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El polvorín

El Gobierno (del "socialista" Zapatero) haciendo amigos.

10 Diciembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

 

Sr Zapatero, Moratinos, Sra Trinidad Jimenez , los únicos payasos, son ustedes, simplones lacayos del imperio gringo, serviles mandaderos de los empresarios. A ver si ahora el “payaso y el ignorante” les pegan una buena patada en el culo a las empresas por las cuales ustedes van a arrastrarse en cada cumbre Iberoamericana.. que ni siquiera son estatales, a ver como se lo explican a sus amos después.

Rodriguez-Zapatero-celebra-triunfo-sede-Ferraz.jpg

Ivonne Leites por El Polvorín-

 

Trinidad Jimenez hace gala de sus dotes como Canciller

 

La diplomacia del Gobierno del PSOE: "Chávez es un payaso y Evo Morales un ignorante"

 

 
 
 
13:18h. del Viernes, 10 de diciembre

Así se desprende de los cables de la embajada de EEUU publicados por Wikileaks

Según los documentos, Trinidad Jiménez cree que Chávez "está en otro mundo" y que "es un bestia, pero no un estúpido", y lo calificó de "payaso".

Los dos agujeros negros de la región son, según Moratinos, Venezuela y Cuba, y respecto a este último país, los cables de la embajada estadounidense apuntan al desdén de Zapatero por Castro y la Cuba que dirige y subrayan que el presidente español no ha querido reunirse con él.

Tampoco con el presidente nicaragüense, Daniel Ortega, de quien Trinidad Jiménez dijo que era el peor de los líderes con los que ella trabajaba y a quien Bernardino León tildaba de "errático, imprevisible o causa perdida".

De Evo Morales la diplomacia española dice que es "ignorante e inexperto".

Los presidentes de México, Felipe Calderón, y de Brasil, Luiz Inácio Lula de Silva, son los líderes naturales de la región, según Trinidad Jiménez, quien, en el caso argentino, mostraba sus reservas sobre "la excesiva dependencia" de Cristina Fernández de su marido, Néstor Kirchner.

 

La república.es

 

Separador

En castellano se les denomina : !! LACAYOS !!

Zapatero,Moratinos,Trinidad Jimenez: Por que no se callan ?

Relaciones poco diplomáticas

¿Quién dijo "Chávez es un payaso" y Ortega un loco"?

El Gobierno dio a EE UU su cruda opinión sobre líderes latinoamericanos.- La actual ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, entre las más elocuentes

MIGUEL JIMÉNEZ - El Pais - Madrid - 09/12/2010

Hugo Chávez es un payaso. Daniel Ortega es un loco. Evo Morales es un ignorante, pero no es un caso perdido. Los miembros del Gobierno y altos cargos españoles que pasaron por la Embajada de Estados Unidos en Madrid no se mordían la lengua. Convencidos de que sus palabras no iban a trascender, realizaron declaraciones sobre los dirigentes de algunos países latinoamericanos que pueden resultar embarazosas al hacerse públicas.

Según las comunicaciones enviadas por la Embajada al Departamento de Estado, la actual ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, por entonces secretaria de Estado para Iberoamérica, era una de las más locuaces. Describió en noviembre de 2007 al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, como "un payaso" al recordar el incidente en que el Rey le dijo el famoso "¿por qué no te callas?". No es la única invectiva de Jiménez contra Chávez. Otro documento de la embajada pone en su boca la idea de que Chávez está "en otro mundo", y un tercero asegura que Jiménez dijo que Chávez es "un bestia, pero no un estúpido".

La actual ministra no es la única que hablaba mal de Chávez. Según afirmó en junio de 2006 Rafael Dezcallar, por entonces director general de Política Exterior del Ministerio de Exteriores, Chávez era él mismo su peor enemigo. Según la embajada, Dezcallar dijo que nadie le presta atención a la retórica de Chávez, pero que "no tiene estómago para ser un dictador". Rafael Estrella, portavoz de Exteriores de los socialistas en el Congreso, opinaba que Chávez era un populista demócrata, pero que si los precios del petróleo caían podía convertirse en un "populista totalitario".

Tanto Zapatero como Rajoy y Moratinos estaban de acuerdo: Venezuela es un "desastre". Los tres lo dijeron en diferentes momentos a diplomáticos de Estados Unidos, según los papeles de la embajada.

