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El polvorín

Elecciones en Brasil

4 Octubre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Elecciones en Brasil: Datos oficiales dan a Dilma Rousseff el 46,77% de los votos escrutados
Con estos resultados se realizará la segunda vuelta el próximo 31 de octubre para definir entre Dilma, candidata de Partido de los Trabajadores y el derechista Jose Serra del PSDB.
Kaos. América Latina ||

 

Fuentes: Telam, Prensa Latina, Brasil Hoje, Agencias, Noticias Bolivarianas, Tribunal Electoral

El próximo 31 de octubre Brasil se enfrentará a una nueva jornada electoral para elegir al o la presidenta de país. Lxs candidatxs a la segunda vuelta serán la economista Dilma Roussef y el ex gobernador, José Serra. Ninguno de los candidatos logró, este domingo, más del 50 por ciento de los votos válidos. Diversos analistas  llamaron la atención en torno a la alta abstención (18%) en un país donde es obligatorio votar, y el considerable número de votos que obtuvo Marina Silva, del partido Verde (20,19%). Marina Silva fue ministra en el gabinete de Lula da Silva y se separó del PT hace dos años. Hace pocos días Silva declaró que en caso de segunda vuelta llamaría a votar por Serra y eso originó polémicas en el seno de la militancia verde que si bien no está de acuerdo con algunas políticas de Lula, definitivamente no se siente a la derecha, en el partido de Serra. En cualquier de los casos ahora quedan por verse en segunda vuelta el destino de un 38% de votos que no fueron ni para Dilma ni para Serra.

El último estudio realizado por el Instituto Brasilero de Opinión Pública y Estadística (Ibope), recalcó que en caso de realizarse la segunda vuelta, el próximo 31 de octubre, Rousseff obtendría casi 53 por ciento de los votos mientras que Serra sacaría, como máximo, el 40 por ciento.

La candidata oficialista a la Presidencia de Brasil, Dilma Rousseff, continuaba ampliando esta noche su ventaja sobre el principal postulante opositor, José Serra, pero no lograba la mitad más uno de los votos necesaria para consagrarse hoy, cuando se llevaba escrutado 93,96 por ciento de los centros de votación.   

Según el conteo oficial del Tribunal Superior Electoral de Brasil los resultados fueron los siguientes: Dilma Rousseff, candidata del Partido de los Trabajadores, Partido del Movimiento Democrático brasileño, Partido Comunista Do Brasil y Partido Socialista Brasileño: 45,77%. José Serra, candidato del Partido de la Social Democracia Brasileña, Demócratas y Partido Trabalhista de Brasil: 33,18%. Marina Silva, del Partido Verde: 19,97%.

En cuanto a las gobernaciones de estado, el Partido de los Trabajadores y sus aliados ganarían en primera vuelta: Río Grande do Sul, Río de Janeiro, Bahía, Sergipe, Ceará y Pernambuco. En estados como Mato Grosso, Acre, Distrito Federal, Roraima y Amazonas, las coaliciones ligadas al PT marchan adelante, pero seguramente necesitarán de una segunda vuelta electoral.

Pese a lo avanzado del escrutinio, ningún funcionario de la autoridad electoral ni dirigente de los comandos de campaña de Rousseff y Serra se pronunció sobre los resultados ni dio indicios sobre si ellos ya eran irreversibles. 

En tanto, Rousseff fue la más votada hoy por la comunidad brasileña residente en Francia e Italia, mientras el principal postulante opositor, el socialdemócrata José Serra, lo fue en Gran Bretaña. 

En París, donde votaron 2.150 personas, Rousseff reunió 46 por ciento de los votos, contra 29,6 por ciento de Serra y 22,1 por ciento de la candidata del Partido Verde, Marina Silva, informó la agencia noticiosa italiana ANSA. 

En Roma, donde sufragaron 1.938 ciudadanos, Rousseff obtuvo 44,1 por ciento; Serra, 32,6 por ciento, y Silva, 19,4 por ciento, según datos extraoficiales divulgados por el embajador brasileño, José Viegas. 

