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El polvorín

“El Fujiyama en Rojo”

19 Marzo 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

 

F. David Arráez Y.

http://www.lavozdelsandinismo.com/img/info/central-nuclear-fukushima-2011-03-12-26891.jpg

 

El capitalismo para poder saciar su apetito energético crónico, consecuencia de su estupidez congénita de “crecimiento económico permanente”, ha convenido una especie de pacto fáustico, comprometiendo la existencia de la vida en el planeta.

 

Durante más de 500 años el capitalismo ha venido imponiendo a sangre y fuego su modo de producción, pero desde hace aproximadamente 150 años, su impresionante expansión ha sido posible por la disponibilidad de energía “abundante” y “barata”, de fuentes primarias hidrocarburíferas como el carbón mineral, el petróleo y el gas natural. Hasta finales del siglo pasado el sistema urbano-agro-industrial y su metabolismo implícito, ha derrochado 100.000 veces la energía consumida por la humanidad en el período neolítico, en el siglo XX se consumió más energía que toda la historia de la humanidad a pesar de ser un diminuto fragmento de tiempo de ella.

 

A consecuencia de este sistema urbano-agro-industrial hemos agotado la mitad de las reservas de petróleo convencional, parte importante de las reservas de carbón mineral y de gas natural. La producción industrial se multiplicó por más de 50 veces en el siglo XX, el grado de urbanización planetaria pasó del 15% a principio de siglo XX al 50% en estos primeros años del siglo XXI. La población mundial se multiplicó por más de 4 veces en el mismo período, llegando a la cifra de 6.900 millones de personas, con un resultado desastroso, veamos:

 

1.000 millones de personas sufren de hambre.

2.000 millones no tienen acceso a medicamentos.

884 millones no tienen acceso al agua potable.

774 millones de adultos son analfabetas.

2.500 millones carecen de sistemas de drenajes, cloacas

18 millones mueren al año por causa de la pobreza.

 

En 1945 los EE.UU. todavía se mantenía en guerra con Japón, los informes de las agencias de inteligencia de los países aliados coincidían en que Japón no estaba desarrollando armas nucleares. Alemania se había rendido el 8 de mayo, Japón prácticamente estaba derrotado, pero ni estas consideraciones, ni los acuerdos de la Haya de 1899 y 1907, ni la ley sobre la guerra aérea de 1923, lograron impedir que el 6 de agosto se lanzara sobre la ciudad industrial de Hiroshima la primera bomba atómica de Uranio-235 -bautizada con el nombre de “Little Boy”- ( nombre que nos da una idea de la mente enferma de Harry Truman y sus asesores) causando la muerte para diciembre de ese año de 140.000 personas de las 350.000 que se encontraban para el momento en esa ciudad. Tres días después, era lanzada sobre la ciudad de Nagasaki otra bomba atómica, esta vez de Plutonio-239, bautizada con el nombre de “Fat Man”, la cual causó 70.000 muertos de los 270.000 habitantes que se encontraban en la ciudad. Es importante señalar que las víctimas no fueron solamente japoneses, allí vivían 50.000 coreanos de los cuales 30.000 perdieron la vida. (Quizás esta fue la única forma posible de liberarse de la esclavitud a que estaban sometidos por el capitalismo imperial japonés). Los líderes del naciente imperio global norteamericano, habían probado las dos tecnologías atómicas desarrolladas por el “Proyecto Manhattan”, conocieron de su letalidad sin importarle las consecuencias fatales a largo plazo que producirían tan diabólicos artefactos. No hay duda de los efectos que se han venido produciendo a través de los años, numerosos sobrevivientes más tarde murieron de cáncer y otras enfermedades originadas por la contaminación radioactiva de esas bombas.

 

Después de la derrota de Japón, EE.UU. se dispuso a cobrar el botín que había obtenido de la victoria militar, como nos enseña la historia de las guerras. Pero en este caso el premio era diferente, no se trataba de tesoros, armas u objetos artísticos valiosos, esta vez se trataba de un territorio densamente poblado, con una clase obrera capacitada, con supervisores expertos en obtener el máximo esfuerzo de la mano de obra esclava, moralmente arrodillada ante sus vencedores. Esta situación era ideal para la expansión e inversión de sus capitales ávidos de reproducirse y acumularse. Así como para posicionarse geopolítica y militarmente en las inmediaciones de las costas de La Unión Soviética.

