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El polvorín

España: Declaración política de integración en Izquierda Anticapitalista

20 Julio 2010 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Nos incorporamos con el objetivo de aportar nuestro bagaje y tratar de fortalecer Izquierda Anticapitalista como una herramienta en ese proyecto inspirador y valiente que es el de luchar por...
Colectivo de Izquierda Marxista | Para Kaos en la Red |

 

  Colectivo de Izquierda Marxista

El llamado que hiciese Izquierda Anticapitalista a la creación de un frente anticapitalista amplio, así como la voluntad de ser una organización abierta e integradora, va avanzando aunque no exento de dificultades y contradicciones. En todo este tiempo son muchas las personas que se han acercado e integrado a IA. El Colectivo de Izquierda Marxista, tras dos años de debates y experiencias comunes, se integra en Izquierda Anticapitalista, por los motivos que pasamos a exponer:

1. La crisis sistémica del capitalismo no se había manifestado con tanta claridad como en el momento actual. La crisis iniciada en 2007 se ha demostrado como la mayor crisis económica desde la Gran Depresión. Más allá de los vaivenes en la coyuntura económica, entramos en una nueva época caracterizada por una mayor inestabilidad que en las décadas precedentes. La caída de los beneficios está siendo acompañada de una renovada ofensiva de ataques sociales. La salida de la crisis que busca la burguesía se basa en atacar al máximo las conquistas sociales obtenidas por el movimiento obrero en décadas de organización y lucha. Asistimos a un desmantelamiento generalizado del Estado del Bienestar y de las conquistas históricas de la clase trabajadora enmarcado en un clima ideológico donde sigue primando el discurso neoliberal oficial. Frente a ello aparecen síntomas que apuntan a un relativo endurecimiento de la lucha de clases, siendo el caso griego el más destacado en este sentido.
Los conflictos entre países imperialistas y la resistencia de los pueblos amenaza con romper la larga hegemonía estadounidense. Los ataques al medio ambiente y los efectos devastadores del cambio climático son el reverso de una crisis sistémica, que amenaza con provocar una catástrofe social y ecológica sin precedentes.

2. En este contexto, no solo se encuentra en crisis el sistema capitalista, sino también todas las alternativas desde la izquierda. Tras años de desmovilización, desideologización, cogestión de políticas neoliberales y derrotas, el campo de la izquierda se ha mostrado incapaz de manifestar una respuesta contundente. La socialdemocracia, aún siendo el principal referente electoral de la clase trabajadora, ha establecido una práctica política en las últimas décadas de gestión de contrarreformas neoliberales y fusión con las necesidades y tareas de la burguesía, mutando en social-liberalismo. Esto implica que estas formaciones se encuentran en una situación en la que son copartícipes activos de la ofensiva general de las clases dominantes, reforzando unas dinámicas gestoras que dificultan muy gravemente el nacimiento de hipotéticas resistencias de izquierdas en su seno. Si bien se han dado en algunos casos escisiones de izquierdas minoritarias como es el caso del WASG en Alemania y el Parti de Gauche en Francia.

La crisis también se expresa en los partidos comunistas y sus sucesores, que entre el sectarismo de unos y la integración en gobiernos de gestión de otros, han sido incapaces de forjar una alternativa política a la izquierda del neoliberalismo. Sin embargo, en determinados países continúan formando un espacio de donde es posible y necesario partir para revertir la situación, como demuestra Die Linke en Alemania. De este espacio deben nacer rupturas y recomposiciones que converjan con la izquierda revolucionaria y sobre todo con las decenas de miles de activistas y militantes de vanguardia del movimiento obrero y los movimientos sociales, que buscan un referente político de clase, de combate y de ruptura que vincule todas las luchas y se muestre útil en forjar una alternativa política al sistema capitalista.

3. En el Estado español la profundidad de la crisis y la necesidad de reconstruir la izquierda social y política se manifiesta de forma más clara que nunca en el momento actual. Tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, los principales grupos capitalistas y los grupos financieros internacionales están exigiendo un duro ajuste en los salarios y derechos sociales de la clase trabajadora. En este contexto el gobierno del PSOE no ha dudado ni por un instante, y con su política de “reformas estructurales” se ha situado claramente como garante de la ortodoxia neoliberal. Sin embargo, no estamos sino ante el inicio de una prolongada ofensiva que seguirá bajo los auspicios del PSOE o bajo un hipotético gobierno del PP. En este escenario, el hecho fundamental reside en comenzar a reconstruir un movimiento político y social que sirva tanto para nuclear la resistencia frente a los ataques, como para plantear una alternativa anticapitalista. La mayor fuerza política a la izquierda del social-liberalismo, Izquierda Unida, es rehén voluntario de gobiernos social-liberales en numerosas Comunidades, Diputaciones y Ayuntamientos. Si IU quisiera comenzar un proceso real de convergencias podría hacerlo alimentando la necesaria oposición social a esta tríada que el gobierno ZP ha impulsado: pensionazo, tijeretazo y reforma laboral. Y para ello, tendría una llave magnífica para comenzar un proceso de movilización y de ruptura del cuadro político actual que ayude a desestabilizar los compromisos que impiden una movilización masiva: la “gobernabilidad” y la “estabilidad”. En este sentido saludamos el discurso combativo habitual de Cayo Lara e iniciativas como la movilización del 27 de junio. Pero también es el momento de ser coherentes con las palabras que se dicen y con los anhelos de cientos de sus militantes rompiendo todos los acuerdos de gobierno con el PSOE y llamando por tanto a la movilización social. Sin esta perspectiva, el proceso de refundación tiene unos límites estructurales evidentes. A corto plazo,  parece que IU va a subir en votos pero a largo plazo, esta política no fortalece a la izquierda en su conjunto y, ante el previsible retorno al gobierno del PP, no ayuda a revertir la situación de una clase trabajadora desentrenada, desconfiada de la política y sin perspectivas claras. Italia es un espejo del que extraer  lecciones para la izquierda, ahora en profunda crisis tras haber apuntalado el gobierno liberal de Romano Prodi. 

