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El polvorín

España: Me cago en el Usuario. De controladores, funcionarios y demás chivos expiatorios

10 Diciembre 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

A la hoguera con ellos, malditos privilegiados...
Nega (LCDM) | Para Kaos en la Red | Hoy

 

La ley sentenciaba que, «el controlador aéreo, se le llevará y será conducido en una carreta, desnudo, en camisa, con un hacha de cera encendida de dos libras de peso en la mano. Después, en dicha carreta, a la plaza de Grève, y sobre un cadalso que allí habrá sido levantado [deberán serle] atenaceadas las tetillas, brazos, muslos y pantorrillas…  Sobre las partes atenaceadas se le verterá plomo derretido, aceite hirviendo, pez resina ardiente, cera y azufre fundidos juntamente, y a continuación, su cuerpo estirado y desmembrado por cuatro caballos y sus miembros y tronco consumidos en el fuego, reducidos a cenizas y sus cenizas arrojadas al viento». Se encendió el azufre, pero el fuego era tan pobre que sólo la piel de la parte superior de la mano quedó no más que un poco dañada. A continuación, un ayudante, arremangado por encima de los codos, tomó unas tenazas de acero hechas para el caso, largas de un pie y medio aproximadamente, y le atenaceó primero la pantorrilla de la pierna derecha, después el muslo, de ahí pasó a las dos mollas del brazo derecho, y a continuación a las tetillas. A este oficial, aunque fuerte y robusto, le costó mucho trabajo arrancar los trozos de carne que tomaba con las tenazas dos y tres veces del mismo lado, retorciendo, y lo que sacaba en cada porción dejaba una llaga del tamaño de un escudo de seis libras. El controlador aéreo  se retorcía entre llantos: «Dios mío, tened piedad de mí; Jesús, socorredme».  El público jubiloso, seguía comiendo palomitas mientras pedía más sangre.

Y en esto poco más o poco menos, ha consistido el linchamiento público de los controladores aéreos. Me he tomado la libertad de robarle a Michael Foucault las primeras líneas de esa obra magna que es Vigilar y Castigar y que comienza con el espeluznante pasaje de un condenado a suplicio y muerte en una plaza pública para deleite de unas masas enajenadas que descuidan que cualquier día pueden correr la misma suerte del condenado. Lo de este gobierno también es espeluznante.

El espectáculo al cual asistimos es difícil de mesurar, el linchamiento público ha sido antológico y con toda la artillería, pero no por ello nuevo: en la mente de todos está la criminalización de los transportistas, de los trabajadores del metro de Madrid, de los piquetes durante la última huelga, la habitual satanización  de movimientos sociales bajo el confuso epígrafe de "antisistema"… El controlador aéreo es la encarnación del mal absoluto, heredero de Lucifer e hijo de una serpiente del desierto, se pide su cabeza para ser guillotinada en la plaza del pueblo o el mercado: el fiscal general del estado, el bienaventurado Conde Pumpido, pide penas de hasta 8 años de cárcel, así aprenderán esos malditos. Ya lo dijo RuGALcaba: el que pelea contra el estado pierde. Qué soberbia y qué determinación, el ojito derecho de los americanos (maldito wikileaks!) se mantiene firme e impertérrito mientras la credibilidad de sus compañeros de filas se augura más endeble que la virginidad de Hanna Montana.

