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El polvorín

El concepto de diversidad como política de estado; un criadero de pollos de colores.

12 Agosto 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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La diversidad no es más que una plataforma de basura semántica. Un espejismo adoptado por las corrientes neoprogresistas que insisten en generar "ciudadanía inclusiva" a partir de etiquetas grupales.

 

La diversidad (cultural, racial, sexual) es un pleonasmo. Una ficción política repleta de declaraciones, discursos, aplausos e idiotez; mucha idiotez en forma de colectivos, fundaciones, organizaciones no gubernamentales y militantes lobotomizados por el sistema.

 

Toda esa gente que se cree políticamente correcta y transgresora levantando banderas multicolores en marchas organizadas por papá gobierno, no entiende que las opciones, las tipologías y las preferencias -es decir, la libertad de ser y vivir como se que quiere- responden a motivaciones humanas, no políticas. Decir esto es decir que hay muchísima gente que es incapáz de comprender cuáles son los márgenes de su propia libertad de ser, de existir.

 

Estas pulsiones vitales -las que nos hacen humanos- no se mendigan ni se negocian. Mucho menos por la vía del estado, desde siempre herramienta de coerción, represión y categorización para la acción idividual. El derecho negado al aborto es un buen ejemplo de esta hipocresía que discursea con la democracia y la equidad al tiempo que niega la autonomía del cuerpo a la mujer por la vía de los hechos.

 

Cada ser humano es único y diverso por definición. La diversidad es un invento. Una forma de control social de la acción individual y espontánea que mantiene la libertad bajo el techo jurídico de la democracia burguesa. Un mecanismo de control y cooptación que a la larga se traduce en votos. El estado no diversifica, uniformiza. El estado es el uniformizador por excelencia de hecho.

 

No se trata de sembrar más y mejor ciudadanía sino de cosechar la libertad que nos pertenece, ahora mismo, todos los días.

 

Federico Leicht

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