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El polvorín

El tigre celta era de papel

4 Diciembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

La crisis terminal del “modelo irlandés”

El tigre celta era de papel

por: Gennaro Carotenuto

 

Foto: Irlanda2
Foto: Irlanda2

 

Durante años el Fondo Monetario Internacional elogió a Irlanda como el mejor país europeo en la aplicación del modelo neoliberal. Ahora Dublín está al borde de un “default”. Portugal y España hacen cola para seguir el mismo camino, que ya iniciara Grecia, y la unión monetaria europea tiembla. Contra los planes de ajuste las movilizaciones sociales son imponentes, pero el fantasma de la derrota en Francia planea sobre los sindicalistas europeos.

Una vez más el capitalismo real ha sido llamado a salvar al capitalismo de papel, las finanzas, los bancos, los capitales especulativos. Por estas horas los estados que componen la llamada “eurozona”, la región de los países que tienen al euro como moneda única, están interviniendo en procura de “rescatar” a un país, Irlanda, que se resistía a esa “ayuda” pero que finalmente debió ceder. Ya aparece como casi seguro que el jefe del gobierno liberal, Brian Cowen, termine aceptando una asistencia de alrededor de 85.000 millones de euros (unos 115.000 millones de dólares), un 10 por ciento del pbi de su país. Gran parte de ese dinero, tal vez algo menos de la mitad, será utilizada en salvar bancos; en realidad un solo banco, el Anglo Irish. Las ayudas provendrán de un fondo de estabilización europeo al cual ya se recurrió para el salvataje de Grecia hace unos meses. El fondo cuenta con 750 mil millones de euros, una montaña de dinero pero demasiado poco si se confirmara la sombra del crac en España, un país que durante veinte años “drogó” su crecimiento artificialmente. Se calcula que Madrid necesitaría unos 500.000 millones de euros (casi 700.000 millones de dólares) en ayudas.

AHORA TIEMBLAN. Mientras las ayudas a los bancos se hagan con dinero público o prestado a los estados por entidades como el fmi, los “mercados” no se inquietan demasiado y los bancos continúan su negocio como si nada. Pero cuando un país fuerte impone que también los capitales privados participen en las pérdidas, además de en las ganancias, entonces las tempestades financieras se desatan. Es lo que está sucediendo en Europa por estas horas. Según los bancos centrales europeos, normalmente orientados por Berlín, el intento del gobierno presidido por Angela Merkel de obligar a los capitales privados a contribuir a sanear daños y crisis que ellos mismos provocaron se está convirtiendo en un desastre: los capitales golondrina (más bien buitres) tardan apenas unos instantes en volar lejos, provocando el alza repentina de las tasas de descuento de los países involucrados, y aumentando de manera exponencial el costo de las operaciones de salvataje de las entidades financieras. Otra constante: los que pagan esos costos son quienes están en peor situación para hacerlo (asalariados, desempleados, pequeños empresarios).

LA CAÍDA DEL TIGRE. Las ollas populares y las colas en los comedores públicos son moneda corriente estos días en Dublín. Escenas “de posguerra” impensables unos pocos años antes, cuando Irlanda era considerado el alumno modelo del fondomonetarismo. País pobre y de grandes migraciones hacia Londres o Nueva York, durante toda su historia, Irlanda tenía la ventaja del habla inglesa y de estar situada casi a mitad de camino entre Europa y Estados Unidos. Así fue que logró insertarse en la naciente industria de la computación aplicando literalmente el modelo neoliberal. Algunas de las mayores industrias de punta, especialmente las productoras de software, se establecieron en la isla, que ofrecía a las empresas una “libertad” de movimientos desconocida en otras partes de Europa, cobraba los menores impuestos de la región y disponía de una legislación laboral ultraflexible. El reino de la precariedad y de los bajos salarios en Europa era citado como uno de los países económicamente más libres del mundo por todos los defensores de la ortodoxia liberal. En la segunda mitad de los noventa Irlanda crecía a ritmos chinos, a más del 10 por ciento anual. Mientras esa prosperidad duró, la histórica pobreza del país se redujo. Pero lo que parecía estable y duradero no lo era. Un ensayo de Fintan O’Toole, Ship of Fools. How Stupidity and Corruption Killed the Celtic Tiger (“La nave de los tontos. Cómo la estupidez y la corrupción mataron al tigre celta”) describe cómo Dublín fue el escenario de la caída de uno de los tótems del dogma neoliberal: el de la autorregulación del mercado. “La mano invisible” que todo lo arregla en función de un supuesto “bien común”, señala O’Toole, se mostró en Irlanda como lo que realmente es: un instrumento controlado por una figura teóricamente inexistente, la de “los que mandan en el mercado”, es decir los poderosos y sus clanes, entrelazados o enfrentados según conflictos de interés. ¿Y la libre competencia? Mera superstición difundida por los sacerdotes de la religión neoliberal, apunta el ensayista.