Pese a esa mala opinión, Chávez visitó dos veces España. La primera, en 2005, fue invitado tras una fuerte insistencia por su parte, según relataron a la embajada varias fuentes españolas. La segunda, en septiembre de 2009, directamente "se autoinvitó", según entrecomillan así, en español, los papeles de la embajada atribuyendo la cita a Javier Triana, subdirector general para Asuntos Andinos.

"Un desastre de país"

Zapatero hacía una reflexión más amplia. En una visita a La Moncloa del vicesecretario de Estado, Robert Zoellick, en abril de 2005, Zapatero dijo que "Venezuela es un desastre de país", según el resumen de la reunión hecho por la embajada, "con enormes recursos naturales despilfarrados por décadas de pobre liderazgo" y que es imposible explicar el fenómeno de Chávez sin la "debacle" económica y social de los años previos. Zapatero le contó a Zoellick que el consejo de varios líderes regionales había sido no aislar a Chávez. El presidente, no obstante, subrayó ante el número dos de Condoleezza Rice que en su visita a Caracas se había reunido con los movimientos de oposición que le había recomendado el Gobierno de EE UU. Zapatero culpó a la oposición venezolana de haber llevado el enfrentamiento con Chávez demasiado lejos y pronosticó que Chávez aún podría ganar tres elecciones seguidas gracias a las políticas sociales financiadas con dinero del petróleo.

La mala opinión sobre Chávez traspasaba fronteras. El uruguayo Enrique Iglesias, secretario general iberoamericano, señalaba a la Embajada de EE UU en Madrid que "todos en Latinoamérica están preocupados por la conducta de Hugo Chávez, que se está haciendo cada vez más megalomaniaco", según otro de los documentos secretos. Iglesias veía cómo con el tiempo habían crecido "los errores y la incompetencia" de Chávez.

El entonces ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, consideraba a Venezuela y Cuba los dos "agujeros negros" de la región, según una comunicación a Washington fechada en abril de 2005. "España cree que Chávez va camino de convertirse en otro Castro, mientras EE UU cree que ya es otro Castro", decía Javier Sandomingo, director general de Exteriores para Latinoamérica en febrero de 2005. Pero, curiosamente, hacia Castro hay pocas declaraciones altisonantes. Un documento sí señala que Zapatero mostró en abril de 2004 "desdén por Castro y la Cuba que dirige" y que "pese a muchas súplicas de Castro, Zapatero no le ha respondido y no quiere ninguna relación con él". En julio de 2005, Zapatero lamentaba la falsa percepción de parte del exilio cubano de que él es pro-Castro.

El otro presidente con el que Zapatero no ha aceptado reunirse, explicaba este mismo año Bernardino León, es el de Nicaragua, Daniel Ortega, calificado como "errático e imprevisible", o cosas peores. El director general para México, Centroamérica y el Caribe, Jorge Romeu, dijo en septiembre de 2008 que era un "loco". La actual ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, aseguró en enero de 2009 que Ortega era "el peor de todos los líderes con quien ella trabaja", según la transcripción de la embajada. Y León concluyó que Ortega era "una causa perdida".

Más razonable en privado

El que no era "una causa perdida", al menos en octubre de 2005, era Evo Morales, según Javier Sandomingo. "No es peor que varios otros líderes latinoamericanos con que hemos tratado en el pasado o ahora", señaló, según los papeles de la embajada. Y añadió que se mostraba más razonable en sus reuniones privadas que en los actos públicos. Según la actual ministra de Exteriores, Morales parecía estar buscando en 2008 enemigos externos para distraer de sus problemas internos. Zapatero reflexionaba en 2009 ante la secretaria de Seguridad de EE UU, Janet Napolitano, que el "mesianismo populista de Chávez y Morales era popular entre sus ciudadanos, lo que complicaba el escenario", según otro de los documentos.

Moratinos destacó ante el embajador Eduardo Aguirre en 2006 que los puntos fuertes del ya presidente de Bolivia eran "su honestidad y su conciencia". Sin embargo, según el resumen de la embajada, Moratinos también le describió como "ignorante e inexperto". Moratinos se mostró preocupado por el riesgo de que Morales cayera en el "abrazo del oso" de Chávez y Castro. Con todo, según Moratinos, Morales no controlaba del todo el poder en Bolivia y "decía una cosa y hacía otra". Quizá eso ocurría porque Morales, según Ramón Santos, subdirector general para Asuntos Andinos, no podía "controlar sus palabras", se dice en otro documento de 2007.

