a tratar de resolver desde arriba los problemas de nuestra Nación, sino a construir desde abajo una alternativa a la destrucción neoliberal, una alternativa de izquierda para México”.

El Subcomandante Marcos, conocido en esta iniciativa como el Delegado Zero de la Comisión Sexta del EZLN, designado para dar los primero pasos de la travesía, partió de La Garrucha el primero de enero del 2006, sorpresivamente montado en una motocicleta y con un casco encima del pasamontañas (cargando en la parte trasera una gallina erguida conocida como “el pingüino zapatista”), en dirección a San Cristóbal de las Casas, donde se congregaron miles de bases de apoyo zapatistas para iniciar el caminar de la nueva propuesta del EZLN.

Messico, Palenque,Gennaio 2006. L’altra campagna.Il “delegato zero” (subcomandante Marcos) dell’Esercito Zapatista di Liberazione Nazionale, nel giro che toccherà molti stati del Messico.Mexico, January 2006.”The Other Campaign.”.The “Delegate Zero (Subcomandante Marcos) of the Zapatista Army of National Liberation, in a matter that touches many states of Mexico..


La Comandanta Kelly, en nombre de los zapatistas, “entregó” al Delegado Zero a la sociedad civil y así empezó el recorrido y la conformación de una caravana que pasó primero por distintas regiones de Chiapas. Habían pasado apenas seis días cuando, intempestivamente, la Comandanta Ramona, emblema de la rebeldía de las mujeres zapatistas, murió en la zona de Los Altos a causa de una insuficiencia renal. El recorrido fue suspendido y la comandancia en pleno acudió a los funerales. “Nunca más un México sin nosotros”, fue la herencia que dejó esta pequeñita mujer tzotzil creadora, junto a otras comandantas, de la ley revolucionaria de mujeres.

Luego de rendir homenaje a Ramona continuó el recorrido por los estados de la península maya de Yucatán, Quintana Roo y Campeche. De ahí a Tabasco, Veracruz y todo lo demás, hasta llegar al norte, Tijuana, Sonoyta y los tiraderos industriales sobre el Río Bravo en Nuevo Laredo. Marcos llegó a la tierra del cucapá, el yaqui, el tohono o’odham, el rarámuri. Se encontró en la línea fronteriza con migrantes y chicanos, y con estadounidenses adherentes de la Sexta, desafiando en diversos puntos de la frontera a las autoridades norteamericanas.

Desde el inicio, la Otra Campaña descubrió la existencia de OOo OooooOtra geografía, una muy diferente a aquella impuesta por las fronteras delineadas por los de arriba. En diversos puntos de la frontera de México con Estados Unidos, chicanos y mexicanos del “otro lado” escucharon y se escucharon a sí mismos y, quizás por vez primera en más de una década de lucha zapatista, se sintieron realmente comprometidos con una iniciativa política emanada del EZLN, ya no sólo como grupos solidarios con los pueblos indígenas, sino como parte importante de una construcción común que contempla a los mexicanos y chicanos sin muros ni papeles de por medio.

La Otra Campaña recorrió en 2006 el país lo más completo que se pudo. Atravesó todos los estados por sus capitales y por sus cerros, costas, lagos, ríos, presas y lagunas, bosques, barrancas, selvas y desiertos, pueblos chicos, pueblos grandes, orillas de camino, fronteras, minas, comarcas devastadas, bolsas de exilio interior, burdeles, casas particulares, universidades y barrios más pobres y agraviados.

