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El polvorín

España: La televisión pública y su anticomunismo

17 Agosto 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica


 
Desde hace poco tiempo, TVE, que presume de no tener publicidad comercial, viene ofreciendo tras los informativos de la tarde noche, unos reportajes que encuadra en el programa Informe Semanal, uno de los más antiguos del Ente. Hoy, lunes 16 de agosto, con la prolongación de la fiesta mariana del día 15 del mismo mes, en este Estado que se autoproclama aconfesional, se ha emitido en la Primera un reportaje de no larga duración referido a los exiliados españoles por causa del fascismo franquista, durante y después de la denominada Guerra Civil Española. Lo cierto es que se han escuchado testimonios conmovedores de hombres, más que de mujeres, acerca de la situación de quienes estuvieron en los campos de Toulouse, de los que posteriormente participaron de manera decisiva en la liberación de Francia en la Segunda Guerra Mundial, de la buena acogida en México por parte del Gobierno de Lázaro Cárdenas y, de ahí el título de este artículo, el papel jugado por la Unión Soviética en medio de acontecimientos tan dramáticos como los que el documental abordaba. Han hablado de unas 3500 personas, en su mayoría niños, que se refugiaron en la URSS , nación a la que fueron a parar muchos familiares de cuadros del PCE, así como otros republicanos que no se desplazaron a América ni se quedaron en territorio francés. El discurso empleado para tratar este episodio ha sido, como era de esperar, decepcionante para quien pensara todavía que la televisión pública es imparcial y objetiva en su forma y en su fondo. Habrán suprimido los comerciales(como dicen en Latinoamérica) pero la línea "informativa" no difiere ni un ápice de la que es propia de las emisoras con más peso en nuestro puñetero país. La locutora dejaba caer que el Estado soviético atravesaba una dura etapa de luchas internas y de clima generalizado de "miedo, instaurado por Stalin". El guión del programa daba por sentado que los/as españoles/as que vivieron largo tiempo en la URSS no disfrutaron de libertades , justicia y bienestar de los que se exiliaron en tierra americana. Que a nadie le extrañe que se hayan omitido datos como la Constitución soviética de 1936, las acometidas de los kulaks, la protección social reinante, y el antifascismo firme y contundente que decidió la victoria de Moscú sobre Berlín y sus aliados. Para el pensamiento dominante de la España monárquica y capitalista, la educación y las garantías sociales de las que disfrutó toda esa gente en el seno del gigante socialista, el país más avanzado científica y tecnológicamente de su época, el que inspiró el estado del bienestar de la economía de mercado "con rostro humano", no existieron y "desdichados" fueron los que no se desenvolvieron en el "paraíso" de la explotación, en el bloque de la desigualdad con fachada libertaria. El modelo, o más bien antimodelo, que se adentra en un callejón sin salida y sin retorno, lejos de autocriticarse, hunde sus colmillos en la garganta de la memoria histórica. Todo lo que huela a revolución y a transformaciones que no son sino necesarias e inaplazables, pone al sistema al borde del terror, y por ello sigue en pie de guerra con manipulaciones rechazadas de plano a medida que la sociedad resta crédito a aquellos que dicen preocuparse por nuestro nivel cultural. No vivimos en democracia, sino en el franquismo reformado. Ser anticomunista es ser fascista. Y aumentos del gasto público en tauromaquia y en intervenciones militares en el extranjero no autoriza a nuestros gobernantes a constituirse en ejemplo moral para decirnos qué es o no es políticamente correcto. Si no hay socialismo, no hay democracia. Y si no detectamos quién es el verdadero enemigo, si satanizamos a los héroes y santificamos a los falsos profetas, los pueblos seguirán soportando los rigores de un invierno progresivamente más gélido. Porque ya lo dijo B. Brecht: "El fascismo es el capitalismo sin máscara". RTVE demuestra sin reconocerlo abiertamente, cuánta razón tenía el rebelde dramaturgo germano. Exijamos que no nos sigan mintiendo a los/as ciudadanos/as. A ver qué dice la Defensora del Espectador.
Tomado de

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