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El polvorín

El periodismo que no envuelve pescado

17 Agosto 2011 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Pascual Serrano/Le Monde Diplomatique

 


Durante mucho tiempo se ha dicho que el papel de la prensa de hoy se utilizará mañana para envolver el pescado. Con la llegada de internet, y con el formato superficial que adoptan las noticias actuales en la prensa, podemos decir que el periódico de hoy ya nace para envolver el pescado del mismo día. ¿Ocurre esto con toda la prensa? La verdad es que no. Podríamos parafrasear el comienzo de los cómics de Asterix y decir “¿Toda? ¡No! Una publicación poblada por irreductibles periodistas resiste todavía y siempre al invasor”. Se trata de Le Monde Diplomatique y mentiríamos si dijésemos que están solos en la resistencia, existen otras muchas publicaciones que se mantienen firmes a los cantos de sirenas de la superficialidad y la trivialidad, y a la desaparición debido a internet.

 

Todo esto lo comentamos porque la editora española de Le Monde Diplomatique acaba de publicar el libro De resistencia y de ira, donde se recogen los editoriales publicados, mes a mes, a lo largo de los últimos quince años por su director, Ignacio Ramonet. De modo que, mientras la vida de nuestra prensa cada vez es más corta, Ramonet ha conseguido que su periodismo perdure varios lustros. Es digno de estudio analizar las razones. Una de ellas es que nuestra prensa se está suicidando con su obsesión por parecerse a la información en internet: noticias en píldoras, columnas de opinión jibarizadas, grandes firmas cuyos textos acaban recortados por la dictadura de la maquetación, ausencia total de reportajes en profundidad. Al final es lógico que los lectores lleguen a la conclusión de que es absurdo esperar a mañana, tener que bajar al quiosco y pagar, para leer breves noticias y columnas de mil caracteres que encuentran gratis en internet sin moverse del sillón de su casa. Los editoriales de Ramonet ocupan lo que tienen que ocupar, es decir, el espacio que el periodista considera que necesita para decir lo que desea. Cometen el sacrilegio de contar con citas a pie de página, porque parten de la idea de que el lector quiere saber más sobre el asunto y buscará otras fuentes donde informarse. Incluyen datos e informaciones ¡oh pecado! que no son de ayer, sino de hace un mes o hace años, es decir, antecedentes. E incorporan elementos colaterales que ayudan a comprender el artículo, es decir, contexto. El resultado salta a la vista: no se utilizan para envolver pescado, al contrario, se reeditan quince años después.

 

De todos los lectores que conozco de Le Monde Diplomatique ninguno tira los ejemplares después de leerlos. Todos los guardan, a pesar de que, todo hay que decirlo, no son estéticamente excepcionales y además tienen un formato difícil de archivar. Al final, quizás la sobresaturación de información que sufrimos y la apisonadora de internet tengan un efecto beneficioso en la prensa. Puedan ayudar a que reconozcamos lo verdaderamente valioso, lo busquemos, lo leamos, lo guardemos y hasta estemos dispuestos a pagar por ello.

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