Con escasas excepciones, la Comisión Sexta del EZLN se encontró con prácticamente todos los pueblos indígenas que viven en México. Los nahuas acogieron a la Otra Campaña en Guerrero, Jalisco, la Huasteca, el Distrito Federal, Puebla, Michoacán. Los zapotecos, mixtecos y triquis en Oaxaca y más allá: Baja California, Sinaloa, valle de Anáhuac, sur de Veracruz. En las “regiones de refugio” de los pueblos olvidados o negados: pames, pimas, teenek, huachichiles, caxcanes. En las tierras ancestrales del wirrárika, rarámuri, maya, mixe, purépecha, totonaca, com’cac, amuzgo, chontal, popoluca, tzeltal, tzotzil, chol, ñahñú, mazahua, tepehuano, yoreme del yaqui y del mayo. Y con los más últimos cucapá, kumiai, kiliwa, kikapú. Salieron a sus paso mazatecos, guarijíos, mames, chinantecos, huaves, tojolabales, zoques.

La Otra Campaña constató la misma tendencia a la desigualdad bruta no sólo en regiones rurales, sino también en ciudades, zonas industriales y regiones no indígenas. En algunos casos el despojo está ya casi consumado (Cancún, Los Cabos, Huixquilucan). Muchas ciudades capitales ya son tipo americano, o eso creen sus dueños. Dos o tres, como San Luis Potosí, Nuevo Laredo o Torreón, ya empezaron a morir por plomo lento, arsénico y otros venenos industriales.

Pero el recorrido también constató que las resistencias se multiplican por abajo. Y que los pueblos indígenas son los primeros valladares contra el programa de certificación de los ejidos, que no es otra cosa que el paso previo a la privatización de la tierra. Tienen “más clara la película”, y un apego sagrado al suelo que pisan. La migración los atraviesa como espada, pero ni así abandonan tan fácil la tierra. No es mercancía. No les pertenece, le pertenecen a ella. Como dice la parábola india, “no heredamos la tierra de nuestros antepasados, la tomamos prestada de nuestros hijos”. Y debe ser común para hacerla vivir entre todos.

La represión como respuesta a la movilización y organización se encontró también en el camino de La Otra. Indignantes y brutales ataques gubernamentales se dieron contra el Frente de Pueblos en Defensa de la Tierra, en el poblado mexiquense de San Salvador Atenco, y contra el extraordinario movimiento popular de Oaxaca. Estas embestidas provocaron una serie de movilizaciones de solidaridad en México y en el mundo. Fueron duros momentos en los que La Otra Campaña comprobó su capacidad de organización nacional y su amplia convocatoria y legitimidad internacional (tan sólo por Atenco se realizaron 209 movilizaciones de solidaridad en 77 ciudades de 30 países del mundo.) Por su parte, las comunidades zapatistas expresaron su apoyo incondicional a Atenco y a Oaxaca no sólo con palabras, sino que por vez primera se movilizaron en decenas de miles para rechazar la represión a otros movimientos, en cumplimiento del principio de La Otra de “si nos pegan a uno, nos pegan a todos”.

La Zezta Internazional

La Sexta Declaración de la Selva Lacandona nació con una vertiente de lucha internacional que parte de un análisis de cómo los zapatistas perciben el mundo: “el capitalismo de la globalización neoliberal se basa en la explotación, el despojo, el desprecio y la represión a los que no se dejan. O sea igual que antes, pero ahora globalizado, mundial… Pero no es tan fácil para la globalización neoliberal, porque los explotados de cada país pues no se conforman y no dicen que ya ni modo, sino que se rebelan; y los que sobran y estorban pues se resisten y no se dejan ser eliminados”. Y se plantean que, “así como hay una globalización neoliberal, hay una globalización de la rebeldía”.

Explica la Sexta: “Y entonces resulta que el capitalismo de ahora no es igual que antes, que están los ricos contentos explotando a los trabajadores en sus países, sino que ahora está en un paso que se llama Globalización Neoliberal. Esta globalización quiere decir que ya no sólo en un país dominan a los trabajadores o en varios, sino que los capitalistas tratan de dominar todo en todo el mundo. Y entonces al mundo, o sea al planeta Tierra, también se le dice que es el “globo terráqueo” y por eso se dice “globalización” o sea todo el mundo…O sea que el neoliberalismo es como la teoría, el plan pues, de la globalización capitalista. Y el neoliberalismo tiene sus planes económicos, políticos, militares y culturales. En todos esos planes de lo que se trata es de dominar a todos, y el que no obedece pues lo reprimen o lo apartan para que no pasa sus ideas de rebelión a otros”.

