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El polvorín

El lugar más triste del mundo

6 Noviembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Lagos Nilsson.

Pisagua1.jpg

 

Hay sucederes que no son noticia y dificilísimos de relatar con el llano lenguaje del periodismo; tampoco aceptan de buen grado los mandatos de la crónica y, por la huella que dejan en el ánimo, no pueden tratarse como ensayo. Mi viaje a Pisagua (norte de Chile) es uno de aquellos. Elegí —o me eligió— una forma infrecuente, pero al fin y al cabo entre las primeras que en la historia dejaron constancia de asuntos que se consideran importantes. No pido perdón por ello. En la Addenda intento enmarcar el por qué.

No la quiebra ni lame
a la costa la mar:
la llora entre el roquerío
la mira con mirada muerta
la siente como amor olvidado
como sangre que fue
y corre y corre y corre y nunca
termina de sangrar

Llegas por un camino
que discurre entre Sol y ruinas
Te acercan el tedio y el viento
y el polvo / Sabes
al cruzar los tamarugos
que no encontrarás recuerdos

Pisagua2.jpg

Es el lugar más triste del mundo
a orilla de la mar

No hay en estos siglos
número de cuántos murieron allí
sobre o bajo el acantilado
ni precisión de por qué
fueron muertos

Hasta la mar parece mezquina
robada al horizonte / abandonada
Triste mar de desembarcos
mar perdida para la esperanza
ola sin secretos / despiadada
solitaria o inútil
negra marea de los desastres

Detrás de cada tarde roca y arena:
el perfecto horizonte de la muerte
la tragedia anclada en el destino
de Pisagua / toda la distancia
del golpe y la orfandad
Y el viento agazapado en silencio
como otro sepulcro abandonado

Pisagua3.jpg

No es puerto Pisagua
es pena terrible
que te golpea la cara

La mar se mece lenta / aguarda
a la montaña
porque perdió el cielo
o acaso es la arena / la
que te mira
con los ojos de un niño
que desapareció hace tiempo:
una de las tantas muertes
que espera allá /en el fondo
de la bahía

¿Cómo podría el Sol destellar
contra los reflejos de la tragedia
de esa sombra que riela
entre la piedra y la espuma
angustiando el aire
como un mordisco a mansalva
que criba los ojos con el rigor
de una despedida que te hiere?

Estuve allí / caminé
entre las tumbas / me detuve
ante las banderas rojas
las más solitarias
y las placas que se oxidan y corroen
y las flores de papel
en el lecho de la fosa enorme
que llora el vacío / y algo
peor que el silencio de las guirnaldas
Había banderas rojas
que ya nadie enarbola / el pueblo
siempre está solo
(pueblo es una mala palabra)
y Pisagua muere al borde del desierto.


Addenda

Pisagua4.jpg

necesaria para no chilenos
e imprescindible para la memoria de éstos

En el llamado Norte Grande de Chile (sobre los 19º35’ de latitud sur y los 70º13’ de longitud oeste), casi en la mitad de la distancia que separa los puertos de Iquique y Arica, se convierte sin prisa en polvo la localidad de Pisagua. De su pasado esplendor (la mar no augura ni esplendor ni nada desde la crisis del salitre ocurrida en la primera mitad del siglo XX) sobrevive un letrero desteñido: "Pisagua es puerto"; en la rada que vio anclar grandes veleros y vapores media docena de chalupas pesqueras capean el oleaje manso.

En cierta forma Pisagua es el origen de Chile contemporáneo y sus fronteras: la caleta entonces peruana fue tomada a sangre y fuego a principios de noviembre de 1879; fue el primer desembarco anfibio militar de la historia moderna de las guerras. No hay precisión sobre el número de caídos. En la actualidad el que fuera uno de los puertos más importantes del Pacífico Sur, fundado en el siglo XVII, si acaso cuenta con alrededor de 300 habitantes.

El sufrimiento es cosa vieja allí. Durante el primer gobierno de Carlos Ibáñez del Campo fue lugar de concentración forzada de homosexuales y algunos opositores políticos; años después Gabriel González Videla instaló allí a militantes y dirigentes comunistas; bajo la tiranía militar-cívica presidida por Pinochet volvió a ser campo de concentración, más cruel que en los períodos anteriores. No hemos encontrado, información fehaciente, pero Pisagua también pudo ser alojamiento de leprosos.

Una gran fosa abierta señala que allí fueron encontrados cuerpos de asesinados por personal militar de la dictadura que fueron posteriormente dinamitados. Todavía faltan por encontrar cadáveres; la totalidad de la dirección regional de entonces del Partido Socialista (1973) fue muerta. A fines de octubre de cada año se realiza una romería que rinde homenaje a sus espectros. Ninguna institución ha reconocido la masacre

Pisagua5.jpg

Este año de 2010 nadie vio que concurriera el senador dizque socialista por la zona Fulvio Rossi, tampoco se acercó a Pisagua nadie del Comité Central de la organización. No debe extrañar: la dirigencia de esa colectividad sólo guarda con el socialismo la vergüenza de haberlo sido sus militantes de antaño. La desvergüenza es que todavía —a veces— canten con el manicurado puño en alto la Marsellesa Socialista. Pudimos ver entre los deudos y los que se atreven u osan recordar esos años de plomo al abogado de DDHH y diputado comunista Hugo Gutiérrez. No preguntéis bajo qué bandera lucha un hombre, preguntaos primero cómo se bate por ella...

(Agradezco al poeta Alejandro Sepúlveda, Premio Gabriela Mistral de Poesía 2010, haber conducido desde Iquique por la Pampa del Tamarugal hasta Pisagua; en otro lugar dejaré constancia de los avatares de ese viaje).

Tomado de Sur y sur

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