El polvorín

Entre Ríos: florecimiento y muerte de una experiencia anarquista

4 Septiembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica


APOGEO Y MUERTE. Los pueblos del interior, como este que aparece junto a La Forestal, supieron de expresiones artísticas y festivas hasta que el proceso represivo les puso punto final.

Escuelas y grupos de teatro. La propuesta racionalista que dejó su huella en ciudades entrerrianas.

Dos maestros catalanes arribaron a Entre Ríos a finales del siglo XIX. Imbuidos de las ideas ácratas que acompañaron el proceso de industrialización de Barcelona y toda la región, abrieron en La Paz una escuela llamada Dignidad. Le sucedieron otros dos establecimientos en Diamante y Paraná. También el teatro fue un canal de expresión ideológico anarquista que tomaba elementos del entorno entrerriano. Se trató de una experiencia inédita que -hasta la segunda década del siglo XX- buscó superar el método normalista de enseñanza.

Jorge Riani

Encierra alguna importancia que el caño de bronce por el que se drena el agua de lluvia concentrada en el techo tenga forma de dragón? ¿Y que esas gárgolas, allá en lo alto del patio de escuela, sean pulidas de tanto en tanto para que no pierdan su brillo ante el verde-óxido? ¿El techo exterior necesariamente debe ser de pizarra? ¿Por qué las tulipas son de opalina? ¿Cuántos ladrillos se ocuparon levantando paredes que duplican el tamaño que requiere la simple necesidad de funcionalidad? Un mundo de mármoles, bronces, con revestimiento de cemento denominado Piedra Paris edifica la monumentalidad de la Escuela Normal de Paraná. Y no es simple y vana suntuosidad. Por el contrario, el lujo aparente de su edificio es una idea expresada en piedra y traducida en una política educativa.

Los edificios escolares, como la sede normalista, son una expresión clara del Estado que se sintetiza diciendo “aquí está la educación”. Eso es lo que dijo el Estado nacional cuando construyó esas catedrales laicas. Y no hay gastos superfluos cuando de resaltar el valor de la educación se trata.

Es que la Escuela Normal es más que un simple símbolo: ha sido, desde las postrimerías del siglo XIX y hasta bien entrado el XX, una usina de pensamiento y un factor de atracción para personalidades que dejaron su huella en las ciencias sociales y ciencias naturales, entre otros campos.

Fue además el generador de una masa crítica social que logró, incluso, el surgimiento de un grupo que se permitió discutir los métodos de enseñanza de la educación tradicional. Esa expresión apareció en Entre Ríos cuando el normalismo avanzaba en sus primeros años, tuvo una vida fugaz y se denominó “educación racionalista”. De su seno surgieron grupos de teatro y proclamas anarquistas.

De igual manera que las logias masónicas hallaron libertad plena de actividad durante ese tiempo y crearon bibliotecas populares; del mismo modo en que las 43 escuelas judías de la Jewisch Colonization Association llevaron la educación en pleno monte entrerriano y que el falansterio de San José intentaba un nuevo modo de organización social -todos temas que ya han sido abordados en “Entre Ríos secreta”-, los grupos anarquistas crearon sus propias instituciones.

CATALANES EN LA PAZ. En 1898, dos maestros catalanes -de apellidos Puyalt y Montalvet- se radicaron en la localidad entrerriana de La Paz. Venían con un ideal como norte y métodos hallados en criterios pedagógicos de la escuela, también catalana, denominada de Ferrer y Guarda.

La industrializada Barcelona era un hervidero de luchas sociales y de ahí salió el embrión de instituciones ácratas: escuelas, editoriales, grupos de teatro, entre muchas. Y con esa impronta ideológica es que en La Paz se creó la escuela Dignidad. El carácter internacionalista de los inspiradores quedó expresado en la enorme repercusión que generó la apertura de sus puertas: hubo adhesiones de diversos puntos del planeta que llegaron a la ciudad aquel día de la inauguración. Carlos Fos es doctor en antropología cultural y experto en historia del teatro. Su investigación sobre la educación libertaria en Entre Ríos es un verdadero hallazgo.

“La escuela racionalista que analizamos debió combatir en el plano de las ideas con los principios normalistas fuertemente arraigados en la provincia de Entre Ríos, cuna del positivismo educativo vernáculo. Pero en 1904, ante una huelga propiciada desde Rosario, las fuerzas de seguridad arrestaron a los docentes y según informó la prensa paranaense ‘las fuerzas vivas y esclarecidas de la ciudad quemaron este foco de infamias, verdadera afrenta para la región’. (El Nacional, Nº 784, 15 de agosto de 1904)”, escribió Fos.

