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El polvorín

España ya es el sexto exportador mundial de armas y distribuye material bélico a 67 países

10 Agosto 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

El Gobierno defiende la venta de material a 18 países ’sensibles’, pero las oenegés ven «agujeros negros»  

 


EL NEGOCIO DE LAS ARMAS

MATEO BALÍN

El armamento español se globaliza y su industria de defensa forma ya parte de la elite mundial. Las empresas privadas exportaron en 2009 material de defensa y tecnología de doble uso (civil y militar) por valor de unos 1.500 millones de euros, una cantidad similar a la que prometió invertir el Ministerio de Educación en los próximos tres años. Se trata del mayor crecimiento comercial desde que se realizan controles y coloca a España como el sexto exportador mundial de armas, por delante incluso de potencias industriales como China. Ni la crisis ni la deslocalización han frenado las ventas, que hace tan sólo una década situaban el negocio español (puesto 18) en un discreto segundo plano. Las inversiones y la política de defensa europea han hecho reconocible la marca España en todo el mundo, muy por encima de otros indicadores económicos del país. El pasado año se enviaron equipos militares, tecnología y armamento a 67 países. La lista de clientes incluye aliados (OTAN-UE) y países estratégicos (Asia-América Latina), a donde se destinó el grueso de la producción nacional: aeronaves, buques, vehículos, armas químicas, armas ligeras o munición. Los usuarios finales son en su mayoría los ejércitos, pero también empresas públicas, privadas y, en menor medida, particulares.

Destinos «calientes»

Las transferencias de equipos militares españoles también llegan a los denominados «territorios sensibles», países en los que existe un clima sociopolítico tenso o regiones en plena carrera armamentística (Asia u Oriente Medio). El Ministerio de Industria, órgano encargado de supervisar la exportación de material de defensa, autorizó el pasado año el envío de equipos militares a 18 países ’calientes’ por unos 53 millones, un 4 por ciento del total de las ventas.

En este grupo aparecen Arabia Saudí, Cuba, Filipinas, Indonesia, Mauritania, Israel, Sri Lanka o Tailandia. A Cuba, por ejemplo, se autorizó el envío de un rifle de caza por 3.500 euros y a Sri Lanka, poco antes de la ofensiva final contra los tigres tamiles, 102.000 euros en bombas de aviación.

Precisamente, la Ley de Control sobre el Comercio Exterior de Armas, aprobada en 2008, nació para asegurar las transferencias de material a estos destinos ’sensibles’ y garantizar la transparencia sobre las entregas. El Gobierno se comprometió a enviar información al Parlamento cada seis meses y a hacer un balance global cada año.

En este periodo, la norma ha recibido el apoyo de partidos políticos, organismos internacionales y oenegés. «Hay más transparencia, no sólo en la exportación de material de defensa, sino en la regulación de las ventas de armas de caza o de tiro deportivo, que supusieron 81 millones de facturación en 2009. Por vez primera sabemos cuántas licencias se denegaron, a qué países y por qué» , admite Mabel González, responsable de desarme de Greenpeace.

En un reciente informe, las oenegés criticaron la concesión de algunas entregas a lugares con grave inestabilidad o conflictos armados latentes. Ello, pese a que el artículo 8 de la citada ley especifica en qué sitios no debería venderse material de defensa. El europarlamentario de Izquierda Unida Willy Meyer, que ha presentado varias iniciativas en Bruselas sobre este asunto, cita dos «flagrantes agujeros negros» de la ley: Marruecos e Israel, «países que no cumplen con el derecho internacional ni con las resoluciones de la ONU».

El caso de Rabat es paradigmático. España envía de forma periódica ayuda humanitaria al pueblo saharaui y a su vez autorizó el pasado año la exportación a Marruecos de equipo militar y policial por valor de 31 millones. «Algunas de estas armas se utilizan para reprimir a la población civil de la zona ocupada, sobre todo equipos antidisturbios», asegura el abogado y activista Luis Mangrané, quien ha presentado una denuncia ante la Audiencia Nacional para que no prosperen sucesivas entregas.

La causa saharaui no pasó desapercibida en el Congreso y varios parlamentarios preguntaron en junio a la entonces secretaria de Estado de Comercio, Silvia Iranzo, por este punto. Iranzo defendió la legalidad de las ventas. «Se analizó cada operación de forma estricta. No se alimentó ninguna violación de los derechos humanos», afirmó ante los diputados.