Los diplomáticos españoles tampoco parecían controlarse mucho al hablar de los líderes latinoamericanos. Bernardino León se lamentaba en enero de 2009 de la propensión del presidente de Ecuador, Rafael Correa, a decir "barbaridades". Otro documento de la Embajada de EE UU asegura que España ha visto "un montón de dinero fluyendo desde Venezuela hacia la campaña de Correa".

Líderes naturales de la región

Los que salen mejor parados en las declaraciones de los diplomáticos y altos cargos españoles son los presidentes de México, Felipe Calderón, y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que según Trinidad Jiménez debían ejercer el papel de líderes naturales de la región. Jiménez se declaraba una "gran admiradora" de Calderón, "el mejor del actual grupo de jóvenes líderes de Latinoamérica", mientras que Lula estaba haciendo las cosas bien, según dijo Jiménez en 2007.

Los Kirchner no reciben tantas flores. Según Trinidad Jiménez, parte del problema era la excesiva dependencia de Cristina Fernández de su marido, el anterior presidente, Néstor Kirchner. El ex presidente del Gobierno José María Aznar lo decía más crudamente: aunque había esperado una política exterior más sofisticada, al final parecía ser "una marioneta de su marido", señaló en mayo de 2008, según los papeles de la embajada.

Sandomingo aseguraba que Cristina Fernández "podría incluso ser más inconsistente y temperamental que su marido, Néstor, que ya es decir", según reflejan los documentos. Y León coincidía en enero del año pasado en que el equipo de Kirchner era "lamentable". Trinidad Jiménez, por su lado, creía que la mezcla de populismo y temperamento de los Kirchner daría lugar a "días buenos y días malos", pero que la dirección era la correcta.

Los papeles del Departamento de Estado

Relaciones poco diplomáticas

El Gobierno descalificó a líderes latinoamericanos

El Gobierno dio a EE UU su cruda opinión sobre líderes latinoamericanos.- La actual ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, entre las más elocuentes

MIGUEL JIMÉNEZ - El Pais - Madrid - 09/12/2010

Hugo Chávez es un payaso. Daniel Ortega es un loco. Evo Morales es un ignorante, pero no es un caso perdido. Los miembros del Gobierno y altos cargos españoles que pasaron por la Embajada de Estados Unidos en Madrid no se mordían la lengua. Convencidos de que sus palabras no iban a trascender, realizaron declaraciones sobre los dirigentes de algunos países latinoamericanos que pueden resultar embarazosas al hacerse públicas.

Según las comunicaciones enviadas por la Embajada al Departamento de Estado, la actual ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, por entonces secretaria de Estado para Iberoamérica, era una de las más locuaces. Describió en noviembre de 2007 al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, como "un payaso" al recordar el incidente en que el Rey le dijo el famoso "¿por qué no te callas?". No es la única invectiva de Jiménez contra Chávez. Otro documento de la embajada pone en su boca la idea de que Chávez está "en otro mundo" , y un tercero asegura que Jiménez dijo que Chávez es "un bestia, pero no un estúpido" .

La actual ministra no es la única que hablaba mal de Chávez. Según afirmó en junio de 2006 Rafael Dezcallar, por entonces director general de Política Exterior del Ministerio de Exteriores, Chávez era él mismo su peor enemigo. Según la embajada, Dezcallar dijo que nadie le presta atención a la retórica de Chávez, pero que "no tiene estómago para ser un dictador". Rafael Estrella, portavoz de Exteriores de los socialistas en el Congreso, opinaba que Chávez era un populista demócrata, pero que si los precios del petróleo caían podía convertirse en un "populista totalitario".

Tanto Zapatero como Rajoy y Moratinos estaban de acuerdo: Venezuela es un "desastre". Los tres lo dijeron en diferentes momentos a diplomáticos de Estados Unidos, según los papeles de la embajada.

Pese a esa mala opinión, Chávez visitó dos veces España. La primera, en 2005, fue invitado tras una fuerte insistencia por su parte, según relataron a la embajada varias fuentes españolas. La segunda, en septiembre de 2009, directamente "se autoinvitó", según entrecomillan así, en español, los papeles de la embajada atribuyendo la cita a Javier Triana, subdirector general para Asuntos Andinos.