“Desde las cenizas -continuó el investigador- surgieron a partir de 1910 tres círculos ácratas, uno de los cuales, Bandera Proletaria, trabó relaciones con el falansterio de San José. Esta comunidad organizada de acuerdo a los principios del socialismo utópico de Fourier fue la única en su tipo del mundo. Se organizaron numerosos actos que solían culminar con una pieza breve, generalmente leída. Algunas de ellas formaban parte del sistema de producción nacional que circulaba por todo el territorio argentino y otras eran productos locales”.

La idea germinó también en Paraná y Diamante. En 1912 se inauguró otra escuela racionalista en la capital entrerriana. “Los estudios deben ser lo más atractivo posibles y que se continúen insensiblemente en la hora del recreo. Tal propuesta implica la instalación profunda de rituales y denuncia el desarrollo del curriculum en espacios excluidos de él, en su definición clásica. Podemos enseñar la vida de los pueblos en lugar de la historia de reyes, las lenguas vivas en lugar de las muertas; las matemáticas serán enseñadas también insensiblemente en el transcurso de los paseos, la mecánica en el taller con más frecuencia que en las tablas, los ejercicios corporales irán paralelos a los estudios técnicos. Y como culminación se enseñará filosofía experimental, sintetizando todas las ciencias e iluminando a la humanidad en su marcha ininterrumpida hacia el progreso indefinido. Actuar es vivir; todos poseemos teatralidad por lo que favoreceremos la dramatización como práctica pedagógica”. Ese era el postulado de la escuela de Paraná.

En Diamante, la entidad ácrata tuvo su influencia social también a través del deporte y, obviamente, la cultura, según el testimonio que dejó un sobreviviente de la experiencia, llamado Ángel Borda. “Con el auspicio de la organización se creó el Club Deportivo Rivera Portuaria, que intervino en una o dos temporadas en el campeonato local de la Liga Diamantina”, contó.

“También organizamos la biblioteca Nuevos rumbos, que fue destruida por el primer gobierno peronista, y cuyos bienes, integrados por más de trescientas sillas, gran cantidad de bancos, libros y máquinas de escribir, fueron a parar a un colegio de curas. Además hicimos teatro con elenco propio, mediante el cuadro filodramático llamado Esfuerzo, cuyo primer director fue Claro Gómez. El grupo realizó una meritoria labor de difusión cultural y artística, en circunstancias en que nuestra actividad sindical estaba muy quebrantada”, agregó Borda.

PAISAJE ENTRERRIANO. Las ideas universalistas del anarquismo y el escenario montielero están enlazados en no pocas obras.

Durante 1916, en Crespo, Viale y Las Cuevas se hicieron puesta en escena del denominado cuadro filodramático Esfuerzo. El propio Claro Gómez cuenta: “Es cosa sabida que Ángel [Borda] en su primera juventud hizo experiencia teatral (antes de participar en los denominados sucesos de La Forestal como militante obrero bisoño), integrándose como peón de playa a uno de los circos que recorría la provincia de Entre Ríos. Luego intervino en la creación de un elenco amateur llamado Esfuerzo”.

Según la investigación de Fos, la parte musical estaba a cargo de Andrés Ballesteros (bandoneón), los hermanos Palma (violín y guitarra) y Arraigada-Del Castillo (dúo fol-klórico de canto y guitarra); la puesta en escena y decorados eran de Danilo Romero y Juan Manizza.

De ese grupo surgió la Chamarrita del matrero, que se publicó en el periódico libertario Avance, el 7 de julio 1917. Allí, la atmósfera que se recrea es puramente entrerriana, como el género musical mismo (ver recuadro).

Durante 1916, la actividad gremial corría íntimamente vinculada con estas expresiones educativas y artísticas. En Entre Ríos se abrieron 74 sindicatos con más de doscientas sedes. Sin embargo, el siglo XX comenzaba ya a asomar con su sesgo más dramático, expresado pronto en la Semana Trágica. La suerte de la escuela racionalista de Entre Ríos ya estaba echada.


Chamarrita del matrero

Chamarrita retozona
de barrancas coloradas
del pago de los matreros
y las mujeres calladas.

Corazón de chamarrita
protegelo a José Manuel
que no muera su leyenda
ni su canto alegre y fiel.

Los matreros son poquitos
y los cantores también
los destinos parecidos
al ñandubay de Montiel

Chamarrita protegelo
no me hagas padecer
chamarrita hacele sombra
cuando lo aplaste la sed

Por esa senda
de los chañares
se fue una noche José Manuel

Se fue una noche José Manuel
huyendo de los milicos
que lo querían prender.

www.eldiariodeparana.com.ar

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Alfredo Zitarrosa - Chamarrita de una bailanta


Alfredo Zitarrosa - Chamarrita de los Milicos
Tomado de Voz Entrerriana.

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