4. En todo caso, la disyuntiva entre la gestión del sistema y la reorientación anticapitalista es evidente. Este panorama hace urgente la necesidad de recomposición de una izquierda de combate, que sepa defender y aplicar un programa anticapitalista consecuente y que sea capaz de unir a sectores procedentes de la izquierda mayoritaria, de la izquierda revolucionaria, del sindicalismo de clase y de los movimientos sociales; un referente político digno de tal nombre del que ahora estamos huérfanas la clase trabajadora y la izquierda social. 

5. Entendemos por lo tanto que este proyecto político ha de estar basado en el rechazo a la entrada o apoyo a gobiernos de gestión del capitalismo, en la máxima democracia interna, en la centralidad de la clase trabajadora como motor de la transformación social, en el respeto a la autonomía de los movimientos sociales, en la vinculación de la lucha ecologista y la lucha feminista con la transformación socialista de la sociedad, en la construcción de una sólida coordinación del sindicalismo anticapitalista en el seno de los sindicatos de clase mayoritarios y en los sindicatos combativos alternativos, en el internacionalismo, en la defensa del derecho de autodeterminación de los pueblos, y en la convergencia de sectores revolucionarios procedentes de diversas tradiciones políticas con el programa y la estrategia como nexo de unión de cara al futuro. Los ejemplos diversos desarrollados en los últimos años, como el Bloco de Esquerda en Portugal y el Nuevo Partido Anticapitalista en Francia nos reafirman en esta necesidad, aprendiendo críticamente de la experiencia de estas organizaciones. Nos reafirman en la necesidad de luchar políticamente para construir juntos el Socialismo del Siglo XXI.

6. El Colectivo de Izquierda Marxista, está formado por unas decenas de activistas en Madrid y Asturias y tiene su origen en las expulsiones y posteriores crisis del grupo El Militante, hace más de dos años. Desde nuestro Colectivo, siempre se ha apostado por la construcción de un referente revolucionario que superase los vicios y sectarismos tan arraigados en la izquierda radical. En su momento colaboramos con la candidatura que IA presentó en las elecciones europeas. Hemos ido coincidiendo en los análisis de IA sobre la situación actual y,fundamentalmente, compartimos la misma visión sobre la recomposición de la izquierda transformadora. Tenemos un acuerdo general en la necesidad de una recomposición política de la izquierda revolucionaria basada en la formación de partidos amplios anticapitalistas como estrategia a medio y largo plazo. Partidos que defiendan una salida socialista a la crisis del capitalismo, y a la vez combatan todo tipo de sectarismo tendiendo puentes a todos los sectores y militantes de la izquierda dispuestos a construir juntos un nuevo proyecto político rupturista.

Si en la situación actual esto no es posible inmediatamente, nuestro colectivo ve en IA y la IV internacional una clara disposición a ello de manera no sectaria, transparente y abierta. Además de coincidir en innumerables postulados ideológicos, compartimos la necesidad de reafirmarnos en la más absoluta democracia interna, apertura de miras y respeto hacia el resto de movimientos así como en educar a las nuevas capas de activistas en una actitud permanentemente crítica y abierta.

Los dos colectivos bebemos de las mismas fuentes ideológicas y partimos de la misma tradición revolucionaria antiestalinista. Queremos dar continuidad al hilo rojo de la historia, compartimos por lo tanto la necesidad que partiendo de este, la construcción de la unidad revolucionaria no se hace sobre las diferencias pasadas, sino sobre las necesidades y retos actuales. De ahí la apuesta por la unión de los anticapitalistas. Para lo que el Colectivo de Izquierda Marxista, ve en Izquierda Anticapitalista la mejor herramienta de que disponen los revolucionarios en el estado español hoy.

Sobre estas bases y tras dos años de encuentros en diversos frentes, el Colectivo de Izquierda Marxista se integra en Izquierda Anticapitalista en Madrid y participa activamente en el proceso de constitución de Izquierda Anticapitalista en Asturies. Nos incorporamos con el objetivo de aportar nuestro bagaje y tratar de fortalecer Izquierda Anticapitalista como una herramienta en ese proyecto inspirador y valiente que es el de luchar por alcanzar un mundo sin opresión ni explotación.

http://www.anticapitalistas.org

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