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El polvorín

EL FACIL CAMBIO RADICAL

26 Junio 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

 

Fondo-Monetario-Internacional--FMI-239.243.gifDarío Botero Pérez

 

 

1.

El papel de la deuda externa en la subyugación y la ruina de los países es obvio para cualquiera que se tome la molestia de enterarse de la situación de las víctimas del Fondo Monetario Internacional y del Banco Mundial.

 

Tras haber llenado de aflicción a los pueblos de los países del tercer mundo, ahora, a raíz de la crisis causada por la burbuja hipotecaria, han aplicado sus recetas a la otrora orgullosa y soberana Europa.  Parecía blindada frente a las canalladas de los potentados neoliberales, pero está cayendo víctima de su ofensiva por apoderarse de las riquezas de las naciones. 

 

Se han propuesto privatizarlas a favor de los banqueros y demás potentados, mientras sumen a los pueblos en la miseria y los ponen a pagar lo que se han robado los vendepatrias que viven al servicio de los enemigos comunes.  Éstos disfrutan de plena impunidad y no responden por ninguno de sus atropellos, al menos mientras los pueblos no los llamen al orden.

 

Pero en poco tiempo eso será pasado, pues los pueblos se están levantando y se las van a cobrar, de eso no hay duda. En tal caso suelen tomar las de Villadiego, escabulléndose, como ocurrió en Islandia.

 

Los ciudadanos están resueltos a recuperar su dignidad y sus fueros, como lo verán los cínicos gobernantes griegos, dedicados a arruinar su patria para entregársela a monopolios privados internacionales, de esos que han establecido el “gobierno mundial en la sombra” que apuntale el Nuevo Orden Mundial de los sionistas y sus cómplices potentados y criminales. 

 

Los indignados españoles, adelantándose a los designios de las agencias imperiales que están a punto de declarar la ruina de la península (pues ya Portugal cayó), están siguiendo el camino acertado que todos los humanos de buena voluntad estamos obligados a recorrer para evitar el desastre definitivo que nos tienen planeado los zánganos y desalmados potentados. Pretenden hundirnos a todos, para que los canallas causantes de la debacle sigan flotando. 

 

Y  los causantes son los banqueros ladrones que tenemos que despojar del monopolio financiero, como han hecho los islandeses aunque pocas personas se hayan enterado porque los medios de desinformación se esmeran en ocultarlo. 

 

Su decisión soberana constituye la guía civilizada que orientará a los indignados de todo el Mundo. Conviene que la emulen Túnez y Egipto, que ya se deshicieron de los déspotas y necesitan consolidar su democracia directa estableciendo instituciones adecuadas antes de que una nueva camada de impostores les arrebate su soberanía.

 

Su ejemplo está disponible para España, Marruecos, Libia, Bahrein, Yemen, Siria, Afganistán, Irán, Honduras, Colombia, México y los demás que vayan asumiendo su soberanía.  Al respecto, Francia e Italia están en mora de hacerlo, pero los griegos ya están en la jugada y los irlandeses pueden jalonar a los británicos.

 

2.

Adicional a la crisis de la deuda que subyuga y arruina los países, también es muy clara la responsabilidad del sistema financiero privado en la recesión económica definitiva que ha causado en USA desde los primeros meses del gobierno del monstruo moral George W. Bush, ahora felizmente callado porque ha sido cuestionado por la justicia internacional.

 

Como sabemos, el auto atentado a las Torres Gemelas logró desviar la atención de las maniobras económicas de los halcones, vislumbradas tempranamente con casos como los de Enron y Arthur Andersen. 

 

Les sirvió para justificar la infundada y abusiva invasión a Afganistán, y la aún más arbitraria a Irak, basada en mentiras evidentes que los canallas siguen sin pagar.

 

De tal forma le abrieron fuentes de enormes negociados a personajes como Donald Rumsfield y Dick Cheney, sionistas inescrupulosos, notables miembros del complejo industrial militar que apabulló a Dwight David Eishenhower, pues no les importa el partido que gobierne nominalmente ni respetan las presuntas autonomía y autoridad del presidente, sea quien sea.

 

Más bien, el presidente es su títere, al que manejan como quieren, recompensándolo o castigándolo según su real gana soberana.

 

También, estos monstruos decrépitos, junto a otros genocidas y ladrones de su misma catadura, son destacadas figuras del club de Bilderberg y auténticos representantes del “gobierno mundial en la sombra” instaurado por las momias asesinas comprometidas con la extinción de la Vida y la destrucción de la biosfera. 

 

Son paladines del globalismo rastrero y depredador de los sionistas interesados en precipitar el fin del Mundo.  Son enemigos objetivos de la Tierra, de la Vida y de la especie humana, a la cual quieren seguir apabullando para cumplir sus planes demoníacos.

 

Su propósito, develado por gentes decentes que lograron penetrar el aterrador secreto, es imponer el “Nuevo Orden Mundial” (NOM) que le otorgue “legítimamente” (según lo exige el Neoliberalismo) la propiedad del Mundo a los potentados desalmados, una vez logren exterminar al 95% de la población (que sobra, a su juicio, según lo expresó Ted Turner apoyado por Bill Gates, modernos cruzados del malthusianismo) para esclavizar a quienes sobrevivan.