Entonces, advierte el EZLN, “en la globalización neoliberal, los grandes capitalistas que viven en los países que son poderosos, como Estados Unidos, quieren que todo el mundo se hace como una gran empresa donde se producen mercancías y como un gran mercado. Un mercado mundial, un mercado para comprar y vender todo lo del mundo y para esconder toda la explotación de todo el mundo… Por eso los zapatistas decimos que la globalización neoliberal es una guerra de conquista de todo el mundo, una guerra mundial, una guerra que hace el capitalismo para dominar mundialmente. Y entonces esa conquista a veces es con ejércitos que invaden un país y a la fuerza lo conquistan. Pero a veces es con la economía, o sea que los grandes capitalistas meten su dinero en otro país o le prestan dinero, pero con la condición de que obedezca lo que ellos dicen. Y también se meten con sus ideas, o sea con la cultura capitalista que es la cultura de la mercancía, de la ganancia, del mercado”.

En el verano de 1997 se organizó el Primer Encuentro por la Humanidad y Contra el Neoliberalismo en la comunidad zapatista de La Realidad. Casi una década después, la Zezta Internazional renueva el llamado mundial a resistir y a luchar contra la globalización. El reto sigue siendo transformar la movilización en organización. En Brasil lo hace todos los días el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra, al igual que los indígenas de Bolivia y Ecuador, los trabajadores desocupados de Argentina, los indígenas de Paraguay y los mapuche en Chile, los chicanos, estadounidenses y migrantes en Estados Unidos, sin descontar, por supuesto, la resistencia del pueblo cubano y La Otra Campaña en México. En Europa se organiza la lucha contra la precarización del trabajo, por los derechos de los migrantes, la igualdad de género, la defensa del campo y el fortalecimiento de los espacios libres y autogestivos, entre otras resistencias. Conocerse, intercambiar experiencias, hermanarse y organizar estas luchas sin perder autonomía, son algunos planteamientos y retos de la Zezta Internazional.

La Zezta apela a la solidaridad entre los pueblos, ya no sólo del mundo hacia los zapatistas, sino de las comunidades rebeldes hacia el mundo: “…lo que queremos es decirle a todos los que resisten y luchan con sus modos y en sus países, que no están solos, que nosotros los zapatistas, aunque somos muy pequeños, los apoyamos y vamos a ver el modo de ayudarlos en sus luchas y de hablar con ustedes para aprender, porque de por sí lo que hemos aprendido es a aprender”.

Nace, en este contexto, una primera muestra de apoyo directo dirigido a Cuba, ese gran pueblo que resiste desde hace más de 40 años al imperialismo, y hacia allá envían en la primavera del 2006 un insólito cargamento de maíz y gasolina “de las comunidades indígenas zapatistas al digno pueblo de Cuba”. Con claras referencias a otras luchas latinoamericanas, la Zezta convoca también a la Europa social y aspira a conocer las luchas que se libran en África, Asia y Oceanía.

“Y queremos decirle al pueblo de Cuba, que ya lleva muchos años resistiendo en su camino, que no está solo y que no estamos de acuerdo con el bloqueo que les hacen y que vamos a ver el modo de mandarles algo, aunque sea maíz, para su resistencia. Y queremos decirle al pueblo norteamericano, que nosotros no revolvemos y sabemos que una cosa son los malos gobiernos que tienen y que pasan a perjudicar a todo el mundo, y otra muy diferente los norteamericanos que luchan en su país y se solidarizan con las luchas de otros pueblos. Y queremos decirle a los hermanos y hermanas Mapuche, en Chile, que vemos y aprendemos de sus luchas. Y a los venezolanos que bien que miramos cómo defienden su soberanía o sea el derecho de su Nación a decidir para dónde va. Y a los hermanos y hermanas indígenas del Ecuador y Bolivia les decimos que nos están dando una buena lección de historia a toda Latinoamérica porque ahora sí que le están poniendo un alto a la globalización neoliberal. Y a los piqueteros y a los jóvenes de Argentina les queremos decir eso, que los queremos. Y a los que en Uruguay se quieren un mejor país que los admiramos. Y a los que están sin tierra en Brasil que los respetamos. Y a todos los jóvenes de Latinoamérica que está bueno lo que están haciendo y que nos da una gran esperanza”.