En un artículo anterior avisé del peligro que supone la asimilación y espectacularización de esa nueva deidad que gobierna nuestras sociedades (o suciedades): el Usuario. El ascenso vertiginoso del usuario, ese ente abstracto, desclasado y desideologizado que a golpe de titular se ha convertido en protagonista cada vez que un colectivo laboral dado se moviliza, es la herramienta perfecta de criminalización, la eterna excusa, el comodín insaciable. Vale para todo: cuando te pillen en la cama con la mujer del vecino sólo tienes que encogerte de hombros y balbucear: no es lo que parece, es por el bien del usuario (usuaria en este caso). El marido cornudo asentirá convencido, bueno si es por el usuario....  Cuando te toque asistir a un funeral olvídate de las estúpidas y clásicas frases hechas de siempre en la línea de no somos nada, siempre se van los mejores, si parece que esté durmiendo… Sé (post)moderno y lánzate sin remilgos: pobre Manolo, con lo buen usuario que era… Te quedarás con toda peña y harás que corran las lágrimas a borbotones, la viuda llorará sobre tu hombro. Cuando el jefe te despida por cuatro duros gracias a la nueva reforma laboral sólo tienes que espetarle pero Jefe! Si me despide dejaré de ser usuario!! y puedo asegurar con convicción que no hay nada peor en la vida que dejar de ser usuario, tu jefe lo comprenderá. En realidad no y tu puesto de usuario lo ocupará otro, más joven, más guapo y más flexible. ¿Pero quién es el usuario? ¿Cómo es él? ¿A qué dedica el tiempo libre? Sabemos que se va (o lo intenta) de puente en avión.

El Usuario no nace, se va forjando en el tiempo como pilar sostén del sistema y la única máxima es que tú sindicalista, estudiante movilizado o precario rebelde, no debes joder al Usuario. Muchos lo intentaron, desde los obreros griegos a los estudiantes británicos pasando por los jóvenes precarios de Barcelona el 29-S, todos ellos fracasaron, con el Usuario no se juega, ni mucho menos se le jode el puente en los aeropuertos, hasta ahí podríamos llegar, Dios salve al Usuario.

Yo siempre fui un paria que los únicos aviones que vi de cerca fue en la televisión y en las películas de guerra, siempre pensé que volar era cosa de ricos. Con el tiempo y por motivos artístico-musicales (sigo sin haber pagado un vuelo de mi bolsillo), conocí a fondo el mundo del vuelo, con sus tiendas de marca, sus cafeterías a precios a abusivos y sus azafatas de sonrisa mecánica y escultural figura. Un mundo tan de plástico como la comida que sirven en los aviones, un mundo le pese a quién le pese, jodida e inequívocamente burgués, y el que tenga dudas al respecto sólo tiene que hacer una cosa: pasearse por una estación de autobuses y estudiar de cerca el tipo de ropa, el tipo de deje al hablar, el tipo de destino o el tipo maleta. Comparar una estación de autobuses con un aeropuerto es como comparar el Ritz con la Pensión Manolo, el que no quiera ver un conflicto de clases es porque no se quiere quitar la venda de los ojos: el estado vela armas (en estricto sentido literal) por una minoría privilegiada, esa minoría que puede permitirse el lujo de coger un avión el puente y disfrutar de unas (¿merecidas?) vacaciones a gastos pagados. Por que no nos engañemos, 600 mil usuarios suponen el 1,2% de la población española y no deja de ser curioso que medio millón de familias (bastante más del 1,2% de la población española) haya sido puesta de patitas en la calle porque no pudieron pagar su hipoteca, nadie pone el grito en el cielo ni se militarizan los bancos.

Con cierta ironía y mala baba, podríamos definir la situación como una operación de concienciación, un macabro ejercicio de justicia poética: usted burgués, pequeño y gran empresario que pone a familias enteras de patitas en la calle, experimentará aunque sólo sea por tres o cuatro días la sensación de que lo dejen tirado, sin lugar a dónde ir, sin nadie a quién reclamar… Duele ¿verdad? Es una mezcla de rabia teñida de impotencia, una desesperación de color mierda que bloquea los sentidos. Ahora cierre los ojos e imagine por un momento una situación así de forma permanente, prolongada en el tiempo, tirado y olvidado por unas instituciones que únicamente se centran en practicar excelsas felaciones al Mercado, ese otro ente abstracto. Imagine además que se le agota la Visa y ya no puede comprar más comida en el aeropuerto, entonces sus hijos, los mismos a los que pensaba enseñar a esquiar este puente, empiezan a tener hambre y así se lo hacen saber. Pero que va, a usted no lo van a dejar tirado, papá estado recurrirá a lo que haga falta; si hay que militarizar los aeropuertos se militarizan como en la mejor época de las dictaduras militares latinoamericanas. El hijo del obrero puede pasar hambre pero si el que se va a esquiar se queda tirado movilizamos las tropas, así de demagógico pero profunda e inequívocamente cierto.