En Londres, Serra alcanzó a 37 por ciento de los votos contra 35,5 por ciento de Rousseff, sin que trascendieran otros datos.

Por otra parte, Sérgio Cabral, aliado del oficialismo nacional, y el opositor Antonio Anastasia, fueron reelectos hoy como gobernadores de los estados (provincias) Río de Janeiro y Minas Gerais, en tanto el también opositor Geraldo Alckmin resultaba electo en San Pablo, según los primeros resultados oficiales y encuestas de boca de urna.

Más de 135 millones de brasileños fueron convocados a las urnas electorales para elegir, no sólo al nuevo jefe de Estado, sino también los gobernadores de 26 estados y del Distrito Federal, además 513 diputados nacionales, diputados de 27 asambleas legislativas y 54 senadores (dos tercios del Senado). 

Para estos comicios participaron 22 mil 570 candidatos, de los cuales nueve fueron a presidente, 171 a gobernador, 273 a senador, 6 mil 36 a diputado federal y 15 mil 280 a diputado regional o distrital.

De los nueve candidatos y candidatas a la silla presidencial sólo cuatro de ellos pertenecían a partidos que tienen representación en el Parlamento: Dilma Roussef (Partido de los Trabajadores), José Serra (Partido de la Social Democracia Brasileña), Marina Silva (Partido Verde) y Plinio de Arruda Sampaio (Partido Socialismo y Libertad).

La tranquilidad, con incidentes menores, fue una de las características a destacar de esta jornada, que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva consideró una demostración de la madurez política de los brasileños al consolidar el proceso electoral y elogió el desarrollo de los comicios.

Los principales candidatos a la jefatura del Estado de Brasil ejercieron su derecho al sufragio en diferentes estados del país, y todos coincidieron en destacar el normal desarrollo de los comicios y la oportunidad que tuvieron de presentar sus propuestas de Gobierno durante la campaña proselitista.

La primera en acudir a las urnas fue la candidata por el Partido de los Trabajadores (PT, en el Gobierno), Dilma Rousseff, quien votó en la Escuela Estadual de Enseñanza Media Santos Dumond, de Porto Alegre, en Río Grande do Sul.

En declaraciones a la prensa indicó que "espero el resultado con tranquilidad, sea en el primer o segundo turno. Creo que la gente luchó en buena lid. Cuando usted lucha en buena lid, usted sólo puede salir mejor de lo que entró".

Añadió estar muy feliz por representar un proyecto de crecimiento con distribución de renta, inclusión social y propuestas de desarrollo para cada región del país.

Por su parte, el candidato por el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), José Serra, expresó su confianza en el futuro del país y agradeció la acogida del pueblo a su candidatura.

En breves declaraciones a la prensa en la plaza Padre Charbonneaux, frente al Colegio Santa Cruz, en Sao Paulo, donde ejerció su voto, Serra señaló que "quiero aprovechar la oportunidad para agradecer al pueblo brasileño que me acogió con tanto cariño, tanto entusiasmo y todos los sitios de este país a lo largo de esta campaña".

"Nosotros (los brasileños) construímos un régimen democrático, un régimen más fuerte que las conmociones que hemos sufrido", sentenció Serra, quien fue el último de los principales candidatos a la presidencia brasileña en concurrir a las urnas.

El candidato del PSDB manifestó su confianza en que haya un segundo turno, por -señaló- "el bien de Brasil".

La candidata a la presidencia de Brasil por el Partido Verde (PV, ambientalista), Marina Silva, votó en Río Branco, capital del estado de Acre, y también expresó su confianza en que habrá un segundo turno de los comicios generales.

Tras votar, Marina hizó la V de la victoria con su mano derecha y en breve declaración a la prensa señaló "que se haga lo mejor para Brasil. Estoy confiante en Dios. Habrá otra elección", en referencia a una eventual segunda vuelta para definir al nuevo presidente de este inmenso país suramericano.