La Zezta se plantea también la organización de otro encuentro “intergaláctico”, para el que se han llevado a cabo actividades preparatorias en muchas partes del mundo. Tan sólo de julio del 2005 a julio del 2006 se realizaron 19 reuniones en 16 ciudades de 9 países del mundo (Estado Español, Italia, Alemania, Canadá, Estados Unidos, El Salvador, Uruguay, Argentina y Brasil), y en todas se habló de las luchas locales y de las formas de vinculación internacional.

La convocatoria internacional zapatista obtuvo en el primer año de su lanzamiento (de diciembre del 2005 al 30 de diciembre del 2006), la adhesión de 3 mil 386 colectivos y personas pertenecientes a 74 países de los 5 continentes, de acuerdo a un informe dado a conocer por el Teniente Coronel Insurgente Moisés, de la Comisión Intergaláctica del EZLN.

En el balance se informa también que el país que hasta ese momento contaba con mayor número de adherentes a la Zezta era Argentina, seguido de Estados Unidos, donde la nueva iniciativa tuvo gran resonancia en el movimiento chicano, de trabajadores migrantes y de estadounidenses que luchan contra el imperio. En momentos en los que los derechos elementales de los trabajadores inmigrantes (en su mayoría mexicanos) decaen de manera alarmante, además de que se militariza la frontera y se criminaliza el trabajo de los migrantes, la Sexta Declaración se presentó como alternativa de lucha local en Estados Unidos y de reforzamiento de una identidad mexicana que a la gran mayoría de connacionales que viven “del otro lado” los hizo identificarse con la vertiente nacional de la iniciativa (La Otra Campaña), en lugar de con la Zezta Internacional (en muchos casos diversas organizaciones y colectivos luchan en los dos campos).

Los últimos días de diciembre de 2006 y los primeros de 2007, en el marco del 13 aniversario del levantamiento armado, las comunidades en resistencia organizaron el primer Encuentro de los Pueblos Zapatistas con los Pueblos del Mundo en el caracol de Oventik. Allí, las juntas de buen gobierno y los consejos municipales autónomos de las cinco regiones zapatistas expusieron con gran riqueza sus experiencias de gobierno, producción y lucha. Fue una exposición en la que los zapatistas rindieron informes detallados de lo andado en 13 años de construcción de su autonomía. Hasta Oventik llegaron más de 2 mil personas procedentes de 43 países del mundo, ante quienes expusieron un trabajo organizativo autónomo sin precedentes en México y en buena parte del planeta. Se trata de una práctica muy concreta que, como ellos explicaron, no sigue manual ni teoría alguna, pues se construye en la cotidianidad de una vida en resistencia protagonizada por decenas de miles de hombres y mujeres tzotziles, tzeltales, tojolabales, choles, zoques y mames.

En un evento inédito en trece años de lucha pública (y 23 desde su nacimiento), los representantes de las comunidades en resistencia expresaron en forma llana los significados de la autonomía: “…para nosotros es que el pueblo decide su forma de luchar u organizarse tanto política, económica y socialmente; es el pueblo que decide su forma de vivir basándose en su lengua y en su cultura”. Uno de los mayores retos que se plantearon durante el encuentro fue la lucha por la igualdad de las mujeres indígenas. “El machismo existe, no digamos que no, pero como mujeres queremos ser respetadas, por eso nos estamos organizando, mediante acuerdo con los esposos, hijos e hijas. Que todos tengamos derecho a participar dentro de nuestra organización, por ejemplo con los trabajos colectivos que ya estamos realizando. Que no sólo los hombres tengan esa libertad”.