"Un desastre de país"

Zapatero hacía una reflexión más amplia. En una visita a La Moncloa del vicesecretario de Estado, Robert Zoellick, en abril de 2005, Zapatero dijo que "Venezuela es un desastre de país", según el resumen de la reunión hecho por la embajada, "con enormes recursos naturales despilfarrados por décadas de pobre liderazgo" y que es imposible explicar el fenómeno de Chávez sin la "debacle" económica y social de los años previos. Zapatero le contó a Zoellick que el consejo de varios líderes regionales había sido no aislar a Chávez. El presidente, no obstante, subrayó ante el número dos de Condoleezza Rice que en su visita a Caracas se había reunido con los movimientos de oposición que le había recomendado el Gobierno de EE UU. Zapatero culpó a la oposición venezolana de haber llevado el enfrentamiento con Chávez demasiado lejos y pronosticó que Chávez aún podría ganar tres elecciones seguidas gracias a las políticas sociales financiadas con dinero del petróleo.

La mala opinión sobre Chávez traspasaba fronteras. El uruguayo Enrique Iglesias, secretario general iberoamericano, señalaba a la Embajada de EE UU en Madrid que "todos en Latinoamérica están preocupados por la conducta de Hugo Chávez, que se está haciendo cada vez más megalomaniaco", según otro de los documentos secretos . Iglesias veía cómo con el tiempo habían crecido "los errores y la incompetencia" de Chávez.

El entonces ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, consideraba a Venezuela y Cuba los dos "agujeros negros" de la región, según una comunicación a Washington fechada en abril de 2005. "España cree que Chávez va camino de convertirse en otro Castro, mientras EE UU cree que ya es otro Castro", decía Javier Sandomingo, director general de Exteriores para Latinoamérica en febrero de 2005. Pero, curiosamente, hacia Castro hay pocas declaraciones altisonantes. Un documento sí señala que Zapatero mostró en abril de 2004 "desdén por Castro y la Cuba que dirige" y que "pese a muchas súplicas de Castro, Zapatero no le ha respondido y no quiere ninguna relación con él". En julio de 2005, Zapatero lamentaba la falsa percepción de parte del exilio cubano de que él es pro-Castro.

El otro presidente con el que Zapatero no ha aceptado reunirse, explicaba este mismo año Bernardino León, es el de Nicaragua, Daniel Ortega, calificado como "errático e imprevisible", o cosas peores. El director general para México, Centroamérica y el Caribe, Jorge Romeu, dijo en septiembre de 2008 que era un "loco". La actual ministra de Exteriores, Trinidad Jiménez, aseguró en enero de 2009 que Ortega era "el peor de todos los líderes con quien ella trabaja", según la transcripción de la embajada. Y León concluyó que Ortega era "una causa perdida".

Más razonable en privado

El que no era "una causa perdida", al menos en octubre de 2005, era Evo Morales, según Javier Sandomingo. "No es peor que varios otros líderes latinoamericanos con que hemos tratado en el pasado o ahora", señaló, según los papeles de la embajada. Y añadió que se mostraba más razonable en sus reuniones privadas que en los actos públicos. Según la actual ministra de Exteriores, Morales parecía estar buscando en 2008 enemigos externos para distraer de sus problemas internos. Zapatero reflexionaba en 2009 ante la secretaria de Seguridad de EE UU, Janet Napolitano, que el "mesianismo populista de Chávez y Morales era popular entre sus ciudadanos, lo que complicaba el escenario", según otro de los documentos.

Moratinos destacó ante el embajador Eduardo Aguirre en 2006 que los puntos fuertes del ya presidente de Bolivia eran "su honestidad y su conciencia". Sin embargo, según el resumen de la embajada , Moratinos también le describió como "ignorante e inexperto". Moratinos se mostró preocupado por el riesgo de que Morales cayera en el "abrazo del oso" de Chávez y Castro. Con todo, según Moratinos, Morales no controlaba del todo el poder en Bolivia y "decía una cosa y hacía otra". Quizá eso ocurría porque Morales, según Ramón Santos, subdirector general para Asuntos Andinos, no podía "controlar sus palabras", se dice en otro documento de 2007.

Los diplomáticos españoles tampoco parecían controlarse mucho al hablar de los líderes latinoamericanos. Bernardino León se lamentaba en enero de 2009 de la propensión del presidente de Ecuador, Rafael Correa, a decir "barbaridades". Otro documento de la Embajada de EE UU asegura que España ha visto "un montón de dinero fluyendo desde Venezuela hacia la campaña de Correa".

Líderes naturales de la región

Los que salen mejor parados en las declaraciones de los diplomáticos y altos cargos españoles son los presidentes de México, Felipe Calderón, y de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, que según Trinidad Jiménez debían ejercer el papel de líderes naturales de la región. Jiménez se declaraba una "gran admiradora" de Calderón, "el mejor del actual grupo de jóvenes líderes de Latinoamérica", mientras que Lula estaba haciendo las cosas bien, según dijo Jiménez en 2007.