Además de la elección del presidente que sustituirá al más popular de los jefes de estado de la historia brasileña, Luiz Inácio Lula da Silva, los cerca de 135 millones 800 mil electores -la votación es obligatoria en este país- tuvieron la responsabilidad de escoger otros cargos públicos estaduales y distritales.

A decir, a los 27 gobernadores de los 26 estados y del Distrito Federal, a 54 de los 81 senadores y al total de 513 diputados federales, así como a los integrantes de las Asambleas Legislativas estaduales y distrital.

Más de 150 observadores de 36 países supervisaron los comicios generales en Brasil, con destaque para los provenientes de Argentina y México, pero interesados todos fundamentalmente en el sistema electoral brasileño, totalmente automatizado.

Precisamente esa característica permitirá que dentro de pocas horas se conozcan los resultados de las elecciones generales y tal vez al sucesor o sucesora de Lula. De lo contrario, habrá que esperar hasta el próximo día 31, cuando está prevista la segunda ronda de los comicios para los cargos públicos que no se definieron hoy.

 
Más información:


EL MUNDO › OPINION

Las diez claves de la elección

 Por Martín Granovsky

La mayoría de las encuestas daba ganadora en primera vuelta a Dilma Rousseff, la candidata del Partido de los Trabajadores y del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. No sucedió. También ésa era la percepción de la mayoría de los dirigentes del PT y de los miembros del gobierno, que ahora deberán replantearse la estrategia para la segunda vuelta del 31 de octubre. Y otra de las sorpresas fue el casi 20 por ciento obtenido por la candidata del Partido Verde y ex ministra Marina Silva. Sin embargo, el PT y sus aliados no enfrentan un cuadro desesperante. Lo muestran estos diez elementos de análisis electoral:

1 El Partido de los Trabajadores consiguió una base territorial de la que carecía. Desde el 1º de enero de 2011, cuando asuman junto con quien ocupe la Presidencia de la República, habrá gobernadores del PT en Sergipe, Bahía, Rio Grande do Sul y Acre, y también en el Distrito Federal, Brasilia. Los aliados del PT ganaron, entre otras, las gobernaciones de Rio de Janeiro, Pernambuco, Ceará, Maranhao, Piauí, Mato Grosso, Espirito Santo y Mato Grosso do Sul. Rio y Pernambuco (donde nació Lula) figuran por población entre los principales del país.

2 Por el triunfo en las gobernaciones, el PT y sus aliados, principalmente el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), tendrán mayoría en el Senado. Ampliaron el número en la Cámara de Diputados, aunque los cálculos más finos habrá que hacerlos hoy con los resultados finales y el recuento Estado por Estado.

3 El Partido de los Trabajadores mejoró sus números en el Estado de Sao Paulo pero no triunfó. José Serra, del Partido Socialdemócrata Brasileño, de centroderecha, le ganó a Dilma por 41 a 37. Es un pobre desempeño de Serra, que en el último debate se jactó de su mayor experiencia de gestión y recordó que fue intendente de la capital del Estado y gobernador paulista, cargo que recién dejó este año para convertirse en candidato a presidente. En elecciones para gobernador, cerca de la medianoche de ayer el petista Aloizio Mercadante estuvo a punto de obtener el logro histórico de pasar a segunda vuelta, cosa que nunca había ocurrido. Pero el integrista Gerardo Alckmin, candidato de Serra, superó por décimas el 50 por ciento. Serra fue quien perdió en las dos vueltas de las presidenciales de 2002 contra Lula. Alckmin ocupó el puesto de perdedor en las dos vueltas de 2006.

4 El PT ganó la gobernación en otro de los Estados importantes, Rio Grande do Sul, con uno de sus principales dirigentes de nivel nacional: el ex ministro Tarso Genro, que terminó con una impresionante diferencia de 30 puntos sobre el segundo (un dirigente del PMDB) y de 36 puntos sobre el tercero, del PSDB. También ganó allí Dilma sobre Serra, pero solo por seis puntos. Traccionar parte de los votos de Genro para Dilma es uno de los desafíos nacionales para el ballottage.