Una nueva generación de zapatistas se presentó durante los cuatro días de jornadas de trabajo. Hombres y mujeres muy jóvenes, que nacieron poco antes o después del alzamiento de enero de1994, expusieron el enorme desafío que representa crear, prácticamente sin recursos, un sistema de gobierno autónomo. Las campañas de vacunación, los centros de salud comunitaria, los hospitales y las microclínicas, con todo y sus carencias, hoy son una realidad en las comunidades en rebeldía, como lo son las pequeñas escuelas y los centros de capacitación para promotores de educación, donde se practica la educación que relaciona las 13 demandas zapatistas con cuatro áreas de conocimiento: lengua, matemáticas, vida y medio ambiente e historia.

La defensa de la tierra reunió voces, preocupaciones y desafíos. “Nosotros los zapatistas no vamos a permitir que nos la vuelvan a quitar, la defenderemos para que nuestros hijos no tengan patrón ni sufran la humillación y desprecio”.

En los meses siguientes el trabajo internacional zapatista se intensificó con el anuncio, el 25 de marzo del 2007, de la Campaña mundial por la defensa de las tierras y los territorios indígenas, campesinos y autónomos en Chiapas, México y el mundo. El arranque de esta nueva iniciativa contó con el acompañamiento de João Pedro Stedile, dirigente del Movimiento de los Sin Tierra, de Brasil, y Rafael Alegría, de la Campaña por la Reforma Agraria de Vía Campesina, quienes enviaron mensajes videograbados al evento.

“Llamamos a esta campaña mundial de apoyo mutuo entre pueblos rurales y otros pueblos que apoyan nuestros derechos y nuestras luchas por el derecho a la vida y la dignidad, a juntar nuestras fuerzas con otras”, expuso el Subcomandante Marcos en un acto celebrado en San Cristóbal de las Casas, en ocasión del reinicio de la segunda fase de La Otra Campaña.

Una de las primeras acciones concretas de esta campaña mundial fue la elaboración de un documento en el que 202 organizaciones de 22 países y mil 104 personas de 40 naciones exigieron garantías para la posesión de la tierra en las comunidades autónomas de Chiapas, amenazadas con el inminente despojo de más de 5 mil hectáreas. La demanda fue respaldada por Vía Campesina y la Red Continental por la Desmilitarización de las Américas, además de organizaciones de trabajadores, campesinos e indígenas, de derechos humanos, centros de investigación, ambientalistas y grupos religiosos de Brasil, España, Italia, Francia, Palestina, Cuba, Paraguay, Argentina, Suiza, Estados Unidos, Bolivia, Canadá, Alemania, Costa Rica, Guatemala, Cataluña, País Vasco, Portugal, Tailandia, Suecia, India y Grecia.

En concordancia con lo anunciado en la Sexta Declaración: “Haremos más relaciones de respeto y apoyos mutuos con personas y organizaciones que resisten y luchan contra el neoliberalismo y por la humanidad”, el EZLN expresó a mediados de junio su “admiración” por el Movimiento de los Sin Tierra (MST), en una carta enviada a la clausura del Quinto Congreso de la organización brasileña. El MST “tiene nuestra mano hermana, nuestro cariño y nuestro respeto, pero también tiene nuestra admiración”, afirmó el vocero y jefe militar zapatista, quien identificó la lucha del MST con la del general Emiliano Zapata y anunció nuevas luchas con motivo del centenario de la Revolución Mexicana: “Pronto serán 100 años que su grito sacudió los campos y ciudades de México. Así volverá a ser”.