 

El 2 de septiembre de 1945 el General Douglas MacArthur fue nombrado jefe de las fuerzas de ocupación en Japón, una especie de regente, cargo que ocupó hasta el año 1950. Durante ese período se redactó una nueva Constitución para Japón. Las acusaciones por crímenes de guerra contra el Emperador Hiroito fueron retiradas a cambio de su cómplice sumisión, humillando de esta manera el “Espíritu Nacional” del pueblo japonés.

El capitalismo japonés creció a pasos agigantados debido a las inversiones de las grandes corporaciones norteamericanas a través de sus filiales. Actualmente La sociedad japonesa combina la cultura impuesta del “American way of life” con particularidades determinadas por la carga milenaria de su idiosincrasia.

El proceso industrializador japonés se apoyó en una población trabajadora, disciplinada y súper-explotada, que el aparato propagandístico capitalista la vendió como una virtud merecedora de ser emulada, cuando en realidad se trataba de una esclavitud moderna.

 

Con 377.835 Km2 y una población de 126.871.000 habitantes, Japón se encuentra dentro del “Cinturón de Fuego del Pacífico” donde se producen el 90% de los terremotos. La inestabilidad geológica y los altos riesgos que esto supone, no han sido tomada en cuenta por la dirigencia capitalista japonesa que con sólo la aprobación del 32% de su población, ha desarrollado un gigantesco programa nucleoeléctrico, formado por 55 plantas termonucleares distribuidas a lo largo de sus costas que suplen el 30% de la energía eléctrica del archipiélago japonés, incluso hay planes en plena ejecución para llegar al 50% de la matriz de generación eléctrica con ese tipo de energía.

 

Japón ha sufrido varios accidentes nucleares de diversas intensidades, sólo nos referiremos a los más notables:

 

En julio de 2007, se produjo un terremoto de 6,8 grados de intensidad en la escala Richter ocasionando 9 víctimas fatales, más de 1000 heridos, 800 viviendas destruidas y daños en diversos servicios, entre ellos el mayor centro nuclear del mundo, el complejo nuclear Kashiwasaki-Kariwa que fue afectado, reportándose fugas radioactivas, tuberías quemadas, centenares de contenedores de residuos radioactivos fuera de sus sitios. Este accidente originó una gran preocupación por los sistemas de seguridad. La empresa TEPCO (Tokyo Electric Power Company), propietaria del complejo Kashiwasaki-Kariwa, a través de su presidente, admitió que había alterado los informes entregados al ente regulador japonés, durante 25 años. Otro vocero de la misma empresa dijo que el complejo nuclear se había diseñado para resistir terremotos, pero eso si, hasta ciertas intensidades, ¡! Tremenda irresponsabilidad ¡¡

 

Esta empresa (TEPCO) también es la propietariadel complejo nuclear Fukushima actualmente afectado por el sismo de 9 grados de intensidad y el tsunami asociado, ocurrido el 11 de marzo de 2011.

 

Se conoce como el “Síndrome de Tsuruga” la tergiversación empresarial y gubernamental sobre los riesgos ambientales y sanitarios puestos en evidencia durante un accidente ocurrido en la planta nuclear de Tsuruga entre el 10 de enero y el 8 de marzo de 1981, donde fueron vertidos 40.000 litros de líquido contaminado al sistema de cloacas de la ciudad de Tsuruga, esta acción fue conocida por la población a los 100 días de haber ocurrido, debido a los esfuerzos realizados por la empresa para ocultar los hechos.

 

 

¿Cuáles la lógica racional para instalar 55 centrales nucleoeléctricas en un territorio de sólo 377.835 Km2 ubicado en la zona más sísmica de planeta?

 

¿Es necesario construir sistemas de trenes Ultra-Rápidos en un territorio tan pequeño?

 

¿Por qué la mayoría de la población de Japón vive en la zona costera, si el riesgo de tsunamis es alto?