CERDOS. Hace ya varios años que la economía irlandesa no crece. Pero lo que se espera es mucho peor. Para 2010 se prevé una caída del pbi de 9 por ciento, un desempleo que treparía al 15 por ciento de los activos, y un nivel de emigración que volvería a ser descomunal.

En este desastre hay también responsabilidades comunitarias, de los organismos de la Unión. Con el nacimiento del euro, los distintos países otorgaron al Banco Central Europeo (bce), culturalmente heredero del Banco Central alemán, la gestión de su política monetaria. Y el bce razona en función de lógicas que pueden ser aplicables a países fuertes como la propia Alemania (bajo endeudamiento, baja inflación y bajas tasas de interés) pero no tanto a las economías más frágiles de la región. Las tasas de descuento del bce son por ejemplo inferiores a las tasas de inflación en Irlanda. Sumado a que la isla angloparlante, apenas más poblada que Uruguay (4,5 millones de habitantes), recauda muy poco por concepto de impuestos, habría allí una explicación del default. Nacionalizar un solo banco, una medida que aparentemente se imponía para evitar un quiebre total de la economía, supuso para el fisco irlandés un costo insoportable. En esa operación el gobierno liberal de Brian Cowen gastó ya 23.000 millones de euros, que podrían llegar hasta 35.000 millones con el alza de la rentabilidad de los bonos emitidos por el gobierno de Dublín.

Desde 2008, inicio de la crisis del modelo, Irlanda forma parte de las economías “cerdas”, las pigs (Portugal, Irlanda, Grecia, España –Spain–), por el peso que en ellas tiene el sector financiero-especulativo, que llegó a valer más que la economía real, y la incapacidad del Estado para sostener el gasto público. Contaminada Grecia, ahora le toca a Irlanda sentir las mordeduras de una especulación que ya observa con gula a Portugal, a España y quizás a Italia.

¿Y SI EL EURO MURIERA? Para la jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, “la situación del euro está muy complicada y es motivo de gran preocupación”. El presidente de la Unión Europea, Herman van Rompuy, es aun más directo: “hay que trabajar duro si queremos que el euro sobreviva”. Y parece claro que la dureza del trabajo podría ser insoportable si después de Grecia e Irlanda otros países de la Unión (los “latinos” Portugal, España y hasta Italia) se encontraran en condiciones similares.

Varias veces los analistas se han preguntado cómo ha sido posible que la gran Unión Europea pudiera entrar en crisis por “culpa” de algunos de sus socios menores. La respuesta que han encontrado la mayoría de ellos es que si así ha sido se debe a que la magna arquitectura económico-financiera que condujo a la adopción de la moneda única no está sostenida por una arquitectura política equivalente. Durante la última década, desde la guerra de Kosovo y a lo largo de la era Bush, Europa fue sometida a extraordinarias presiones para que se redujera a un área de libre comercio y abandonara las pretensiones de construir una estructura federada entre estados. También en el plano interno europeo, y en todos los países, hay reticencias para aceptar la idea de la Unión. Cuando meses atrás quebró Grecia fueron necesarias semanas para que Angela Merkel pudiera liberarse de las presiones políticas internas y tomar conciencia de la necesidad de salvar a Atenas en aras de la supervivencia de la Unión. Y aún hoy, cuando existe un fondo de estabilización de 750.000 millones de euros para solucionar crisis como la irlandesa, que apenas requiere de un 10 por ciento de esta suma, el gobierno liberal de Dublín se rehúsa a aceptar ayudas por meras consideraciones políticas internas.