De manera paralela, en cumplimiento del acuerdo hecho durante el paso de La Otra Campaña por el noroeste del país, la Comisión Sexta del EZLN, representantes del Congreso Nacional Indígena (CNI) de distintos estados y de algunas tribus y naciones indias de Estados Unidos, reunidos en Punta Peñasco, Sonora, en territorio del pueblo tohono o’odham (pápago), convocaron al Encuentro de Pueblos Indígenas de América, a realizarse en territorio yaqui de Vicam, en octubre del 2007.

“Las guerras de independencia y las numerosas revoluciones que a lo largo de la historia han tenido lugar en nuestro continente, no han modificado nuestra condición de pueblos colonizados ni han permitido el reconocimiento pleno de nuestros derechos en los estados nacionales que se formaron en los últimos dos siglos”, señala la convocatoria continental. El llamado es a encontrarse, pues “el fortalecimiento y la unidad de las luchas de liberación de los pueblos indígenas de América serán posibles en la medida en que nuestros pueblos se junten y se conozcan”.

Posteriormente, en julio, se realizaron dos debates públicos previos al inicio del segundo encuentro internacional, con delegados de diferentes organizaciones de Vía Campesina y del Congreso Nacional Indígena. El tema: Frente al despojo capitalista, la defensa de la tierra y el territorio.

“Para afectar al capitalismo, hay que tomar en nuestras manos los medios de producción, la tierra, que pase a la mano de quien la trabaja y que ellos, ellas, las trabajadoras y trabajadores, decidan como trabajarla y que la ganancia sea del pueblo trabajador. Esta es una de las características de nuestra organización del EZLN y una de las cosas más importantes de la Sexta Declaración de la Selva Lacandona, que es la guía nuestro paso en La Otra Campaña y en la Zezta Internacional: el anticapitalismo”, expuso en una de las mesas redondas el teniente coronel Moisés, de la Comisión Intergaláctica del EZLN.

El segundo Encuentro entre los pueblos zapatistas y los pueblos del mundo se llevó a cabo en julio del 2007, en las regiones zapatistas de Oventik, Morelia y La Realidad. Una vez más los pueblos zapatistas expusieron ante más de 2 mil personas del planeta la organización cotidiana de su autogobierno, la educación, la salud, el trabajo colectivo, el comercio y, de manera notable, hablaron de la participación de la mujer en la autonomía. Esta vez, además de autoridades de las juntas de buen gobierno y los consejos municipales autónomos, participaron las bases de apoyo zapatistas, promotores y promotoras de educación y de salud, comisariadas, comisariados y agentes municipales, miembros de cooperativas y coordinadoras de trabajos colectivos, así como comandantas y comandantes del Comité Clandestino Revolucionario Indígena del EZLN.

Nacidos el 19 de diciembre de 1994, los 38 municipios autónomos rebeldes zapatistas (Marez) empezaron a crecer a diferentes ritmos, dependiendo de la región, la cultura, los recursos económicos y la organización interna. Actualmente son más de 40 municipios autónomos divididos en cinco grandes regiones, cada una con una sede (caracol) de autogobierno que es al mismo tiempo centro cultural y político. “Nunca pensamos que llegaríamos hasta aquí”, dice Manuel, anciano de origen tzeltal que recuerda cuando, antes de 1994 y aún en la clandestinidad, los zapatistas ya empezaban “a atender la salud en los pueblos”.

Aún con las armas en la mano, pero protagonizando únicamente iniciativas políticas civiles y pacíficas, el EZLN expuso retazos de una historia que no acaba de escribirse: “Nosotros quisimos dialogar, quisimos hacerlo todo, pero ya ven lo que pasó con los Acuerdos de San Andrés (firmados en febrero de 1996 y hasta la fecha incumplidos). Por eso no pedimos permiso y empezamos a construir. Vemos que lo más esencial es la organización del pueblo y no el dinero, porque el dinero si es en exceso corrompe, pero la organización no se corrompe. La idea que se hace para buscar la vida no se destruye en la cárcel ni se destruye en la muerte…”, señaló el Comandante Moisés.