Que sí, que hay muchos inmigrantes que también se han quedado tirados y no han podido ver a sus seres queridos pero siguen siendo una minoría y respecto a los controladores, son los culpables de Hitler, Bin Laden, Pol Pot, el gran terremoto de San Francisco y el codazo a Luis Enrique en EEUU 94. También son responsables del genocidio en Ruanda, del apartheid sudafricano y de la muerte del Yosu de Eskorbuto. Son nuestro chivo expiatorio, la excusa perfecta, la cortina de humo que nubla nuestra percepción del mundo inteligible. Los controladores son nuestro minuto de odio orwelliano, el colectivo sobre el que verter nuestras frustraciones y miedos, el colectivo sobre el cual canalizar nuestra rabia inherente contra el sistema. Una rabia que apenas camufla nuestro verdadero sentimiento hacia ellos: una envidia latente que en ningún caso justifica nuestros sueldos de miseria, nuestra temporalidad, nuestro hacer la cola del paro durante horas, nuestra impotencia frente a lo establecido. Qué fácil verter todas estas nuestras frustraciones sobre uno de los pocos colectivos con un sueldo decente, por que no nos engañemos (especialmente la izquierda) los controladores aéreos no son privilegiados, sencillamente tienen sueldos decentes y el resto no, y en nuestra impotencia y desesperación, abogamos por que el vecino también tenga un sueldo de miseria como el nuestro, no es más que lo que bien podríamos denominar la triple alienación: alienados en el trabajo, alienados por el sistema de consumo y la adquisición de productos estúpidos y perecederos y alienados respecto a nuestros iguales: como yo estoy jodido y mi sueldo y situación económica es paupérrima quiero que todo el mundo pase las mismas calamidades, que viene a ser lo mismo que cuando desde los grandes medios los soldados de fortuna de la información, los mercenarios a sueldo de Prisa y Vocento, afirman aquello de: es que no es momento ni está la situación para huelgas y menos de este tipo.

Y se les tilda de privilegiados. No señores no son privilegiados, sencillamente es que el resto de asalariados estamos muy mal y en nuestra impotencia, hacemos lo más fácil: dejarnos seducir por la morralla del poder y los mass media y que se jodan, que tengan sueldos de mierda como el resto de mortales. El ejercicio de enajenación es difícilmente mesurable, lo lógico sería aspirar a que el resto tuviera un sueldo y una estabilidad laboral como la de los controladores aéreos pero se renuncia porque se da por perdida y se asume la derrota, entonces se pide su cabeza y que se jodan, extendamos la precariedad y que ni un solo colectivo quede exento de ella. Y de paso miramos para otra parte en el caso Couso y las filtraciones, acusamos de violación a Julian Assange y nos olvidamos de una reforma laboral que hace retroceder los derechos de los trabajadores a la edad de bronce, pero eso sí, no me toques el puente. Como dice mi amigo Dani, qué rabiosamente moderno y propicio suena el clásico de Def con Dos, aquel que gritaba en su estribillo: hagas lo que hagas, no me rayes el coche.

Y después de los controladores vendrán los funcionarios, otros privilegiados ¿verdad? Con sus pagas extras, sus días libres, ¡hasta pueden ponerse enfermos si quieren! Malditos privilegiados… La situación es terrible y qué fácil resulta enfrentar a unos colectivos con otros, pero la gente no se da cuenta, miran a Belén Esteban y van al bar a ver el fútbol, otros deambulan como zombies en los centros comerciales o bailan como autómatas en los templos del ocio prefabricado. Lejanas caricaturas de sí mismos, sucedáneos de ciudadano, títeres orgullosos de su condición de marioneta que en lugar de cortar los hilos, quieren extenderlos hasta el último rincón del mundo del trabajo, payasos sin gracia en el circo de las representaciones caducas y la represión disfrazada de estado de derecho.

Me cago en el Usuario.

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