 

El desafío es definitivo y nos incumbe a todos.

 

Por fortuna, con el ejercicio de la democracia directa es fácil vencer a los potentados y derrotar sus planes apocalípticos.  Basta que lo exijan suficientes ciudadanos de la Aldea Global.

 

3.

Los animales se matan por la cabeza, aprendieron los antepasados cazadores.  En consecuencia, en vez de caer en el juego de la guerra que los potentados hacen todo lo posible por precitar, para vencerlos rápida, definitiva e incruentamente toca dirigir la atención al sector financiero.

 

Para derrotarlos es indispensable despojarlos de su control de la moneda, recuperando su manejo soberano por y para los pueblos, en beneficio de cada ciudadano que, por el maravilloso hecho de existir, tendría derecho a que la sociedad le satisfaga todas sus necesidades de consumo y le permita desarrollar su potencial creativo como ser único e irrepetible. 

 

La vida es bella pero las sociedades jerárquicas la envilecen y se la amargan a las mayorías, por mera perversidad, codicia, mediocridad e incapacidad de quienes ocupan las cúpulas.  Es indispensable sacarlos de en medio para reconstruir el “paraíso perdido” que tan famoso hizo al ciego John Milton.  Aunque, en verdad, el ideal es inventárnoslo a la medida de los sueños colectivos, ajenos a dogmas excluyentes y absurdos que plantean problemas falsos y, por ende, insolubles pero bastante absorbentes, agobiantes y belicosos.

 

 

Con la recuperación del monopolio financiero, los países o, mejor, los pueblos, dejan de estar subordinados a sus acreedores, esos todopoderosos banqueros particulares que se esconden tras la banca multilateral valiéndose de sus funcionarios arrodillados, quienes, felices con sus migajas, dan hasta su vida por defender los privilegios de los banqueros ladrones.

 

Tan abusivos e insoportables privilegios conforman el fundamento del sistema inmoral imperante.  Son el motivo y la justificación del intolerable, repugnante, universal y cínico sacrificio de las mayorías humanas. 

 

Por tan ilegítima, deleznable y vergonzosa razón están condenadas a la miseria, las pestes y la guerra, según decisión concertada por los potentados saqueadores y genocidas que subyugan a los pueblos alrededor del Mundo aplicando las recetas sionistas, tan bien expresadas en la doctrina neoliberal.

 

4.

Durante la Historia, el esfuerzo humano ha estado dirigido al enriquecimiento y la dignificación de unos pocos.  Es innegable.  Pero, aunque es evidente, las mayorías no lo perciben porque les han distorsionado el juicio.

 

O sea, lo ven porque es evidente, de modo que no pueden dejar de verlo (en eso consiste lo evidente), pero lo admiten como algo natural debido a las distorsiones del juicio a que los someten con lavados de cerebro cuya efectividad ha sido probada durante milenios. Éstos suelen reforzarlos con dogmas religiosos, adicionales a los prejuicios sociales y los castigos para los transgresores del orden que retan a las autoridades y dan mal ejemplo a los sumisos.

 

Las mayorías engañadas y amedrentadas, en su candidez se adaptan a las imposiciones de los jerarcas, hasta el punto de agradecerles sus atropellos.  Los admiran, los envidian, los respetan, los sostienen y los imitan.

 

Por eso dicen que “no hay peor ciego que el que no quiere ver”, o que “los ojos ven lo que está en la mente”.

 

Y en la mente de las mayorías sumisas, satisfechas con su suerte de lacayos, lo que han sembrado los potentados -mediante sus medios de manipulación y desinformación masivas- es veneración por los jerarcas y demás potentados inescrupulosos con complejos de superioridad.

 

A través de la Historia, con dinero han creído engrandecerse los más desalmados mediocres, los más inescrupulosos y ambiciosos megalómanos, auténticos enanos morales carentes de cualquier talento diferente al dominio del engaño y la violencia ejercidos con total cinismo y notable crueldad.

 

5.

Todo esto deforma lo que debería ser el verdadero objeto de la economía.  A saber, satisfacer de la mejor manera, sin mezquindades, los apetitos y deseos de consumo de los ciudadanos o, simplemente, de los seres humanos, sin ninguna discriminación negativa, en vez de ponerlos a matarse mutuamente por apropiarse de la riqueza, siempre escasa en la miserable Historia que fenece, pero abundante en la racional, libre, igualitaria y justa sociedad global democrática que inaugurará la Nueva Era.

 

Si lo decidimos, su conquista está a la vuelta de la esquina.  Basta despojar a los despojadores, tanto de la riqueza como del poder que son patrimonio común, de modo que nadie puede seguir apropiándoselos como un privilegio personal exclusivo, por muy caudillo que se sienta y por muchos  embaucados que lo sigan y le crean sus imposturas.

 

La iniciativa está siendo tomada por las multitudes conscientes, en todo el Mundo.  Están resueltas a ejercer sui soberanía en vez de alimentar la guerra de exterminio que los halcones pretendieron atizar con la supuesta ejecución del agente de la CIA, “santón” criminal y socio petrolero de los Bush, Osama Bin Laden.