Los Kirchner no reciben tantas flores. Según Trinidad Jiménez, parte del problema era la excesiva dependencia de Cristina Fernández de su marido, el anterior presidente, Néstor Kirchner. El ex presidente del Gobierno José María Aznar lo decía más crudamente: aunque había esperado una política exterior más sofisticada, al final parecía ser "una marioneta de su marido", señaló en mayo de 2008, según los papeles de la embajada .

Sandomingo aseguraba que Cristina Fernández "podría incluso ser más inconsistente y temperamental que su marido, Néstor, que ya es decir", según reflejan los documentos. Y León coincidía en enero del año pasado en que el equipo de Kirchner era "lamentable". Trinidad Jiménez, por su lado, creía que la mezcla de populismo y temperamento de los Kirchner daría lugar a "días buenos y días malos", pero que la dirección era la correcta.

 

Los papeles del Departamento de Estado

Discrepancias en el Ministerio de Exteriores

EE UU explotó la rivalidad entre Moratinos y Trinidad Jiménez

Diplomáticos españoles se desmarcaron de su ministro ante la embajada.- Cuba y Venezuela, manzanas de la discordia en el Ministerio de Exteriores

JOAQUÍN PRIETO - El Pais - Madrid - 09/12/2010

Ya están disponibles los cables relacionados con esta información

Diversas notas confidenciales emitidas por la Embajada de Estados Unidos en Madrid dan cuenta de una "rivalidad" entre Miguel Ángel Moratinos y Trinidad Jiménez, que comenzó a manifestarse tras la inserción de esta en el aparato diplomático como secretaria de Estado para Iberoamérica, en septiembre de 2006. Moratinos esperaba que la colaboradora que le habían colocado no tuviera un "impacto negativo" en asuntos clave, como las relaciones con Estados Unidos, Cuba y Bolivia. Se lo dijo al embajador estadounidense, Eduardo Aguirre, sin saber que iba a trascender antes de lo previsto.

La legación de EE UU se movilizó para tratar de impedir el primer viaje de Moratinos a Cuba

La embajada no entendía qué ganaba España respaldando a una dictadura en bancarrota

Tres días después del nombramiento de Jiménez como secretaria de Estado para Iberoamérica, el embajador acompañó a Moratinos a Ronda (Málaga). "Fuera de los confines de la capital", precisa el embajador en su nota , el ministro español le habló "con sinceridad" de varios temas. Entre ellos le dijo que esperaba que los asuntos clave no redujeran la influencia de su número dos, Bernardino León. Lo mismo le dijo este al embajador, un par de días después.

Pues bien: el representante de Estados Unidos tardó pocas semanas en darse cuenta de que Trinidad Jiménez había llegado con hambre de balón. El 13 de octubre de 2006, Aguirre escribió que la secretaria de Estado "evidentemente está estableciendo su liderazgo sobre todos los temas de América Latina, contrariamente a lo que León y el ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, podían haber esperado". El 23 de febrero de 2007 remachó: Jiménez, persona de la confianza de Felipe González y de Zapatero, se ha hecho cargo "claramente" de Latinoamérica.

En aquellos momentos, Eduardo Aguirre tenía un interés prioritario: evitar el deshielo de las relaciones entre España y Cuba. Él y sus subordinados lo intentaron en cuanto tuvieron los primeros indicios de que Moratinos preparaba un viaje a la isla, el primero de un jefe de la diplomacia española en nueve años. Era febrero de 2007. Jiménez reconoció al número dos de la embajada, Hugo Llorens, que el viaje estaba en consideración, aunque sin fecha. El norteamericano argumentó que la visita de Moratinos iba a ser inútil; que podía interpretarse en Washington como la rotura de la sintonía con España respecto a Cuba; y urgió a Trinidad Jiménez a "consultarlo estrechamente" con la Embajada. El mismo diplomático reiteró a Rafael Dezcallar, director general de Política Exterior, el "mensaje equivocado" que podría enviar la aparición del ministro español de Exteriores en Cuba.