Secreto

El órgano que supervisa los envíos es una junta interministerial compuesta por representantes de Industria, Exteriores, Defensa, Economía e Interior, y que cuenta con el apoyo del CNI. Su hombre fuerte es Ramón Mur Martínez, alto responsable de Comercio Exterior, quien defiende la eficacia de los controles. «Se valora el país de destino, la sensibilidad del producto, la fiabilidad del usuario final, las denegaciones de otros países y, muy especialmente, el riesgo de desvío de la exportación a un uso o destino indebidos», explica.

La junta denegó el pasado año 14 licencias de productos químicos con destino a Irán, Egipto, Pakistán, Siria y Yemen por «riesgo de desvío para la producción de armas de destrucción masiva». El veto a Teherán atiende a los embargos decretados por la ONU para impedir el desarrollo de su programa nuclear. Sin embargo, se ha aplicado una cláusula especial para autorizar seis envíos de tecnología civil a Irán al no estar en la lista de control.

Los expertos consultados reprochan el carácter secreto de las decisiones de este órgano supervisor. No para el caso concreto de Irán, sino para las concesiones más «sangrantes» a Marruecos o Israel. A Tel Aviv las empresas españolas enviaron casi 800.000 euros en material militar, tecnología y componentes de pistolas deportivas. El destino eran sus Fuerzas Armadas.

Por ello reclaman más peso de la sociedad civil en esta junta y la posibilidad de remitir informes vinculantes sobre la situación de cada país, según propone Willy Meyer. «Fue una promesa electoral del Gobierno, pero parece que solo interesa la salud de un negocio sin escrúpulos», admite el activista Luis Mangrané. «Se trata, en suma, de una cuestión de fe», concluye.

 

Tomado de Tortuga- Grupo Antimilitarista

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simon rodriguez 08/10/2010 16:41




 


productos que sirven para matar.


 






 


En 1994 Unión Española de
Explosivos era ya el cuarto fabricante mundial, y líder en España en la fabricación de explosivos, con
filiales en Australia, Ghana, Sudáfrica, Portugal y Estados Unidos.


El origen de los explosivos del horrible atentado que sembró de terror Madrid el 11 de marzo de 2004 tiene en el fabricante de explosivos un lado obscuro que debe ser conocido.


Al parecer los explosivos y los detonantes fueron robados de minas sin protección previamente suministradas por Unión Española de Explosivos, S. A. (UEE).


Es bueno recordar que UEE tiene un largo curriculum de ventas de explosivos, espoletas, carcasas de bombas y minas personales, estas últimas hoy prohibidas en España.


UEE es un holding de empresas fabricantes de explosivos de carácter militar del que forman parte:


Explosivos Alaveses, S.A. (EXPAL). Factoría situada en Vitoria, noventa trabajadores. Actividad: investigación, producción y comercialización de bombas de aviación, granadas, morteros,
munición y explosivos de minería.

Explosivos de Burgos, S.A. (EDB). Factoría en Merindad de Río Ubierna (Burgos), sesenta trabajadores. Actividad: fabricación de explosivos.

Fabricaciones Extremeñas, S.A. (FAEX). Navalmoral de la Mata (Cáceres), cuarenta trabajadores. Actividad: fabricación de componentes de explosivos.

Bresel [Bressel], S. A. Dieciocho trabajadores. Actividad: fabricación de componentes de explosivos.



Breve historia del grupo


UEE ocupa el primer lugar como fabricante de explosivos del Estado español y el cuarto lugar en el mundo.


A principios de los años 1980, la industria de armamentos en España vive un importante crecimiento. En esta época la industria química española estaba dominada por dos grandes empresas: Unión
Explosivos Río Tinto, S.A. (ERT) y S. A. Cros.


Para conocer la Historia de Unión Explosivos Río Tinto (ERT) hay que remontarse a 1873 con la creación de The Río Tinto Company, empresa química británica dedicada a la extracción de cobre y
pirita en Riotinto.


En 1954, esta empresa fue adquirida por capital español y pasó a denominarse Compañía Española de Minas Río Tinto.


En 1969 con la fusión de Minas Río Tinto y Unión Española de Explosivos (creada en 1896), nace Unión Explosivos Río Tinto convirtiéndose en el primer fabricante de productos químicos de España,
con factorías repartidas por toda la geografía española y dedicada a la extracción de minerales, pero también a la fabricación de explosivos, abonos, plásticos y química orgánica e inorgánica.


Una rápida expansión hacia los sectores petroquímicos, papel, farmacia, alimentaria, editorial, inmobiliaria, etc., llevó a que el grupo en 1981 estuviera compuesto de setenta y cinco empresas
filiales y asociadas.