5 Rio de Janeiro plantea un problema serio para el PT. Dilma ganó en las presidenciales con el 43,76 por ciento, pero Marina Silva obtuvo nada menos que el 31,52. Un aliado petista, Sergio Cabral, ganó en primera vuelta por un aplastante 66 por ciento de los votos. También aquí debería jugar la tracción, que como en cualquier país del mundo, incluida la Argentina, no es un fenómeno ni sencillo ni automático.

6 Minas Gerais sigue siendo, de los grandes Estados, el más resistente al PT en términos locales, porque se impuso el PSDB de Serra en primera vuelta. Sin embargo, Dilma también ganó en la pelea por la presidencia por una diferencia importante: 47 contra el 31 de Serra. Marina Silva hizo una gran votación, con el 21,26.

7 Dilma obtuvo aproximadamente el mismo porcentaje de votos que Lula en las primeras vueltas de las presidenciales de 2002 (46 por ciento) y 2006 (47 por ciento): casi el 47. Es verdad que en buena medida los votos se deben a la buena situación económica, a la importancia internacional de Brasil, a la justicia social y al propio Lula. Pero Dilma no tiene ni el carisma ni la popularidad de Lula. En febrero de este año, cuando Lula pidió su proclamación como candidata al Cuarto Congreso del PT, su intención de voto era menor que la de Serra y su nivel de conocimiento era bajo.

8 Marina Silva hizo una gran elección, con el 19,4 por ciento de los votos, y dio el batacazo. Ninguna encuesta previó ese resultado. Es posible que la ex ministra de Lula deje en libertad a sus electores, con lo cual una parte podría votar en blanco (y favorecer de hecho a Dilma, porque siempre el primero se beneficia del voto en blanco al aumentar los votos válidos) y otra repartirse entre Dilma y Serra. Si Marina concentró el voto disgustado con el PT al que no le parecía fashion votar a Serra o a candidatos aún más conservadores, habrá que ver en la segunda vuelta cuánto hay de disgusto entusiasta y cuánto de temor al regreso de un presidente ligado a la estagnación de Fernando Henrique Cardoso.

9 El PSDB retrocedió notablemente en gobernaciones y en el Senado. También fue importante el retroceso de varios de los antiguos coroneles (los jefes territoriales) que quedaron borrados en el nordeste.

10 Lula seguirá siendo clave en la construcción de la victoria. No solo hará campaña sino que, según confiaron anoche dirigentes del PT, se ocupará aún más del diseño fino de los días que faltan hasta la segunda vuelta. Tiene, como mínimo, cinco desafíos: seducir a votantes de Marina Silva, mejorar las cifras del PT en Rio y Sao Paulo, lograr que voten los abstencionistas del nordeste (que alcanzaron cifras de hasta un 20 por ciento), convencer a militantes y electores de que no haber ganado en primera vuelta dista de ser una derrota, porque obviamente fue una victoria, y reforzar la percepción de que lo alcanzado socialmente en los últimos ocho años puede perderse en un día.

martin.granovsky@gmail.com

La defensora del Amazonas que abandonó a Lula

La senadora verde Marina Silva, analfabeta hasta los 16 años, es la tercera en discordia en las elecciones presidenciales

Marina Silva

EFE - São Paulo - 02/10/2010

 

La tercera en discordia en las elecciones presidenciales de mañana en Brasil es Marina Silva, la candidata verde. A pesar de su apariencia frágil, Silva tiene una voluntad férrea y un discurso contundente, que combina la defensa del planeta con el desarrollo económico.

Nacida hace 52 años en Breu Velho, una aldea amazónica del estado de Acre, de formación historiadora, senadora y madre de cuatro hijos, Silva pertenece a una familia humilde y fue analfabeta hasta los 16 años. En sus discursos, la aspirante a la Jefatura del Estado relata el "milagro que la educación" hizo en su vida y su manifiesto político aboga por la igualdad de oportunidades y la ejecución de programas que permitan un desarrollo económico inclusivo.