 

Su cacareado asesinato habría ocurrido en condiciones de indefensión, deliberadamente afrentosas para los fanáticos islamistas, según calcularon los asesinos de Washington, que no dejan de meter las patas, de modo que -a pesar de sus esfuerzos reiterados- no han podido generar esa reacción que les permita justificar el holocausto.

 

Son tan estúpidos que no entienden la acendrada moralidad de los buenos musulmanes.

 

Por eso, como auténticos idiotas, salen a presumir del asesinato del genocida fronterizo, Osama Bin Laden, cuyo combo de criminales -inicialmente entrenados por USA para combatir la invasión soviética a Afganistán-, tanto detestan sus innumerables víctimas musulmanas, caídas por orden del Imperio para mantener viva la amenaza del terrorista más peligroso del Mundo, el payaso al servicio de la CIA.

 

El coco del terrorismo les ha servido a los potentados para justificar todos sus atropellos; al menos los que no aguantan ser justificados como lucha contra el narcotráfico.  Es el reemplazo del temor ambiente que existió durante la guerra fría, y que tanto sirve para mantener apabulladas a las masas, impidiéndoles que actúen como multitudes pensantes, inteligentes, racionales y conscientes.

 

Con tan oportunista y falaz pretexto, han logrado robarles sus derechos civiles a los ciudadanos ingenuos, aterrados con algún atentado inesperado. Los consideran y tratan como terroristas hasta que no comprueben lo contrario.  Y, aún si demuestran que no lo son, siguen tratándolos como a tales. El propósito es humillarlos para que sientan su pequeñez, insignificancia e impotencia frente al sacrosanto Imperio y sus cipayos de las neocolonias.

 

Aprovechan que los ingenuos patriotas usanos -en vez de morir por determinación del genio del mal que bombardea (o bombardeaba) a sus hermanos musulmanes y tanto amenaza (o amenazaba) a occidente- prefieren perder la intimidad y dejarse vejar como lo determinen las acuciosas autoridades del previsivo Imperio.

 

Pero ya no les funciona el cuento, querido Obama.  ¡Les llegó la hora de pagar sus crímenes!

 

Y entre más chapaleen, como Bashar al Asad en Siria, o los Gadafis en Libia, peor les irá.  Por eso, los que son inteligentes, se retiran discretamente.  Esperan misericordia, pues entienden que la victoria es de los pueblos, y que la inminente dignificación de las mayorías vilipendiadas por la Historia será arrolladora, universal y simultánea.

 

Tenemos los medios y estamos preparados y resueltos.  Así tiene que ser, pues los enemigos comunes están acabando con el Mundo a pasos de gigante.  Por fortuna, los despreciados pulgarcitos queremos defendernos, y estamos resueltos a vencerlos. ¡Y ustedes, asquerosos potentados, lo saben!

 

Se les acabó su detestable tiempo.  Ningún ser digno se presta para servirles, y ustedes son inútiles.  Sólo saben dar órdenes. Y ya nos causan risa, como lo predijo Marx para cuando la falsa autoridad se disolviese.

Sus inmensas ruindades han quedado en evidencia. ¡Pero jamás las olvidaremos ni dejaremos de cobrárselas!  Son el combustible para arribar al Mundo Mejor que nos merecemos y que hemos resuelto conquistar en beneficio de todos.

 

Afortunadamente, llegó el tiempo de los mansos de corazón que poseerán la Tierra, según dicen que promete la Biblia.  O sea, bestias repugnantes, ¡se les acabó el paseo!

 

6.

Ahora lo entendemos con claridad, de modo que es fácil ponernos de acuerdo para librarnos de las cadenas de una vez por todas, acudiendo a la fuerza común, que es invencible.

 

Tales cadenas nos las ponen los potentados decrépitos aprovechando a los cipayos que gobiernan a los pueblos, envileciéndolos y regalando las patrias.

 

Podemos deshacernos de todos estableciendo la Sociedad Global Democrática que asuma la solución de los problemas comunes y que respete la soberanía de cada pueblo y de cada individuo.

 

Para lograrlo, la única condición es que reivindiquemos la igualdad, la independencia, la dignidad y los derechos de cada uno, renunciando a delegar nuestro poder en presuntos representantes, o a permitir que nos lo arrebaten los inescrupulosos capaces de cualquier crimen y acostumbrados a todas las imposturas y promesas que les faciliten sus atropellos.

 

Es un asunto personal que le toca resolver a la conciencia del individuo; aunque muchos impostores harán todo lo posible por despojarlo de ese poder, posando como los divinos encargados de tan sublime misión, según lo demuestra la Historia hasta la saciedad.

 

¡Tú verás si te dejas!, es tu derecho.  Pero, para dignificarse en vez de extinguirse, la Vida nos necesita a todos los que aún no estamos totalmente degenerados ni vencidos.

 

¡No lo olvides ni pretendas ignorarlo ni asignarles la tarea a otros!  ¡Consulta tu conciencia!  En ese sentido, ¡la salvación depende de ti!

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