ERT sufrió una fuerte crisis (once mil trescientos veinte millones de pesetas de pérdidas en 1982) que hicieron temer una suspensión de pagos.


En 1983 y 84 consiguieron, no obstante, negociar con bancos y preparar un plan de reestructuración que comportó fuertes desinversiones (en mayo de 1982 suponían ya treinta y cuatro mil ochenta
y dos millones de pesetas). Sus acciones, que habían bajado mucho, se volvieron a recuperar.


Esta crisis afectó también, de forma indirecta a Explosivos Alaveses, ya que una parte de su capital pertenecía a ERT, S. A., a través de Unión Española de Explosivos.


Explosivos Alaveses, S. A. (EXPAL) fundada el 2 de febrero de 1946, había conseguido a principios de los ochenta una importante actividad exportadora.


En 1983 se cifraba en mil millones de pesetas, exportadas principalmente a Marruecos, Jordania y Argentina.


No obstante, en 1984 las ventas de la empresa habían bajado un trece por ciento debido a un descenso en las exportaciones. A este hecho hay que añadir la contracción del mercado interior que se
hizo notar en 1985.


En 1986 la adquisición del grupo kuwaití, Kuwait Investiment Office (KIO), de Explosivos Río Tinto y de S. A. Cros, produce una gran transformación en el sector químico español.


ERT era poseedora del cuarenta por ciento de acciones de Esperanza y Cia., una importante empresa privada de armamentos situada en Markina (Vizcaya) dedicada a la fabricación de morteros y
explosivos.


El 30 de junio de 1989, S. A. Cros absorbe a Explosivos Río Tinto, y nace la nueva empresa ERCROS, S. A., el principal accionista de la cual es el Grupo Torras (KIO) con un treinta y ocho por
ciento del capital.


ERCROS, S. A. dirige un grupo de setenta y nueve empresas, entre las cuales se encuentra Unión Española de Explosivos, S. A.


Unión Española de Explosivos, S. A. (UEE) había sido refundada el 28 de julio de 1988. La totalidad de su capital fue adquirido por ERCROS, S. A., y de esta manera se convirtió en la cabecera
de la división de explosivos de esta empresa.


UEE adquirió, por otra parte, la totalidad del capital de Explosivos Alaveses, S.A. Recordamos que también tenía como filiales a les empresas Explosivos de Burgos (EDB) y Sitec.


Entre 1990 y 1991, ERCROS atraviesa una importante crisis que la desplaza del primer lugar de la clasificación de ingresos de las empresas del sector hasta el lugar 67.


Se desprende de algunas de sus filiales y, en 1992 presenta suspensión de pagos conjuntamente con sus filiales Nicas, Agrocos, Industrias Químicas de Zaragoza y Fesa-Enfersa, con un pasivo para
la casa matriz de cuarenta y dos mil quinientos setenta millones de pesetas. Durante el año 1992 se pone en marcha un plan de saneamiento que reducirá el grupo en un tercio.


Unión Española de Explosivos en 1990 facturaba un veinte por ciento de sus ventas al área de defensa. En 1993 la falta de pedidos la obliga a cerrar sus tres plantas.


Explosivos Alaveses, S.A. también se ve afectada por la falta de demanda desde 1990 en sus dos factorías de Álava. En 1992 el ochenta y cinco por ciento de sus ventas se efectuaban a clientes
dependientes del Ministerio de Defensa y a las firmas del grupo UEE, Bresel [Bressel] y EDB. En 1993 cierra una de sus dos factorías.


En 1994 Unión Española de Explosivos es adquirida, a setecientas pesetas la acción, por el grupo holandés Pallas Invest, holding con capital del que participan Swiss Bank, AGF, Credit Lyonnais
y Elf Aquitaine.


Por tanto en 1994 era ya el cuarto fabricante mundial, y líder en España en la fabricación de explosivos, con filiales en Australia, Ghana, Sudáfrica,
Portugal y Estados Unidos.


Actualmente, Explosivos Alaveses, S.A. (EXPAL) está controlada en un cien por cien por UEE que, a su vez, pertenece al grupo Pallas Invest y tiene también como filiales del sector a Explosivos
de Burgos (EDB), Fabricaciones Extremeñas (FAEX) y Bresel [Bressel].


Estas tres filiales están dedicadas íntegramente a la fabricación de diversos componentes de explosivos de carácter militar. El ensamblado y montaje final de la bomba lo lleva a cabo EXPAL.


UEE, ha sido el principal fabricante de las m