La candidata del Partido Verde (PV), tercera en los sondeos con un 13% de la intención de voto, fue ministra de Medio Ambiente del Gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva entre enero de 2003 y mayo de 2008, cuando renunció al cargo por sus divergencias con el Ejecutivo sobre el modelo de desarrollo de la Amazonía. Ese gesto le valió el reconocimiento como obstinada defensora del mayor pulmón vegetal del planeta.

Un año después de su renuncia como ministra, Silva abandonó el Partido de los Trabajadores (PT) del presidente Lula, en el que había militado desde comienzos de los años ochenta, y se afilió al de los verdes. Silva argumentó su salida del PT por su desacuerdo con "una concepción del desarrollo centrada en el crecimiento material a cualquier coste con ganancias exacerbadas para pocos y resultados perversos para la mayoría", según la biografía colgada en la web oficial del PV. Sus divergencias en el Gobierno fueron principalmente con la entonces ministra de la Presidencia, Dilma Rousseff, quien en estas elecciones es la favorita para suceder a Lula, según todos los sondeos.

Silva inició su andadura política contagiada del espíritu del activista Chico Mendes, una de las primeras voces que denunció la destrucción de la Amazonía brasileña y que fue asesinado en 1988 en una emboscada orquestada por latifundistas a los que acusaba de devastar la selva. La senadora ha contraído varias enfermedades tropicales y sufre los excesos de la degradación de los recursos naturales en su propia salud, ya que padece dolencias crónicas causadas por el vertido de metales pesados en ríos por la minería ilegal.

Inspirada por la Teología de la Liberación, Marina Silva, ahora de fe evangélica, vivió un tiempo en un convento y se planteó ser monja. En todas sus comparecencias, aparece con el pelo recogido en un austero moño carente de coquetería, una rígida disciplina común en las mujeres de su credo, que contrasta con la extraordinaria elegancia de los trajes que viste y el gusto con el que escoge los collares elaborados por tribus amazónicas que suele lucir.

Sus detractores la acusan de ser un producto fabricado y carecer de compromiso real. Entre ellos se encuentra el también candidato a la Presidencia Plinio de Arruda Sampaio, del Partido Socialismo y Libertad (PSOL), quien asegura que para hacer una "defensa real" del medio ambiente son necesarias reformas que Marina, a quien llama "eco-capitalista", no está dispuesta a llevar a cabo.

En su objetivo de alcanzar el sillón presidencial, Silva tiene como candidato a la vicepresidencia al empresario Guilherme Leal, copresidente del consejo de administración de Natura, la principal empresa de cosméticos del país. Leal, de 60 años y nacido en Santos, en el litoral del estado de São Paulo, es un recién llegado a la política, milita en el PV desde hace apenas un año y ha formado parte de varias organizaciones de defensa del medio ambiente, entre ellas WWF Brasil.

Victoria insuficiente de Rousseff

La candidata de Lula gana las elecciones pero necesitará una segunda vuelta frente a José Serra.- Marina Silva, del Partido Verde, se convierte en un factor decisivo

SOLEDAD GALLEGO-DÍAZ / JUAN ARIAS | Brasilia 04/10/2010

 

Rousseff ha obtenido el 46,56% de los votos, Serra un 32,74% y Marina Silva, la representante del Partido Verde, un excelente 19,51%. Rousseff estuvo rondando la posibilidad de ganar en primera vuelta hasta los últimos días de campaña, en que tuvo que hacer frente a un escándalo de corrupción que afectó a una de sus colaboradoras. La candidata del Partido de los Trabajadores (PT) fue respaldada continuamente por el presidente Luiz Inacio Lula da Silva, que ayer recordó que él mismo tampoco había logrado nunca ganar a la primera. "Siempre he estado preparada para ir a una segunda ronda", aseguró, por su parte, Rousseff a pie de urna. Sus asesores admitieron ya a media tarde que la segunda ronda era inevitable.

