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El polvorín

Esto es lo que firmas (y no lees) cuando te das de alta en Facebook

7 Octubre 2013 , Escrito por El polvorín Etiquetado en #Politica

Como sabemos que te da pereza, hemos leído las condiciones que aceptas al registrarte en la red social y las hemos resumido para que tú no tengas que hacerlo. De nada.
 
Cada cierto tiempo, escándalos como el ciberespionaje masivo de los servicios secretos estadounidenses destapado por Edward Snowden, nos recuerdan la importancia de la privacidad en internet. ¿Qué saben sobre mí los gigantes tecnológicos y hasta qué punto pueden contárselo a terceros? ¿Acaso no hay forma de pasar desapercibido en la Red? ¿Cómo es posible que mi vida o muchos de sus episodios estén grabados en la gigantesca base de datos de una multinacional?
La respuesta a menudo es muy sencilla: tú mismo les diste permiso. Al registrarte en servicios como una red social, un chat o una web de comercio electrónico, no te detuviste en los arduos y farragosos textos donde se detallan sus términos y condiciones. Pensaste que leer la política de privacidad era algo muy pesado. Con un cómodo y aparentemente inocuo clic en el botón de ‘Aceptar’ firmaste un contrato vinculante del que no conocías la letra pequeña.
Lo cierto es que no podemos culparte, porque a todos nos ha dado pereza alguna vez. Por eso en TecnoXplora vamos a repasar los documentos legales de los servicios más utilizados de internet, comenzando por Facebook, para extraer la información más relevante. Con la ayuda del jurista TIC Jorge Morell, autor de la web Términos y Condiciones, trataremos de dar respuesta a diez sencillas preguntas.
¿Para qué podrán usar tus contenidos?
Cuando publicas fotos o vídeos en Facebook, o en general cualquier contenido protegido por derechos de propiedad intelectual (eso no incluye la mayoría de tus “Buenos días! Ola ke asen”), tú eres el propietario del mismo, pero estás concediendo a la empresa una licencia de uso “no exclusiva, transferible, con derechos de sublicencia, libre de derechos de autor” aplicable globalmente. En la práctica, esto quiere decir que les permites copiarlo, traducirlo o distribuirlo en cualquier lugar del mundo y que se lo cedan a terceros sin darte nada a cambio. Ente otras cosas.
Por supuesto, si borras el contenido se da por finalizada la licencia, pero ojo que hay truco. Si tu foto o vídeo tiene algún ‘Me Gusta’, algún comentario o ha sido compartido, la licencia no finaliza y Facebook podrá seguir utilizándolo a no ser que las terceras personas que han realizado la interacción también lo borren. Como precisamente este es el escenario más habitual, podríamos decir que el ámbito temporal de la licencia es prácticamente perpetuo.
¿Qué datos personales cedes?
En el momento del registro aportas una información básica que incluye tu nombre, dirección de correo electrónico, fecha de nacimiento, sexo y en algunos casos también tu número de teléfono (por cuestiones de seguridad). Esto es lo mínimo, lo que cedes incluso si después decides no utilizar la cuenta.
A partir de ahí, con el uso diario se suman otros tres tipos de datos: los que tú decides compartir (foto de perfil, portada, actualizaciones de estado, fotografías, vídeos, comentarios, localización geográfica, gustos, aficiones, ideología, religión, estado civil…), los que otras personas comparten sobre ti (cuando te etiquetan en una foto, en una actualización de estado, en una localización o te añaden a un grupo) y los que la propia Facebook recopila a través de tus interacciones y, por ejemplo, de las famosas ‘cookies’ (tu dirección IP, el navegador que utilizas, los sitios dónde haces clic, los metadatos de tus fotos y vídeos, la hora a la que publicas, tus ‘apps’…).
¿Qué pueden hacer con estos datos?
Como acabamos de ver, el mero hecho de utilizar Facebook implica que, casi sin darte cuenta, puedes acabar cediendo a la empresa cualquier información sobre tu vida privada. Otra cosa completamente distinta es que les des permiso para utilizarla. Ahí es donde entra en juego la famosa configuración de la privacidad.
