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El polvorín

El neoliberalismo militarista: empresas, gobiernos y ejércitos en Santa Cruz Barillas, Guatemala.

16 Mayo 2012 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

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Andrés Cabanas*

Martes 15 de mayo de 2012, por Revista Pueblos

La página web de Hidralia Energía permanece sin cambios desde el martes 1, cuando cae asesinado Andrés Francisco Miguel. No se ha modificado a pesar de que la seguridad de la empresa es acusada del asesinato. Estática: como si la violencia, la represión, el miedo y la muerte no se estuvieran apoderando de Santa Cruz Barillas.


Al margen de la violencia y la conflictividad, la web de Hidralia oscila entre el ocultamiento, la autocomplacencia y las afirmaciones absolutas, inapelables en su rotundidad.

Las afirmaciones rotundas: Hidralia Energía pretende “contribuir al cambio de la matriz energética de los países donde actuamos, mediante el impulso de proyectos hidroeléctricos de pequeña escala y de bajo impacto ambiental, así como mejorar las condiciones de vida de las personas que viven allí donde desarrollamos proyectos (…) Nuestros valores son, entre otros: ética y transparencia en todos nuestros procesos de desarrollo, respeto a la cultura y valores de nuestros stakeholders”.

La autocomplacencia: menciones genéricas a proyectos exitosos, el autobombo de la responsabilidad social corporativa (12 láminas de zinc donadas para las familias de la comunidad Caserío Quechoc).

Los ocultamientos: ¿qué sabemos de Ecoener, Hidralia Energía y su filial Hidro Santa Cruz[1]? ¿Qué sabemos de sus propietarios? ¿Cuáles son sus antecedentes, sus capacidades, sus expectativas en el desarrollo de proyectos hidroeléctricos en Guatemala? ¿Cuáles sus redes de apoyo y conexiones? La información corporativa es escasa y llena de vacíos en este punto.

Este escrito pretende contribuir al conocimiento de la historia del grupo empresarial (o la red político-empresarial) que administra Hidro Santa Cruz. Historia que, como analizo a continuación, se sustenta en el ejercicio de la corrupción y se construye sobre una base ideológica y política ultraconservadora: ambos aspectos determinantes para entender la actuación de la empresa en Barillas y la violencia que se genera.

Los reyes del kilovatio Según su brochure corporativo, Hidralia Energía es una empresa fundada en 2006 en A Coruña, Galicia, norte de España, que ofrece “un servicio global en materia de proyectos hidroeléctricos, abarcando estudios y diseños, así como gestión, proceso de aprobación, obtención de licencias y financiación”. En septiembre de 2008, la empresa inaugura su oficina en Guatemala, desde la que atiende proyectos de la región centro y latinoamericana. En Guatemala: Proyecto Cambalam I y II en Santa Cruz Barillas, a cargo de Hidro Santa Cruz; proyectos Pojom I, Pojom II y Bella Linda, en el municipio de San Mateo Ixtatan, a cargo de Producciones de Desarrollo Hídrico; asesorías y consultorías para el impulso de energías renovables en Huehuetenango y Alta Verapaz.

Informes complementarios revelan que Luis Castro Valdivia es fundador de Hidralia y representante legal de Hidro Santa Cruz. Su hermano David es el Director CEO (Chief Executive Officer) de Hidralia, propietario y accionista mayoritario de Hidro Santa Cruz.

Más allá de la leyenda oficial, y según la opinión de la fiscalía del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, TSXG, que investiga la denominada “Trama energética”, Luis Castro Valdivia crea desde finales de los años 80 un entramado de más de cuarenta empresas vinculadas al sector energético, con diferentes nombres pero frecuentemente una misma razón social y administración: a cargo del propio Luis Castro Valdivia, sus hermanos David y Javier, o personas interpuestas. El entramado pretende salvar las restricciones legales existentes para la labor de una sola empresa.

En el periodo 1999-2005, cuando su cuñado Ramón Ordás funge como Director general de Industria, Energía y Minas de la Xunta de Galicia[2], Castro Valdivia recibe concesiones que lo convierten en uno de los empresarios más prósperos del sector: el llamado “rey del kilovatio gallego”, por su hegemonía en el mercado de las pequeñas centrales. En los años en que expande sus acciones a Guatemala (a partir de 2006), el TSXG acusa a Luis Castro Valdivia y a su cuñado de tráfico de influencias, prevaricación y cohecho en la obtención de contratos energéticos.