 

¿Se necesitan 6000 Wh per cápita para poder vivir satisfactoriamente?

 

Akira Kurosawa, el genial cineasta japonés tiene la respuesta en su película “Los sueños”

 

Kurosawa expone una de las más profundas heridas sociales del Japón, el miedo a lo nuclear y sus manejos, el protagonista aparece de repente en un caos de personas que huyen atemorizadas, observa la causa del temor, el Monte Fuji, montaña sagrada del Japón y símbolo por excelencia de sus tradiciones está explotando, otra vez lo tradicional cobra su factura, como en El huerto de los melocotones, solo que la causa de la explosión del Fujiyama son más humanas, las explosiones son producto de un accidente en las plantas nucleares de Japón, se confronta tradición con desarrollo, el final es la hecatombe, “nos dijeron que eran seguras” gime una mujer mientras trata de esconder a su hijo de las radiaciones, ella, su hijo, el protagonista y un hombre de negocios japonés son los únicos sobrevivientes, este ultimo directo responsable en la creación de las plantas, esto evidencia una critica de Kurosawa a la nueva clase poderosa del Japón, al final el hombre de negocios se lanza por un acantilado y el protagonista trata inútilmente, caricaturescamente, de apartar la radiación de la madre y su hijo, el final de esta fábula moral y ecológica, es la radiación envolviéndolo todo, una metáfora del temor humano, de las creaciones que se vuelven contra sus creadores aniquilándolos”.

Publicado por: José Pablo Porras

 

La estupidez del hombre es increíble” A. Kurosawa

 

En estosmomentos la noticia que ocupa la atención de la opinión pública mundial, junto al conflicto en el Medio Oriente, es la crisis en varias plantas nucleoeléctricas del noroeste japonés, afectadas por el impacto del terremoto y el tsunami asociado del 11 Marzo de 2011. Los grandes medios de comunicación hacen fiesta; por una parte exageran las consecuencias que tendría este peligroso accidente para la población mundial y por otra parte minimizan esas consecuencias siempre para favorecer los intereses transnacionales que representan. Sus “expertos nucleares” invitados, brillan por su mediocridad, se les ven las costuras de sus pequeños intereses personales. Todos usan como referentes a la Agencia Internacional de Energía Atómica y a la Organización Mundial de la Salud, como si estas fueran instituciones que están por encima del bien y el mal y no que obedecen a un tramado de intereses corporativos y políticos.

 

Desde 1959 existe un convenio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) con la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) el cual estipula, entre otras cosas, que los estudios de la OMS en materia nuclear deben ser revisados previamente a su publicación por la AIEA y no deben ser negativos con la Agencia ni deben impedir la promoción de la energía nuclear. La AIEA nació junto a la iniciativa del programa de los Estados Unidos de América “Átomos para la Paz” devenido en un gran negocio para corporaciones norteamericanas, francesas y rusas.

 

 

No hay dudas, la causa materialde la tragedia que sufre el pueblo japonés es el devastador terremoto de 9 grados Richter y el tsunami asociado, pero la causa eficientees el capitalismo.

Alguien escribió: “El capitalismo es un modo de producción, una estructura dirigida por una pandilla de Criminales”.

 

Su gigantesco aparato propagandístico global, se ha encargado de ocultar, mediatizar y manipular la opinión pública mundial. Medios creados para oponerse a semejante poder propagandístico, copian sus formas y códigos de comunicación, ignorando la relación dialéctica queexiste entre forma y contenido. Han creado una sociedad mundial sensible para lo pequeño y lo banal, que valora la honradez sólo en lo trivial, pero que es absolutamente ciega e insensible para lo que es verdaderamente sustantivo y decisivo.

 

Saludamos la decisión que ha tomado el Presidente Hugo Chávez de congelar el “Programa nuclear de la República Bolivariana de Venezuela”, haciendo honor a su responsabilidad como Jefe de Estado, aplicando de esta manera el “Principio de Precaución” muchas veces olvidado.

Esperamos que esta decisión se profundice y el “Programa nuclear” sea clausurado definitivamente.

 

 

 

F. David Arráez Y.

Email: manoalza@gmail.com

 

 

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