Básicamente, emplean tus datos con fines lógicos como prestar el propio servicio o mantener su seguridad, pero también lo hacen para “asociar tu nombre y la fotografía de tu perfil al contenido comercial, patrocinado o similar (como una marca que te gusta) […] de acuerdo con los límites que tú establezcas”.
Además, y de esto sí que no te escapas, consientes que analicen tus datos para mostrarte publicidad segmentada en función de tu sexo, edad, nivel de ingresos, lugar de residencia y otros criterios demográficos que los anunciantes pueden escoger para aumentar la efectividad de sus campañas o los desarrolladores para fomentar el uso de sus ‘apps’.
¿Puedes darte de baja? ¿Cómo?
Si decides dejar de utilizar Facebook, tienes dos opciones: desactivar tu cuenta o eliminarla. En el primero de los casos, el resto de usuarios ya no podrán ver tu biografía, pero tu información no será borrada (por si decides reactivarla más adelante). En el segundo, los datos sí que desaparecen, pero no del todo. Las publicaciones en grupos y los mensajes que hayas enviado a tus amigos seguirán ahí cuando te vayas, a no ser que las terceras personas que han interactuado con ellos también los borren.
¿Cuánto tiempo retendrán tus datos si decides marcharte?
La red social afirma que “normalmente” tardan alrededor de un mes en eliminar una cuenta (de sus servidores, para el usuario en principio es instantáneo), pero “puede quedar información en las copias de seguridad y los registros durante un máximo de 90 días”. De nuevo sin tener en cuenta los datos y contenidos que sobrevivan en las biografías de tus amigos o en aplicaciones.
¿Cuál es la edad mínima para darse de alta?
Aquí la respuesta es clara: “No utilizarás Facebook si eres menor de 13 años”. En España, la edad mínima debería ser más elevada, concretamente de 14 años, algo que en teoría es así desde 2010 pero no se ha puesto en práctica hasta ahora. En cualquier caso, se estima que alrededor de 7.5 millones de usuarios de esta red social son niños por debajo de la edad permitida.
¿Cómo de extensas son las políticas? ¿Están en español?
Solo los dos principales documentos legales de Facebook, la Declaración de Derechos y Responsabilidades y la Política de Uso de Datos, suman casi 15.000 palabras (unas 30 páginas). Para que te hagas una idea de lo que esto supone, Cervantes escribió ‘El Quijote’ utilizando sólo 10.222 términos diferentes. Y anda que no te costó leer las aventuras del ingenioso hidalgo cuando estabas en el instituto.
En cuanto al idioma, las condiciones de la red de Zuckerberg están traducidas al español, pero “en caso de existir discrepancias entre el original y una versión traducida, el original en inglés es el documento vinculante”. Solo los alemanes tienen normas propias.
¿Pueden cambiar los términos? ¿Con qué condiciones?
Pueden cambiar, pero Facebook se compromete a dar siete días para que los usuarios hagan propuestas y expongan sus quejas antes de que las modificaciones entren en vigor (excepto si se llevan a cabo por motivos legales o administrativos). ¿Y esto sirve para algo? Aunque parezca mentira, a veces sí. De hecho, la red social ha paralizado recientemente una reforma de su Política de Uso de Datos a raíz de las denuncias de grupos activistas.
¿A qué legislación están sujetos?
A las del estado de California, en Estados Unidos. Concretamente, cualquier demanda contra la compañía por infracción de sus términos y condiciones debería resolverse ante un tribunal del condado de Santa Clara, en Silicon Valley. Sin embargo, en la práctica, estamos muy probablemente ante una cláusula abusiva y que no podría aplicarse a un particular. Diferente podría ser el caso de las empresas y otras personas jurídicas.
¿Hay algo más que deba saber?
Lo cierto es que en los documentos legales de Facebook no se encuentran demasiadas curiosidades, o al menos no tan delirantes como en los de otros servicios. Lo que más llama la atención es que de 15.000 palabras dediquen sólo siete a una cuestión tan sustancial como la siguiente: “No garantizamos que la plataforma vaya a ser siempre gratuita”. Tranquilo, esto no quiere decir que vayan a cobrar de forma inminente, así que no te lances a crear cadenas como las de WhatsApp. Simplemente dejan la puerta abierta por si decidieran hacerlo en el futuro.
Fuente: David G. Ortiz / antena3.com

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