Así Europa, que hace diez años parecía en excelentes condiciones para pelearle la hegemonía monetaria mundial a Estados Unidos, ahora está a punto de perder esa batalla y hasta de perder su moneda por no haber sabido construir una unidad política. El intento de Merkel para que también los acreedores privados paguen por la crisis que ellos mismos provocaron es un nuevo paso para dar consistencia política a la Unión. Sin embargo, la canciller alemana se ve cuestionada desde la derecha, que la acusa de derrochar dinero público, y desde la izquierda, por su presunto egoísmo. Pero si España quebrara o Merkel fracasara, la Unión Europea daría un nuevo paso hacia una mera unión de papel. 

 

Movilizaciones contra las políticas de ajuste en Europa

Unidos y adelante

 “La vida en Irlanda se va a volver insoportable”, dijo el líder de uno de los sindicatos más importantes de la isla angloparlante, el de la energía eléctrica. Mañana sábado se espera que Irlanda viva una de las jornadas de protesta laboral más importantes de los últimos años, en rechazo al presupuesto “de austeridad” que el 7 de diciembre debería votar el parlamento.

En Portugal la última huelga general data de hace más de tres años, de 2007, pero había sido convocada sólo por una de las dos centrales sindicales. La que se vivió este miércoles fue la primera en 22 años organizada por las dos confederaciones, la ugt y la cgtp. Las principales ciudades del país fueron totalmente paralizadas en protesta por el plan de ajuste promovido por el gobierno socialista de José Sócrates. Pararon los hospitales, los puertos, los transportes, los bancos, la educación, el sector petrolero…

El plan de ajuste, justificado por el gobierno para reducir el déficit fiscal de 7,3 a 4,6 por ciento del pib, comprende una reducción de 5 por ciento de los salarios de los funcionarios públicos, el alza del iva del 21 al 23 por ciento, la caída de las subvenciones por desempleo, la congelación de las pensiones. Sócrates sostuvo que “se trata de medidas indispensables” para salir de la crisis y evitar recurrir al rescate de los organismos internacionales de crédito, que “impondrían medidas más drásticas”. “Es inaceptable que los trabajadores hagan lo esencial de los sacrificios, mientras los ingresos del capital prácticamente no son afectados”, protestó João Proença, líder de la ugt, la central sindical históricamente vinculada al Partido Socialista. Manuel Carvalho da Silva, secretario general de la otra central, la mayoritaria cgtp, dirigida por militantes comunistas y de otros partidos de izquierda no socialistas, sostuvo a su vez que “el fracaso de los planes de ajuste es esencial para evitar que por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial una generación de portugueses viva peor que la inmediatamente anterior. Estamos alcanzando niveles de desempleo y de precariedad laboral récord y no se ve salida sin cambios en la política económica. Recurrir a los usureros internacionales del fmi y del bce sería por supuesto peor”.

Y para el 15 de diciembre está prevista una nueva huelga general en la desangrada Grecia, que también cuenta con un gobierno socialista.

En el Reino Unido, que hasta ahora se había mantenido al margen de la ola de protestas sociales iniciada en Grecia y seguida en Francia y España, quienes se están movilizando con mayor fuerza son los estudiantes, que rechazan los planes del gobierno para aumentar el costo de la enseñanza pública. En la noche del miércoles varios miles de estudiantes intentaron tomar la sede del gobierno británico, en Londres, pero fueron frenados por la policía. Quince días antes había habido durísimos enfrentamientos tras la toma, durante varias horas, de la sede del Partido Conservador. Ayer, jueves, algunas universidades, de Londres a Oxford, permanecían ocupadas.

Otros estudiantes que se movilizan son los italianos, liceales y terciarios, que resisten a los recortes del presupuesto universitario y a la reforma educativa en general impulsada por el gobierno de Silvio Berlusconi. Hubo manifestaciones de miles de personas el miércoles en las principales ciudades del país, y un intento de ingreso a la sede del senado en Roma, denunciado como “un acto de violencia criminal” por el gobierno. “Si tenés 20 años en la Italia de hoy y sos medianamente inteligente no te queda otra que salir a la calle y protestar contra la corrupción, los recortes presupuestarios, las provocaciones constantes de un gobierno de millonarios, de empresarios sin escrúpulos contra un pueblo que vive cada vez peor”, decía un cartel que encabezaba una de las manifestaciones de esta semana.

 

Fuente: BRECHA

Tomado de Semanario Alternativas

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