Con estos resultados, José Serra salvaría a duras penas su carrera política y Marina Silva consolida su alternativa y su capacidad de negociación cara a la segunda vuelta, el próximo 30 de octubre. Serra acentuó en los últimos días sus críticas y la denuncia de que un éxito excesivo de Lula y del PT supondría un riesgo para la vida democrática brasileña. "La segunda vuelta es necesaria para el bien de Brasil", insistió, segundos después de depositar su voto.

Las enormes expectativas despertadas por la candidatura de Dilma pueden terminar perjudicándola en segunda vuelta, si su triunfo, indudable, pero insuficiente, en la primera ronda se percibe como una derrota. Con un 45% de los votos, la negociación para la segunda vuelta se complica y da un papel de gran importancia a la candidata del Partido Verde, con una espectacular remontada. "Sería fantástico que la segunda vuelta se realizara entre dos mujeres", comentó la famosa ecologista.

La victoria de Dilma Rousseff en primera vuelta fue una apuesta personal mucho más de Lula que de la propia candidata o de su grupo político (PT). Lula eligió a una sucesora improbable, poco conocida, y se lanzó con todas sus fuerzas y su enorme popularidad (80%) en una campaña electoral agitada. La segunda vuelta será, sin duda, decepcionante para el presidente más popular de la historia de Brasil, que creyó poder traspasar directamente ese respaldo personal. El PT no ha conseguido tampoco imponer a sus candidatos a gobernador en So Paulo, Minas Gerais y Río, que son los tres Estados con más peso electoral del país.

El principal contendiente de Rousseff, el ex gobernador de São Paulo, José Serra (68 años), necesitaba imperiosamente provocar la segunda vuelta si quería mantener viva su carrera política al frente del PSDB. Serra arrancó como favorito frente a la casi desconocida Dilma, pero se vio rápidamente rebasado por el ciclón Lula y terminó luchando no tanto para ganar, como para sufrir una derrota honrosa. Su magro 33% es, sin embargo, un resultado muy descorazonador para él mismo y para su partido.

Gran jornada electoral

Brasil se movilizó en una impresionante jornada electoral para elegir al sucesor de Lula en la presidencia de la República, 27 gobernadores, 513 diputados, 54 senadores y centenares de cargos locales. Casi 136 millones de brasileños podían acudir a votar en una modernísima red de 480.000 urnas electrónica en las que la identificación se realizaba mediante la huella dactilar, algo importante en un país que tiene todavía una alta tasa de analfabetismo.

En estas elecciones se aplicará, por primera vez, la llamada ley de la Ficha Sucia. No podrán acceder a ningún cargo representativo quienes hayan sido condenados en los tribunales. Sin embargo, ya se ha hecho público que entre los 19.592 candidatos federales y locales hay 1.248 que tienen esa "ficha sucia" y se ignora cuantos de ellos ganarán sus comicios e intentarán burlar la ley.

Entre la enorme lista de candidatos figuran personajes conocidos popularmente como los futbolistas Romario y Bebeto, que tienen muchas posibilidades de salir elegidos, o el payaso Tiririca, que se presentó bajo el lema "¿Qué hace un diputado federal? No lo sé, pero vote por mí y yo lo averiguaré para usted" y que ha resultado ser el diputado federal más votado en el estado de São Paulo.

La composición de la Cámara de Diputados y del poderoso Senado federal de Brasil es muy peculiar. Desde hace años, el partido que consigue más votos y más escaños no es ni el Partido de los Trabajadores, de Lula, ni el PSDB de Serra, sino el Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), que tiene la particularidad de que no suele presentar candidato presidencial sino aliarse, tras las correspondientes negociaciones para el reparto del poder, con quien gane las elecciones. En esta ocasión, el PMDB se ha incorporado a la papeleta electoral de Dilma Rousseff con un candidato a vicepresidente, Michel Temer, de 70 años, presidente saliente de la Cámara de Diputados.

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