Las actividades fraudulentas se repiten como constante. Se denuncia la constitución de una “maraña” integrada por decenas de “sociedades extensas y opacas, empresas de recientísima creación, con nula experiencia, formadas con capital inicial muy escaso, y sin soporte material, personal ni técnico para el desarrollo de sus actividades”. Empresarios y empresas que, entre otras estrategias, desarrollan sus negocios a partir del “ocultamiento de personas, la formación de empresas pantalla[3], las concesiones irregulares…”

La Asociación para a Defensa Ecolóxica de Galiza, ADEGA, define una ruta de corrupción e impunidad alrededor de Castro Valdivia: “incompatibilidades, falsificación de registros y agilización de trámites, corrupción y chafallada[4] administrativa, trámites administrativos express, declaraciones ambientales a la medida”.

David Castro Valdivia, hermano de Luis y propietario de Hidro Santa Cruz, forma parte de esta red de poder y corrupción. Aunque su presencia pública es menos visible, aparece –entre otros- involucrado en la criticadísima Hidroeléctrica de Chandrexa de Queixa, en el municipio gallego del mismo nombre, presidida por el alcalde de la localidad -pese a ser empresa privada- y ubicada de forma anormal en un Parque Natural. David Castro es pieza clave en el proyecto de Barillas.

Si bien las acusaciones por tráfico de influencias, prevaricación y cohecho fueron desestimadas por el Juzgado de Instrucción número 1 de A Coruña en 2010, una sentencia del TSXG de 23 de junio de 2011 confirma la corrupción y las malas prácticas de los proyectos. Ante una demanda contra la anulación de tres contratos de minicentrales interpuesta por Energías del Deza, una de las empresas de Castro Valdivia, TSXG vuelve a argumentar la irregularidad de los proyectos presentados. Entre otros motivos, porque “no se incluyó un estudio de sinergias donde se evalúen los efectos de la instalación de estos nuevos aprovechamientos; no se hizo la descripción de los métodos en orden a conocer la repulsa o aceptación social de este proyecto; no se incluye el estudio comparado de la situación ambiental”.

Un conglomerado político y económico ultraconservador Para el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia, la investigación de la trama energética confirma la existencia de pequeñas empresas con grandes aspiraciones. Planteo esta lectura complementaria: grandes ambiciones e intereses, disfrazados de inversiones societarias en apariencia discretas…

Las investigaciones evidencian importantes intereses económicos y alianzas políticas alrededor de los reyes del kilovatio:

el Director General de Industria, Energía y Minas de la Xunta de Galicia en el periodo 1999-2005, durante el gobierno ultraconservador de Manuel Fraga y el Partido Popular; el presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia, Antonio Fontenla (quien compró a Luis Castro la primera empresa que este fundó, la Hidroeléctrica del Arnoya, en 1992), vinculado a la derecha económica y política; el exalcalde socialista de A Coruña (Galicia) y actual embajador de España en el Vaticano, Francisco Vázquez. Iglevaz, la sociedad creada por el presidente de la patronal gallega, Antonio Fontenla, pasó en 2002 a manos de la familia del Alcalde, que inició una fuerte relación con Luis Castro Valdivia. A pesar de su filiación socialista, Francisco Vázquez se identifica con sectores conservadores; la esposa y los dos hijos de Francisco Vázquez, también copropietarios de negocios energéticos; alcaldes e integrantes de partidos políticos, sobre todo del Partido Popular gobernante; el presidente del gobierno autónomo de Galicia, fundador del Partido Popular y anteriormente ideólogo del franquismo, Manuel Fraga Iribarne. Durante su gestión al frente del gobierno autónomo, las empresas de Castro Valdivia y sus asociados incrementan sus negocios. El propio Luis Castro Valdivia fue responsable de Novas Xeracións, la rama juvenil del Partido Popular.

Las conexiones empresariales y políticas revelan la preeminencia de una base ideológica ultraconservadora en la conformación y actuación del grupo Hidralia Energía: vinculada directamente o heredera de planteamientos políticos provenientes de la derecha española y del franquismo-fascismo, con el añadido neoliberal. Ideología “rancia y autoritaria” como define Manuel Vázquez Montalbán el carácter de uno de sus fundadores y personaje presente este relato, Manuel Fraga Iribarne, pieza clave de la dictadura franquista.

Adelanto como hipótesis (se profundiza en siguientes reportajes) que la base histórica ultraconservadora de este grupo genera dos escenarios clave para Barillas:

Los contextos de restricción de libertades, gobiernos autoritarios, Estados de sitio o excepcionalidad facilitan el desarrollo de las acciones del grupo. La relación del grupo con las comunidades está determinada por la imposición, la unidireccionalidad y el autoritarismo, en un marco doctrinal de raíces fascistas.

Y un tercer escenario posible, donde la violencia se convierte en la clave de la actuación.


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*Andrés Cabanas.

Artículo publicado en Memorial de Guatemala

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