Este encuentro tuvo el objetivo de que “personas, grupos, colectivos y organizaciones que luchan contra el neoliberalismo, en México y en todo el mundo, conozcan, directamente de la palabra de las bases de apoyo del EZLN, el proceso de construcción de la autonomía en las comunidades indígenas zapatistas de Chiapas”. El llamado encontró eco en Alemania, Argentina, Australia, Austria, Bélgica, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Croacia, Costa Rica, Dinamarca, El Salvador, Estado Español, Estados Unidos, Francia, Grecia, Guatemala, Holanda, Inglaterra, Irlanda, Israel, Italia, Japón, Líbano, Luxemburgo, México, Nicaragua, Nueva Zelanda, Noruega, País Vasco, Panamá, Perú, Polonia, Portugal, República Checa, Suecia, Suiza, Turquía, Uruguay y Venezuela.

Como invitados especiales acudieron representantes de las organizaciones que conforman Vía Campesina a nivel mundial: delegados y delegadas del Movimiento Sin Tierra de Brasil, de la Liga Campesina de Corea, de la Coalición Nacional de Agricultores Familiares de la Unión Americana, de la Federación de Sindicatos Campesinos de Indonesia, de la Confederación Nacional de Mujeres Campesinas de Bolivia, del Sindicato Campesino del País Vasco, de la Coordinación Latinoamericana de Organizaciones del Campo, de la Confederación Nacional de Mujeres del Campo de la República Dominicana, de Vía Campesina en Centroamérica, de la Unión Campesina Partiyakisan de la India, de la Red Campesina del Norte de Tailandia, de la Asamblea de los Pobres de Tailandia, de los Trabajadores Agrícolas de la Frontera de la Unión Americana, de la UNORCA de México y de la Union Paysan de Québec, Canadá.

En la clausura del encuentro, realizada en la comunidad tojolabal de La Realidad, se convocó a un tercer encuentro internacional a celebrarse en diciembre del 2007, entre mujeres zapatistas y mujeres del mundo, mismo que llevará el nombre de la Comandanta Ramona. La lucha de las mujeres indígenas rebeldes es, en sí misma, una lucha dentro de la lucha, y sus pequeños y grandes logros se han visto reflejados en toda la estructura del EZLN, en la que hay mujeres comandantas, insurgentes, autoridades autónomas, promotoras de salud, promotoras de educación y responsables de diversas cooperativas, entre otros cargos. “Pero falta mucho para llegar a donde queremos. Hay mucho machismo todavía en las comunidades y es difícil lograr la participación de las mujeres”, reconocieron mujeres tzotziles, tzelales, tojolabales, choles, zoques y mames en los encuentros internacionales celebrados en enero y julio del 2007. La mujer zapatista, sin embargo, no es la misma de 1994 y el cambio, aunque lento, es enorme e irreversible.

 

Messico, Chiapas, La Realidad 1996.Comunità indigena Zapatista.EZLN.Mexico, Chiapas, La Realidad.Zapatista indigenous communities

Como se repite de muchas maneras en México y el mundo, la Otra Campaña y la Zezta Internazional van. El Estado mexicano lleva todo todavía más a la derecha y a la represión para facilitarse los despojos y la destrucción de nuestra soberanía. Mas la Sexta mexicana y la Zezta Internazional están en los caminos del mundo, y los caminan contra viento y capitalismo. La experiencia rebelde y autónoma de los pueblos zapatistas de Chiapas ha encontrado hermanos y compañeros en los 32 estados del país y en los cinco continentes. Y como la ruta será larga y apenas comienza, se impone aquí la palabra de una esperanza:

continuará…


Texto originalmente escrito como epílogo de la edición para Estados Unidos del libro EZLN: El Fuego y la Palabra, de Gloria Muñoz Ramírez, publicado por City Lights. 2008.

Tomado de Desinformémonos

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