Reproches de EE UU

Un documento de 23 de marzo de 2007 da cuenta de los reproches que los norteamericanos dirigieron al director general para Iberoamérica, Javier Sandomingo, porque los españoles no les habían contado nada de la visita a Madrid del canciller cubano, Felipe Roque, cinco días atrás. El diplomático español ?actual embajador de España en Lima? se mostró "completamente de acuerdo" en la necesidad de una buena comunicación con Estados Unidos y subrayó el "énfasis" con que Trinidad Jiménez había dicho a Moratinos que se debía informar a los aliados (léase a Washington) antes que a la prensa. Sandomingo (cuyos comentarios se presentan como de fuente "estrictamente protegida") les comunicó lo que los estadounidenses perseguían con ahínco: que estaba confirmado el desplazamiento de Moratinos a Cuba. Y precisó que se lo contaba por encargo de Trinidad Jiménez, en aquellos días de viaje con la familia real.

Un comentario final a este telegrama, firmado por el embajador Aguirre, dejaba claro que había fracasado en el intento de impedir el viaje. Explicaba la iniciativa de Moratinos como un gesto electoral "a la izquierda" y también en función de la "rivalidad" entre Moratinos y Jiménez. El embajador contraponía la "poca experiencia de Moratinos" en Cuba, que le hacía sentirse optimista sobre sus posibilidades de influir en el poscastrismo, a la mayor competencia de "Trinidad Jiménez, Javier Sandomingo y el director de Política Exterior, Rafael Dezcallar", enumera el telegrama. Presentaba a estos tres como "más escépticos" respecto a la dirigencia cubana. A la vuelta de Moratinos de Cuba, la embajada conectó con Trinidad Jiménez para enfatizar su sorpresa de que hubiera ido a ver a una dictadura "en bancarrota política y económica" sin obtener nada a cambio.

La explotación de disensiones internas en España venía de lejos. Ya el 7 de julio de 2004 , la Embajada norteamericana había comunicado que Pedro Gómez de Olea, adjunto a la Dirección General para México, Centroamérica y Caribe, mostraba "cierta exasperación" respecto al plan de no invitar a disidentes cubanos a la Embajada española, con motivo de la celebración de la Fiesta Nacional del 12 de octubre.

Nada comparable, en todo caso, a la exasperación de Washington con los contratos de venta de barcos patrulleros y aviones a la Venezuela de Hugo Chávez, en 2005. La nota confidencial del 11 de febrero de 2005 asegura que Juan Carlos Sánchez, diplomático adscrito al área iberoamericana del ministerio, expresó la "perplejidad" que él y "la gran mayoría" de sus colegas sentían hacia el estrechamiento de relaciones con Chávez. La respuesta le resultó "sorprendentemente franca" al consejero político de la Embajada estadounidense. "La mayor parte de los funcionarios del ministerio, según Sánchez, no ven beneficios y solo inconvenientes para España en estrechar relaciones con Venezuela", se lee en el correspondiente telegrama. "Los movimientos de Zapatero no van en la dirección de promover la democracia o la estabilidad en la región y solo servirán para incrementar la tensión en las relaciones con Estados Unidos, Colombia y otros países de la región".

Desconcierto por un envío secreto

La misma comunicación menciona el desconcierto causado por el envío "secreto" a Caracas del entonces ministro de Defensa, José Bono, para tratar sobre la venta de material militar. Tras afirmar que las directrices de la política venezolana venían directamente de La Moncloa, la nota norteamericana atribuye a Sánchez la afirmación de que el Ministerio de Exteriores quería "reparar las relaciones con Estados Unidos" y no dañarlas más, estrechando relaciones con Chávez, "que no produce beneficios tangibles para España". "No entendemos esa política ni sus razones", entrecomillan a Sánchez (luego ascendido a director general para Iberoamérica hasta que cesó en el puesto este mismo año), según el cual la venta de armas a Venezuela "no tenía ningún sentido".

Otro alto cargo de Exteriores, Marcos Rodríguez, dijo que él era "uno de los muchos" que consideraban "graves errores" tanto la venta de armas, como el planteamiento en su conjunto del Gobierno español de la relación con Venezuela. Lo curioso es que la misión de Rodríguez era solicitar permiso para la solicitud de transferencia de tecnología de EE UU en el material a vender al país presidido por Chávez.

La venta de los aviones fue finalmente cancelada. Cuando Donald Rumsfeld, entonces jefe del Pentágono, vetó la venta de medios aéreos españoles a Venezuela, Moratinos enfureció. Lo consideró como "una acción de castigo" norteamericana. El ministro de Exteriores tampoco controlaba a Felipe González, según el embajador estadounidense, a quien Moratinos expresó su desacuerdo con el ex presidente cuando defendió, en 2006, el derecho de Irán a un desarrollo nuclear para fines civiles.

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